Houston, ¿Mi Vagina Tiene Un Problema?

El Patriarcado ha hecho de la vagina un dominio masculino.

El Patriarcado ha hecho de la vagina un dominio masculino.

¿Qué le pasa al mundo con la vagina? Últimamente, la publicidad parece no querer a las vaginas ¿Se han dado cuenta? Ahora hay una razón más, para que el sistema nos diga que algo está mal con nosotras: Tenemos Vagina.

Como si no fuera suficiente el bombardeo mediático contra nuestro derecho a ser aceptadas tal cual somos, sin tener que responder a un estereotipo de estatura, peso, color de piel, cabello y ojos;  los “C-reactivos” audiovisuales – Sí, porque lo que hacen no es más que alimentar la campaña de Reacción contra la emancipación de la mujer, Faludi dixit – ahora quieren vendernos la galletita de que no sólo es malo ser una mujer a secas, sino que la causa de todos nuestros males está en tener vagina.

Vamos por partes. No es lo mismo ser mujer que tener vagina. Ser “Mujer” es una categoría simbólica no vinculada a la apariencia, el género, el sexo o la sexualidad. Es, en fin, una opinión personal.  Tradicionalmente, el patriarcado ha asignado la categoría “Mujer”, en su versión más estereotipada, limitante y opresora, a los miembros de la especie humana, catalogados de sexo femenino de acuerdo a sus características anatómicas visibles, esto es, la presencia de la vagina.

Desde hace tiempo que los medios de comunicación y la publicidad venden ideología patriarcal envasada: Su estrategia contra las mujeres, se basa en la idea de que está mal ser como somos, que necesitamos cambiar, que el consumo de ciertos productos nos puede hacer más aceptables y sobre todo, más sexualmente atractivas, lo cual aseguraría nuestro éxito en la vida: Ser aceptadas por los varones, garantizaría nuestra estabilidad financiera y emocional y nos daría un lugar en el “Ciclo de la vida” como reproductoras y procreadoras – del Patriarcado, obvio-  con lo cual ganaríamos el status y prestigio de madre y esposa, necesario para mantener la maquina de moler carne funcionando.

Es curioso y a lo menos perverso la manera en que funciona esta lógica: Desde la concepción patriarcal, lo femenino se ha asociado siempre a la naturaleza, a su mantención y reproducción, debido a la capacidad biológica de la maternidad; en cambio al hombre, se le ha reconocido el derecho de arrasar y modificar la naturaleza al manejar máquinas y transformar el medioambiente; sin embargo, la industria cultural, manejada por hombres y donde las mujeres están representadas como objetos, nos llama a desnaturalizar lo natural, para seguir manteniendo el sistema funcionando: Parecer siempre de 25 años y lucir como una diosa griega tres semanas después de un parto, por ejemplo, son mandatos totalmente anti-naturales, pero que la ideología normaliza a su favor.

El asunto es, que ya no es suficiente atacar la categoría simbólica de ser mujer; ahora el sistema, en una vuelta de tuerca contra la biología, ataca a la vagina, con sus ciclos y fluidos naturales incluidos.

1.- Meanwhile in India:  “Tu Vagina NO es Suficientemente Blanca, Querida”

Lindi West escribió en el sitio Jezabel, un gracioso pero revelador artículo, en el cual destroza la ideología subyacente en este comercial de la TV India. En el vídeo, el esposo se muestra muy ofendido y abrumado, porque el color de la vagina de su esposa es muy café. El sólo hecho de ver la taza de café, le provoca pesadillas, al recordar el color de la vagina de su mujer, quien además responde a la depresión anti-vaginal del marido con más depresión. Felizmente, la mujer es inteligente y en sus ansias de complacer las expectativas del marido en torno a sus fantasias sexuales con vaginas blancas – en un país de gente morena- se aplica durante la ducha el producto “Clean and Dry Intimate Wash”, que promete blanquear la vagina y áreas aledañas al primer uso y ¡Milagro! el nuevo color de la vagina de la esposa, devuelve al marido las ganas de vivir y salva al matrimonio del divorcio y la ruina total!

La justificación del producto para los C-reactivos publicitarios es que “La piel clara refleja mejor la luz” a lo que Lindi West responde con ironía: “Ven? tiene mucho sentido. Sólo quieren que nuestras vaginas reflejen mejor la luz, está mal? Por ejemplo, Que pasaría si mi auto se queda en pana en la noche y no tengo una vagina suficientemente luminosa para avisar a los conductores? Realmente, una vagina luminosa podría reemplazar a los peces que brillan en el fondo del mar… tal vez podría usarla para atraer más camarones y así mi esposo me cogería otra vez! “

2.- Arrepiéntete Vagina Pecadora!

Un cazabobos para Petrimetres de aquellos

Un cazabobos para Petrimetres de aquellos

La virginidad es un requisito importante en la cultura oriental. Los orientales valoran a las mujeres que no han compartido el lecho con otros hombres. Por lo tanto las mujeres, si no son vírgenes, buscan métodos para aparentar que lo son.

Así que no importa si antes de casarte has vivido tu sexualidad libremente, teniendo novios y orgasmos por doquier. Te puedes arrepentir y hacer como si “aquí no ha pasado nada” ; hay maneras de contribuir a mantener la seguridad sexual de tu futuro esposo en su lugar, no vaya a ser que se sienta disminuido o avergonzado, al saber que has tenido un gozoso pasado entre las sábanas; no vaya a ser que te trate de puta, por no calzar en sus fantasías de control y dominación sobre tu cuerpo.

Entre los métodos está el “Virgin maker” un dispositivo que se introduce en la vagina convirtiéndose en un himen artificial. Cuando el dispositivo entra en contacto con el miembro masculino, suelta un líquido rojo que finge la sangre de la primera vez.

Este dispositivo le dice a las mujeres, que lo verdaderamente válido respecto a su sexualidad, es lo que el hombre piense de ella; Como en muchas culturas, el hombre acepta la sexualidad de la mujer, sólo cuando es el primero en penetrarla, la mujer debe ocultar todo rastro de autonomía respecto a sus orgasmos. Como si el deseo de la mujer comenzara a expresarse cuando firma un papelito y le dan una libreta que le reconoce el derecho a gozar de su sexualidad.

Me pregunto cuantos machos patriarcales habrán sido bien engañados con el truco del Virgin Maker, creyéndose los primeros y reafirmando su masculinidad a partir de un saquito con tinta china,  Ja! hasta mi vagina se ríe con sus labios mayores y menores del papelón que habrán hecho!

En China hay polémica por uso del “virgin maker” puesto que investigadores han establecido que puede causar infecciones en el sistema reproductor femenino. Su venta ha sido retirada de las páginas de internet. Podrian aprovechar el impulso, para retirar de las cabezas de la gente, el mito de que la virginidad dice algo sobre las cualidades de la mujer.

 3.- Su Vagina necesita un plomero

Después del climaterio, esto es, la menopausia, la vagina ya no es vagina, sino una llave que gotea; como no existen plomeros para que aprieten el caño y eviten la fuga de fluídos, la solución son las toallitas Poise, diseñadas para que nos avergonzemos de ya no tener flujo menstrual. O sea, vamos problematizando, aún más, el período de la vida en que la mujer ya no puede procrear hijos para el patriarcado.

Si antes la vagina era un dilema por la menstruación- que obliga a las mujeres en edad fértil, a usar dispositivos variopintos, desde lo artesanal a lo high-tech, para disimular un hecho natural de la biología- ahora la tragedia no es menstruar sino fluir. A los estereotipos que dibujan a la mujer en edad del climaterio o post-climaterio como histérica, maniática y anorgásmica, producto del descenso natural en el nivel de hormonas, se agrega la idea de que además de todo ello, es una errática expulsora de orina y flujos, que debe ser neutralizada con un sin fin de productos, creados especialmente para proteger a la población y hacer sentir a las mujeres realizadas en su “Maduritud” (?) gracias a las toallitas.

Cuidado con los ciudadanos decentes! que las mujeres mayores de 50 años que no usan Poise, pueden alcanzarlos con un golpe de fluído desde su vagina escupidora, que les puede sacar un ojo ipso facto, al más puro estilo del Guanaco andino!

La verdad es que nuestra vagina no es el problema; es el patriarcado quien tiene un problema con nuestras vaginas, con el ser “Mujer” y las infinitas posibilidades que ello implica; Como siempre, la ideología nos hace responsables de aquellas cosas que sólo al Patriarcado le molestan. Si ya sabemos que la búsqueda de la mujer perfecta es una imposición enfermiza irrealizable – ya que no existe tal mujer y siempre será mejor ser una mujer plena que una mujer perfecta- procuremos lograr en esta vida el estatus de vagina gozosa; sin importar cuan grande, peluda o multicolor pueda ser ya que, es obvio, la búsqueda por la vagina perfecta nos llevará a tener entre las piernas algo que será cualquier cosa, menos una saludable vagina.