Pedagogía Critica en Islam, Feminismos y Género

 

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Por Vanessa Rivera de la Fuente

En mi trayectoria vinculada al desarrollo comunitario -a través del activismo y mi profesión- he aprendido que la educación popular es una práctica y metodología muy útil para descentralizar todo tipo de conocimiento.

Desde que me inicié en el Islam, estoy enfocada en crear espacios para la producción, discusión y apropiación del conocimiento religioso de parte de las mujeres en la base social. La religión no está separada de la vida cotidiana de las creyentes. Es relevante generar espacios de diálogo y reflexión crítica sobre los religioso en espacios socio-comunitarios por varias razones: Primero, porque la vulnerabilidad socio-económica es un factor común de arraigo a lo religioso. Segundo, las narrativas religiosas son patriarcales y hay que desafiarlas a todo nivel y tercero, por que cada mujer participante posee un saber que ha sido deliberadamente borrado por las hegemonía patriarcales y las instituciones.

Acceso al Conocimiento: El Diálogo es Pedagogía

La hermenéutica feminista del Islam es un paradigma que busca dotar a las mujeres de herramientas discursivas para fortalecer sus agencias y facilitar una nueva comprensión de los fenómenos religiosos al servicio de la justicia de género. Para que esto sea posible, el conocimiento debe ser accesible en el lenguaje, la metodología y la disponibilidad.

La pedagogía de liberación de Paulo Freire es esencial en los feminismos, en un momento en que los debates sobre descolonización están muy de moda en la academia. La metodología de Freire es democratizadora porque permite transferir el conocimiento de los círculos privilegiados a los márgenes y hacer visible el saber experiencial producido en la periferia y subvertir así la dinámica del poder, la representación y los discursos.

Durante mi estancia en Sudáfrica, me he comprometido con la educación popular en Islam y el Género con mujeres musulmanas de los Cape Flats. Estas mujeres tienen diferentes orígenes, razas, trayectorias de vida e historiales religiosos. Ella viven en los márgenes geográficos, culturales y epistemológicos de la realidad social de Ciudad del Cabo. Sus experiencias como musulmanas no aparecen en revistas académicas, ni siquiera son “notadas” por sus comunidades de pertenencia, altamente machistas.

En los últimos 7 meses, me he reunido con ellas de manera regular para hablar de Género, Feminismos e Islam. “Hablar” es una definición metodológica que significa estar ubicadas en posiciones iguales e intercambiables de maestra-alumna durante nuestro diálogo para facilitarnos unas a otras la comunicación de cosas que ya sabemos. Las mujeres musulmanas de los Cape Flats saben. Pero un sistema de privilegio formado por los ulemas, por la academia o por las instituciones islámicas les han dicho que no saben.

Este sistema ha secuestrado su potencial para explicar la religión por sí mismas y la noción misma de la existencia de un saber inherente. Este sistema mantiene el conocimiento lejos de aquellas que pueden beneficiarse de él, de quienes pueden usarlo para articular una narrativa de liberación en términos reales.

Conocimiento Experiencial sobre Género y Feminismos

Los temas y perspectivas en las sesiones son diversos. A menudo, no tienen nada que ver con las preocupaciones intelectuales a las que estamos acostumbradas en los feminismos islámicos, sino que con la resistencia diaria a un patriarcado que las oprime con total impunidad y la necesidad de unirse para resistirlo. La sororidad, en su contexto, es la diferencia entre la vida y la muerte.

La idea de pronunciar un sermón en una mezquita o liderar una comunidad mixta en el rezo, son cuestiones remotas para ellas. En cambio, un tema recurrente es la agencia sexual y el control básico sobre sus cuerpos. Ciudad del Cabo tiene una tasa muy alta de violencia sexual. Muchos de estos delitos afectan a mujeres o niñas musulmanas y son perpetrados por maridos o parientes. Realidades como la violación matrimonial o el incesto se cruzan con una crítica de las narrativas religiosas sobre el sexo como deber, el ojo ciego de algunos clérigos y la culpabilización de las victimas de parte la comunidad.

Las reflexiones críticas de estas mujeres, aunque no se identifican como feministas islámicas, revelan un intento radical – todavía visceral, pero completamente legítimo- de describir en sus propias palabras los problemas que les afectan y el papel que las narrativas religiosas tienen en agravar o resolver tales problemas. Ellas hacen un ejercicio real de hermenéutica con perpectiva de género basada en sus realidades, incluso si no tienen un diploma que las habilite para ellos. Su entendimiento de la Justicia de Género y cómo este concepto funciona a favor o en contra de ellas es claro.

A veces hay una yuxtaposición entre lo que el feminismo islámico dice es la preocupación de estas mujeres y lo que realmente les preocupa. Por ejemplo, la poligamia. En términos generales existe una visión muy critica sobre la poligamia entre los feminismos islámicos, los cuales cuestionan su beneficio para las mujeres. Algunas de las participantes de estas sesiones son parte de matrimonios polígamos y al tiempo de realización de estos talleres, les inquietaba que el gobierno nacional no reconociese legalmente su status de segundas o terceras esposas, lo cual les impide heredar, entre otras limitaciones (1).

No estoy tomando una posición a favor o en contra de la poligamia, simplemente señalo que compartiendo experiencias sobre cómo el Género y el Islam se cruzan en la vida real de las mujeres musulmanas en los Cape Flats emergen realidades más complejas y coloridas.

La Pedagogía Crítica y su Función Decolonizadora

La educación popular aplicada al conocimiento religioso es una estrategia concreta de decolonización que contribuye a que las participantes valoren sus propios recursos, subjetividades y talentos para explicar y cambiar sus realidades, producir conocimiento, desafiar el poder y elaborar estrategias de resistencia. Esta metodología genera un espacio donde la academia, el activismo y la comunidad pueden reunirse para encontrar un terreno común. ¿Por qué esto es importante? Una forma de impulsar esa democracia es a través del acceso al conocimiento y la producción de conocimiento.

¿Qué más necesitamos para establecer un diálogo de saberes que supere la tendencia a la abyección en las prácticas feministas? La experiencia sugiere que es un error épico alienar a ciertos grupos de mujeres, simplemente porque no las encontramos en nuestra realidad inmediata o porque no son tan progresistas/ feministas/ liberales “como nosotras” para ser bienvenidas en nuestras luchas. El feminismo islámico, como todo feminismo, trabaja basado en la idea radical de que las mujeres son personas. Por lo tanto, es un hecho valioso que las mujeres sean seres con matices, diversidades y contradicciones.

Todavía queda la tarea de sistematizar esta experiencia de una manera que pueda ser accesible y replicable en otras comunidades y grupos. Estamos trabajando en ello.

(1) A la fecha, la Corte Suprema de Sudáfrica ha aprobado la idea de reconocer los derechos de las esposas en uniones polígamas.

 

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