10 Años y Divorciada: La Historia de Nojood Ali

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Afiche de la película Divorciada de Khadija Al Salami

Divorciada es una película de la directora Yemení Khadija Al-Salami, basada en la historia real de Nojood Ali, quien a los diez años de edad, obtuvo un divorcio y rompió con la tradición tribal de su país.​​

En noviembre de 2008, la revista femenina Glamour nombró a Ali y a su abogada Shada Nasser Mujeres del Año. Nojood es la imagen de portada del sitio Mezquita de Mujeres y una figura central en el movimiento yemení contra el Matrimonio Forzado.

Haz click en el afiche o en el nombre de la película para verla gratis y en línea.

El Crimen de Honor que Levantó en Furia a las Mujeres de Jordania

 

Sarkhaat Al-Nisaa, que en árabe significa “Los Gritos de las Mujeres”, es el nombre de una nueva campaña organizada por activistas feministas en Jordania, a raíz del brutal asesinato de una mujer de 30 años por parte de su padre en un llamado “crimen de honor”, que ha puesto el tema de la violencia contra las mujeres en el país bajo el foco de atención, reavivando la furia pública y los llamados a la acción.

La mujer llamada Ahlam, divorciada y de poco más de 30 años, había sido devuelta recientemente a su familia después de ser ingresada en un centro de detención para mujeres por quejarse de ser víctima de abuso doméstico.

“Esta no es la primera vez, y lamentablemente no será la última”, dijo la activista de 31 años Fatin Otoom. “La madre no hizo nada … le hizo una taza de té a su marido y él la bebió con la sangre de su hija todavía en sus manos”.

El grupo se paró frente al Parlamento jordano el miércoles para dejar en claro sus demandas: quieren que el gobierno derogue los artículos del Código Penal de Jordania que permiten reducir las penas de prisión para los hombres que asesinan a sus familiares.

Los vecinos de Ahlam dicen que escucharon gritos a las 9 de la noche del día de su muerte y la vieron corriendo a la calle con el cuello sangrando, pidiendo ayuda a la gente porque su familia quería matarla. Nadie intervino cuando su padre vino corriendo detrás de ella con un ladrillo y la golpeó hasta matarla, antes de sentarse, encender un cigarrillo y beber una taza de té.

Debido al coronavirus, muchas naciones han visto aumentos en el abuso doméstico, incluida Jordania. En 2020, hubo nueve asesinatos contra mujeres. Anualmente, se reportan entre 15 y 20 “asesinatos por honor”, según Human Rights Watch.

La princesa jordana Basma Bint Talal escribió en su página de Facebook: “Cuántas otras mujeres deben morir antes de que se tomen medidas punitivas adecuadas … No hay honor en el asesinato por honor y ya no podemos mirar hacia otro lado.”

Una Ley Francesa que Beneficia a los Agresores

A la vanguardia del movimiento Sarkhaat Al-Nisaa está Banan Abu Zaineddine, una activista feminista en Ammán. “El tema  de los crímenes  por honor está presente en todo el mundo árabe, no solo en Jordania”, dice Abu Zaineddine.

“Me imagino que sucede en la mayoría de los países, pero en otros países tienen leyes que ayudan y apoyan a las mujeres, y las sanciones por cometer actos de violencia contra las mujeres son claras. Tenemos leyes en Jordania que no ayudan”.

La más importante de estas demandas es la revisión de la estructura del Departamento de Protección de la Familia de Jordania y la revisión de artículos en el código penal que permiten reducciones en las sentencias sobre la base de que la familia perdona al asesino, que a menudo es miembro de la misma familia. 

Otras solicitudes incluyen pedir enmiendas a la Ley de Violencia Doméstica para garantizar que existan medidas efectivas que brinden a las niñas y mujeres en riesgo un acceso fácil a la protección sostenible y un sistema más sólido de responsabilidad del Departamento de Protección de la Familia, para que no vuelva a suceder.

El Código Penal de Jordania se deriva en parte del Código Napoleónico de Francia. El artículo 340, que permitía a los jueces dictar sentencias menos severas a los hombres que asesinaran a parientes mujeres por cometer adulterio o tener relaciones sexuales antes del matrimonio, fue derogado recientemente en 2018, en gran parte en parte por el trabajo de activistas de base como Abu Zaineddine.

Pero está el artículo 97, que permite que la pena por un asesinato premeditado se reduzca si se cometió debido a un “ataque de furia” y  permite que los asesinos condenados cumplan tan solo doce meses en la cárcel. Besan Jaber es otra activista e investigadora de derechos humanos con sede en Ammán. Ella explica cómo funcionan las leyes contra víctimas como Ahlam en Jordania: “La ley de sentencias y la ley de protección contra la violencia doméstica en algunos casos justifican estos actos o asesinatos como un acto de ira, lo cual reduce las sentencias”

#FreeNasrin: Abogada Feminista Nasrin Sotoudeh Condenada a 34 Años y 148 Azotes

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La destacada abogada iraní de derechos humanos Nasrin Sotoudeh, actualmente detenida en Evin, enfrenta una condena de hasta 34 años de prisión y 148 azotes, luego de dos juicios sumamente injustos. Los cargos en su contra provienen únicamente de su trabajo pacífico de derechos humanos, incluida su defensa de las mujeres que protestan contra las abusivas leyes iraníes sobre el uso del velo y su abierta oposición a la pena de muerte.

Nasrin Sotoudeh está a la espera de un veredicto judicial después de un juicio sumamente irregular que tuvo lugar en su ausencia y en la de su abogado, el 30 de diciembre de 2018 ante la Sección 28 del Tribunal Revolucionario de Teherán. Ella ha sido procesada por siete cargos, algunos de los cuales están relacionados con su oposición a las leyes de velo forzado, que incluyen “incitar a la corrupción y la prostitución” y “cometer abiertamente un acto pecaminoso … apareciendo en público sin un hiyab”.

Algunas de sus actividades legítimas que las autoridades han citado como “evidencia” contra ella incluyen: Oponerse al hiyab forzado; quitarse el pañuelo durante las visitas a la prisión; defender a las mujeres que protestaron pacíficamente contra el hiyab forzado; dar entrevistas a los medios sobre el arresto violento y la detención de mujeres que protestaban; y colocar flores en la escena donde una mujer manifestante fue arrestada violentamente. Otros cargos presentados contra ella incluyen “formar un grupo con el propósito de perturbar la seguridad nacional” y se basan, en parte, en su trabajo con tres grupos de derechos humanos, incluida la campaña para la abolición de la pena de muerte.

Tras su arresto, las autoridades informaron a Nasrin Sotoudeh por primera vez que, en septiembre de 2016, la Sección 28 del Tribunal Revolucionario de Teherán la había condenado, en su ausencia, en otro caso, a cinco años de prisión. Ella no estuvo presente durante el juicio porque, el día de la audiencia, las autoridades de la corte dijeron que no estaba usando la vestimenta islámica adecuada y rechazó su entrada.

Inicialmente había sido acusada de “difundir propaganda contra el sistema” y “reunirse y conspirar para cometer delitos contra la seguridad nacional”.

Sin embargo, el juez, en violación del procedimiento, la condenó por otro cargo, el de “ayudar a ocultar a los espías con la intención de dañar la seguridad nacional”, citando actividades legítimas como sus reuniones con diplomáticos extranjeros para condenarla. Este caso está ahora ante un tribunal de apelación.

Nasrin Sotoudeh es una prisionera de conciencia, encarcelada únicamente por su trabajo pacífico de derechos humanos. Exigimos su liberación inmediata y que tenga un contacto regular con su familia y con un abogado de su elección. Instamos a la República de Irán a que deje de criminalizar el trabajo de las defensoras de los derechos de las mujeres, incluidos aquellos que protestan pacíficamente contra el hiyab forzado, y abolir las leyes sobre el velo obligatorio.

Fuente: Amnistía Internacional

Las Yazidis Liberadas de ISIS Rehacen su Vida en una Comunidad de Mujeres

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Miles de seres humanos de la etnia Yazidi fueron secuestrados por el Estado Islámico en 2014 cuando el grupo irrumpió en la frontera con Siria. Durante el genocidio, los hombres Yasidis fueron rodeados y fusilados y luego arrojados a fosas comunes. Las mujeres fueron llevadas para ser vendidas en los mercados de esclavos de Isis, muchas pasaron de Jihadista a Jihadista, quienes les infligieron abuso físico y sexual.

En el desierto oriental, ISIS casi ha perdido el control de su último bastión, Baghuz, pero hay al menos 3.000 mujeres y niñas yazidis cuyo destino es incierto. A los niños Yazidi se les ha lavado el cerebro y grupos de derechos humanos dicen que el suicidio entre los cautivos es común. Incluso aquellos que logran escapar tras años de esclavitud y violación,  no pueden sobrevivir sin ingresos o documentos de identidad.

Sin embargo, para las mujeres Yazidis hay una esperanza en la sororidad.

Jinwar es una comunidad solo para mujeres, creada por las mujeres de la administración local kurda para crear un espacio dondepuedan vivir “libres de las limitaciones de las estructuras de poder opresivo del patriarcado y el capitalismo”. Abrió sus puertas en noviembre y 12 de sus 30 casas de adobe albergan a familias kurdas, yazidis y árabes.

Las mujeres construyeron sus propias casas, hacen su propio pan y cuidan el ganado y las tierras de cultivo, cocinando y comiendo juntas. Con ISIS fueron esclavizadas y ahora son libres. Pero incluso antes del Estado Islámico, se quedaban en casa y no salían a trabajar. En Jinwar, aprenden que las mujeres pueden valerse por si mismas.

Jinwar surgió de la ideología democrática que ha impulsado la creación de Rojava, un estado de gestión kurda en el noreste de Siria, desde que estalló la guerra civil en 2011. El área ha prosperado en gran medida a pesar de la presencia de enemigos por todos lados: ISIS, las tropas del presidente sirio Bashar al-Assad y Turquía, que considera a los combatientes kurdos de YPG como una organización terrorista.

La revolución de las mujeres, como se la conoce, es una parte importante de la filosofía de Rojava. Enojadas por las atrocidades cometidas por ISIS, las mujeres kurdas formaron sus propias unidades de combate. Más tarde, las reclutas árabes y yazidis se unieron a ellos en las líneas del frente para liberar a sus hermanas.

Pero aún muchas partes de la sociedad kurda son profundamente conservadoras. Algunas de las mujeres que ahora están en Jinwar han dejado matrimonios arreglados y abuso doméstico. Esas dinámicas, así como el legado de la brutal guerra de ocho años de Siria, deben ser desaprendidas en Jinwar.

Jinwar aún no está terminada: Hay jardines para plantar y una biblioteca vacía que espera libros. La comunidad sigue con ideas. Detrás del centro educativo hay una piscina que se llenará de agua en el verano. La mayoría de las residentes podrán usar una piscina, reservada sólo a los hombres en la mayor parte del Medio Oriente, por primera vez. Las mujeres también han votado para tener lecciones de manejo y para comenzar un negocio de costura.

Hay planes para una segunda comuna en Deir Ezzor, una provincia árabe que aún es escenario de intensos combates para destruir a Isis, pero también existe la sensación de que lo que se ha construido en Jinwar es frágil y podría ser retirado. No está claro qué sucederá cuando las tropas estadounidenses abandonen el área en unos pocos meses. El resurgimiento de la guerra de los hombres es siempre una posibilidad.

Fuente: The Guardian

Maternidad Obligatoria: El Retroceso de los Derechos Reproductivos en Irán

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Los cuerpos de las mujeres en Irán se han convertido en un campo de batalla. Una ley regresiva para impulsar a la población ha restringido las elecciones reproductivas y los derechos de todas las mujeres iraníes. Aunque algunas sufren más que otras.

A principios de la década de 1990, Irán tenía uno de los mejores programas de planificación familiar en el mundo en desarrollo. De 1980 a 2010, logró reducir el número promedio de niños que cada mujer llevaba de seis y medio a dos. Pero estos logros se han revertido desde entonces y todas las mujeres iraníes están sufriendo bajo una legislación regresiva aprobada en 2015.

Como defensora de la salud y los derechos sexuales y reproductivos, he trabajado con colectivos de mujeres marginadas en distritos subatendidos de Teherán durante cinco años. He visto cómo leyes como La Población General y Exaltación de la Familia (o Ley 315, como se la conoce) afectan de manera más directa y severa a las mujeres más pobres: Trabajadoras sexuales, personas con problemas de drogadicción, mujeres rurales, migrantes y de minorías étnicas. aquellas que eran altamente dependientes de la provisión de anticoncepción del estado.

El primer llamado para revertir la política de dos hijos de facto de Irán se produjo en 2006, cuando el presidente Ahmadinejad dijo que la población debería aumentar de 70 a 120 millones, con mujeres que trabajen menos y dedicando más tiempo a su “misión principal” de criar niños. En 2012, el líder supremo Ayatolá Jamenei dijo que la política tenía sentido hace 20 años, “pero su continuación en años posteriores fue errónea”, porque el país enfrentaría una población que envejece y disminuye “si la política de control de la natalidad continúa”.

Y así, la Ley 315 fue aprobada por la Asamblea Consultiva Islámica de Irán en noviembre de 2015, por 289 hombres y nueve mujeres. Con él, comenzó un nuevo capítulo en planificación familiar, con cuerpos de mujeres posicionados como un campo de batalla en la lucha por el futuro de Irán. Esta legislación tiene como objetivo impulsar el crecimiento de la población mediante el fomento del matrimonio precoz y la maternidad repetida. Hace esto de varias maneras que quitan el poder a las mujeres y les dan menos poder de opinión sobre sus cuerpos y, por lo tanto, sobre sus vidas.

La ley exige que todas las entidades privadas y públicas otorguen prioridad de contratación, a hombres con hijos, hombres casados sin hijos y mujeres casadas con hijos. Los artículos 10 y 16 impiden que hombres y mujeres solteros asuman puestos de docencia u obtengan licencias para practicar el derecho de familia. 

Los artículos 17 y 18 piden la “desjudicialización” de las disputas familiares a fin de evitar el divorcio con “acuerdos pacíficos” a través de una unidad policial especializada con “oficiales casados, maduros y bien capacitados”. La ley no tiene en cuenta si tales asentamientos podrían poner a las mujeres en riesgo de volver a ser víctimas de relaciones abusivas. También crea nuevas barreras al divorcio, descritas en el artículo 21 como “un antivalor con consecuencias perjudiciales socialmente para los cónyuges y los hijos”. Los artículos 19 y 20 incentivan a los abogados y jueces a favorecer las conciliaciones con bonificaciones especiales.

En la práctica, la Ley 315 es una negación total de la agencia de la mujer y sus derechos a decidir libremente si casarse, divorciarse o tener hijos y cuándo hacerlo. Codifica la discriminación de las mujeres en el lugar de trabajo. La financiación de la planificación familiar, que había aumentado significativamente el acceso de las mujeres a la anticoncepción moderna en las últimas dos décadas, se recortó poco después de que la ley entrara en vigor.

Pero, por supuesto, no afectará a todas las mujeres iraníes de la misma manera. Las mujeres más ricas todavía pueden comprar anticonceptivos y abortar en el próspero mercado negro que se desarrolló bajo la Ley 315.

Con los ataques conservadores constantes sobre la salud de la mujer y los derechos reproductivos, las respuestas de los grupos de derechos de la mujer deben tener en cuenta las diferentes experiencias de diferentes mujeres; Con demasiada frecuencia, las feministas iraníes ignoran las dimensiones de clase y raza en la compleja matriz de relaciones de poder que dan forma a la desigualdad. Los Derechos Sexuales y Reproductivos se han convertido en un bien de lujo.

Por Zaynab H.

#FreeNasrin La Abogada de DDHH Nasrin Sotoudeh Inicia Huelga de Hambre en Irán

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La activista de derechos humanos, que fue encarcelada en junio, protesta contra los arrestos judiciales y la presión contra familiares y amigos.

La destacada abogada de derechos humanos iraní Nasrin Sotoudeh comenzó otra huelga de hambre en prisión. Sotoudeh anunció su huelga de hambre el sábado en una nota publicada en la página de Facebook de su marido.

Nasrin Sotoudeh es una destacada abogada y activista pro derechos humanos iraní, conocida por su labor letrada en defensa de activistas de derechos humanos, militantes feministas, niños maltratados y menores amenazados por sentencias de muerte. Entre sus clientes notorios puede citarse a la premio Nobel de la paz de 2003 Shirín Ebadí, el periodista reformista Isá Saharjiz o el dirigente del prohibido Frente Democrático, Heshmat Tabarzadí.

Ella protesta por el reciente arresto de un prominente activista de los derechos civiles y el hostigamiento de él y su familia por parte de las fuerzas de seguridad.

Sotoudeh cumplió casi la mitad de una condena de cárcel de seis años impuesta en 2010 por propagar propaganda y conspirar para dañar la seguridad del Estado -llamaciones que ella negó- antes de ser liberada en 2013.

Fue arrestada nuevamente en junio y su esposo, Reza Khandan, quien le dijo a los medios iraníes que Nasrín enfrenta cargos de seguridad.

“Como ninguna de mi correspondencia con las autoridades ha producido un resultado, no tengo más remedio que iniciar una huelga de hambre a partir del [25 de agosto] en protesta por las detenciones judiciales y la presión contra mi familia, parientes y amigos”, escribió Sotoudeh.

Ella agregó las palabras: “Con la esperanza del establecimiento de la ley y la justicia en nuestro querido país Irán”.

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Sotoudeh, que ha representado a los activistas de la oposición iraní, se embarcó en una huelga de hambre anterior de 50 días en 2012 en protesta por la prohibición de viajar a su hija.

Su caso provocó escándalo internacional, durante la cual los Estados Unidos y el grupo de derechos humanos Amnistía Internacional criticaron a Irán. Fue liberada en septiembre de 2013 antes de una visita a las Naciones Unidas del presidente iraní, Hassan Rouhani, poco después de que asumiera el cargo en parte por promesas de reformas liberales.

Nasrin ha sido objeto de persecución política, suscitando protestas de diversos organismos y personalidades internacionales, y ha recibido diversos premios en reconocimiento a su labor en defensa de los derechos humanos.

Es estrecha colaboradora de la premio Nobel de la Paz Shirín Ebadí y miembro del Centro de Defensores de los Derechos Humanos co-fundado por ella en 2002. A partir del inicio en 2006 de la “Campaña del Millón de Firmas por la derogación de las leyes discriminatorias”, Sotoudeh fue también una de las principales abogadas implicadas en la defensa de las militantes de la campaña.

Se ha destacado también en la defensa de niños y mujeres maltratados, promoviendo en Irán la necesidad de que las víctimas de malos tratos no se vean obligadas a compartir domicilio con los maltratadores. Ha defendido también un mayor recurso a psicólogos infantiles y pediatras para tratar los casos de maltrato.

Sotoudeh representó recientemente a varias mujeres que se habían quitado sus pañuelos en la cabeza, o hiyab, en público para protestar contra el obligatorio código de vestimenta islámica de Irán para las mujeres, según el Centro para los Derechos Humanos en Irán, con sede en Nueva York.

Fuente: The Guardian

Arabia Saudita: Que las Mujeres Puedan Conducir NO es el Fin de la Opresión Femenina

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El año pasado, Arabia Saudita anunció que finalmente iba a permitir que las mujeres sauditas manejaran. Esto fue aclamado como un momento decisivo, el resultado de las activistas saudíes haciendo campaña durante años por el derecho a conducir. Los medios lo retrataron como Arabia Saudita uniéndose a las filas de naciones ilustradas, y otorgando a las mujeres sauditas una medida de libertad.

Lo que los medios occidentales y los activistas saudíes no se dan cuenta es que esto no se trata solo de un momento transformador para los derechos de las mujeres en Arabia Saudita. La realpolitik detrás de levantar la prohibición es que es parte de un plan general para revisar la economía de Arabia Saudita. Fue uno de los primeros en una serie de movimientos políticos y económicos de ajedrez llevados a cabo por el Príncipe Heredero Mohamed Bin Salman (referido en los medios occidentales como ‘MBS’).

Es un movimiento calculado para lograr dos cambios sociales dentro del reino. El primero es deportar a tantos trabajadores migrantes no sauditas como sea posible. El segundo es aprovechar una nueva oferta de trabajadores saudíes para la economía. En 2017, The Guardian lo describió como un “momento histórico”, y el New York Times lo llamó “días vertiginosos en Arabia Saudita”. Reuters citó a una activista saudí diciendo: “Voy a comprar el auto de mis sueños, un Mustang convertible, ¡y va a ser negro y amarillo!”.

En el 2018, Arabia Saudita ha arrestado a varias activistas feministas solo unas semanas antes de que se estableciera la prohibición. Después de la protesta internacional, algunas han sido liberadas. No está claro por qué las activistas fueron detenidas, pero lo que está claro es que MBS no está llevando a cabo estas reformas en el espíritu del feminismo. No es una coincidencia que a las mujeres sauditas se les permita conducir al mismo tiempo, que el gobierno está llevando a cabo una campaña para deportar a millones de trabajadores migrantes. Arabia Saudita tiene una de las mayores poblaciones de trabajadores migrantes en el mundo, con aproximadamente 9 millones viviendo en el reino.

Los trabajadores provienen de India, Bangladesh, Pakistán, Sri Lanka, Filipinas, Indonesia, Sudán, Yemen, Egipto, Siria y muchos más países. Enjuagado con dinero del petróleo a principios de los años 80, Arabia Saudita reclutó trabajadores para construir la infraestructura del país, para trabajar en fábricas y puntos de venta, en hogares saudíes como empleadas domésticas y choferes, y en una gran cantidad de otros empleos de bajo salario y habilidades.

Durante décadas, los trabajadores migrantes formaron la columna vertebral de la economía saudita. El estado creó un intrincado sistema para controlarlos estrechamente. Deben ser patrocinados por ciudadanos saudíes; no pueden solicitar la ciudadanía saudí; sus fondos pueden ser incautados en cualquier momento; y los abusos de los derechos humanos son comunes. Los trabajadores migrantes eran útiles por una serie de razones: no había mano de obra local calificada, los trabajadores poco calificados podían recibir un salario mucho menor, y los sauditas en general no harían el tipo de trabajo que los migrantes realizarían. Además, el estado saudí excluyó activamente a las ciudadanas saudíes, la mitad de la población, de la fuerza de trabajo.

Medio siglo más tarde, Arabia Saudita decidió que los trabajadores migrantes deben irse. Esto se debe a que el estado está interesado en la transición de una economía que depende del petróleo y la mano de obra migrante a una economía orientada a los servicios y la tecnología. De hecho, MBS está compitiendo con Irán al rebajar los precios del petróleo, una decisión que ha dejado al Príncipe heredero luchando por encontrar fondos para llevar a cabo su visión de Arabia Saudita 2030 y mantener una economía fuerte. Arabia Saudita ya no puede permitirse el trabajo que una vez fue la base de su modernización, y ahora millones de trabajadores están siendo deportados bajo la política oficial del estado de “saudización”.

Esta no es la única forma en que Arabia Saudí posturea el feminismo. El derecho al voto se extendió a las mujeres blancas en los Estados Unidos en 1920, pero pasaron otros 45 años para que se aplicara a las mujeres negras. Mientras muchas sufragistas continuaron haciendo campaña por los derechos civiles de los negros, hubo muchas que estuvieron dispuestos a mirar para otro lado ya que la privación del derecho al voto de las mujeres negras continuó durante cuatro décadas.

De manera similar, las activistas feministas sauditas hicieron una campaña activa por el derecho a conducir con un riesgo significativo para ellas mismas, al tiempo que optaron por permanecer en silencio sobre los derechos de millones de trabajadoras migratorias o participar activamente en su explotación. La campaña por el derecho a conducir está diseñada para beneficiar específicamente a las mujeres de clase media a alta que tienen ciudadanía saudí, fuentes estables de ingresos y la libertad de comprar automóviles y moverse en el país. Las mujeres no sauditas, migrantes y trabajadoras no cuentan en este movimiento.

El hecho de que las mujeres sean capaces de conducir es un logro importante y significativo, pero una esperaría que tales derechos se otorguen por las razones correctas, y no a costa de restar poder a otros.

Aisha Jamal para Muslimah Media Watch