Derechos de la Mujer, Tecnologías y Cambio Social

Con nuevas amigas en la Cumbre de Mujeres Yahoo México 2012

Cuando – gracias a la gestión de Jensine Larsen, fundadora de World Pulse– se me pidió que participara en esta Cumbre Internacional de Mujeres  “Cambia Tu Mundo México 2012” del Programa de Negocios y Derechos Humanos de Yahoo, (Yahoo Inc BHRP) me pregunté ¿Qué es lo que yo puedo compartir con las mujeres que van a estar ahí? La verdad es que sólo puedo compartirles mi propia experiencia y visión del impacto positivo de la conectividad en mi desarrollo como activista, en crear sinergia en los movimientos de mujeres y generar cercanía a pesar de las distancias geográficas y las barreras idiomáticas.

Yo comencé como activista a los 15 años, en un tiempo donde no había Internet ni redes sociales y las convocatorias a las marchas y reuniones se hacían a mano, invirtiendo mucho papel y tiempo. Por otro lado, en ese contexto, las luchas siempre eran aisladas y no había manera de saber qué estaba pasando con las mujeres en otro lugar del mundo, ni siquiera dentro del propio país.

A veces puedes llegar a sentirte muy sola y no ser consciente de tu poder, porque no ves la amplitud del mundo ni puedes visualizar el impacto de lo que estás haciendo en el devenir de la historia humana. Una de las contribuciones de las tecnologías de la información y comunicación es esta: Que nos podemos subir sobre la ola mundial de movimientos a favor de los derechos de la mujer. Mejor que eso, la podemos crear. Podemos influir, a partir del principio de “Pensar Globalmente y Actuar Localmente” en los cambios que se están gestando en el mundo. Mejor que eso, podemos nosotras ser el cambio, influyendo en nuestras comunidades, comenzando en nuestro barrio. Gracias a la Internet, lo que hacemos aquí, hoy, se puede conocer en otro lugar y servir de inspiración a otros y otras. Gracias a la tecnología, lo que hacemos las mujeres ya no es nunca más ni privado, ni anónimo.

Panelistas y amigas de España, Perú y Paraguay

En relación a esto último, la tecnología permite romper la “Cultura del Silencio”: Esa cultura tan propia de nuestro continente donde las mujeres crecemos sabiendo muy bien que “Eso no se hace, eso no se dice” o que “Calladitas nos vemos más lindas” sin poder identificar ni apropiarnos de nuestra voz. Mi trabajo como periodista tiene que ver con eso y la tecnología lo hace posible. Yo escribo sobre mujeres. Rescato historias que gracias a las redes sociales no son más desconocidas. A través de mi trabajo en Global Press Institute y Women News Network descubro historias de mujeres y las lanzo al cyberespacio y con ello pienso que contribuyo a que sus protagonistas encuentren su propia voz y hagan uso de ella para bien propio, de sus comunidades y de las mujeres en todo el mundo, que las pueden leer y saber que existen.

Hay una capacidad de cambio casi sobrenatural en comunicarse y conectarse. Mi trabajo como periodista y escritora en mi blog me ha probado esto. Les cuento el siguiente caso: Hace un mes aproximadamente, me contactó una mujer de Colombia, desesperada  porque nadie quería escucharla sobre su experiencia con la violencia doméstica. Había ido muchas veces a la policía sin resultado, como suele suceder. Ella escribió su testimonio en mi blog: Pocos días después,  toda la gente de su ciudad estaba debatiendo sobre su caso y sobre la violencia doméstica, la indiferencia judicial y el silencio de los medios sobre este flagelo. En pocos días, consiguió que un canal de TV le hiciera una entrevista, un abogado que la represente y logró por primera vez, en los 20 años que pasó sufriendo maltrato y tratando de denunciarlo, que una repartición policial tomara su denuncia.

Es el empowerment de las mujeres y de las generaciones venideras de mujeres la razón para conectarse, para estar detrás de una pantalla. En este punto, es importante tomar conciencia de nuestra responsabilidad como adultas, en el proceso de empoderamiento de las niñas y nuestro rol en el cambio social que ellas necesitan. Y menciono a las niñas por la situación de especial vulnerabilidad de estas. Porque hay más niñas que niños vendidas como esclavas y prostitutas; porque son las niñas quienes sufren mutilación genital o son casadas contra su voluntad; porque son niñas las que están en muchos países prohibidas de asistir a la escuela…por lo tanto, creo que la educación para la equidad y la autonomía es fundamental para reforzar los cambios sociales a favor de las mujeres y hacerlos permanentes.

En el Panel “Derechos de la Mujer, Tecnologias y Cambio Social”

Esta educación para la equidad y la autonomía no es una teoría, es una práctica, debe ser ejemplo de vida y testimonio cotidiano en cada uno de nuestros hogares. Tenemos que perder el miedo a intervenir y levantar nuestra voz en cada situación de discriminación o violencia de la que seamos testigos. No es la condición de las mujeres mexicanas, indígenas o inmigrantes la que nos debe ocupar: Es la condición de todas las mujeres, sin importar su origen o identidad particular, empezando por la nuestra, lo que debe ser el fundamento de nuestra lucha.

Tenemos que tener muy claro contra qué y quienes estamos luchando. No luchamos contra una diferencia cultural, religiosa, racial o idiomática, sino contra una sola civilización misógina universal sostenida por la ideología del Patriarcado. No nos engañemos en esto, por favor, porque en el momento en que creemos la falacia de que se mata al pulpo cortándole uno de sus tentáculos, logramos separarnos unas de otras y debilitar nuestra lucha: Y sabemos que muchas criaturas regeneran sus extremidades y el patriarcado es particularmente eficaz en ello.

La primera revolución ocurre al interior. El feminismo es una manera de estar en el mundo. Ser activista es una manera de transformar el mundo donde estamos. Para ello tenemos que creer en nosotras. Hay que construir ese “nosotras” porque  es esquivo: Nos han enseñado a ver a la otra como una enemiga y no como una compañera. Si yo creo en mí, voy a creer en lo que hago y, sobre todo, voy a reconocerme en otras mujeres y creerles. Creer y Reconocerse en la otra es la primera revolución de las mujeres. Creer que la dignidad y la equidad no son privilegios que tengamos que conseguir de otros, sino derechos a recuperar. Creer, para que la voz de nuestro interior que nos dice “Si se puede”, “Te quiero”, “Tú vales y mereces estar en este mundo”, sea más fuerte que las múltiples voces que escuchamos todos los días allá afuera, diciéndonos que no somos suficientemente delgadas, altas, blancas, sensuales, inteligentes, adecuadas, en fin, valiosas. La Internet pueder ser el “triple w espejo-de-mi-avance punto com” : Conociendo a otras mujeres, sabiendo que están ahí, podemos empezar a reconocernos, a identificar talentos y soluciones.

Pero no basta con saber que otras mujeres están ahí. El uso estratégico de las tecnologías para visibilizar nuestras luchas y cumplir con sus objetivos es fundamental. Y en esto creo que mi rol como activista y periodista es curioso. Mucha gente – incluyendo mujeres conservadoras y alguna que otra feminista paternal- me identifica con antipatía como feminista radical, que lo soy, porque quiero la solución final a todo tipo de discriminación y violencia; otros me llaman con más cariño por mi nombre Vanessa o Nasreen, según donde me hayan conocido o prefieran; para otras personas, sobre todo varones patriarcales, soy una mujercita atrevida y molesta que les pone piedritas en los zapatos de sus privilegios; pero a mi me gusta pensar que soy “La Mujer Araña” en versión 2.0 y que estoy ahí para tejer redes de información y apoyo, para conectarme con otras mujeres y hombres que enfrentan desafíos igual que yo y hacerles saber que no están solos y que existen para mí, así como yo existo para ellos… y que nos importamos. Porque no existe realidad virtual: Aún en un entorno cybernético, los seres humanos nunca somos virtuales.

Ciudad de México ~ 2012

Cuando nos damos cuenta de que otras mujeres existen y que, como nosotras, están en la misma lucha por sus derechos, nace ese sentimiento de Sororidad, la conquista esencial, sin la cual ninguna otra conquista es posible. Para mi, tener presencia en las redes sociales, ya sea en Facebook, Twitter o a través de mis blogs y escritos refuerza una idea simple e importante: “Yo soy todas y todas son Yo”. Esto significa que las mujeres compartimos las mismas luchas, los mismos dolores, pero también las mismas esperanzas.

Es por eso que hoy día tienen aquí a una mujer latina, musulmana, usando un velo lila, hablando de esto con ustedes. Porque las diferencias son riqueza y no el espejismo de división que nos han tratado de hacer creer. Esto ha quedado muy claro con las últimas revoluciones árabes y en las luchas de las mujeres indígenas en América Latina, donde hemos sido testigos de como otras mujeres, que creíamos diferentes y alejadas de nuestra vida cotidiana, se nos han metido en casa, a través de las noticias y la Internet para decirnos que ellas también quieren vivir en Democracia, que ellas también quieren dejar de ser violadas, acosadas en la calle, juzgadas por la ropa que usan; que les importa lo que pasa con el agua, con la contaminación, con la trata de personas en las fronteras; que también quieren mayor participación política y poder de decisión en los asuntos públicos, que también desean recuperar el derecho a decidir sobre su cuerpo y sexualidad.

Nos han dicho, a través del Facebook, Twitter, Yahoo, Blogger, Youtube, etc. que les importamos, porque el cambio social a favor de nuestra equidad  y desarrollo es para todas. Es por ellas, por ustedes, por mí, que estamos aquí, que estoy aquí hoy hablándoles de todo esto: “” Porque yo soy todas y todas soy yo”. Y esta convicción es Poder. Poder para ser, para hacer y transformar.

Intervención en el Panel “Derechos de la Mujer, Tecnologías y Cambio Social en la Cumbre Internacional de Mujeres “Cambia Tu Mundo” México 2012. 12 de septiembre. Yahoo BHRP. Ve el video aquí

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