Mujeres y Política: El Hambre y la Necesidad

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Durante muchos años participé activamente en política partidista. Es lugar común decir que era difícil ser mujer en un partido político y aún más complicado tener roles de dirigenta o representación y ser tomada en serio en ellos. El problema no eran los ideales del partido, que era de corte progresista, ni la carencia de una perspectiva de género – estaba descrita en los estatutos- sino el Androcentrismo de los espacios, las prácticas y las dinámicas partidistas, que empujaban a las mujeres hacia la periferia y la invisibilidad.

Reuniones que se alargaban hasta la madrugada, a las que nosotras no podíamos quedarnos porque nuestra doble jornada lo impedía. Encuentros políticos organizados para la misma hora en que deseamos compartir tiempo de calidad con nuestros hijos y familia. Reproducción de roles domésticos en las instancias políticas. Lenguaje sexista y acoso sexual. Listas electorales que incluían mujeres a cambio de apoyar las decisiones de los varones, en resumen: Mucho Ruido, pocas nueves y nula voluntad política.

El Hambre

Es un poco desalentador que después de años de promover la igualdad de género y la participación política de las mujeres, todavía existan entidades y funcionarios que no tengan en cuenta la importancia estratégica que tiene la participación de las mujeres en el diseño de políticas públicas para el desarrollo social en equidad. A pesar de la evidente, masiva y valiosa contribución de la mujer, todavía existen barreras mentales, ideológicas y burocráticas que entorpecen la visibilización de los resultados de las luchas y el uso de las experiencias para diseñar el futuro.

Existe el riesgo de creer, equivocadamente, que tener una presidenta, da por cerrado el tema de las reivindicaciones de género. Todo lo contrario. Es en el momento en que una mujer TRANSFORMA un espacio patriarcal cuando el verdadero empoderamiento comienza. Una mujer en una posición de poder, tiene que actuar como un agente multiplicador hacia las otras mujeres, a través de mecanismos transversales de educación y promoción de la justicia de género.

La Necesidad

Una de las dificultades para la participación política de las mujeres es, una vez rota la viga que separa el mundo privado del público, la apropiación de los espacios y del ejercicio del poder en la estructura patriarcal, de la cual la política es un ejemplo leal. El poder político, aún con mujeres participando en él de manera activa y en altas esferas, sigue presentando dificultades debido a su lógica de desigualdad.

Las reivindicaciones de género tienen que ser consideradas bajo el prisma de una transformación del espacio público en cuando a la organización, ejercicio y fines del poder: Esto supone introducir prácticas con perspectiva de género en los partidos políticos; fomentar la creación de plataformas alternativas de poder con un enfoque de género en su base, con el objetivo de desarrollar una propuesta de acción para la igualdad dentro de la sociedad y la dinámica organizativa política, mediante la formación cívica, la participación para el cambio y el empoderamiento de aquellas mujeres con potencial de liderazgo.

El sistema no requiere de más mujeres en el poder, sino muchas mujeres contra el poder, dispuestas a desafiar, desmantelar y transformar los esquemas de participación, con una opción política no negociable a favor de las mujeres.

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