Mujeres Agricultoras: Semillas de Cambio y Seguridad Alimentaria

Campesinas Peruanas Protestam por su Derecho a la Tierra

Campesinas Peruanas Protestan por su Derecho a la Tierra

En los últimos años, se ha registrado un creciente reconocimiento de la decisiva importancia de la contribución de las mujeres a la seguridad alimentaria. En la mayoría de los países en desarrollo, las mujeres rurales constituyen el pilar de la agricultura de pequeña escala, del trabajo agrícola y de la cotidiana subsistencia de la familia. Los esfuerzos para aliviar la pobreza rural y mejorar la seguridad alimentaria no tendrán el esperado éxito si no toman en consideración las cuestiones relativas a las mujeres como productoras y proveedoras de alimentos. Estas cuestiones incluyen la contribución de las mujeres al suministro de alimentos e ingresos al hogar, el acceso a los recursos productivos y el impacto de las reformas de las políticas sobre los papeles económico y social de las mujeres así como la seguridad alimentaria del hogar.

Muchos estudios revelaron que aunque existe una amplia variedad de modelos de producción de hogar, las mujeres desempeñan en todas las regiones del mundo un papel predominante en la seguridad alimentaria del hogar, mediante la producción agrícola y alimentaria. El agrupamiento de los ingresos de los miembros del hogar suele ser una condición indispensable para la supervivencia, ya que ni los miembros masculinos ni los femeninos suelen recibir, por si solos, ingresos adecuados para sostener a todos los miembros del hogar. El aporte relativo de ingresos que un miembro del hogar aporta a determinados partidas de los gastos esenciales, forma parte, a menudo, de tradiciones sociales. Sin embargo, la responsabilidad directa de la provisión de alimentos recae en gran medida en las mujeres, al igual que la responsabilidad de mejorar la seguridad alimentaria y los niveles de nutrición del hogar es asociado al acceso de la mujer al ingreso y su papel en la toma de decisiones en materia de gasto familiar.

El documental “Mujeres Semillas de Cambio” muestra la labor de las mujeres campesinas de Centro América y el Caribe a favor de la seguridad alimentaria de sus familias y el costo personal y social que implica su dedicación a la mantención de sus familias.

En casi todos los países, los hogares encabezados por mujeres se concentran entre los estratos más pobres de la sociedad y, a menudo, tienen menores ingresos que los hogares encabezados por hombres. Los problemas que enfrentan los hogares varían en función de su grado de acceso a los recursos productivos, tierra, crédito y tecnologías incluidos.

Además, y pese a que las mujeres rurales desempeñan un papel fundamental y predominante en la producción de alimentos, las mismas suelen carecer de acceso a los servicios agrícolas. Por ejemplo, la falta de propiedad de la tierra limita el acceso de las mujeres agricultoras al crédito, ya que la tierra se toma en general como garantía. La afiliación a las cooperativas tiende a su vez a ser basada en la propiedad de la tierra o en el criterio de “jefe de hogar” y, por consiguiente, excluye a las mujeres. También, la capacitación y servicios de extensión han sido, en la práctica, predominantemente orientados hacia los hombres. El mejoramiento de la seguridad alimentaria del hogar puede lograrse solamente si las mujeres agricultoras, además de los hombres agricultores, tienen acceso a los servicios agrícolas. Habría que enfatizar también la necesidad de incorporar en las políticas y programas de seguridad alimentaria del hogar, los obstáculos que las mujeres enfrentan para obtener esos servicios.

Muchas políticas y programas de desarrollo agrícola deben aún abordar adecuadamente las necesidades de los pequeños agricultores, sobre todas aquellas relativas a las mujeres. Si bien han habido iniciativas para integrar a las mujeres rurales en las actividades de desarrollo agrícola bien a través de proyectos directos, de las Unidades MED (Mujer en el Desarrollo), o bien mediante las organizaciones nacionales de la mujer, uno de los principales impedimentos para la incorporación de las cuestiones relativas al género en esas actividades ha sido la falta de datos precisos acerca de la naturaleza y el papel de las contribuciones de las mujeres a la producción alimentaria y agrícola

Generalmente, la mayor parte de los esquemas de reforma agraria aplica la división de la tierra en explotaciones separadas en base al concepto de “jefe de familia”, tal como ya se señaló. Ello supone que la propiedad de la tierra pase, en general, a los jefes de hogares masculinos, quienes detentan así la máxima autoridad legal sobre el uso de la tierra y su utilización como garantía para obtener crédito, aún estando ellos ausentes del hogar.

El impacto de los programas de reajuste estructural sobre la seguridad alimentaria del hogar es una de las principales áreas de interés e inquietud en las políticas. Los cambios registradas en las oportunidades de empleo y de generación de ingresos, acompañados de la reducción de los programas de subsidios gubernamentales, han tenido un efecto adverso, cuantitativa y cualitativamente, sobre el consumo de alimentos.

Los vínculos decisivos entre el medio ambiente y el papel que las mujeres rurales desempeñan para garantizar la seguridad alimentaria exigen, cada vez más, medidas de políticas tendientes a potenciar la participación de las mujeres en los programas de desarrollo rural, sobre todo en las áreas forestales y de suministro de energía. Las instancias de decisión y formulación de políticas así como los planificadores deberían reconocer que las mujeres deben participar en el desarrollo rural a pie de igualdad con los hombres y compartir plenamente las mejoradas condiciones de vida en las áreas rurales. Asimismo, deberían reconocer que la integración de los papeles y necesidades de las mujeres en el paradigma del desarrollo es una condición indispensable para el logro de los programas de desarrollo rural.

Es necesario promover el papel de las mujeres como productoras y proveedoras de alimentos y, por consiguiente, enfatizar la importancia de la seguridad alimentaria del hogar. Los gobiernos deberían seguir facilitando y potenciando las contribuciones de las mujeres al crecimiento agrícola y la mitigación de la pobreza rural. Ello consolidará la disponibilidad y estabilidad de los suministros alimentarios, asegurando el acceso a los alimentos de todas las personas.

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