El Hembrismo: Expresión del Antiguo “Divide y Vencerás”

Ains! que todavía tengamos que dañarnos unas a otras con etiquetas inventadas por el Patriarcado. Como si no nos bastara con las canónicas de : Santa, Madre, Virgen, Bruja, Loca y Puta.

Ahora chic@s, se lleva emitir el epíteto “Hembrista”. Ya me había referido a esto en un post anterior . No obstante, me sigo encontrando con compañeras que lo usan contra sus pares, por lo tanto, vale la pena volver a decir que:

Las mujeres no hemos creado ningún sistema “Hembrista” de dominación hegemónico que diga que los hombres son inferiores y deben ser sometidos a nuestra autoridad. Nuestra violencia no está normalizada en la sociedad ni se valora como un rasgo deseable.

No controlamos la educación, las finanzas, la banca ni los medios de comunicación globales como para imponer este sistema y controlar a la población, asegurándonos de esta forma la reproducción de este sistema y la opresión histórica de un grupo.

Lo curioso es que se llama, tan fácilmente, “Hembrista” a otra mujer que exhibe rasgos de violencia, dominación y supremacía, propios del sistema que la educó como “otra subalterna”.

La única definición que existe del Hembrismo es que es lo opuesto al Machismo.

Analicemos: En primer lugar ¿No es esto extraño? Para ser un movimiento tan poderoso que subyuga o pretende subyugar a los hombres y los violenta en la casa, el campo y los juzgados, su desarrollo teórico es muy básico y, oh casualidad, se define por ser reflejo opuesto del machismo, así como lo femenino ha sido definido, desde siempre, como el reflejo opuesto de lo masculino

El Hembrismo es entonces:

“Un conjunto de actitudes y creencias destinadas a justificar y promover el mantenimiento de conductas percibidas como heterosexualmente femeninas y también, discriminatorias contra los varones”.

A ver: ¿Qué sistema, ideología, teoría defiende el mantenimiento de conductas hetero-sexualmente femeninas? ¿Qué sistema está en la posición privilegiada de definir que es femenino o no, que es masculino o no y, por ende, que es Hembrista o no?

Pero claro: ¿Para qué analizar este concepto de “Hembrismo” inventado por el #Patriarcado,  que nos ha educado históricamente a las mujeres, para desconfiar de nuestro propio poder y descalificar el poder y la autonomía de las otras mujeres para confrontarnos por la aprobación del macho de la manada? (Ver National Geographic)

¿Para que hacer este esfuerzo de análisis? Basta con decir que “Las otras son más malas”. No vaya a ser que nos etiqueten de “Hembristas”y  perdamos una salida al cine o un solitario de diamantes. Destaco la palabra “Otras”, porque es este tipo de elaboraciones lo que nos mantiene en la situación de alteridad que nos impide construir un “Nosotras”.

El “Hembrismo”  es otro palo del antiguo divide y vencerás.

Mientras algunas elijan estereotipar a sus pares para quedar bien con el “opresor de turno” (ojo que no me refiero a personas, si no a agentes de subalterización), en vez de sentarse a reflexionar sobre el por qué del surgimiento de algunos conceptos e imaginarios y la violencia que generan, avanzaremos siempre muy lento, muy lento.

Las mujeres que son violentas o no tienen Sororidad con sus pares o compiten por el poder sin escrúpulos, probablemente tienen una lógica patriarcal en su manera de ver el mundo pero no son Hembristas. Puede que sean reproductoras del machismo, tanto como aquellas que las acusan de ser Hembristas. Por lo tanto, lo cuestionable en este caso es el Patriarcado y sus modelos de naturalización de las relaciones humanas desiguales, pero no el Feminismo.

El Hembrismo es invento machista para que las mujeres rechacemos la emancipación de otras, cuando ellas no complacen al Patriarcado. Nos hace creer que existen feministas buenas y malas, de acuerdo al grado de aprobación que el sistema concede.

El Hembrismo es usado por el Patriarcado para reforzar la socializacion negativa de las mujeres: Si el amo nos ha enseñado que solo bajo su protección estamos seguras, que debemos desconfiar de otras mujeres, porque son roba maridos, porque traicionan, porque las mujeres somos volubles y equivocarse es parte de nuestra naturaleza y es solo sometiéndonos que logramos balance, control y tranquilidad… entonces las “Hembristas” son un peligro para el sistema, porque no buscan su aprobacion y amenazan la socializacion negativa que permite al patriarca el control de las mujeres.

“Yo soy Feminista, pero no soy como esas Hembristas”. “Yo soy Feminista y Femenina”, son los mantras de quien aún tiene miedo de desprenderse de las categorías y roles en los cuales el sistema la ha puesto.

Usar el término “Hembrismo” para descalificar los procesos de liberación de otras mujeres, es ejercer violencia simbólica con un estereotipo que demoniza el empoderamiento de las pares como una conducta agresiva extrema.

Llamar Hembrista a otras mujeres es asumir que y estar de acuerdo con que el Patriarcado tiene aún el privilegio y derecho de definir y decirnos que feminismos aceptar, que procesos de emancipación son más legítimos o no, que mujeres son buenas y cuales malas dentro de los movimientos o no.

Lo peor, implica admitir que es correcto excluir mediante etiquetas y estereotipos a aquellas mujeres cuyo tránsito hacia su propia liberación parece, a los ojos del Patriarcado, más amenazante que el de las otras. La Hembrista, si es que existiera, no seria jamas un peligro para las mujeres que buscan emanciparse, sino para el sistema de opresion, sus opresorxs y reproductorxs.

El desprecio a la expresión de ciertas subjetividades contenido en este concepto, sugiere que debemos ser feministas “Civilizadas” para diferenciarnos de “Las Otras” agresivas y salvajes. El Hembrismo, nos lleva de vuelta a la prehistoria de nuestra historia como Mujeres.

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