La Revolución de las Temporeras Marroquíes ante el Abuso Sexual y la Explotación Racista

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Un grupo de jornaleras marroquíes expone la vulnerabilidad ante posibles abusos de mujeres extranjeras, analfabetas, solas y pobres.

Fátima se aprieta los pechos y, a continuación, se frota la vagina con una mano. Simula varios empujones al aire. La temporera marroquí, madre de dos hijos, describe el supuesto abuso de su jefe, un empresario de la fresa de Huelva. Ella gritó y lloró mientras él intentaba besarla a la fuerza y bajarle el pantalón, recuerda. Estaba furiosa y lo empujó hasta zafarse. “Entró como un animal. No iba a dejar que me desnudase. Antes lo mato”, relata con la ayuda de una intérprete.

Fátima es una de las ocho mujeres que en los últimos días han denunciado acoso o abuso sexual en los campos de fresa de Huelva. Sus denuncias han sido recogidas en cuarteles de la Guardia Civil y enviadas a la fiscalía de la provincia. Su experiencia no representa un calvario generalizado —este año han llegado a Huelva para trabajar en el tajo 17.000 mujeres marroquíes—, pero sí la denuncia explícita de una realidad que se esconde bajo la alfombra desde hace una década: la vulnerabilidad ante posibles abusos, más allá de los laborales, de mujeres extranjeras, analfabetas, solas y pobres. Cuatro de ellas aceptaron contar sus casos, bajo la condición de no revelar sus identidades.

A finales de abril la revista alemana Corrective.org, en colaboración con Buzz Feed Noticias, publicó un reportaje sobre los abusos laborales y sexuales en los campos italianos, marroquíes y españoles, en concreto, de Huelva. Aunque los alemanes resucitaron un tema que siempre ha estado latente, los empresarios y los sindicatos mayoritarios se unieron para negar tener conocimiento de ningún caso. La patronal lo achacó a una campaña de desprestigio de los competidores europeos contra la fresa onubense, un negocio fundamental para la provincia y que, según fuentes del sector, facturó 395 millones de euros en la campaña de 2016-2017.

Pero las denuncias empezaron a gotear en los cuarteles y en la prensa. El testimonio de dos víctimas y dos testigos de abusos sexuales en un campo de Moguer llevó a la detención, el 25 de mayo, de un manijero español de 47 años, responsable de supervisar el desempeño de las jornaleras. Las mujeres denunciaron que las chantajeaba con dejarlas sin trabajo si no mantenían relaciones sexuales con él. Quedó en libertad con cargos.

Por entonces, la Consejería de Justicia andaluza ya había pedido a la fiscalía de Huelva una investigación. El ministerio público, además, comenzó a rastrear si había denuncias sobreseídas desde 2015. “Las primeras denuncias nos parecieron serias. Las mujeres no se atrevían a declarar y tuvo que ir la Policía y la Guardia Civil a localizarlas”, mantiene el fiscal jefe de Huelva, Luis Fernández Arévalo, en su despacho. En Marruecos, algunos medios ya exigían explicaciones a su ministro de Trabajo, responsable de la contratación en origen de las mujeres que todos los años envían a los campos españoles durante un mínimo de tres meses.

Fátima y otras nueve mujeres, que escaparon de la misma finca, llevan desde el martes escondidas en una casa de un pequeño pueblo andaluz de fachadas blancas, enclavado entre hectáreas de olivos. El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) las acogió y las alejó de Huelva para garantizar que, al menos, las cuatro que han denunciado hasta ahora, ratifiquen su testimonio ante un juez. Dos abogados de AUSAJ están con ellas desde el principio y cuidan de la causa pro bono.

El SAT está siendo acusado de forzar a las mujeres a contar los abusos. Dos compañeras de estas mujeres se presentaron esta semana en un cuartel de la Guardia Civil para denunciar, en representación de otras 130 jornaleras, que sus compañeras mentían. Las acusaban de denunciar a sus jefes a cambio de poder quedarse en España y criticaban que la repercusión estaba preocupando a sus familias en Marruecos y que podrían prohibirles volver la temporada que viene. La ley de extranjería contempla una autorización de residencia para circunstancias excepcionales, como colaboración con las autoridades policiales o judiciales, pero no es una garantía y su concesión no depende de un sindicato. “Nosotros no ganamos nada con esto. De hecho solo nos están atacando. Pero no podemos permitir que siga sucediendo”, se defiende José Blanco, uno de los miembros del SAT.

Los pasaportes de estas diez mujeres están recién estrenados y muchos de ellos firmados con una equis porque no saben ni escribir su nombre. Han salido por primera vez de Marruecos para recoger fresas por 40 euros al día y servir de sustento a sus familias. Su perfil es el que buscan los Gobiernos marroquí y español para evitar que tras la temporada de recogida se queden en España: viudas, casadas o separadas, de 18 a 45 años, procedentes de zonas rurales y con hijos de hasta 14 años. Relatan que, en el campo, vivían en contenedores de chapa, amueblados con seis literas y sin agua potable. Los vídeos ­–grabados con sus teléfonos móviles– de los días lluviosos muestran cómo el agua se cuela a chorros por el techo. Aseguran que no cobraron nada por su trabajo y que tenían dificultades para comprar comida.

Aicha, madre de dos hijos, está embarazada de siete meses. Eso no le importó al empresario que entró en su dormitorio sin autorización, la cogió del brazo, intentó tocarle los genitales y, según la denuncia, le propuso mantener relaciones sexuales. En otra ocasión, cuando iba camino de la ducha, el mismo hombre se acercó de nuevo. Por gestos ella le dijo que estaba embarazada y casada, a lo que él le respondió –también gesticulando– que podría hacerle una felación o practicar sexo anal. “Esto no se lo conté a la policía por vergüenza y me arrepiento”, confiesa. Tras uno de esos episodios, Aicha sufrió un ataque de ansiedad. Nadie la llevó al médico. Tuvo que hacer autoestop para llegar a un centro de salud. Cuando cuenta que vino a España para conseguir pagar una operación que uno de sus hijos necesita, se desmorona. La intérprete, que hasta entonces se había mostrado distante, también rompe a llorar.

Otras dos mujeres de la casa corroboran el relato de sus compañeras y también denunciaron a su jefe. Con él aprendieron el significado de la expresión “friqui friqui” que solía ir acompañada de un billete de 50 euros. Estas mujeres afirman que las temporeras más veteranas a las que llaman “alcahuetas” las animaban a aceptarlo. Este periódico ha contactado con uno de los responsables de la empresa que ha declinado hacer declaraciones.

La jornalera embarazada no quiere volver a Marruecos, pero no por anhelar quedarse en España: “Ahora no puedo volver porque mi familia y la de mi marido me matarán. Tengo mucho miedo”. La repercusión mediática de los supuestos abusos y de una revuelta que protagonizaron en la finca llegó a los muros de Facebook de los suyos. Su marido la reconoció en las imágenes y le preguntó sobre los abusos. Ella le negó ser una de las víctimas. “Lo único que quiero es que se demuestre la verdad de nuestra historia”, mantiene. “Tengo que recuperar mi dignidad”.

María Marti y Sara Rosati para El País

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Violencia en la Exclusión de las Mujeres Musulmanas de las Mezquitas

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Sudáfrica. Mientras que las mujeres musulmanas han disfrutado de muchas victorias en su lucha por ser reconocidas como parte integral de la comunidad musulmana mundial, en algunas partes del mundo, las mujeres continúan alzando la voz frente al patriarcado que está empeñado en aislar el papel de una mujer a la casa.

La cuestión del papel de las mujeres en la comunidad musulmana local emergió una vez más cuando a un grupo de mujeres en Sudáfrica se les reprendió el pasado viernes al ingresar a Masjid Siraatul Jannah, una mezquita con sede en Johannesburgo. El grupo de cerca de 30 mujeres había planeado tener iftaar (ruptura del ayuno) y realizar Taraweegh (las oraciones de Ramadán de la tarde) en la sección femenina del recinto de la mezquita. Desde entonces, el incidente ha recibido una reacción mixta de la comunidad musulmana de Sudáfrica y del exterior, lo que ha forzado a abrir un tema que de otro modo sería tabú.

El iftaar fue organizado por Shameelah Khan y Noorjan Allie, cofundadoras de Women of Waqf (WOW), una organización dirigida por mujeres dirigida a abordar temas de empoderamiento femenino en el Islam. Khan explicó que el evento estaba planeado para llevarse a cabo en la sección femenina de la mezquita, donde ella y Allie habían dispuesto un altoparlante para que las mussallies femeninas (congregantes) pudieran unirse a las oraciones tal como ocurría en la mezquita misma.

“Viví en Ciudad del Cabo durante un año, hace dos años, y solo poder ir a la mezquita con frecuencia y ser parte de esa comunidad realmente nos ayudó a ver lo que estaba sucediendo en nuestras comunidades, que comenzó nuestra jornada. Realmente no estábamos haciendo nada fuera de la experiencia espiritual del Islam. lo que queríamos era ser parte de la mezquita”, declaró Khan.

Khan y Allie posteriormente lanzaron una invitación iftaar a Masjid Siraatul Jannah para los mussallies femeninos, que estaba programada para el viernes. Dijeron que el representante de la mezquita, a quien solo nombra como “el Imán de la mezquita”, declaró que una “reunión de esta naturaleza” no podría ocurrir dentro de la mezquita: “Seguimos diciendo que es solo un iftaar, es un pequeño reuniéndose para algunas de las mujeres en el sur de la ciudad “, agregó Khan.

Ella y Allie fueron informadas de que la junta de la mezquita tomó la decisión de que no se permitiera el iftaar: “Todo se sacó de contexto y explotó como lo hizo, porque la mezquita recirculó el cartel, prohibiendo y diciendo que esto está prohibido y que no lo aprueba “, afirmó Khan.

Mientras los organizadores esperaban que unas pocas mujeres asistieran al iftaar, Khan dijo que debido a la circulación de la invitación, cerca de 30 mujeres asistieron.

“El iftaar se convirtió en una representación de nuestras voces”, agregó.

Las mujeres procedieron a la sección demarcada para mujeres, que tiene una entrada separada: “Nos dijeron que la sección no es una instalación femenina, en realidad es para viajeros. Entonces, las mujeres no tienen permitido orar allí. Pero, hay grandes carteles que dicen ‘instalaciones femeninas de Salah (oración)’.

“Las mujeres trajeron su comida, la pusimos en un círculo, nos sentamos y realmente fue muy lino. Justo antes del llamado a la oración, la electricidad se fue. Llegamos a un consenso de que esto no era un acto de parte de la mezquita “, explicó. Después de realizar maghrib salah (oraciones del atardecer), Khan y otra mujer se acercaron a un cuidador de la mezquita y le pidieron que abriera un salón de clases para que las damas completaran iftaar y realizaran oraciones de taraweegh.

“Estábamos sentadas en la más absoluta oscuridad y no comíamos realmente, porque no podíamos ver. Dijimos que realmente nos gustaría estar en una sala con un altavoz para que podamos leer taraweegh y él dijo que de ninguna manera”. Khan explicó que las mujeres se solidarizaron en lo que ella denominó “una protesta pacífica” en el patio de la mezquita. Justamente cuando las oraciones de Isha (oraciones de la noche) estaban a punto de comenzar, un grupo de hombres se acercó a las mujeres y les exigió que no oraran en congregación y abandonaran el área. Khan dijo que un hombre procedió a empujar a una mujer mientras ella protegía a su hija que estaba tratando de registrar el incidente: “Él cargó contra ella y empujó a la madre y a una de las mujeres y traté de quitárselo y tratar de calmar a la madre, porque en este punto ella estaba temblando “.

si no hacemos una declaración, simplemente nos seguirán tratando de esta manera.

El lunes por la noche se prohibió nuevamente a las mujeres realizar oraciones en una sección de la mezquita. Una mussallie, Sumaya Hendricks, compartió el incidente en las redes sociales con un video grabado por mussallie Tazkiyyah Amra. Hendricks explicó que un grupo de mussallies femeninas fueron insultadas y llamadas “imbéciles”. Se puede escuchar a un hombre afirmando que las mujeres no pueden estar a la vista de los hombres durante las oraciones.

No Hay Absolutamente Ninguna Prohibición en el Corán y la Sunnah 

Si bien no se pudo contactar a un representante de la mezquita para hacer comentarios, varios académicos locales han intervenido en el incidente, entre ellos el director del Departamento de Estudios Islámicos del Colegio Internacional de la Paz de Sudáfrica y profesor en el Instituto Medina de Sudáfrica, Sheij. Fakhruddin Owaisi. El dijo que el maltrato de las mujeres es una violación directa de las enseñanzas del Profeta, que  en su tiempo, denunció a los hombres por impedir que sus mujeres ingresen a mezquita o masaajid.

En el tiempo del Profeta las mujeres solían venir a la Mezquita y solían rezar detrás de Él. Dijo muy claramente en un hadiz sahih (registro auténtico de sus dichos): “No eviten que las siervas de Allah entren a su casa.

Agregaron que dentro de las tres mezquitas más sagradas de La Meca, Medina y Jerusalén, las mujeres disfrutan de iftaar y salah en los recintos. Owaisi agregó que en términos de observación del iftaar en una mezquita, tanto a hombres como a mujeres se les han dado las mismas reglas; ninguna persona debe hacer desorden en la mezquita, las personas deben vestirse modestamente y nadie debe hablar en voz alta.

No hay nada que impida que nuestras hermanas tengan salah o iftaar en la Mezquita. No hay absolutamente ninguna prohibición en el Corán y la Sunnah (tradición). La prohibición de que las mujeres entren es el resultado de normas culturales heredadas de la región de Indo-Pakistaní.

Además, elogió a las mujeres por la valiente postura que tomaron y por no haber cedido a la intimidación.

Fuente: The Voice of The Cape

 

 

Media Luna: Película sobre la Opresión del Pueblo Kurdo en la Voz de una Mujer

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Esta realización fue galardonada con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián en 2007, uno de los cinco festivales de cine más importantes del mundo. Este logro vino a acrecentar el prestigio en el ambiente artístico internacional que Bhaman Ghobadi venía forjando desde su primer largometraje, Un tiempo de caballos borrachos, premiado con el galardón de La cámara de Oro de Cannes en el 2000, y con la Concha de Oro que recibió por Las tortugas también vuelan en 2004.

Mamo (Ismael Ghaffari), es un mítico cantante kurdo que quiere ir al Kurdistán iraquí a dar un concierto que sirva para hacer rebrotar la cultura kurda en una zona que sufrió una más que dura represión por parte del régimen de Saddam.

La película relata el viaje que emprende el reconocido músico kurdo Mamo desde el Kurdistán iraní al iraquí para realizar un concierto. Este viaje es realizado en un autobús escolar conducido por uno de sus más fieles admiradores, Kako. Para realizar el concierto, Mamo debe primero reunir a sus diez hijos dispersos por el Kurdistán iraní y así completar su orquesta. Este viaje, que sería prácticamente la expresión de la última voluntad de Mamo, expresa el constante devenir del pueblo kurdo por las montañas de su territorio, siempre confinado a cruzar fronteras para poder encontrase con parte de su identidad, de su raíces históricas, o simplemente para hacerse con bienes materiales más allá de los bordes artificiales

En Media Luna, las mujeres ocupan un lugar clave. Mamo tiene en su mente desde hace años la voz celestial de una mujer, Hesho, con quien tocó tiempo atrás y a quien no ha podido olvidar por la magia de su canto. Por eso decide que Hesho debe ser la voz que interprete su música en su concierto. Pero esa voz, como dice Mamo, es “una voz que fue asesinada, que fue extinguida”. Hesho está recluida junto a otras 1334 mujeres en un pueblo, en donde son las únicas habitantes, aisladas por el sólo hecho de ser cantantes.

Para Mamo no hay concierto posible sin la participación principal de una voz femenina. Pero como con esto transgrede severamente las reglas iraníes, Hesho debe atravesar los controles policiales escondida bajo el piso del autobús, como si de en un ataúd se tratase. Exiliada, recluida, imposibilitada de expresar lo sublime y liberador de la música y del canto, el viaje de Hesho bajo el piso del autobús expresa la muerte en vida de millones de mujeres “extinguidas”, dominadas por un sistema patriarcal que impera en los distintos Estados, como también en la estructura feudal-tribal tradicional de las comunidades kurdas.

Ghobadi se reivindica como un cineasta kurdo que realiza cine para los kurdos. Aunque la realidad social y material del Kurdistán, como destaca el realizador, impida que su población pueda mayoritariamente ver su cine, o cualquier película en general, podemos entender la obra de Bhaman Ghobadi como un elemento importante para la difusión masiva de la cultura kurda fuera de sus fronteras, mostrando de manera impactante, para la mirada “occidental”, sus condiciones de existencia y resistencia. Sobre esta base, y en la medida en que los artistas kurdos sean parte del proceso de liberación de las cadenas que asfixian a su pueblo en su totalidad, podrá resolverse la contradicción planteada entre existencia posible o no de un cine kurdo, dando un pleno desarrollo a sus posibilidades materiales y creativas.

 

Noura Hussein: Adolescente Victima de Violación Marital en Sudán que Enfrenta la Pena de Muerte

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Noura es una mujer sudanesa de 19 años que enfrenta una sentencia de muerte porque hace 2 años la obligaron a casarse con un hombre. Ella se negó a tener relaciones sexuales con él durante 5 días, así que el hombre llamó a su hermano y a sus primos que lo ayudaron a violarla. Al día siguiente, ella lo mató cuando intentó volver a acostarse con ella. Noura está encarcelada desde entonces y el tribunal emitió su sentencia de muerte hace una semana. No tiene apoyo social porque su familia la abandonó y su defensa legal fue proporcionada por asistencia legal formal.

Llena de dolor, miedo y lágrimas, Noura, relata los incidentes de su matrimonio forzado, violación y ataques de su esposo fallecido y sus parientes. Ella nos dice cómo lo mató. Después de pasar más de un año en la prisión de mujeres de Omdurman, Noura fue declarada culpable de intento de asesinato en virtud del artículo 130 del código penal sudanés. Actualmente espera la sentencia del tribunal en su contra el 10 de mayo, posiblemente enfrentando la pena de muerte. Su caso captó la atención internacional y la solidaridad en las redes sociales bajo el hashtag #JusticeforNoura y #SaveNoura. Los corresponsales de 7DNews capturaron los detalles de su caso en una entrevista exclusiva.

Ella recuerda: “Me sorprendió que varios hombres irrumpieran en el apartamento. Más tarde descubrí que eran parientes de mi esposo. Me preguntaron por qué estoy rechazando las relaciones sexuales con mi esposo, luego me golpearon violentamente, luego me agarró y me abrazaron. Me violó violentamente, mientras lo miraban “.

Noura agregó: “No tuvo suficiente. Al día siguiente, intentó hacer lo mismo por su cuenta, pero logré escapar. Corrí hacia la cocina donde había tomado un cuchillo, y le advertí: “por favor, no se acerque a mí, o uno de nosotros morirá hoy”. Se me acercó diciendo “veamos quién matará al otro”, intentó quitarme el cuchillo de la mano. Me mordió el pecho y me hirió la mano.” Mostrándonos las marcas, continuó,”Luego pude apuñalarlo dos veces, lo que lo llevó a su muerte.” Noura luchó por llegar a su pueblo, y cuando ella llegó y le contó sobre el asesinando, su padre la entregó a la policía y su familia la denunció.

Matrimonio Forzado

Todo comenzó hace tres años, a 70 kilómetros al sur de Jartum. Un hombre le preguntó a sus padres si podía casarse con ella cuando solo tenía 16 años. Noura recuerda: “Fui diligente en mis estudios. Pasé el examen estándar de la escuela básica y me admitieron en la escuela secundaria. Mi familia me dijo que un hombre propuso casarse conmigo. Aunque le había dicho anteriormente que no tenía intención de casarme y quería continuar mis estudios “.

Dolorosamente, Noura continuó: “Después de que mi padre insistió en completar el proceso de matrimonio, preferí huir de nuestra aldea hacia Sennar, en el centro de Sudán. Me quedé allí por tres años con mi tía y terminé la escuela secundaria. No pude saber el puntaje general de mi escuela secundaria hasta que estuve en prisión “.

“Tres años después de la propuesta de matrimonio, el novio tardío me llamó y me dijo que ya no estaba interesado en mí. Él me convenció de volver con mi familia. Cuando volví a casa, encontré una desagradable sorpresa: la ceremonia de la boda estaba preparada. Luego me dieron a él. La ceremonia de matrimonio se completó en abril de 2017. Le dije al hombre de inmediato que no tenía permitido tocarme “.

Me matarán antes de cumplir mis sueños

“Fue un momento impactante cuando el juez me condenó por asesinato. Supe entonces que me ejecutarán dejando mis sueños sin cumplir, me atropellé con la pena y el arrepentimiento, pero fue mi destino, y lo acepté “. Ella agregó con lágrimas en los ojos: “Mi moral empeoraba cada día, finalmente me desesperé”.

Me hubiera encantado ser profesora

“Soñé con alcanzar los niveles más altos de educación y cultura en mi vida. Quería unirme a la Facultad de Educación, memorizar el santo Corán. Me hubiera encantado ser profesora para educar a los jóvenes en mi pueblo. Mis sueños se convirtieron en una pesadilla, nunca esperaría llegar a este destino algún día “.

Me quedé sola, abandonada

Ella agregó: “El hecho de que me dejaran sola aumentó mi dolor y tristeza. Nadie de mi familia y parientes me visitó en prisión o asistió a mis juicios, incluida mi tía en Sennar, en cuya casa había buscado refugio en el pasado. Tengo cuatro hermanos y hermanas y mis padres. Los extraño mucho. Pasé 12 meses, podrían ser más, tras las rejas sin verlos. No estoy enojada con mi familia a pesar de lo que me han hecho, espero que estén bien “.

Firma la petición para salvar la vida de Noura AQUI

Fuente: Women Living Under Muslim Laws

 

Declaración Articulación Feminista de Nicaragua ante Represión de Ortega y Murillo

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Difundimos comunicado recién llegado de la Articulación Feminista de Nicaragua contra la represión que desde hace 4 días ejerce allí el gobierno encabezado por Ortega y Murillo

¡BASTA YA DE VIOLENCIA Y REPRESIÓN!
COMUNICADO DE LA ARTICULACIÓN FEMINISTA NICARAGÜENSE

Diversas redes y colectivos feministas locales, regionales y nacionales, expresamos nuestra más enérgica condena al gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo frente a la cruenta represión desatada en contra de estudiantes universitarios que durante los últimos días han protagonizado protestas pacíficas por las recientes reforma a la seguridad social, aprobada por el Instituto de Seguridad Social(INSS) y ratificada por decreto ejecutivo de Ortega, en un claro acto de violación a la Constitución Política de Nicaragua.

El gobierno Ortega-Murillo ha organizado la represión contra jóvenes universitarios y la población que les apoya activamente, conjugando las fuerzas antimotines de la Policía Nacional con las fuerzas paramilitares integrados por jóvenes supuestamente organizados en lo que ellos denominan “Juventud Sandinista”.

Hasta la tarde del 21 de abril se han contabilizado 25 jóvenes asesinados en Managua, Masaya, León, Estelí, Tipitapa y Ciudad Sandino. La mayoría murieron a consecuencia de balas disparadas por antimotines y paramilitares. Además, se registran 43 jóvenes desaparecidos, decenas de encarcelados y heridos.

La violación de los derechos humanos llega al punto de perseguir a las personas que solidariamente recolectan víveres y medicinas para llevarles a las y los universitarios que permanecen en las universidades resistiendo a los ataques de los antimotines y paramilitares.

En un despliegue de cinismo e irresponsabilidad el gobierno Ortega-Murillo ha pretendido responsabilizar a las y los jóvenes universitarios de los daños provocados a establecimiento s públicos y privados, sin embargo existen evidencias contundentes de que dicha destrucción es responsabilidad de las fuerzas paramilitares, protegidos por los antimotines, quienes no solo han quemado una radio privada, sino, han robado equipos de filmación y celulares a periodistas y estudiantes.

El gobierno Ortega-Murillo en el afán de impedir que los pocos medios de información independientes que todavía subsisten en el país informen a la ciudadanía, cerró de facto varios canales de televisión incluyendo 100% Noticias, Canal 12 y Canal 23.

En un intento de desmovilizar a la población que en todo el país está protestando por las reformas inconstitucionales a la seguridad social, el gobierno ha ofrecido al Consejo Superior de la Empresa Privada retomar las negociaciones que han sostenido durante más de una década en torno a temas económico-empresariales, sin asumir ningún compromiso con el cese de la represión y el castigo a los responsables de los asesinatos y otros atropellos cometidos durante los últimos días.

En este escenario de violencia institucionalizada, el movimiento de mujeres y feminista de Nicaragua, quienes hemos vivido la represión y violación sistemática de nuestros derechos humanos con un gobierno patriarcal, excluyente y misógino durante los últimos 11 años, expresa nuestras demandas:

1. Cese inmediato de la represión en contra de las y los estudiantes universitarios, sus familias y las comunidades que se han movilizado para respaldar sus luchas.
2. Asegurar atención médica de calidad a los jóvenes heridos que han sido llevados a los hospitales públicos y velar por su integridad.
3. Liberar a todos los jóvenes que han sido encarcelados por la policía nacional y respetar su integridad.
4. Dejar de perseguir y golpear a las y los jóvenes que han participado en las protestas.
5. Castigar a los paramilitares y antimotines que cometieron actos de brutalidad en contra de las y los jóvenes.
6. No tomar ningún tipo de represalias en contra de las y los estudiantes universitarios que participaron en las protestas.
7. Respetar de manera irrestricta la libertad de prensa y evitar cualquier tipo de censura a las y los periodistas.
8. Abstenerse de su intento de control de las redes sociales y de los pocos medios de información independientes que han logrado sobrevivir.
9. Derogar a lo inmediato las reformas a la seguridad social y tomar con responsabilidad las propuestas formuladas por voces especialistas en seguridad social, incluyendo la rendición de cuentas y el pago que le corresponde hacer al gobierno a esta institución.
10. Respetar el derecho de la ciudadanía nicaragüense, de organizarse libremente y expresarse sin ningún tipo de coerción estatal, tal y como ha ocurrido de manera sistemática durante más de una década.
11. Abstenerse de utilizar a las y los trabajadores del Estado para participar en acciones políticas que violentan la libertad de conciencia y de movilización.
12. Respetar la autonomía universitaria consignada en la Constitución Política, rompiendo con las actuales lógicas de partidización.

El movimiento de mujeres y feministas nicaragüense en sus diversas expresiones, reitera su compromiso con la defensa de derechos, incluyendo el derecho a vivir una vida digna y libre de todas las formas de violencia.

Animamos a la sociedad nicaragüense, a no dejarse intimidar y continuar solidarizándose con la causas justas que defienden las mujeres, las y los jóvenes, el campesinado, los pueblos indígenas y afrodescendientes, los colectivos LGTB y todos aquellos grupos que quieren vivir en una sociedad verdaderamente democrática.

Managua, Nicaragua 21 de Abril, 2018.

¿Por qué estás tan Enojada? #NiUnaMenos

daywithoutwomancolumn

a @canvelita por la inspiración, a todas las que luchan y por las que no están.

Un nuevo 8 de Marzo.
Otro año protestando
Otra tarde tomando las calles de nuestras ciudades en todo el mundo
En Roma, en Lima y Santiago de Chile
Un nuevo eslogan, una nueva pancarta, para la misma rabia.

Un hombre decente, de esos que se definen como un buen ciudadano y padre de familia, se para frente a mí diciendo: “¿Por qué estás tan enojada? … ¿Por qué las feministas están tan enojadas? Te pregunto, Feminista: ¿Por qué estás tan jodidamente enojada?”

¿Por qué estás enojada?
Porque mi amiga fue a la policía para denunciar que su esposo la golpeaba y no le aceptaron la denuncia. Cuando regresó a casa, su esposo la golpeó de nuevo.

¿Por qué estás enojada?
Tengo 16 años y todos los días después de la escuela, hombres mayores me gritan cosas sexuales en la calle, incluso me siguen y cuando me enojo y les digo que no lo hagan, dicen que estoy siendo grosera … tengo miedo de caminar en la calle.

¿Por qué estás enojada?
Porque Marita Veron, mi vecina, salió y no ha regresado. La policía le dijo a su madre que no se preocupara, que seguramente Marita estaba con un novio, pero ella no ha regresado a casa desde 2002.

¿Por qué estás enojada?
Tengo 12 años y un profesor en la escuela me tocó debajo de la falda. Me dijo que no dijera nada y cuando le dije al Director, no me creyó.

¿Por qué estás enojada?
¿Puedes entender lo que digo? Ya no veo a mi hija. Soy Joane Florvil, inmigrante de Haití. No hablo español. Me acusaron de abandonar a mi hija. Nadie me escuchó. Luego de un mes de abuso institucional por parte del Estado de Chile, me morí.

¿Por qué estás enojada?
Porque vi en la televisión cómo un hombre decía que las mujeres merecían ser violadas a veces y la gente a su alrededor se reía; muchas niñas crecerían pensando que eso era normal.

¿Por qué estás enojada?
Fui violada en grupo cuando volvía del trabajo. Fui a la policía, hice la denuncia, identifiqué a mis atacantes y un mes después, el tribunal los liberó. Soy Macarena Marín. Tenía que vivir con eso cada día. No pude soportarlo. Me ahorqué.

¿Por qué estás enojada?
Soy una niña en Nigeria y al amanecer pasaré por el rito de la mutilación genital. Una anciana de la villa cortará mi clítoris con una hoja de afeitar oxidada, mientras mi madre y mis tías me sostienen para que no me mueva. El dolor será insoportable y si logro sobrevivir a las infecciones y al sangrado, sufriré el resto de mi vida a causa de la fistula.

¿Por qué estás enojada?
Porque fui a caminar a la playa y me asesinaron. Mi nombre es Lola Chomnalez y tengo quince años.

¿Por qué estás enojada?
Porque me asesinaron y tiraron mi cuerpo en un basurero a 7 cuadras de mi casa y los criminales siguen impunes. Mi nombre es Candela Sol Rodriguez.

¿Por qué estás enojada?
Porque mi profesor me violó y me estranguló. Luego arrojó mi cuerpo a un bosque. El 12 de febrero hubiese cumplido 17 años. Mi nombre es Anahí.

¿Por qué estás enojada?
Porque todos mis hijos son el producto de la violación conyugal y mi esposo también violó a mis hijas. Nunca dije nada, me comí la rabia porque el sacerdote me dijo que el silencio era una virtud.

¿Por qué estás enojada?
Porque estuve 10 años encerrada en una prisión en El Salvador. Mi nombre es Teodora Vásquez. Sufrí un aborto involuntario mientras trabajaba como limpiadora en una escuela. Aún con la hemorragia, la policía me arrestó. Fui declarada culpable de asesinar a mi bebé por nacer.

¿Por qué estás enojada?
Soy una activista ambiental. Denuncié acoso, amenazas graves de muerte y violencia contra mí y mi familia. En la medianoche del 2 de marzo de 2016, un sicario me disparó en mi propia casa. Soy mujer, soy indígena, soy hondureña… soy Berta Cáceres

¿Queda claro? No preguntes sobre nuestra lucha, como si fuera sólo un dolor de cabeza en un mal día…  en cada mal día estamos organizando la rabia desde las raíces del dolor y las entrañas de nuestra memoria.

Un nuevo 8 de marzo.
Otro año protestando
Otra tarde tomando las calles de nuestras ciudades en todo el mundo
En Buenos Aires, en Rabat y Nueva York
Un nuevo eslogan, una nueva pancarta, para la misma rabia

#NiUnaMenos

8 de Marzo, 1979: La Desobediencia Civil de 100.000 Mujeres en Irán

 

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La movilización de mujeres en Iran contra el hiyab obligatorio no es “un hecho sin precedentes, sino una protesta continuada de casi 40 años desde el 8 de Marzo de 1979 cuando 100.000 mujeres tomaron las calles de Teheran, la capital iraní, para protestar contra la decisión obligatoria del nuevo gobierno islámico sobre el Hiyab, lo que significaba que a las mujeres se les exigiría llevar un pañuelo en la cabeza cuando estuvieran fuera de casa.

La protesta se realizó en el Día Internacional de la Mujer, y las imágenes muestran a mujeres de todos los ámbitos de la vida (enfermeras, estudiantes, madres) marchando, sonriendo, con los brazos levantados en señal de protesta.

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En la República Islámica de Irán, el ayatolá Jomeini restringió severamente los derechos a los que las mujeres se habían acostumbrado bajo el Sha. A los pocos meses de la fundación de la República Islámica del Irán, se derogó la Ley de Protección de la Familia de 1967; las trabajadoras del gobierno fueron obligadas a observar el código de vestimenta islámico; a las mujeres se les prohibió convertirse en jueces; las playas y los deportes estaban segregados por sexo; la edad legal de matrimonio para las niñas se redujo a 9 (luego se aumentó a 13); y a las mujeres casadas se les prohibió asistir a las escuelas regulares.

 

Casi de inmediato las mujeres protestaron por estas políticas. La revolución islámica está ideológicamente comprometida con la desigualdad para las mujeres en la herencia y otras áreas del código civil; y especialmente comprometido con la segregación de los sexos. Muchos lugares, desde “aulas hasta pistas de esquí hasta autobuses públicos”, están estrictamente segregados.

El hiyab hoy en Irán incluye la elección de un chador o roopoosh o un velo. El chador es un atuendo muy modesto, generalmente negro u oscuro que cubre la parte superior de la cabeza de una mujer y cubre holgadamente su cuerpo hasta los pies. El roopoosh o manteau es una parte superior larga similar a una gabardina.

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el “Hiyab malo”, es decir, la exposición a cualquier parte del cuerpo que no sean las manos y la cara, está sujeto a sanciones de hasta 70 latigazos o 60 días de prisión. En abril de 2007, la policía de Teherán (que está bajo la supervisión del Líder Supremo Ali Khamenei) comenzó la represión más feroz de lo que se conoce como “hiyab malo” en más de una década.

En la capital, Teherán, miles de mujeres iraníes fueron advertidas sobre su pobre vestimenta islámica y varios cientos de personas arrestadas.

El levantamiento espontáneo de mujeres y hombres el 8 de marzo de 1979 fue un esfuerzo por proteger los logros del derecho de las mujeres en los 70 años precedentes de la historia iraní.

Llegamos a un nuevo 8 de marzo y la lucha continúa.