Mujer contra Mujer: Mecanismos Patriarcales de Interacción

the_women_fighting_for_the_breeches_by_john_smith

 

1.- Invisibilización

Nº1: “No!! Una mujer como tú no puede ser feminista Eso no existe.”. Negar mi existencia como feminista es negar que hay mujeres en el mundo capaces de empoderarse, más allá de tu permiso, en sus contextos. Nadie te debe explicaciones, por cierto.

Nº2: “Ella no es mi aliada (ya que no es como yo)”, dicen las feministas que no aceptan a otras como tales, pero aplauden a rabiar las declaraciones a favor de las mujeres pronunciadas por un hombre privilegiado, un macho progre bien vestido y perfumado, asesorado por su publicista, en nombre del slogan “Todas las personas pueden ser feministas”.  Ajá.

2.- Racismo y/o Descarte de Identidad

“Usa tu cerebro, latina/musulmana/gorda/lesbiana/peruana/negra/vieja ..” Este tipo de declaraciones es esperable de mujeres fuera del circuito feminista, pero cada vez lo veo más común entre las activistas; evidencia los mecanismos de exclusión y la tendencia al Ghetto que existen al interior de los colectivos.

3.- Colonialismo

“Déjame decirte lo que es el feminismo real, está claro que no lo sabes ….” Cualquier intento de convencer a otra persona de que nuestra visión es la correcta, es colonialismo. Es colonialismo decirle a una mujer gordita que haga dieta o a una Hiyabi que se saque el pañuelo, a una lesbiana que sea más “discreta” o a una mujer inmigrante que “para que usa esos adornos si este no es tu país”.

Es colonialismo asumir que otras mujeres poseen un “Feminismo que, yo díria es muy superficial e inutil, rayando el fraude y la improvisación” sólo porque no refleja tu perspectiva. Es colonialismo pensar que el mundo es gobernado por tu ombligo y todo el mundo debe vivir de acuerdo a tus caprichos y devaneos intelectuales.

Todo ánimo de intervenir la subjetividad ajena, da origen a una actitud colonizadora.

4.- Mobbing

“Usted no es realmente una feminista, le diré a mis amigas”. Cuando oigo esto, me acuerdo de los códigos de lealtad de El Padrino para con “La Cosa Nostra”.

Tal parece que en nombre de “El Movimiento” es lícito utilizar el chantaje emocional, el aislamiento y mecanismos disciplinarios que se habilitan desde los privilegios contra otras mujeres, a sabiendas que todas luchamos a diario contra el mandamiento de “Conseguir aprobación”.

No hay nada como “El Movimiento Feminista”. Hay algo mejor: Feministas en movimiento. Sería bueno que cultivemos el respeto a nuestros propios ritmos de crecimiento y reflexión.

Por lo demás… Desde cuándo es obligatorio estar en los, así llamados, colectivos? Cada una de nosotras YA ES COLECTIVA; tiene redes, tiene gente que conoce, es capaz de construir afectos y coincidencias con otras.

5.- Personalización

“Mi problema personal con usted, es un problema feminista. Así que eres un obstáculo para el feminismo”. Esta posición es bastante deshonesta, pero muy común. Dos o más feministas tienen una discusión personal y comienzan a “reclutar apoyo”. Por lo tanto, un problema que podría resolverse en privado se convierte en un campo de batalla en la que todo el mundo termina resentida con las demás.

Muchas veces el “obstáculo para el feminismo” explica la antipatía, los resentimientos personales, los celos y .. sí, la envidia entre las feministas por los progresos, logros y desarrollo alcanzado. No hay manera más eficaz para afectar el crecimiento de una mujer que atacar su potencial político.

6.- Apropiación

Nº1: “Todas las feministas musulmanas creen ..” WAIT. Su opinión no es mi opinión y si bien celebro que saques la voz, te pido que no te hagas cargo de la mía.

Nº2: “Si no estás de acuerdo conmigo, estás apoyando el patriarcado”. O sea, no pensar como tú es estar contra ti; de paso, te apropias de la definición del feminismo a tu favor. Si se trata de expresar patriarcado, pues yo o cualquier persona no lo expresa más que tú. El patriarcado vive dentro de nosotras. Como mujeres, hemos sido domesticadas por el sistema para servirle, desde hacer un sándwich hasta difundir la cultura de la violación.

Hemos sido educadas para odiarnos a nosotras mismas y a las demás. Hay una gran diferencia entre estar en desacuerdo en las opiniones y despreciar o acosar a otra mujer por ellas, en su apariencia o identidades.

No estoy diciendo que tengamos que estar de acuerdo en todo, sino en buscar nuevas maneras de lidiar con el desacuerdo. No podemos construir sociedades más justas para las mujeres, si no destruimos los mecanismos de interacción, legado del patriarcado, a través de los cuales reproducimos la injusticia entre nosotras.

Ninguna lucha que se diriga al patriarcado exterior sin rendir cuentas del que llevamos dentro tiene un pronóstico de éxito. Debemos tener el coraje de luchar con el patriarcado dentro de nosotras, no importa lo doloroso que esto podría ser. Esto cuesta un esfuerzo, una conciencia diaria.

Hay muchas definiciones de feminismo, pero todas ellas implican la capacidad de reconocer las capacidades de otras mujeres, junto con las nuestras.

El feminismo es una opción por la autonomía y la libertad de las mujeres: Por todas las mujeres, no sólo para aquellas que son nuestras amigas o piensan, viven y se parecen a nosotras. Nadie gana una discusión al reproducir patriarcado, aunque así parezca. Por lo menos, nadie gana lo que vale la alegría  ganar: El respeto, la igualdad, la justicia y la autonomía.

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