Arabia Saudi Persigue a Activista Musulmana en Suelo Estadounidense

Ser activista por los Derechos de la Mujer y la libertad de expresión no es nada fácil. Pero se vuelve aún más difícil cuando el Poder al que diriges tu lucha es el tristemente célebre Reino de Arabia Saudita. Esto lo sabe muy bien Samia el- Molismany (En la foto con su madre).

Samia el-Molismany es fotógrafa, feminista, musulmana, ciudadana saudi-estadounidense y una reconocida activista por los derechos de la mujer en Arabia Saudita. Ella ha pasado dos décadas defendiendo la dignidad de las personas en un país donde la mera expresión a favor de los derechos humanos puede provocar una detención y el castigo de flagelación.

Es una de las caras visibles del movimiento social que busca reconocer a la mujeres saudis el derecho a conducir. Samia ha sido retenida e interrogada por la policía por sus actividades en esta campaña que ha captado la atención mundial.

Pero no es todo. Samia el-Molismany es una defensora acérrima de la libertad de expresión y denunciante de la corrupción en dicho país y esto le está trayendo problemas, ya que el gobierno de Arabia Saudita pretende censurarla para que se le impida hablar sobre esto en Estados Unidos. A ella, que es una ciudadana estadounidense y mañana 11 de julio de 2016, tendrá que presentarte ante un tribunal norteamericano para enfrentar una audiencia y ser sometida a juicio en un nuevo intento de hacerla callar.

La difícil situación de Samia es un asunto político que tiene sus orígenes en un tema personal. La amante del marido de Samia, Hayat Sindi, es una jueza miembro del Consejo de la Shura, el equivalente a la Corte Suprema de nuestros países y una de las primeras mujeres en alcanzar ese puesto.

Debido a que Samia se opuso a la aventura de su marido con otra mujer y a un acuerdo polígamo, Hindi aprovechó su poder e influencia para ir en contra de el-Molismany.

Hace algunos años, Hayat Sindi demandó a Samia por difamación moral en Arabia Saudita y la denunció a la justicia de su país por proteger a disidentes del gobierno. A principios del año 2015 este sitio informaba de la posibilidad de que Samia fuese sometida a juicio por este tema en el artículo: Feminista Musulmana Arriesga Cárcel por Negarse a Delatar a Disidentes Saudis.

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En efecto, Samia se negaba a delatar a los disidentes del régimen saudí que participaban en un foro de libre expresión en Facebook. Los comentarios expresados libremente en una red social, pueden ser considerados “difamación moral”, lo que conlleva una pena de prisión o el castigo corporal. Pero además, en conjunto con su madre Ann (En la foto), reveló la malversación de fondos y el mal uso de imagen pública que permitieron a Hayat Sindi presentarse a sí misma como la imagen de la mujer saudí ideal.

Este nuevo juicio es la segunda vez que Hayat Sindi, ex profesora visitante de Harvard y prominente política de Arabia Saudita, está usando a un tribunal estadounidense para negar la libertad de expresión de dos activistas estadounidenses: Samia y  Ann El-Moslimany.

El juicio por jurado comenzará este lunes, 11 de julio a las 8:30 a.m. ante la Jueza Indira Talawani de la Corte de Distrito de Estados Unidos, en Boston, Massachusetts.

Sindi está exigiendo $ 10.000.000 en daños y perjuicios por difamación y una orden judicial para silenciar la esposa americana y a la suegra de su prometido saudí (esposo de Samia). Sindi, con la asistencia del marido de Samia, inició acciones judiciales en Estados Unidos después de que ambos intentaran forzar Samia a compartir pareja en un matrimonio polígamo.

Este juicio es la culminación de 4 ½ años de litigio a través de dos continentes. Sindi ya ha logrado prohibir a Samia hablar sobre la causa mientras dure el juicio. De conformidad con la orden del tribunal, el-Molismany no puede hablar ante los medios de comunicación ni publicar nada al respecto en redes sociales.

La libertad de expresión es la herramienta de las y los ciudadanos contra los poderosos y un derecho humano básico. No se le puede permitir a ninguna autoridad censurar este derecho en base a animosidades personales ni menos, a ningún ciudadanx de Arabia Saudita se le debe permitir llevar su cultura de censura y opresión a los Estados Unidos para privar a los estadounidenses del derecho constitucional a hablar libremente.

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