Mujer Afgana Empodera a sus Pares a Través de Proyecto Empresarial

Mujer afgana creó una empresa exitosa y ayuda a otras mujeres a seguir su ejemplo.

Mujer afgana creó una empresa exitosa y ayuda a otras mujeres a seguir su ejemplo.

La población de Afganistán ha estado sumergida en un conflicto que ha afectado todos los aspectos de sus vidas cotidianas. Para Khalida Yaqobi, el conflicto ha sido un obstáculo, no un impedimento.

Después de terminar sus estudios de ingeniería en la Balkh University, Yaqobi estudió inglés a escondidas. Eran momentos en que las mujeres que intentaban obtener una instrucción corrían el riesgo de ser ejecutadas por los talibanes.

“Estudiaba inglés en una casa privada, sin textos ni cuadernos, me ponía el burqa para ir al curso de inglés”, contó.

En un primer momento, no lograba encontrar un trabajo, pero las cosas comenzaron a mejorar para esta mujer de 35 años madre de dos niños después de la caída del régimen talibán.

En 2003, fue invitada a participar a un curso sobre capacidad empresarial y artesanía para mujeres afganas, que se llevo a cabo en el Centro Internacional de Formación de la OIT en Turín, Italia, financiado con la ayuda del Gobierno italiano.

Era la primera vez que Yaqobi viajaba al exterior. Tenía mucho interés por aprender nuevas calificaciones y estaba emocionada ante la posibilidad de demostrar que las mujeres afganas están comprometidas a contribuir – codo a codo con los hombres – con el desarrollo sostenible de su país.

“Aprendí qué es una empresa, estrategias de mercadeo y cómo establecer un negocio. El tema más interesante era el mercadeo – cómo encontrar clientes – y eso lo logré muy bien”.

Durante el curso, el Instituto organizó una “Noche Afgana” abierta al público, y 30 participantes fueron puestos a prueba.

Las otras mujeres habían llevado artesanías afganas para vender. Todo lo que Yaqobi tenía era un rollo de henna, una tintura roja tradicional.

“Alquilé dos sillas, y cuando el programa comenzó, los invitados se acercaban a preguntarme: ‘¿Qué es esto?’ Yo les explicaba y les mostraba cómo usaba el henna en mis manos. Después todos quisieron que les dibujara con el henna, incluso los periodistas”.

Yaqobi se sintió muy motivada por lo que aprendió en el curso del CIF-OIT. Decidió convertirse en una empresaria, a pesar de que muchas personas pensaran que esto era imposible para una mujer en Afganistán.

Un Enorme Potencial sin Explotar

De regreso a su país, Yaqobi estableció el Servicio de desarrollo de empresas Balhh, que se dedica sobre todo a la elaboración de planes de negocios y de presupuestos, al inglés comercial y a las tecnologías de la información. Ella dirige un equipo de 26 empleados, y afirma que su empresa tiene la capacidad de hacerse cargo de proyectos por valor de millones de dólares.

Unas 500 mujeres han sido formadas por su organización, 200 de las cuales han creado su propia empresa.

“Al convertirnos en empresarias no sólo estamos creando empleos para otras mujeres, estamos abandonando nuestras costumbres tradicionales por el siglo 21”, explicó.

Según Hervé Berger, representante de la OIT para Afganistán, el ejemplo de Yaqobi ilustra “lo que una breve formación de calidad, combinada con determinación, puede hacer para mejorar la vida de las personas”.

“Las mujeres afganas representan la mitad del potencial sin explotar de Afganistán. Si se libera sólo una fracción de este potencial, ¡imaginemos cuánto podría mejorar la competitividad del país en relación a sus competidores! El futuro de Afganistán será mucho más brillante si a las mujeres afganas se les ofrece la oportunidad de entrar en el mercado laborar como trabajadoras calificadas”.

Yacobi piensa que miles de mujeres afganas se podrían beneficiar de la formación empresarial y espera que la OIT pueda ayudar a más mujeres jóvenes en el país.

La formación empresarial “permitirá a las mujeres adquirir confianza en su capacidad para construir una vida decente para sí mismas y para sus hijos, como lo hice yo y muchas otras mujeres”, concluyó.

Fuente: OIT

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