Samia el-Molismany Arriesga Cárcel por Negarse a Delatar a Disidentes Saudis

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Una jueza de Estados Unidos podría ceder a las presiones de su homóloga saudi para obligar a la activista Samia el-Molismany, actualmente en Estados Unidos, a revelar los nombres de sus amigos disidentes, quienes criticaron el actuar del gobierno de Arabia Saudita en materia de justicia y Derechos Humanos.

Samia el-Molismany es fotógrafa, feminista, musulmana, ciudadana saudi-estadounidense y una reconocida activista por los derechos de la mujer en Arabia Saudita. Ella ha pasado dos décadas defendiendo la dignidad de las personas en un país donde la mera expresión a favor de los derechos humanos puede provocar una detención y castigo de flagelación.

Video: Samia el- Molismany conduciendo en Arabia Saudita 

Durante los últimos dos meses, tres activistas por los derechos de las mujeres saudíes han sido detenidas:  Souad al-Shammary fue detenida por pedir la liberación de las mujeres de  un sistema en el que la mayoría de edad se les ha negado desde siempre. Loujain al-Hathloul y Maysaa al-Amoudi han sido encarceladas por apoyar el derecho de las mujeres en Arabia Saudí de conducir un automóvil.

La difícil situación de Samia es un asunto político que tiene sus orígenes en un tema personal. La amante del marido de Samia, Hayat Sindi, es miembro del Consejo de la Shura, el equivalente a la Corte Suprema de nuestros países y una de las primeras mujeres en alcanzar ese puesto. Debido a que Samia se opuso a la aventura de su marido, Hayat Sindi demandó a Samia por difamación moral en Arabia Saudita. Samia fue condenada a reclusión penal, a pesar de que el tribunal también encontró a Hayat Sindi culpable de la acusación.

Mientras preparaba su defensa en Arabia Saudita, personas que en el pasado habían sido perjudicadas por Hayat Sindi, se acercaron a Samia para contarle su mala experiencia con la jurista.

Al ser advertida de esto, los abogados de la Sra. Sindi en los Estados Unidos solicitaron al tribunal competente, liderado por la jueza Marianne Spearman, exponer el contenido de las cuentas de correo y las comunicaciones online de el-Molismany, incluyendo el archivo de un grupo privado en Facebook llamado “Donde se puede hablar libremente”, en el cual participan en su mayoría mujeres, ciudadanos saudíes y ciudadanos estadounidenses que viven en Arabia Saudita, para discutir francamente sobre los derechos de las mujeres en dicho país, incluyendo la injusticia de un sistema que quiere enviar a Samia a prisión por oponerse a la infidelidad de su marido.

 

En Arabia Saudita, los comentarios expresados libremente en una red social, pueden ser considerados “difamación moral”, lo que conlleva una pena de prisión o el castigo corporal. El castigo corporal en Arabia Saudita significa amarre y azotes con una caña de bambú, un máximo de 100 veces, Durante siete meses, Samia ha resistido todos los intentos para obligarla a revelar los nombres. Hayat Sindi ha pedido al tribunal encabezado por Spearman que declare a el-Molismany en desacato.

No tengo miedo de la cárcel. En mi lucha para llevar igualdad a Arabia Saudita, he sido arrestada dos veces. Mis valores no me permitirán someter a las mismas mujeres por cuyos derechos estoy luchando. No voy a dar nombres, incluso si se me declara en desacato al tribunal. Estoy totalmente dispuesta a enfrentar dificultades financieras o una pena de cárcel con tal de proteger el derecho a la libre expresión en todo el mundo.

Un tribunal de los Estados Unidos de América está siendo usado para socavar la libertad de expresión en un país cuyas ciudadanas y ciudadanos carecen de ese derecho básico. Samia el-Moslimany está siendo legalmente forzada a exponer a las mujeres al riesgo de encarcelamiento y azotes en Arabia Saudita por el “delito” de comentar los engaños y amoríos de una política y discutir la situación de los derechos de las mujeres en el Medio Oriente.

 

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