Pussy Riot: Libertad para todas las “Vaginas Amotinadas”

¡Libertad a las Vaginas Amotinadas!

Un golpe más del Patriarcado. Las integrantes del grupo de punk ruso “Pussy Riot” fueron condenadas a prisión. Según las informaciones de Prensa, Nadezhda Tolokónnikova, Yekaterina Samutsévich y María Aliójina, fueron halladas culpables de vandalismo motivado por odio religioso, por haber realizado una protesta contra el Kremlin en el altar de la principal catedral de Moscú y fueron sentenciadas a dos años de cárcel, en uno de los procesos judiciales más seguidos en la historia reciente de Rusia.

Las tres fueron detenidas en marzo tras una actuación en la principal catedral moscovita, donde pidieron a la Virgen María que proteja a Rusia del presidente Vladimir Putin, quien pocos días después fue elegido para un nuevo mandato .

Las integrantes de  la “Vagina amotinada”,que es el significado en español de “Pussy Riot”, no se consideran arrepentidas de lo que hicieron. Ellas  tienen toda la razón, no hay razón para arrepentirse de ser honesto con lo que se piensa.

El caso judicial en contra de las Pussy Riot, no es más que un derroche del poder del patriarcado y su capacidad para mover eficazmente sus tentáculos a nivel político, legal y judicial para descargar todo la fuerza de su “Disciplina Hegemónica” y “poner a las mujeres en su lugar”. La pena de dos años tiene como objetivo final, hacer de estas artistas un ejemplo para los demás ciudadanos y ciudadanas, sobre las consecuencias de la libertad de expresión.

Es evidente el temor del sistema patriarcal por la autonomia femenina, que incluso llega a considerarla un delito. La libertad de expresión no es “Hooliganismo”, no es vandalismo, a menos que quienes hagan uso de ese derecho sean las mujeres. Una mujer opinando y cuestionando todo, pone en peligro la estructura de discriminación, el orden social de opresión al que se la somete. Por cada mujer que se educa, reflexiona sobre sí misma y se emancipa, el Patriarcado pierde una sirvienta de sus intereses y una reproductora de sus modelos.

Por más que pueda ofender a los miembros de la iglesia ortodoxa rusa, la intervención de las chicas no mató a nadie, nadie fue quemado, acuchillado, violado ni secuestrado para explotación sexual. Esa cosquillita de molestia que sintió el poder religioso y lo llevó a presionar al aparato político, es el germen de la crítica social, una actividad necesaria para la apertura de las mentes y el progreso de la humanidad.

El mensaje principal de la exagerada sentencia – bastaba con poner una multa- así como la forma en que se desarrolló el juicio, demuestran que no se buscaba hacer justicia, sino castigar la “Osadía” de un grupo de mujeres de crear una manera propia de decir lo que el sistema no les permite. Las “Pussy Riot” fueron encarceladas y maltratadas sistemáticamente en prisión, se les restringieron derechos básicos que a cualquier detenido se le respetan, comenzando por el de su integridad física y sicológica.

La Libertad de Expresión no es vandalismo

La “Osadía” es algo que el Patriarcado castiga en las mujeres, no sólo en este caso. Más allá del sistema judicial, que en todo el mundo tiene un fuerte sesgo machista, él tiene sus propios códigos penales, que no están escritos pero todas conocemos: “Si me desobedeces, te pego; si me abandonas te mato; si me resistes, te violo ; si te muestras, te acoso; si te deseo, te secuestro; si me sirves, te exploto; si me desafías, te meto a la cárcel por hooliganismo”. El objetivo final de este código es legitimar el poder de poner a las mujeres en el lugar en que son funcionales al concepto falocentrista de la creación.

No queda más que admirar, reconocer e imitar la coherencia de las “Pussy Riot”. Al preguntarles si solicitarían un indulto al presidente ruso, una de ellas contestó: “¿A Putin?. ¿Es broma?. Por supuesto que no lo haremos. Es él quien debe pedir indulto a todos nosotros”. Es verdad. Es el Patriarcado quien debería pedir indulto a todas las mujeres por los daños y prejucios a nuestra libertad e integridad causados durante la historia.

Todas las mujeres que luchamos por nuestra autonomía somos “Pussy Riot”; cada una de nosotras, dando la pelea por hacer escuchar nuestra vez y por el reconocimiento de nuestra contribución en todo ámbito somos “Vaginas Amotinadas”. Nos rebelamos ante el sistema que nos calla y nos impone cuando, cómo y dónde nos tenemos que expresar, para qué y sobre quién. Lo que tenemos en común las mujeres feministas, activistas y libertarias con las Pussy Riot es “la imprudencia, la carga política, la importancia del discurso feminista y una imagen femenina no convencional” ( Frase de una de las integrantes).

Solidaridad entonces con las Vaginas Amotinadas. Por el derecho a amotinarse y por la libertad de expresión de todas las vaginas rebeldes del planeta, sin importar color ni tamaño o que tan peludas o Punk puedan ser.

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