Chica Queer en la Mezquita: “Me Siento más Musulmana que Nunca”.

Después de años de vergüenza, que afectaron su relación con la fe, Samra Habib encontró la “Mezquita Unidad” (Unity Mosque), una comunidad espiritual sin prejuicios para conocer a otras personas como ella. Fue el viernes 27 de diciembre de 2013, a las 14:45 pm, cuando su vida se transformó

Estaba emocionalmente y físicamente exhausta porque era la cuidadora principal de mi ex pareja, que estaba en quimioterapia y tenía largas horas de trabajo como redactora en una revista. Yo estaba buscando desesperadamente consuelo, apoyo, guía espiritual y comunidad. Esta tormenta perfecta me llevó a la Mezquita Unidad en el centro de Toronto (Canadá), uno de los pocos espacios de oración en el mundo abierto a musulmanes homosexuales como yo.

Samra Habib es la creadora del Proyecto Fotográfico “Entre Allah y yo” que retrata a las y los musulmanes queer. Al crecer en Pakistán, la Fe fue una gran parte de su educación. Algunos de su recuerdos de infancia más preciados son las tradiciones islámicas que la reunieron con su familia. Incluso ahora, nada la hace sentir más centrada que escuchar una hermosa recitación del Azan (la llamada a la oración) ya sea en su apartamento de Toronto o las atestadas calles de Cihangir.

Sin embargo, durante la mayor parte de sus 20 años, el Islam se sentía como un padre severo: Ella no tenía derecho de decir que era musulmana porque es una chica queer y no llevaba el hiyab. Sus sentimientos de vergüenza eran innegables y afectaron su relación con la Fe.

Después de más de una década de no pisar una mezquita, tenía hambre espiritual. A pesar de que mantenía una relación privada con Dios, deseaba una comunidad espiritual sin prejuicios en la cual conocer a otras personas como ella. Los espacios de oración o “Mezquitas Inclusivas” que dan la bienvenida a musulmanes homosexuales y a la comunidad LGTBQI a menudo no se anuncian públicamente, para proteger la seguridad de las personas.

Durante mi primera visita, me llamó la atención la distribución de la mezquita. El lugar no está segregado por género. Yo había aprendido que las mujeres no deben ser vistas en la mezquita por los hombres. Todas hemos rezado en el sótano, mientras los hombres usan toda la mezquita. Incluso hay entradas separadas para evitar cualquier interacción masculina. Más tarde, traté de contener las lágrimas mientras era testigo como una persona transgénero, recita el mismo Azan que está tan ligado a mi relación con el Islam. Finalmente me sentí como si hubiera encontrado mi gente.

Después de servir un té caliente, la comunidad comparte sus intenciones para orar ese día. Samra pidió que su ex pareja tuviese una pronta recuperación, un refugiado quería que su juicio migratorio se realizara sin problemas, y alguien más quería orar por un compañero enfermo. Las personas queer oraron lado a lado con musulmanes abiertamente heterosexuales, lo que refuerza la idea de que el Islam no es una religión monolítica.

La relación de todos los musulmanes con el Islam está conformado de acuerdo a la clase, la geografía y el contexto cultural, lo que resulta en una interpretación diferente de la religión por sus 1.6 millones de seguidores. Sin embargo, la complejidad y los matices de las experiencias son a menudo pasados por alto.

Jamila Tharp, un Imama (alguien que dirige servicios religiosos) que ha estado organizando espacios de oración para personas queer y trans desde 2011, dice que:

Todas las religiones pueden ser utilizadas como una herramienta para la opresión y hacer daño a las personas y la creación. Los musulmanes LGBTQI merecen sentir y saber que Dios no es la excusa para su opresión. Depende de nosotros como personas recuperar nuestra fe en el Islam como una fe amorosa y vivirla de acuerdo a ello.

De acuerdo a Samra, con cada visita a la mezquita, su relación personal con el Islam se restaura y sus experiencias se validan. Existe un espacio para cuestionar y  re-imaginar lo que significa ser musulmán en el siglo 21 y cómo aplicar las enseñanzas islámicas a nuestra vida de hoy en día. En cierto modo “me siento más musulmana que nunca”.

Fuente: The Guardian

Anuncios