ZamZam, Gay y Musulmán.: “Al Encontrar el Islam, Me Encontré a Mi Mismo”

Musulmanes Orando

Musulmanes Orando

Por ZamZam Jalil*

Parte I

Como todos sabéis este último tiempo ha significado grandes cambios para mi, y si has recibido este escrito es porque te considero muy importante y quiero compartir contigo mis vivencias e historias que me suceden a diario.

Una noche estaba en una discoteca, como un chico cualquiera de mi edad y me encontraba completamente solo. Miraba a mí alrededor y observaba a la gente, pensaba en mi vida y en lo vacía que estaba y en cuál era el objetivo de mi existencia.

Solía malgastar mi tiempo y mi dinero en las discotecas y los pubs, refugiándome en el alcohol para escapar de mis numerosos fracasos sentimentales, así como del absurdo curso que había tomado mi vacía e inútil forma de vivir.

Tenía un pasado de vivencias hechas sudores que si no me habían matado es porque me hicieron más fuerte. Había sido criado en el seno de una familia católica apostólica romana con todo lo que eso significa.

Mis padres me enseñaron de buena fe la religión, pero mas basada en el amor a las personas y el respeto al prójimo, desde muy temprana edad sentí lo que los católicos llaman vocación para el sacerdocio, estuve varios años estudiando para tal, pero no me daba la posibilidad de cuestionarme nada, aceptaba todo por doctrina de fe y me hacían entender que si dudaba era blasfemia.

De muy pequeño buscaba al creador del orden cósmico, de todo cuanto existe y quien hizo posible que los seres humanos tuvieran consciencia e inteligencia. No es posible que la vida consista sólo en comer, dormir y realizar actos biológicos. Pues entonces ¿Cuál sería la diferencia entre los seres humanos y los animales? Yo no podía seguir viviendo así.

Desde muy temprana edad me di cuenta que soy homosexual, que esa es mi naturaleza humana y nunca significó una carga, Una de las cosas que siempre supe y aprendí de mis padres es la sinceridad conmigo mismo y si es posible con todos; lo que me llevó a abandonar la Iglesia Católica como institución.

A partir de ahí mi vacío espiritual era tan grande que no me di cuenta hasta mucho tiempo después de la tontería que era intentar llenarlo con otras cosas de la vida mundana que no tenían sentido y que lo más que hacían era contribuir a hacerme sentir más vacío e insatisfecho y como consecuencia infeliz.

Deambulaba por la vida como algo solamente físico, pero no me sentía realizado como ser humano completo, tenía la necesidad imperiosa de darle una razón a vivir mas allá de realizar actos biológicos lo que me llevó a caer en movimientos sociales de pensamiento filosófico y acciones radicales que no hacían mas que confundirme el momento presente que estaba viviendo, aunque también reconozco que no reniego de todo ello, si no que fueron etapas de crecimiento que tuve que pasar.

No podía satisfacer mis inquietudes espirituales con lo que conocía, porque no podía basarme en algo que estaba lleno de contradicciones debidas a la alteración que las Sagradas Escrituras habían sufrido a lo largo de la historia por la mano humana. No podía ser lógico que basara mi espiritualidad en un libro hecho por humanos, falibles e imperfectos. El hecho de rezar a otros que no fueran Dios, dándoles en muchos casos una importancia equivalente a la del Creador y orar ante imágenes pintadas o talladas, me parecía algo de lo más grotesco y absurdo.

Sabía que alguien de mi familia paterna había emigrado de Siria hacía mucho años y que su apellido original es ZamZam زمزم  .  Siempre me atrajo de manera muy especial el mundo árabe, cultura, religión, historia, aportes a la ciencia, arquitectura, formas de vida; pero lo veía tan lejano a mí que nunca me hice la idea de lo que es en realidad. Tenía una serie de ideas preconcebidas que me hacían ni lo más remotamente posible considerarlo como una posibilidad para mí.

Siguiendo en mi búsqueda incesante viajaba a países árabes en busca de no sabía que cosa, el 11 de diciembre de 2006 decidí entrar en una mezquita por primera vez en mi vida. Quería averiguar cómo iba a sentirme allí dentro. Fue en la Mezquita Azul de Estambul, Turquía, Recuerdo que volaba en fiebre pero había viajado igual. A las 5 AM me despertó el ensordecedor Adham y ya no pude dormir más. Ese día lo recordaré con todos los detalles hasta que muera. No puedo explicar con palabras lo que sentí solo por el hecho de entrar.

No es posible plasmar sobre el papel lo que sucedió dentro de mí. Mi piel y mis cabellos se erizaron de profunda emoción en dos situaciones especialmente: en la llamada a la salat (“Al Adhan”) y en el momento en que todos los presentes dicen “Amín”.

Como anécdota, cada vez que me pedían documentación en alguna compra o aeropuerto se quedaban sorprendidos por mi apellido.

Comencé a investigar en Internet todo lo referente al Islam, su historia, significado, creencias, pilares, doctrina de fe. Me leía todo documento que podía conseguir y cada vez me atrapaba más. Encontré el significado de Zamzam. “El pozo Zamzam es un pozo de agua sagrada situado en el Recinto del Santuario Al-Haram de La Meca, a unos metros de la Kaaba, de 35 metros de profundidad, restaurado su recinto y ampliado en la actualidad y cubierto por una elegante cúpula. La leyenda dice que fue hecho brotar por el ángel Gabriel, para saciar la sed de Agar, esposa  de Abraham , madre de Ismael, y de este mismo cuando vagando por el desierto iban a morir de sed. Su agua se considera curativa y milagrosa: todos los peregrinos se llevan agua de este pozo a sus países de origen e incluso sumergen en el agua su futura mortaja. Obtenido de “http://es.wikipedia.org/wiki/Zamzam

Sobre todo entendí que el Islam es una forma de vida mas que una religión, un sistema completo para realizar al ser humano en todas sus potencialidades y hacerlo feliz. Para llegar a descubrir el verdadero y único Islam tuve que rechazar todas esas enormes falsedades y estúpidos tópicos que se le asocia y que desde mi infancia me habían hecho creer. Cuando me di cuenta de esto, sentí una gran tristeza dentro de mí y una gran decepción, porque la sociedad me había manipulado para no dejarme ver la realidad.

Leí por primera vez El Corán en una versión traducida al castellano que encontré en la red y quedé fascinado, pero paradójicamente me llegaban más los mensajes de espiritualidad, de relación directa con Dios y no sabía si estaba bien o mal lo que sentía. Me moría de ganas de conocer a personas que me ayudaran en mi búsqueda y no podía dar con nadie, por miedo a que supieran que soy gay o desconocimiento de algo totalmente nuevo.

Seguía viajando, por Egipto y no me maravillaron tanto las pirámides como el mundo árabe en sí. Tanto que me compré varias chilabas y empecé a vestir así, en principio no sabía porque no le veía sentido, pero como me gustan como me quedan y es muy cómodo y me importa poco el que dirán.

Viajé a Marruecos y mas difícil lo tenía porque hay una ley que dice que quien no sea musulmán no puede entrar a las mezquitas, pero yo estaba seguro de querer serlo pero no sabía como, tanta era mi obstinación que en Fez me metí en una y se me acercaron unas personas, me hablaron en árabe y francés y no supe que contestarles, me quisieron echar y yo decía: “Mi Muslim, mi no árabe, mi zamzam” hasta que alguien me entendió y no me echaron, aunque tampoco pusieron cara de contentos. Regresé de Marruecos con la idea mas firme que nunca de ser musulmán.

Después de muchas llamadas por teléfono contacté con una persona a la que llamaré Abdel (me reservo el derecho a decir quien es).  Empecé preguntando las cosas típicas que suele preguntar un ignorante. Mi resistencia era muy grande y sus respuestas recibían un duro ataque por mi parte ya que yo no soy fácil de convencer por ser muy obstinado e incrédulo.

Ante mi actitud siempre mantuvo la calma y la serenidad. Es muy importante no darse por vencido. Yo siempre creía tener la razón y dejaba pasar un tiempo antes de volver a atacar. En realidad mis ataques no eran más que formas de resistencia ante la Verdad, porque todos sabemos que reconocer la verdad cuesta mucho trabajo y hacer entender el Islam de modo correcto no es tarea fácil. Así que poco a poco iba interesándome más y más, pero siempre conservando mi rebeldía. Nunca le confesé de mi boca que soy gay porque sabía concientemente que me rechazaría antes de empezar a hablar, espero que algún día sepa entenderme y perdonarme.

El día 25 de mayo de 2007 hice mi shahada : Lā ‘ilāha ‘illā-llāhu Muhammad Rasūlu-llāh. (hay más dios que Alá y Muhammad es su Profeta) y lo recordaré por siempre como uno de los días mas felices de mi vida, me tuve que contener de llorar como un niño porque tenía la creencia que los árabes son poco hombres al llorar en público. Sentí un alivio grandísimo en mi interior al saber que por fin había encontrado lo que buscaba

Después de un tiempo empecé a dejar de comer y de beber sustancias no saludables, porque algo dentro de mí había cambiado realmente y sentía repugnancia natural hacia esas cosas. Sin duda alguna porque todos nosotros nacemos musulmanes (aunque luego nuestros padres nos enseñen otro camino) y cuando sentí el Islam en mi corazón lo único que sucedió es que volví a mi estado de pureza primigenio con el que nací, volví para recuperar mi Islam. Así que no me gusta decir que me convertí al Islam. La palabra conversión no puede utilizarse en ningún caso, lo más apropiado sería utilizar el término recuperación del “Din” (=filosofía de vida), abrazar el Islam o entrar en el Islam.  Es por esto, que al ser consciente, mi cuerpo rechazaba de forma espontánea las sustancias y hábitos no recomendables. Muchas costumbres islámicas yo las poseía de toda la vida. No fue duro para mí cambiar, porque en el fondo yo era otro hombre.

Sencillamente lo que sucedió fue que al encontrar el Islam, me encontré a mi mismo.

Pensaba en Dios como un ser único y no en una trinidad. Creía que Dios no tiene género ni número, que no se le podía designar con una palabra masculina ni femenina, para ello está la palabra árabe Al.lah que no puede desdoblarse en plural, dual o en masculino o femenino, porque engloba en sí al concepto de lo absoluto. Tampoco creía que se le podía representar como un señor mayor de raza caucásica y con una gran barba blanca, como en las pinturas de algunas iglesias.

Hasta este momento no le había dicho a nadie que soy homosexual porque no quería perder lo que estaba descubriendo y tampoco podía yo solo responderme a miles de preguntas al no tener a quien hacérselas. Empecé a conocer un mundo totalmente nuevo que cada vez me atrapaba más, gente maravillosa que daban todo de si para que yo aprendiera y consolidara mi fe hacia Allah.  Intentaba aprender lo mas rápido posible (yo y la ansiedad siempre fuimos de la mano), conocí todas las mezquitas posibles a mi alcance, aprendí a orar en árabe y a mirar al mundo con ojos diferentes, mi estilo y forma de vida estaban cambiando radicalmente y me gustaba.

Paradójicamente muchos de los que decían llamarse amigos me rechazaron de forma radical y no comprenden que yo haya encontrado en el Islam una forma de vivir que me es muy beneficiosa en muchos sentidos y sobre todo la paz interior que tengo y la alegría de vivir.  Cada día que pasaba era una experiencia diferente y más enriquecedora y me abrían los ojos hacia una realidad que quería compartir con todos.

Hasta que un cierto domingo 1 de julio de 2007 fuimos todos los hermanos musulmanes a pasar el día al Estanque de Boadella, muy cerca de Figueres y no se me ocurrió mejor idea que intentar cruzar el lago nadando, entré por una orilla donde nadie me vio y empecé mi travesía, 100 metros, 200 metros, 300 metros y ya empecé a perder el rumbo y el sentido de la orientación, faltando poco para llegar a la orilla del frente siento que se me duermen las piernas y que no podía seguir más, solo flotaba (por sobrepeso, jejejeje) porque no había llegado mi día. Pedía ayuda a gritos y nadie me escuchaba o no me entendían, después de casi media hora una piragüa logra escucharme y acude a sacarme, llegué a la orilla en un ataque de pánico que me costó volver en sí. Se me pasaron miles de cosas por la cabeza, pero mas me repetía a mi mismo que estaba construyendo una forma de vida basándome en una mentira hacia los demás y que si salía del lago con vida les diría la verdad.

Pasé un domingo muy asustado por el shock y por saber que tenía que enfrentarme a mi verdad con la posibilidad de perder y mucho.

Me llamaron varios al móvil y no quise contestar porque quería centrarme en mis ideas. Ya el lunes tarde me llama Abdel y le digo que necesito hablar con él a solas, que era muy importante lo que tenía que decirle y que seguramente no le iba a gustar nada.

Quedamos el martes y empecé contándole la siguiente parábola:

“Había un escorpión y una rana a la orilla de un río, la rana le pregunta al escorpión si la podía cruzar al otro lado del río a lo que el escorpión le contesta que no podía porque seguramente en medio de la travesía la hincaría con el aguijón y morirían ahogados los dos. La rana no conforme le dice: “Yo rezaré a Dios para que nada no suceda”. Se sube sobre el escorpión y empieza a nadar, a mitad del río la rana siente como se le clava el aguijón y el veneno que le entraba, en sus últimos suspiros la rana le pregunta: ¿Por qué lo has hecho? Le he rezado a Dios para que no sucediera. Y el escorpión le contesta: “así soy, es mi naturaleza”.

Mi naturaleza es que soy homosexual de la misma forma que tu eres heterosexual, y no lo veo como una aberración, ni desorden genético ni nada de esas cosas. He abrazado al Islam y no quiero que una cosa contradiga o se interponga a la otra. Esa fue mi conclusión que le dije a Abdel que por supuesto nunca entenderá, después de una charla mas que tensa de casi dos horas me pidió que si no cambiaba de actitud, me arrepentía y aborrecía mis actos no podía volver y que para ellos ya no sería musulmán. Esa misma noche le escribí mi carta de despedida.

Querido Abdel: 

Esta es la carta que nunca pensé que te escribiría pero las últimas circunstancias me obligan a hacerlo.

Antes que no tengo palabras de agradecimiento hacia ti y tu familia por haberme acogido en vuestro hogar y ayudarme a abrazar el Islam de la forma que lo hecho, creo que ya nunca más podré desprenderme de Allah y lo que significa para  mi todo esto. Creo que nuestro Dios nos cruzó para que pudiéramos aprender el uno del otro, aunque debo reconocer que yo me llevado la mejor parte.

Eres una persona de un gran corazón que vive por y para Allah y eso es mas que enriquecedor en cualquier ser humano mas allá de su raza, religión o credo. He aprendido contigo a renovar mi fe hacia Él y hacer mi vida lo mejor posible, a volver a confiar en mis hermanos y saber que no todo está perdido en este mundo tan occidentalizado que nos toca vivir, todavía hay gente por la que vale la pena luchar y seguir viviendo y si esos pensamientos o actos los hacemos pensando en Allah, mas cerca estaremos de Él.

Mi vida personal como te conté es muy difícil de entender, pero esta es la realidad, no puedo apartarme del Islam pero tampoco dejar mi naturaleza, no quiero mentirte ni engañarme o decir de la boca para fuera que es posible cambiar cuando se que no es así, me gusta la sinceridad de la gente y el valor a enfrentar una verdad por mas dolorosa que sea.

Pero también se que está todo dictado con respecto a costumbres y códigos morales y yo no soy quien para cuestionarlos, pero tampoco permitiré que los demás me lo cuestionen. Se que ahora debo apartarme de vuestra comunidad por el bien de todos y sobre todo porque no quiero que pese en ti el sentir que no has podido hacer de mi un buen musulmán,  me hizo mucho daño saber que te sentiste mal cuando te dije la verdad, te juro que en ningún momento quise hacerte sentir mal.

Todavía queda mucho camino por recorrer y me asusta mas el hecho de tener que hacerlo solo, el mundo en general no tiene porque saber ni yo mucho menos decirles que soy musulmán y que mi naturaleza humana es diferente, eso quedará entre Él y yo. El Islam es difícil de comprender para todos nosotros que vivimos en este mundo y está demasiado bastardeado como para seguir confundiendo a la gran masa.

Me quedan muchas cosas por preguntarte y que me enseñes, pero así es la vida y no hay que desesperar cuando se nos escapan de las manos lo que no podemos comprender, pero como siempre me dices: “Él todo lo sabe y todo lo ve”

Me queda mucho por decirte y agradeceré siempre tus consejos y explicaciones y sobre todo la entereza con que me escuchaste cuando te dije la verdad, no esperaba menos de ti. En lo que respecta a los demás, diles que he quedado muy shoqueado por la experiencia del domingo y que necesito mi tiempo para pensar las cosas y estabilizarme emocionalmente, pasará el tiempo y me olvidarán, me parece la salida más aceptable para todos, dejo mi confianza puesta en ti como siempre.

No me gustan las despedidas, pero esto es casi una, igual quiero que sepas que puedes contar conmigo para lo que necesites tu, la familia o la comunidad, siempre estaré a vuestro servicio. 

Te saludo de todo corazón. 

ZamZam

~ Continuará~

*Activista LGTB. Musulman Gay. Fundador de AMHO, la primera Asociación de Musulmanes Homosexuales en España

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