Artista del Grafitti Arriesga su Vida en Afganistán para Empoderar a las Mujeres

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Una artista feminista de graffiti afgana arriesga su vida para mostrar su perspectiva de esperanza para el mundo en el que vive. Su nombre es Shamsia Hassani, y ella es la primera artista femenina de graffiti 3D en Afganistán. Su arte está destinado a producir un cambio positivo en el país. Ella utiliza formas poderosas y colores brillantes para representar a las mujeres en las burqas, en un intento de lavar los recuerdos deprimentes que envuelven el país, destrozado por la guerra, con imágenes positivas y esperanzadoras para el futuro de Afganistán.

Hassani nació en 1988 en Teherán, Irán, donde sus padres habían emigrado brevemente desde su nativo Kandahar, en Afganistán. Los Hassanis dejaron Kandahar para escapar de la tragedia de los años de guerra en Afganistán. Desde su juventud, Hassani se ha interesado en el arte, a pesar de que en noveno grado le prohibieron tomar lecciones debido a su nacionalidad Afgana.

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Mientras asistía a la Universidad de Kabul, Hassani tomó una clase de arte callejero con el artista británico Chu. Después de esta clase, Hassani salió a las calles de Afganistán y empezó el trabajo que la incluiría en la lista de 100 mejores pensadoras globales del 2014.

Hassani siguió haciendo un mural en el centro cultural de Kabul con la imagen de una mujer que llevaba una burka sentada bajo una escalera con una inscripción que significa “El agua puede regresar a un lago seco, pero ¿Qué pasa con los peces que murieron?”. Hassani se ve obligada a terminar su trabajo lo más rápido posible para evitar el acoso y el peligro, ya que es visto como “anti-islámico.

Su arte está destinado a ayudar a la nación a salir de los horrores de la guerra, pero también sirve como un recordatorio de las tragedias que sufrieron las mujeres afganas, durante ese periodo. Hassani dice que “la imagen tiene más efecto que las palabras, y es una forma amistosa de luchar”.

Fuente: Plaid Zebra

La Activista Palestina Lucy Talgieh Gana Elecciones Locales

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El 13 de mayo de 2017, los palestinos acudieron a las urnas para elegir representantes para sus representantes municipales locales. Entre los candidatos, estaba Lucy Talgieh. Una activista de paz y derechos humanos que trabaja como Coordinadora de Proyectos de Mujeres en el Centro de Resolución y Transformación de Conflictos de Palestina de Wiam, uno de los socios de la Red Internacional de Acción de la Sociedad Civil (ICAN) y de la Alianza de Mujeres para la Seguridad (WASL).

En su trabajo Talgieh alentó a una mayor participación de las mujeres en los partidos políticos y consiguió un acuerdo para elevar la cuota de mujeres en cargos públicos a un mínimo del 30% (del 18 al 20%). En mayo, ella puso en práctica lo que ella había estado predicando y compitio como candidata independiente en las elecciones locales de Cisjordania en Belen. Y ganó.

¿Su reaccion? “Muy feliz, especialmente porque me postulé como candidatoa independiente en una lista electoral y estaba fuera de la cuota”. Ella pone su victoria en el contexto. “La mayoría de las mujeres que asistieron a las elecciones no tenían experiencia en movimientos sociales ni en movimientos de mujeres, y sólo fueron incluidas porque sus partidos tenían que cumplir con la cuota”, explica.

Las mujeres palestinas son únicas en su lucha por la igualdad: La gran mayoría de ellas enfrentan discriminación interna dentro de sus familias y comunidades, que es el resultado de una sociedad patriarcal desbalanceada. Tambien la discriminación externa, resultado de años de vida bajo ocupación. Cada uno de estos factores contribuye a los desafíos que enfrentan en el proceso electoral.

Con ayuda del programa RISE de ICAN, y mediante su trabajo en el Centro Wiam, Lucy desarrolló un programa llamado “Construyendo un compromiso compartido para una participación más activa de las mujeres en las elecciones locales”, que trató de abordar estos obstáculos. A través de esta iniciativa, Lucy reunió a múltiples actores de la comunidad para fomentar la participación de las mujeres en los niveles locales y fomentar el debate sobre sus papeles principales en la sociedad palestina.

Ellos crearon una hoja de ruta sobre las maneras de integrar a las mujeres en las elecciones, tanto como votantes y candidatas. Las actividades incluyeron la organización de diálogos nacionales entre las distintas partes interesadas sobre la participación de las mujeres en las elecciones.

En las mesas redondas se puso de relieve la influencia de los sesgos familiares en la limitación de la capacidad de participación de las mujeres y la falta de conciencia social de la importancia de su participación política. A la gran mayoría de las mujeres se les hace creer que no cuentan con el conocimiento o el potencial para presentarse a la presidencia y que la política está únicamente dentro del ámbito de los hombres en la familia. Estas discriminaciones internas se agravan por factores externos. Los participantes acordaron por unanimidad que la sociedad discrimina a las mujeres cuando se trata del proceso electoral.

Lo que distingue a Lucy de tantos otros que trabajan en la participación política es que ella lidera con el ejemplo. Aunque había muchos obstáculos, Lucy Talgieh persistió. Se unió a una plataforma como independiente, con otras 9 personas de diferentes partidos. “Los movimientos de mujeres deben trabajar más duro en el fortalecimiento de la capacidad de las mujeres para participar efectivamente en el proceso político, y no sólo estar satisfechos con una cuota”, dijo Talgieh.

Fuente: ICAN Peace Network

Qal’bu Maryam :La segunda Mezquita de Mujeres en Estados Unidos

Soraya Deen

Foto: Soraya Deen lidera la oración comunitaria en la nueva Mezquita de Mujeres

La primera mezquita de mujeres en el norte de California abrió esta semana en Berkeley con una ceremonia de dedicación y oraciones en la Escuela Starr King para el Ministerio, una escuela de posgrado y seminario Unitario Universalista en LeConte Avenue.

Tal vez conveniente para un lugar de culto que está rompiendo con la tradición, su fundadora no es una líder de la fe, sino un activista.

Rabi’a Keeble, que se describe a sí misma como escritora, oradora y poetisa, así como activista, dice que es hora de que las mujeres musulmanas se acerquen y desafíen las normas patriarcales de la fe islámica.

“Al igual que Rosa Parks dijo que ya no podía tolerar sentarse en la parte trasera del autobús, tenemos que llevar la libertad a las mujeres musulmanas”, dijo Keeble, que vive en Oakland.

Qal’bu Maryam (el Corazón de María, o el corazón de María, la madre de Jesús) está diseñada para proporcionar a las mujeres musulmanas “un ambiente educativo islámico rico y abierto”. Es la primera mezquita de mujeres en el norte de California y sólo la segunda en la EE.UU. – la primera se abrió en Los Ángeles en 2015.

La mezquita dirigida por mujeres dará la bienvenida a todos, no sólo a las mujeres, según Keeble: nuevos conversos, musulmanes de toda la vida, no musulmanes, personas de todos los géneros y de todos los colores. Y a diferencia de muchas otras mezquitas, no habrá segregación por género. Las mujeres pueden orar donde quieran y todos oran juntos.

Keeble, quien se convirtió al Islam hace 13 años, dijo que la idea de la nueva mezquita nace de su frustración por la forma en que las mujeres están separadas de los hombres en la mayoría de las mezquitas, cómo se espera que se comporten y cómo son infantilizadas por los imanes, líderes de la oración de la mezquita.

“Durante 13 años he estado en habitaciones separadas sin ventanas, a menudo sin poder ver la cara del imán”, le dijo a Berkeleyside. “Ya he tenido suficiente de la idea de que los hombres son como Dioses y  toman una decisión sobre mi vida como una mujer musulmana: Las mujeres son controladas y juzgadas y se les niegan ciertos derechos”.

Keeble cita ejemplos de prohibiciones como relacionarse con hombres, usar maquillaje e incluso depilarse las cejas.

Ella señala que el papel de una mezquita y su líder es apoyar a la comunidad a la que sirve, pero siente que muchos imams están mal equipados para desempeñar ese papel.

“Muchos imanes provienen de pequeños pueblos y no son educados”, dijo. “Recitan el Corán y pueden leer árabe, pero no necesariamente tienen las habilidades necesarias para tratar con aspectos complejos de la sociedad”.

Keeble, graduada de Starr King, subraya que ella no está en contra de la fe islámica. En efecto, ella se convirtió después de ser “nominalmente cristiana”, porque, dice, el Islam apeló a todos sus sentidos, espiritualmente y al alma.

“Es una hermosa religión”, dijo, “Y una fe que yo puedo encarnar”.

Más bien, se trata de que la fe sea aplicable a la vida contemporánea en 2017, dijo, y de que  hombres y mujeres musulmanes puedan adorar y aprender como iguales.

En la ceremonia de inauguración, a la que asistieron unas 50 personas, Keeble habló del lugar central de las mujeres en la fe islámica y de la misión de la nueva mezquita.

“Qal’bu Maryam recentrará y reorientará lo que nuestra fe ya abraza, pero ha sido obstruida por el patriarcado”, dijo. “Esta es una mezquita donde las mujeres encontrarán su lugar en el mundo y adorarán juntas”.

Fuente: Berkeleyside

India: “Escuela para la Justicia” Enseña Abogacía a las Víctimas de Trata

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Siendo una niña en Kultali, India, Lata fue más lejos en la escuela que la mayoría de las niñas en su pueblo. Pero a los 16 años de edad su educación fue cortada – se casó con un joven que la vendió a un burdel dos meses después de su boda. Sentía que no tenía futuro. Afortunadamente, Lata escapó del tráfico sexual. Y ahora está luchando, convirtiéndose en abogada a través de un nuevo programa especializado en la India.

La Escuela para la Justicia, que acaba de abrir el 6 de abril, educa a las supervivientes del tráfico sexual a seguir carreras como abogadas. Eventualmente, estas mujeres planean usar sus grados para procesar a los traficantes que las abusaron.

“Ser una abogada es mi sueño, y traer a la justicia a los responsables de la prostitución infantil forzada es mi objetivo”, dijo Lata “Quiero castigar a los hombres que me hicieron esto”.

La escuela es el resultado de una asociación entre Free A Girl Movement, una organización internacional que trabaja para liberar a las niñas del tráfico sexual y una de las mejores escuelas de leyes de la India. Durante sus estudios, las mujeres viven en la cuyo nombre no se revela debido a cuestiones de seguridad.

Hay 19 mujeres en la clase inaugural, todas entre las edades de 19 y 26. Tomarán clases para prepararse para los exámenes de la ley, y recibir tutoría para asegurar el éxito. Se espera que el programa entero tome de cinco a seis años. Las mujeres se gradúan con títulos de derecho, con especial atención a casos de explotación sexual comercial.

“Son chicas que han pasado por experiencias altamente traumatizantes y tuvieron vidas que difícilmente podíamos imaginar”, dijo Baskorsten, uno de los fundadores del proyecto: “Están decididas a tener éxito en su ambición de convertirse en abogadas, con el poder para procesar a los criminales a los que una vez pertenecieron “.

India tiene el mayor número de personas en la trata a nivel mundial. Aunque es difícil saber el alcance exacto del tráfico sexual debido a la naturaleza ilícita de la práctica, la ONU estima que hay 3 millones de trabajadoras sexuales en la India. Se calcula que el 40% de ellas son niñas víctimas de trata, en su mayoría niñas pertenecientes a minorías étnicas y castas inferiores.

De acuerdo con Free A Girl, pocos traficantes son condenados porque los casos suelen ser abandonados, debido a la falta de pruebas y la falta de abogados especializados en explotación sexual. En 2015, sólo 55 casos dieron lugar a condenas en todo el país.

Fuente: Mashable

¿Cómo Fue el Día de la Mujer en Afganistán?

Por Zahra Nader, reportera en Kabul para The New York Times.

En Afganistán, el Día Internacional de la Mujer comienza el 8 de marzo y se celebra aquí día tras día hasta finales de mes. A juzgar por la cantidad de eventos del Día de la Mujer  – fiestas, ceremonias de premios, conferencias, mesas redondas y conciertos – pareciera que las mujeres en Afganistán lo estan haciendo bastante bien.

Pero Afganistán tiene una de las tasas de mortalidad materna más altas del mundo, según Naciones Unidas . Y el índice de igualdad de género del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo clasifica a Afganistán en el lugar 152 de entre 155 países.

A las mujeres se les permite trabajar, estudiar y salir de la casa, todo lo cual fue completamente prohibido durante la era de los talibanes. Pero en la práctica, en la mayoría de los lugares fuera de las grandes ciudades, tales libertades son todavía muy limitadas o incluso inexistentes.

Una de las invitaciones que recibí fue de un grupo del que rara vez había oído hablar, el consejo de periodistas de Afganistán, que estaba honrando a 30 mujeres, en su mayoría periodistas, incluida yo. El consejo no tiene un sitio web, sólo una página no muy activa en Facebook, pero celebra conferencias ocasionales.

La ceremonia fue un poco decepcionante. El presentador no pudo pronunciar el nombre de mi organización de noticias ni los nombres de muchas de las mujeres periodistas. Muchos de las “homenajeadas” no asistieron. Los organizadores entregaron flores rojas y pañuelos para la cabeza, aunque pocas mujeres en Afganistán necesitan más de esto.

Nooria Ashraf, encargada de asuntos relacionados con la mujer en el consejo, se quejó de lo difícil que era recaudar dinero para comprar los pañuelos de cabeza, y lo preocupada que estaba por las personas de la televisión local que a veces se visten “inapropiadamente”.

El Comité de Seguridad para los Periodistas Afganos, que hace un importante trabajo de defensa del gremio, también quiso honrarme a mí ya otras 99 mujeres en el periodismo. Nos dieron flores rojas, pero con cuadernos en vez de bufandas.

Pocas personas en Afganistán conocen el verdadero significado y la historia del Día Internacional de la Mujer, que pretende reconocer la larga historia de la lucha de las mujeres por la emancipación. Muchos aquí piensan que es un día como el Día de la Madre y que deben dar regalos a sus madres, esposas e incluso a sus colegas femeninas – especialmente pañuelos para la cabeza.

Para muchas mujeres en Afganistán, el día es un recordatorio no tanto de cuánto han avanzado, sino de cuánto más hay que avanzar.

El otro día estaba en la calle informando sobre un atentado suicida. Los policías e incluso algunos de los periodistas varones en la escena insistian en preguntarme qué estaba haciendo, como si estuviera ocupando un puesto indecoroso para una mujer. Los más amables estaban preocupados por mi incapacidad de lidiar con la experiencia. Los más rudos sentían que estaba saliendo de mi carril.

Un funcionario sugirió que era peligroso para mí salir tan tarde por la noche.

No es fácil ser una mujer periodista en Afganistán. No es fácil ser una mujer aquí, en todo caso. Pero para muchas mujeres afganas, eso no es lo que aparece en todas estas celebraciones. A menudo, muchas instituciones utilizan el Día de la Mujer para mostrar una cara progresista, pero sólo por un día.

 Sahar Fetrat, una cineasta y activista por los derechos de las mujeres, dijo:

En cada Día Internacional de la Mujer, sigo pensando en lo reprimidas que estamos dentro de esta sociedad patriarcal. Las celebraciones simbólicas, las flores, los regalos y algunas palabras de empatía y simpatía siempre se dan a las mujeres cada 8 de marzo, mientras que en el mismo día, el sexismo, la desigualdad, el acoso y la violencia contra las mujeres gritan desde todas las calles y rincones de este país.

Los activistas dicen que a los donantes les resulta fácil dar dinero para las celebraciones, que nadie critica, mientras que es mucho más difícil apoyar programas que producen cambios reales y,  por lo tanto, polémicos.

“No queremos conseguir flores y llevar velos”, dijo Zubaida Akbar, una defensora de los derechos de la mujer. “En cambio, queremos respeto como seres humanos”.

Casi mil millones de dólares de ayuda externa a Afganistán, tal vez más, se han dedicado a programas destinados a mejorar la vida de las mujeres. Pero según un nuevo informe de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán, la violencia contra las mujeres ha aumentado un 8,6 por ciento este año.

Mientras tanto, si bien muchas mujeres se burlan del regalo de los pañuelos para la cabeza, al menos se conforman de que no se les esten dando burqas.

Traducido por Vanessa Rivera de la Fuente.

Libro Feminismos Islámicos

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Feminismos Islámicos. Varias Autoras. Compilación de Ramón Grosfoguel

Antes de entrar de lleno en el tema del “Feminismos Islámicos” es fundamental hacer algunas aclaraciones que son fundamentales para un público latinoamericano de cultura y/o espiritualidad cristiana:

Contrario a la Biblia, el mensaje del Corán tiene un principio más radical de igualdad de género. El Corán siempre habla de los humanos y establece una igualdad de derechos y deberes tanto para hombres como para mujeres.

Son muy pocos los versos del Corán (menos de cinco) que han sido utilizados para justificar prácticas culturales patriarcales, y para eso los intérpretes patriarcales han tenido que distorsionar bastante los sentidos del árabe clásico y el espíritu de la revelación cambiando el significado de las palabras y obviando los contextos históricos e inter-textuales en que los versos fueron revelados.

De manera que para las feministas islámicas el mensaje del Corán provee posibilidades de crítica a la dominación patriarcal mucho más radicales que la tradición bíblica (judaica o cristiana) donde existen pasajes interminables de contenido abiertamente patriarcal. No olvidemos que el Islam reconoce el derecho al divorcio, a la propiedad y a la herencia de las mujeres desde hace más de 1.400 años. El mundo de cultura cristiana vino a reconocer estos derechos entrado el siglo xx y todavía las religiones cristianas institucionalizadas –como la Iglesia católica– no reconocen el derecho al divorcio.

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Soy Mujer, Feminista y Gitana

Feminismo Gitano

El título de mi pequeño texto, puede causar extrañeza. La misma extrañeza en la que vivo constantemente cuando me llamo gitana.

Mi nombre es Rebecca Souza (en la foto), tengo 30 años y soy gitana. Para mí, no existe la “identidad” de ser gitana: Es lo que yo soy, con pantalones o con ropa típica de mi pueblo. También soy feminista decolonial; sí, el feminismo que trata de romper con el eurocentrismo, que dice en la cara de muchas feministas: ¡Yo hablo por mí misma!

Cuando digo que soy gitana y feminista, la primera pregunta que me hacen es: ¿Existe el Feminismo Gitano?

Sé que en muchos países europeos, donde hay una comunidad gitana más grande, hay un modelo pequeño y tímido de Feminismo. Este feminismo es una estrategia de supervivencia que está dando sus frutos, ya que hoy tenemos una Diputada Gitana en Suecia, Soraya Post. Ella no es sólo una gitana feminista, sino que ha sido elegida además por el Partido Sueco “Iniciativa Feminista”.

Digo que el feminismo para las gitanas es una estrategia de supervivencia, porque no podemos olvidar del sentimiento anti-gitano, que es muy fuerte en los países europeos. Al menos siete de ellos tienen leyes estrictas contra personas de mi origen étnico; países que integran la ONU, que lloran a sus muertos de la II Guerra Mundial pero que siguen negando el “Holocausto Gitano”.

Aquí en Brasil y en muchos países de América Latina, la presencia de los gitanos está muy ligada a la mística; explicar a la gente que somos un grupo étnico y no una religión, es siempre un obstáculo que impide ver lo principal: Que somos un pueblo perseguido y que las mujeres estamos en situación de riesgo.

Siempre digo en mis conferencias que la “Xenofobia es también violencia de género”. Cualquier mujer de una minoría étnica racial,  se expone a ser violentada en dos ocasiones: por ser de esa minoría y ser mujer. Nuestra ropa se celebra como “la moda alternativa” pero vestidas así se nos impide entrar en tiendas. Nuestras danzas se convierten en espectáculos, mientras nuestros campos son quemados.

El fetiche sobre nosotras las mujeres, es fuerte. Mire en su imaginación; desde luego, Gitana es sinónimo de “Carmen”, la gitana seductora, impertinente, enamoradiza.

Incluso en la cultura popular infantil la sexualización de las gitanas es poderosa. Nótese en la película “El Jorobado de Notre Dame”, exhibida por Disney en 1996. Mientras que las otras princesas tienen una imagen delicada e incluso una virgnidad implícita, Esmeralda, la gitana, se muestra como una mujer sencial que seduce y emboba con su danza, haciendo que los hombres santos y piadosos de la iglesia y todos los “buenos hombres” caigan en el pecado. Toda esta sensualidad en una niña de 16 años – la edad del personaje en la obra de Víctor Hugo.

Siempre digo que Esmeralda es el mayor símbolo de odio contra nosotras, las mujeres gitanas.

Si no hay feminismo gitano, entonces, ¿Cómo es que luchan las mujeres gitanas?

De un tiempo a esta parte las mujeres gitanas  se ha organizado y cada vez más, se habla de los derechos de las personas. En muchos lugares ya hay “Asociaciones de Mujeres Gitanas” luchando por su derecho a la dignidad. Gitanas como Soraya Post y otras están ocupando cada vez lugares más visibles y comienzan sus textos con “Soy mujer, gitana y feminista”, y a partir de esta pequeña declaración, consiguen una revolución.

Y no creo que las mujeres gitanas que denuncian, que luchan, que se visibilizan y abogan por el fin de los matrimonios forzosos para nuestras niñas, por el acceso a la educación, por el derecho a vivir su sexualidad sin “velos de pureza” no estén imbuídas del espiritu del feminismo.

¿Vamos a desmerecer toda esa lucha, sólo porque ellas no leyeron a Simone de Beauvoir? ¿Porque no están en la academia o en las aulas dando cátedra? ¿Qué pasa? ¿Incomoda la feminista cuándo ella lucha “desde afuera”? ¿Cuándo las organizaciones feministas se van a abrir para las mujeres gitanas, musulmanas, indígenas, sin lanzar su mirada colonizadora de “Yo sé lo que es mejor para ti”?

Podemos y tenemos que hablar de la legalización del aborto; pero ¿Cuando vamos a hablar de las mujeres de las minorías étnicas que sufren esterilización forzada en algunos países o no tienen acceso a un tratamiento obstétrico de calidad?

Pues si ya es muy difícil, en un mundo en el cual ya existen los estereotipos sobre nosotras, ir en contra de una cultura que se inclina cada vez más a favor del patriarcado. Se olvida cada día más, que hay mujeres viejas y sabias, que se reúnen en tiendas, en noches de luna llena. Un sistema que apoya cada vez más al Cristianismo, principalmente en las iglesias protestantes, que se introduce en nuestros campos y demoniza nuestras raíces.

Curiosamente, todxs nosotrxs estamos orgullosos de nuestras raíces, nuestras creencias, porque somos también la gente que cada siglo se reiventa y reafirma.

Decimos “Nuestra patria es donde nuestros pies caminan”.

Para muchas mujeres gitanas, nuestra patria comienza a ser la lucha por nuestros derechos, tenga esta lucha la nomenclatura que tenga.

 

 

Rebecca Souza es una mujer gitana, feminista decolonial. Milita en el norte de Brasil, en la ciudad de Belén do Pará. Lucha por la causa de las mujeres de las poblaciones tradicionales, contra la construcción de represas en los ríos de la Amazonia. Actualmente, es parte del “Colectivo Juvenil Mangueras” por los derechos sexuales y reproductivos y asesora civil de ONU Mujeres