Shamima Shaikh: Activista Musulmana Anti-Aparteid en Sudáfrica

El nombre de Shamima es desconocido en este lado del mundo, acostumbrado a relacionar el feminismo islámico con mujeres árabes. Shamima Shaikh fue la más famosa defensora de los derechos de la mujer musulmana de Sudáfrica, notable feminista islámica de origen indio, periodista, productora de radio, creadora de movimientos, abre caminos, activista sin miedo y sobre todo, loca, muy loca. Suficientemente loca para enfrentarse a las patriarquías de su tiempo y batallar hasta el final por la yihad de género en la que creía.

Shamima Shaikh fue una de las más feroces, incansables, compasivas y valientes guerreras musulmanas de nuestro tiempo.

El noveno del mes de Ramadán de 1998 (que este año corresponde al 15 de junio) Shamima perdía la batalla contra el cáncer de mama; una batalla que, como todas las que encontró en su vida, peleó con todas sus fuerzas hasta el final. Había nacido el 14 de septiembre de 1960 en la actual Provincia de Limpopo, Sudáfrica. fue la segunda de seis hermanos.

Shaikh estudió en la Universidad de Durban-Westville, que en ese tiempo estaba reservada, en virtud de las leyes del apartheid de Sudáfrica, para los estudiantes de ascendencia india. Se licenció en Artes con especialización en Árabe y Psicología. Ella fue una activista que hizo su camino desde y por la base social. Durante esos politizados años, se involucró en la Organización Popular Azanian (AZAPO) que denunciaba el racismo y la opresión en los ambientes universitarios.

El 4 de septiembre de 1985, fue detenida por distribuir panfletos que llamaban al boicot de las empresas que eran propiedad de los blancos en la ciudad de Durban. El boicot había sido organizado por la Federación de Sindicatos de Sudáfrica (FSS) con el apoyo de la Asociación de Estudiantes Musulmanes de Sudáfrica (MSA). Shaikh pasó las siguientes horas encerrada en la comisaría con el presidente de la MSA, Na’eem Jeenah. Esta fue la primera vez que se vieron. Se casarían 2 años más tarde.

Durante la década de lo 90, Shamima Shaikh se involucra apasionadamente en distintas acciones contra el apartheid político y fue elegida en cargos de representación del Movimiento de Jóvenes Musulmanes (MYM). En 1993 Shaikh fue elegida Presidenta Regional para el Transvaal del Movimiento de Jóvenes Musulmanes y miembro de su nivel ejecutivo nacional, siendo la segunda mujer en ocupar esa posición.

“Esa Loca Mujer Shaikh”

Shamima fue una pionera de su época en la promoción de Mezquitas Inclusivas, al introducir la Campaña “Mujeres en la Mezquita”. Ella creía firmemente que nuestra presencia en dichos espacios era necesaria e indispensable:

Es importante que las mujeres estén en las mezquitas porque son los centros más importantes del Islam. Ahí se toman las decisiones y se definen directrices. Es el lugar donde la gente se reúne para orar juntos y se promueve la consulta.

El indómito espíritu de Shamima no pasó desapercibido para el patriarcado de su tiempo. Cómo toda mujer rebelde y desafiante, Shamima fue objeto del escarnio y la patologización de su resistencia feminista por parte de una hegemonía para la cual, el silencio y la aceptación son aún la norma deseable para las “Buenas y Maravillosas Mujeres”.

En efecto, el 27 de Ramadán de 1994  se produjo el evento a partir de cual sería estigmatizada como “Esa Loca Mujer Shaikh”.

Al llegar a la mezquita de Johannesburgo con el objetivo de participar en las oraciones rituales de esa noche, Shamima se encuentra con que el espacio designado tradicionalmente para las mujeres había sido ocupado por los hombres y a ellas, se las había “lanzado” a rezar a unas carpas ubicadas en la calle.

Esta práctica, común incluso hoy en día en muchas mezquitas, movió a Shamima a reclamar los derechos que le correspondían en igualdad con todos los y las creyentes de acuerdo al Corán: Acompañada por un pequeño grupo de mujeres de las carpas instaladas fuera, Shamima hizo intentos por reclamar su legítimo espacio, lo cual la hizo acreedora del rencor de algunos miembros de la comunidad, que consideraban la presencia de las mujeres innecesaria.

Motivada por este evento, Shaikh forma, eventualmente, una congregación alternativa, de corte progresista y con perspectiva de igualdad de género.

Como una memoria del futuro, el compromiso de Shamima sirve de eco a los esfuerzos realizados hoy en día para instalar mezquitas inclusivas, como las que existen en Canadá, Estados Unidos, Francia, Alemania, Holanda y Reino Unido, que ofrecen espacio a todos los y las musulmanes para orar lado a lado y participar en igualdad de condiciones.

En 1994, ya diagnosticada con la enfermedad, es nombrada editora del periódico Al-Qalam, que se convierte en el canal de comunicación de los musulmanes progresistas de Sudáfrica. En 1997 realiza junto a su esposo, familia y amigos, el Hajj o Peregrinación a la Meca. A su regreso, la pareja escribiría un libro “Journey of Discovery: A South African Hajj”, publicado en el año 2000. El 22 de diciembre de 1997, Shaikh completó su compromiso público final con la presentación del ensayo: “La mujer y el Islam – La lucha de género en Sudáfrica: Una batalla ideológica”.

En el contexto actual, en que la islamofobia se ha vuelto un problema de género que tiene su contraparte en las narrativas misóginas de quienes se dicen representantes y voceros “oficiales” del Islam, las palabras de Shamima están vivas, actuales y vigentes:

Después de 1400 años, parece que todavía hay confusión y conflicto en cuanto a la situación de la mujer en el Islam y el papel que juega el género en el valor de un individuo en términos de estatus, posición, potencial y constitución. A pesar de la posición dominante absoluta y fuerte de los musulmanes de que el Islam liberó a las mujeres hace 1400 años, todavía hay un problema. Algunos pensamientos y prácticas dentro de la sociedad musulmana no reflejan esta convicción, dando lugar a la acusación de que el Islam oprime a las mujeres, a lo cual la comunidad musulmana reacciona emocionalmente con negación y animosidad, sin reflexionar introspectivamente y hacer frente a los problemas existentes.

17 días después, volvía a su Creador. Una de las cuatro oraciones fúnebres realizadas en su nombre, fue dirigida por su amiga Farhana Ismail, con mujeres y hombres – según la petición de Shaikh. Además, a sus servicios funerarios en una Mezquita de Johannesburgo y en la Mezquita Claremont en Ciudad del Cabo, así como a su entierro, asistieron muchas mujeres.

Su Legado para Nosotras

Shamima nos enseñó que las mujeres musulmanas no estamos limitadas por el marco de nuestra fe y nos ponemos de pie juntos a todos los oprimidos y en contra de todos los opresores. Ella rompió los estereotipos que aún persisten sobre las mujeres musulmanas en general y las mujeres indias en particular.

En palabras de Zakiyya Ismail, de Sudáfrica

Si hubo alguien que fue modelo de como ser fuerte y compasiva al mismo tiempo fue Shamima. Sobre todo fuerte, algo que entre las mujeres indias no es tan común, ya sabes, esa crianza para ser “siempre dulce”… Hace ya 18 años que nos dejó pero su influencia sigue vigente..

La lucha incansable de Shamina fue hecha de ferocidad y compasión, que deja muy claro que las activistas podemos y debemos asumir una opción radical e inquebrantable por la justicia. Para las feministas musulmanas, vivir según los valores del Islam, es una vida entregada a la búsqueda, construcción y defensa de la justicia, en cada acción y en cada palabra, con misericordia para todos los seres de la creación. Una lucha dada sin vergüenza, sin miedo y sin descanso, incluso si esto trae consecuencias negativas para nosotras mismas, como ser tachadas de locas.

Shamina Shakih fue la clase de feminista que no acomoda el tono de su voz al oído de los opresores, no se detiene ante los obstáculos y no negocia sus convicciones.

Su alma descansa con la paz de la labor cumplida. Que su nombre permanezca en nuestra memoria y su vida se haga luz en la historia. Que su espíritu indomable nos inspire a ser mujeres a quienes ninguna estructura podrá someter, porque somos terremoto; mujeres a quienes una hoguera no puede quemar, porque somos el fuego; mujeres a quienes el opresor no puede callar, porque somos el trueno, suficientemente locas, alegre y orgullosamente locas para reclamar la parte del cielo que nos pertenece, aquí y ahora.

 Visita el Sitio conmemorativo de Shamima Shaikh

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