Una Lapidación por Amor: Justicia para Du’a

El 7 de abril del 2007 un video circulaba por Internet. Un terrible video a través del cual la humanidad- gracias al poder de la tecnología que todo lo globaliza- pudo asistir al horrendo espectáculo del asesinato por lapidación pública de Du’a Khalil Aswad, una chica iraquí de origen kurdo de 17 años. Duele recordar las circunstancias injustas y salvajes en las que Du’a perdió la vida, pero recordar es también revivir, es visibilizar, es un llamado al Nunca Más.

Es curioso que la conmemoración del asesinato de Du’a coincida con el fin de semana santa cristiano en el cual se recuerda la Pasión, Muerte y Resurección de Jesús, hijo de  María.  Esta chica de 17 años tuvo su  propio calvario de 30 minutos. Fue victima de las sospechas y habladurías de la gente respecto a su vida. Fue asesinada en base a los juicios patriarcales de los hombres respecto a la conducta de las mujeres. Ya antes de ser lapidada, Du’a había sido socialmente crucificada y condenada a morir.

Du’a fue asesinada porque se enamoró. Quería convertirse al Islam y casarse con su novio musulmán de la rama sunita. Otras fuentes indican que murió en castigo por estar ausente de su casa una noche. Al parecer, Du’a escapó de la casa de su familia, lo cual incrementó las sospechas y los rumores respecto a su comportamiento sexual y se presumió que ya no era virgen por lo tanto, se convirtió en un objetivo del mal llamado, vergonzoso y cruel crimen de honor, que no es otra cosa que un feminicidio con un barniz cultural diferente. (En este link puedes leer mi artículo en Revista Furias de marzo, sobre el tema).

Ese día, Du’a volvía a casa de un refugio, después de que su familia le rogó que regresara. Le dijeron que la habían perdonado. En lugar de eso, Du’a fue recibida en su ciudad de Bashika por más de un millar de hombres. Algunos de la multitud se grabaron matando a Dua  en sus teléfonos. Las imágenes recorrieron el mundo: Una niña de pelo oscuro, vestida con una sudadera roja y ropa interior de color negro, con sangre chorreando desde su rostro. El video muestra como ella trata de liberarse pateando a la multitud, pero es golpeada en la cabeza con bloques de hormigón.

El nombre de Du’a suena parecido a la palabra árabe para “súplica”. Du’a suplicó, pero nadie la escuchó. Policías armados y uniformados estaban presentes observando como ella era asesinada. La  lapidación duró aproximadamente 30 minutos. Es posible ver a Du’a en el video tratando de sentarse y pedir ayuda, mientras la multitud se burla de ella y reiteradamente le lanza grandes trozos de rocas y hormigón en la cabeza. Nadie trató de ayudarla, nadie trató de evitar que fuese torturada de ese modo hasta la muerte. Algunos clips muestran su cuerpo tendido en la calle, desnudo, mientras que su rostro está cubierto con sangre . Se puede ver que aún respira.  Tras la muerte de Du’a en la plaza del pueblo, su cuerpo fue atado a un coche y arrastrado por las calles. Algunos informes afirman que fue enterrada con los restos de un perro, pero esta información se demostró más tarde que no es cierta.

La Lapidación no es Islámica

La lapidación es un medio de ejecución muy antiguo. Consiste en que los asistentes lancen piedras contra la persona hasta matarla. Como una persona puede soportar golpes fuertes sin perder el conocimiento, la lapidación puede producir una muerte muy lenta. Esto provoca un mayor sufrimiento en el condenado, y por ese motivo es una forma de ejecución que se abandonó progresivamente —junto con otras medidas como la tortura— en tanto que se ha avanzado en el reconocimiento de los derechos humanos.

Actualmente, el procedimiento de lapidación se lleva a cabo en países de África, Asia u Oriente Medio donde se castiga a las personas que mantienen relaciones sexuales ilegales. La ejecución por lapidación suele llevarse a cabo estando el reo tapado por completo con una tela (para no ver los efectos), enterrado hasta el cuello o atado de algún modo, mientras una multitud de personas le tira piedras.

Aunque se identifica con el Islam, no hay una relación directa entre la religión y la pena de lapidación, si bien hay países de corte islámico fundamentalista que aún la practican.  Veamos algunos casos de la historia antigua y reciente:

  • Hipatia (355 – marzo de 415), filósofa, astrónoma y escritora egipcio-romana, lapidada por una turba de fanáticos cristianos posiblemente instigada por san Cirilo de Alejandría (370-444).
  • Palamedes (mitología griega), apedreado hasta la muerte por traidor.
  • San Esteban (mártir), sentenciado por blasfemia (Hechos 6:8-14; Hechos 7:58-60).
  • Princesa Misha’al Fahd al Saud (1977).
  • Amina Lawal fue absuelta, tras ser sentenciada a morir apedreada en 2003 en Nigeria; posteriormente salvada mediante firmas, liberada y exiliada. Perseguida aún por la justicia de su país. La sharia se aplica en 12 estados (de 36) del norte de Nigeria desde 1999. Este código canónico islámico prescribe la lapidación, sin embargo el Islam pone por sobre todo la misericordia y el enfoque de DDHH debería primar en estos casos.
  • Jibrin Babaji, nigeriano de 23 años. El 23 de septiembre de 2003 (el día que se dio a conocer que la corte islámica de apelaciones absolvió a Amina Lawal), fue sentenciado a la pena de muerte por lapidación como culpable de «sodomía».
  • Jaffar Kiani apedreado hasta la muerte por cometer adulterio en Irán en julio de 2007.

En la Torá  se ordena la lapidación en numerosos casos:

  • Por tocar el monte Sinaí mientras Dios hacía entrega de los Diez Mandamientos a Moisés, (Éxodo 19:9-13)
  • Un buey que cornea a un hombre debe ser lapidado, (Éxodo 21:28)
  • Por violar el día de reposo (Sabbath) (Números 15:32-36)
  • Por entregar a un hijo al dios Moloch  (Levítico 20:2-5)
  • Por evocar espíritus o practicar la adivinación (Lev. 20:27)
  • Por blasfemar contra Dios (Lev. 24:10-16)
  • Idolatrar a otros dioses (Deuteronomio 17:2-7) o incitar a otras/os a hacerlo. (Deut. 13:7-12)
  • No obedecer a los propios padres (Deut. 21,18-21)
  • Casarse sin ser virgen y pretendiendo serlo (Deut. 22:13-21)
  • Tener relaciones sexuales un hombre y una mujer casada con otro hombre (ambas/os deben ser lapidados), (Deut. 22:23-24)

En el Evangelio según Juan se cuenta que Jesús estaba en contra de esta injusta ley.

“…Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres.(A) Tú, pues, ¿qué dices? …Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.

E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.

Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”

Los musulmanes reconocemos a Jesús, hijo de María, como uno de nuestros Profetas y uno de los más importantes mensajeros enviado por Dios a la humanidad. Si Jesús reprobaba la lapidación, quienes han adoptado el Islam como su forma de vida no sólo deben rechazarla desde sus conciencias, sino condenar pública y enérgicamente a todo gobernante de todo país que, llamándose a sí mismo musulmán, afirme regir un país de corte islámico donde aún se valide, practique y promueva esta carniceria dolorosa, lenta y salvaje contra los seres humanos. Aquellos que no está sujeto a la Misericordia y al Sentido de Justicia, no está sujeto a Dios.

 No Hay Honor en Asesinar

El Crimen de Honor es un asesinato motivado por las opiniones personales de un grupo, sobre la manera en que otros y otras deben vivir su vida: Relaciones sexuales, homosexualidad, adulterio, enamorarse de una persona de otra religión, expresar opiniones, son todas elecciones que corresponden a la vida privada, a la intimidad de cada uno en su sentido más amplio. El verdadero Honor es proteger y garantizar el derecho a la intimidad, a la dignidad personal, a no ser expuesto ni condenado públicamente por acciones que no  constituyen un crimen y que  no le importan a nadie. El verdadero “Honor” está en proveer un juicio justo, un defensor y un tribunal que establezca una pena -si es que corresponde- de acuerdo al Estado de Derecho.

Opiniones, juicios, prejuicios personales: Eso fue lo que mató a Du’a. Si es posible pensar en una metáfora en relación a la Lapidación, creo que cada uno de nosotros se ha sentido más de alguna vez lapidado; más de alguno ha sentido que su vida ha sido expuesta, juzgada y condenada en base a lo que otros piensan. Y las piedras vienen en forma de chismes, opiniones, crueldades verbales, etiquetas: Negro, Puta, Maricón, Madre soltera, Lesbiana, Sudaka, Terrorista, Inmigrante ladrón, Traficante, etc, etc… ¿Cuántas veces al día lapidamos al prójimo como rutina diaria ?

El cuerpo de Dua fue exhumado y enviado al Instituto Médico-Legal en Mosul para constatar si había muerto virgen. Los resultados de estas pruebas confirman que Dua era y -aún después de muerta- sigue siendo virgen. Las semanas siguientes muchos kurdos marcharon en las calles, llamando a poner fin a los asesinatos por honor. La rama británica de Amnistía Internacional exigió que los asesinos de Du’a Khalil Aswad fuesen llevados ante la justicia. Los manifestantes pidieron al Gobierno Regional de Kurdistán (GRK)  tomar medidas decisivas en relación con el incidente y trabajar para detener los crímenes de honor.

La policía de Bashika realizó dos detenciones por el asesinato, pero tuvo que anunciar que otras cuatro personas que han sido implicados, entre ellos dos de los tíos de la víctima, escaparon. Autoridades kurdas han introducido reformas que prohíben los crímenes de honor, pero no  han investigado  ni procesado a los sospechosos.

Se estima que, cada año, 8.000 o más personas – en su mayoría mujeres y niñas – pierden la vida a manos de los “crímenes de honor ‘. Sólo en Pakistán en el año 2011, 1.000 mujeres y niñas fueron asesinadas bajo este concepto. Mientras que estas muertes se producen principalmente en países de mayoría musulmana, ciertamente no son exclusivos del Islam . Lo que la gente de todo el mundo ha visto, es la exposición a nivel mundial de una barbarie ilegítima de origen tribal y no religioso.

Irónicamente, esas personas, tan orgullosas de su propia crueldad, han ayudado a impulsar el movimiento en contra de la lapidación y los crímenes de honor. Al  filmar y publicar  el asesinato de Du’a Khalil Aswad y hacernos testigos de su falta de misericordia han permitido, por ejemplo,  el nacimiento de organizaciones como MEMINI, cuyo objetivo es mantener viva la memoria de las víctimas de los crímenes de honor y clamar porque se les haga justicia.

La violencia, aún si presenta rasgos culturales específicos, no es problema sólo de la comunidad que la practica. El crimen de honor no es problema de los musulmanes o de los africanos , ni la lapidación sólo atañe a los países que la autorizan. Como seres humanos, viviendo en el mismo mundo que esos salvajes, no lo podemos permitir. Cuando se trata de violencia, de asesinato, de atropello evidente e impune a los derechos humanos, no valen las categorías de “nosotros” y “los otros”. Hay un momento en que cada persona tiene que hacer una opción de conciencia con respecto a la violencia y asumir una posición firme y no negociable a favor de la eliminación total y definitiva de estas prácticas, así como de cualquier abuso contra la dignidad humana.

En esta jornada de reflexión,  mis súplicas están con el alma de Du’a  y con las almas de todas las víctimas que aún esperan justicia.

 Sitio on Line en memoria de Du’a Khalil Aswad (en inglés)

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