Se Cumplen 40 años de la #HuelgaFeminista8M de las Mujeres Iraníes

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La movilización de mujeres en Irán contra el patriarcado es una protesta continuada que cumplirá este 8 de marzo 40 años. A horas de la #HuelgaFeminista, las feministas iraníes conmemoran 4 décadas de la suya, cuando ciudadanas de diverso origen y actividad, se convocaron en las calles para demostrar su resistencia al régimen de los Ayatollah.

El activismo feminista en Irán que vemos hoy a través de redes sociales, es una contribución relevante a los movimientos por los derechos de las mujeres en el mundo y no comenzó ayer.

El 8 de Marzo de 1979, 100.000 mujeres tomaron las calles de Teherán, la capital iraní, para protestar contra la decisión obligatoria del nuevo gobierno islámico sobre el hiyab, lo que significaba que a las mujeres se les exigiría llevar un pañuelo en la cabeza cuando estuvieran fuera de casa. La protesta se realizó en el Día Internacional de la Mujer y convocó a mujeres de todos los ámbitos de la vida (enfermeras, estudiantes, madres) marchando, con los brazos levantados en señal de protesta.

En la República Islámica de Irán, el Ayatollah Khomeini restringió severamente los derechos a los que las mujeres se habían acostumbrado bajo el Sha Pavlevi. A los pocos días de la fundación de la República Islámica del Irán, se derogó la Ley de Protección de la Familia de 1967; las trabajadoras del gobierno fueron obligadas a observar el código de vestimenta islámico; a las mujeres se les prohibió convertirse en jueces; las playas y los deportes estaban segregados por sexo; la edad legal de matrimonio para las niñas se redujo a 9 y a las mujeres casadas se les prohibió asistir a las escuelas regulares.

Casi de inmediato las mujeres protestaron por estas políticas. El levantamiento espontáneo de mujeres y hombres el 8 de marzo de 1979 fue un esfuerzo por proteger los logros del derecho de las mujeres conquistados en los 70 años precedentes de la historia iraní.

El papel de las mujeres iraníes en la revolución es paradójico.

Son visibles en la revolución, de una manera espuria: Khomeini necesitaba mujeres para hacer la revolución y sostenerla, pero relegó su papel a un rol binario y sexista: La “Mujer Ideal Revolucionaria” estaba entrenada en la tradición, era buena ama de casa y madre, servicial con los padres, esposos o hermanos piadosos. Para asegurarse de que no tentaran a los hombres, el régimen ordenó a las mujeres que se cubrieran todo menos la cara y las manos, se separaran de los hombres en lugares públicos y fueran supervisadas por la “policía moral”. Khomeini llamó al chador la “bandera de la revolución”.

Es, precisamente, el estatus quo impuesto por la revolución iraní lo que posibilita el surgimiento de una conciencia feminista. El agobio paulatino impuesto a las mujeres en la sociedad iraní por parte de los Ayatollah, despierta la necesidad de desafiar el poder de interpretación monolítico del clero, reformular conceptos y la ley islámica desde una perspectiva “feminista”. Esto produjo fenómenos comunicacionales poderosos como la Revista Zanan, que es un hito en el desarrollo de la lucha por los derechos de las mujeres en Irán.

Con el tiempo, estos feminismos surgidos como resistencia a la revolución no solo abren las puertas de la interpretación de textos sagrados y debates sobre temas de mujeres a grupos distintos a los musulmanes, sino que también rompen con el conservadurismo de género reactivo y la fobia occidental que prevalece entre los fundamentalistas. Más tarde, especialmente con la Internet, se produce una conexión con el feminismo occidental y se crean nuevas conexiones entre las mujeres musulmanas y otros feminismos.

La era digital nos ha permitido conocer, empatizar y apoyar a estas mujeres, saber sus nombres, lo que viven y piensan ya sea desde el exilio como Nazanin Armanian, o prisioneras en Evin como Nasreen Soutoudeh. Y es que la revolución iraní, a su pesar y a pesar de la represión continua, ha producido una inesperada “Revolucionaria Ideal” encarnada en las generaciones de mujeres fuertes e inteligentes que no tienen miedo de desafiar al poder patriarcal hasta que caiga.

Porque va a caer. En todas partes, va a caer.

Llegamos a un nuevo 8 de marzo y la lucha continúa.

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#FreeNasrin: Abogada Feminista Nasrin Sotoudeh Condenada a 34 Años y 148 Azotes

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La destacada abogada iraní de derechos humanos Nasrin Sotoudeh, actualmente detenida en Evin, enfrenta una condena de hasta 34 años de prisión y 148 azotes, luego de dos juicios sumamente injustos. Los cargos en su contra provienen únicamente de su trabajo pacífico de derechos humanos, incluida su defensa de las mujeres que protestan contra las abusivas leyes iraníes sobre el uso del velo y su abierta oposición a la pena de muerte.

Nasrin Sotoudeh está a la espera de un veredicto judicial después de un juicio sumamente irregular que tuvo lugar en su ausencia y en la de su abogado, el 30 de diciembre de 2018 ante la Sección 28 del Tribunal Revolucionario de Teherán. Ella ha sido procesada por siete cargos, algunos de los cuales están relacionados con su oposición a las leyes de velo forzado, que incluyen “incitar a la corrupción y la prostitución” y “cometer abiertamente un acto pecaminoso … apareciendo en público sin un hiyab”.

Algunas de sus actividades legítimas que las autoridades han citado como “evidencia” contra ella incluyen: Oponerse al hiyab forzado; quitarse el pañuelo durante las visitas a la prisión; defender a las mujeres que protestaron pacíficamente contra el hiyab forzado; dar entrevistas a los medios sobre el arresto violento y la detención de mujeres que protestaban; y colocar flores en la escena donde una mujer manifestante fue arrestada violentamente. Otros cargos presentados contra ella incluyen “formar un grupo con el propósito de perturbar la seguridad nacional” y se basan, en parte, en su trabajo con tres grupos de derechos humanos, incluida la campaña para la abolición de la pena de muerte.

Tras su arresto, las autoridades informaron a Nasrin Sotoudeh por primera vez que, en septiembre de 2016, la Sección 28 del Tribunal Revolucionario de Teherán la había condenado, en su ausencia, en otro caso, a cinco años de prisión. Ella no estuvo presente durante el juicio porque, el día de la audiencia, las autoridades de la corte dijeron que no estaba usando la vestimenta islámica adecuada y rechazó su entrada.

Inicialmente había sido acusada de “difundir propaganda contra el sistema” y “reunirse y conspirar para cometer delitos contra la seguridad nacional”.

Sin embargo, el juez, en violación del procedimiento, la condenó por otro cargo, el de “ayudar a ocultar a los espías con la intención de dañar la seguridad nacional”, citando actividades legítimas como sus reuniones con diplomáticos extranjeros para condenarla. Este caso está ahora ante un tribunal de apelación.

Nasrin Sotoudeh es una prisionera de conciencia, encarcelada únicamente por su trabajo pacífico de derechos humanos. Exigimos su liberación inmediata y que tenga un contacto regular con su familia y con un abogado de su elección. Instamos a la República de Irán a que deje de criminalizar el trabajo de las defensoras de los derechos de las mujeres, incluidos aquellos que protestan pacíficamente contra el hiyab forzado, y abolir las leyes sobre el velo obligatorio.

Fuente: Amnistía Internacional

Las Yazidis Liberadas de ISIS Rehacen su Vida en una Comunidad de Mujeres

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Miles de seres humanos de la etnia Yazidi fueron secuestrados por el Estado Islámico en 2014 cuando el grupo irrumpió en la frontera con Siria. Durante el genocidio, los hombres Yasidis fueron rodeados y fusilados y luego arrojados a fosas comunes. Las mujeres fueron llevadas para ser vendidas en los mercados de esclavos de Isis, muchas pasaron de Jihadista a Jihadista, quienes les infligieron abuso físico y sexual.

En el desierto oriental, ISIS casi ha perdido el control de su último bastión, Baghuz, pero hay al menos 3.000 mujeres y niñas yazidis cuyo destino es incierto. A los niños Yazidi se les ha lavado el cerebro y grupos de derechos humanos dicen que el suicidio entre los cautivos es común. Incluso aquellos que logran escapar tras años de esclavitud y violación,  no pueden sobrevivir sin ingresos o documentos de identidad.

Sin embargo, para las mujeres Yazidis hay una esperanza en la sororidad.

Jinwar es una comunidad solo para mujeres, creada por las mujeres de la administración local kurda para crear un espacio dondepuedan vivir “libres de las limitaciones de las estructuras de poder opresivo del patriarcado y el capitalismo”. Abrió sus puertas en noviembre y 12 de sus 30 casas de adobe albergan a familias kurdas, yazidis y árabes.

Las mujeres construyeron sus propias casas, hacen su propio pan y cuidan el ganado y las tierras de cultivo, cocinando y comiendo juntas. Con ISIS fueron esclavizadas y ahora son libres. Pero incluso antes del Estado Islámico, se quedaban en casa y no salían a trabajar. En Jinwar, aprenden que las mujeres pueden valerse por si mismas.

Jinwar surgió de la ideología democrática que ha impulsado la creación de Rojava, un estado de gestión kurda en el noreste de Siria, desde que estalló la guerra civil en 2011. El área ha prosperado en gran medida a pesar de la presencia de enemigos por todos lados: ISIS, las tropas del presidente sirio Bashar al-Assad y Turquía, que considera a los combatientes kurdos de YPG como una organización terrorista.

La revolución de las mujeres, como se la conoce, es una parte importante de la filosofía de Rojava. Enojadas por las atrocidades cometidas por ISIS, las mujeres kurdas formaron sus propias unidades de combate. Más tarde, las reclutas árabes y yazidis se unieron a ellos en las líneas del frente para liberar a sus hermanas.

Pero aún muchas partes de la sociedad kurda son profundamente conservadoras. Algunas de las mujeres que ahora están en Jinwar han dejado matrimonios arreglados y abuso doméstico. Esas dinámicas, así como el legado de la brutal guerra de ocho años de Siria, deben ser desaprendidas en Jinwar.

Jinwar aún no está terminada: Hay jardines para plantar y una biblioteca vacía que espera libros. La comunidad sigue con ideas. Detrás del centro educativo hay una piscina que se llenará de agua en el verano. La mayoría de las residentes podrán usar una piscina, reservada sólo a los hombres en la mayor parte del Medio Oriente, por primera vez. Las mujeres también han votado para tener lecciones de manejo y para comenzar un negocio de costura.

Hay planes para una segunda comuna en Deir Ezzor, una provincia árabe que aún es escenario de intensos combates para destruir a Isis, pero también existe la sensación de que lo que se ha construido en Jinwar es frágil y podría ser retirado. No está claro qué sucederá cuando las tropas estadounidenses abandonen el área en unos pocos meses. El resurgimiento de la guerra de los hombres es siempre una posibilidad.

Fuente: The Guardian

El Café Sheroes en la India Lucha por Empoderar a las Víctimas de Ataques con Ácido

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Dirigido por sobrevivientes de ataques con ácido, el café es parte de campañas más amplias para el acceso de las mujeres a lugares públicos y la libertad de expresión.

Lejos del centro de atención del Taj Mahal, el Café Sheroes en Agra, India, está dirigido por sobrevivientes de ataques con ácido. Las niñas y las mujeres, que fueron atacadas por sus acosadores, amantes abandonados, parientes o padres, sirven bebidas calientes y trabajan como cocineras. En una esquina, las camisetas que dicen “Detenga los ataques de ácido” y “Mi belleza es mi sonrisa”, están a la venta.

Quienes trabajan aquí apoyan campañas más amplias para la igualdad de género: Que las mujeres accedan a lugares públicos sin temor a la violencia y se expresen libremente.

Bala, de 21 años, me dijo que la primera vez que vino al café era una persona callada. Ella había dejado de hablar después de un ataque con ácido, pero este lugar le dio confianza para “abrirse y hablar”. Bala tenía 17 años cuando fue atacada por un terrateniente que había matado a su padre. Su hermano denunció el asesinato a la policía y el propietario recibió una sentencia de siete años. A pesar de esto, fue liberado en breve, dijo Bala. “Cuando salió, me atacó con ácido para vengarse”.

Rukkya, de 30 años, fue atacada por el cuñado de su hermana, que quería casarse con ella a la edad de 15 años. “Primero pensé que me había tirado café. Estaba gritando. Mi cara se estaba derritiendo y ardiendo. Entonces me di cuenta de que me había echado ácido”, me dijo Rukkya.

Los ataques de ácido a menudo tienen la intención de desfigurar a las mujeres que se niegan a casarse con un hombre o rechazan sus avances sexuales. También han sucedido en medio de conflictos familiares, violencia doméstica y abuso conyugal. Por lo general, premeditado y dirigido a la cara de la víctima, el objetivo es el daño a largo plazo.

Rupa, de 24 años, dice que su madrastra la atacó cuando tenía 15 años. Le echó ácido mientras dormía en su casa en un pueblo de Uttar Pradesh.

Sana, ahora de 23 años, fue agredida hace tres años por sus parientes políticos porque no podía cumplir con sus demandas de dote.

Geeta, de 40 años, y su hija de 26 años, Neetu, fueron desfiguradas cuando el marido de Geeta les echó ácido mientras dormían, porque él quería un hijo. También atacó a su hija menor, Krishna, quien luego murió a causa del ataque.

Las mujeres con las que hablé tenían quemaduras de tercer y cuarto grado. Cada una había sufrido daños en el cuero cabelludo, la boca, el cuello, el pecho, los brazos, las manos, los ojos, las orejas y la nariz. El ácido afectaba su piel y desfiguraba sus caras. Soportaron traumas y dolor extremos.

La mayoría de las niñas y mujeres que trabajan en el café Sheroes provienen de áreas rurales y ciudades más pequeñas, principalmente de los estados de Uttar Pradesh y Bihar, donde existen pocos o ningún servicio de salud especializado para apoyarlas. Deben viajar largas distancias para recibir tratamiento y a menudo tienen que ir a un hospital especial administrado por el gobierno en Nueva Delhi, donde la capacidad es baja, el tratamiento es caro y los tiempos de espera son largos.

Todas las mujeres que conocí han tenido varias cirugías reconstructivas. Aunque las víctimas de ataques con ácido tienen derecho a una indemnización de hasta INR 300,000 (alrededor de US $4,600), no es fácil de obtener y es posible que no cubra el costo total del tratamiento y la rehabilitación. Como resultado, las sobrevivientes pueden verse endeudadas.

Bala ya ha tenido ocho cirugías y explica su terrible experiencia después del ataque: “Cuando fui asaltada, llamamos a la policía pero la policía no me escuchó. Estuve sufriendo durante dos o tres horas antes de que me llevaran a un centro médico. Me llevó varias horas conseguir el tratamiento adecuado”.

Bala dice que viajó a las citas en Nueva Delhi solo para descubrir que “no hay doctores disponibles”. Hacemos un viaje tan largo y no nos ven “.

En 2013, el gobierno indio modificó el código penal nacional para registrar mejor y tratar de frenar las incidencias de ataques con ácido. Los cambios legales restringieron las ventas de ácidos sin receta y le dieron a los vendedores la responsabilidad de solicitar y registrar las identidades de los compradores, los motivos de compra y las cantidades vendidas. Pero este es un país donde las redes sociales fuertes parecen preceder a todo lo demás. El ácido todavía encuentra su camino en manos de los atacantes, y tales ataques aún ocurren.

Mis conversaciones con mujeres en Café Sheroes sugirieron que muchos perpetradores de ataques con ácido quedan impunes ofreciendo sobornos o usando su propia influencia para eludir las leyes. Sin embargo, las mujeres no expresaron enojo. Explicaron que la justicia solo puede venir de la creación de espacios donde se sientan socialmente incluidos, por parte de la comunidad en general, y del refuerzo de las leyes gubernamentales.

Exigieron un mayor enfoque en la prevención, en lugar de la respuesta a la crisis. También expresaron gratitud porque pueden continuar con sus vidas en el café. Su lucha constante por la igualdad revela la verdadera cara de la India.

Por Ritu Mahendru

Maternidad Obligatoria: El Retroceso de los Derechos Reproductivos en Irán

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Los cuerpos de las mujeres en Irán se han convertido en un campo de batalla. Una ley regresiva para impulsar a la población ha restringido las elecciones reproductivas y los derechos de todas las mujeres iraníes. Aunque algunas sufren más que otras.

A principios de la década de 1990, Irán tenía uno de los mejores programas de planificación familiar en el mundo en desarrollo. De 1980 a 2010, logró reducir el número promedio de niños que cada mujer llevaba de seis y medio a dos. Pero estos logros se han revertido desde entonces y todas las mujeres iraníes están sufriendo bajo una legislación regresiva aprobada en 2015.

Como defensora de la salud y los derechos sexuales y reproductivos, he trabajado con colectivos de mujeres marginadas en distritos subatendidos de Teherán durante cinco años. He visto cómo leyes como La Población General y Exaltación de la Familia (o Ley 315, como se la conoce) afectan de manera más directa y severa a las mujeres más pobres: Trabajadoras sexuales, personas con problemas de drogadicción, mujeres rurales, migrantes y de minorías étnicas. aquellas que eran altamente dependientes de la provisión de anticoncepción del estado.

El primer llamado para revertir la política de dos hijos de facto de Irán se produjo en 2006, cuando el presidente Ahmadinejad dijo que la población debería aumentar de 70 a 120 millones, con mujeres que trabajen menos y dedicando más tiempo a su “misión principal” de criar niños. En 2012, el líder supremo Ayatolá Jamenei dijo que la política tenía sentido hace 20 años, “pero su continuación en años posteriores fue errónea”, porque el país enfrentaría una población que envejece y disminuye “si la política de control de la natalidad continúa”.

Y así, la Ley 315 fue aprobada por la Asamblea Consultiva Islámica de Irán en noviembre de 2015, por 289 hombres y nueve mujeres. Con él, comenzó un nuevo capítulo en planificación familiar, con cuerpos de mujeres posicionados como un campo de batalla en la lucha por el futuro de Irán. Esta legislación tiene como objetivo impulsar el crecimiento de la población mediante el fomento del matrimonio precoz y la maternidad repetida. Hace esto de varias maneras que quitan el poder a las mujeres y les dan menos poder de opinión sobre sus cuerpos y, por lo tanto, sobre sus vidas.

La ley exige que todas las entidades privadas y públicas otorguen prioridad de contratación, a hombres con hijos, hombres casados sin hijos y mujeres casadas con hijos. Los artículos 10 y 16 impiden que hombres y mujeres solteros asuman puestos de docencia u obtengan licencias para practicar el derecho de familia. 

Los artículos 17 y 18 piden la “desjudicialización” de las disputas familiares a fin de evitar el divorcio con “acuerdos pacíficos” a través de una unidad policial especializada con “oficiales casados, maduros y bien capacitados”. La ley no tiene en cuenta si tales asentamientos podrían poner a las mujeres en riesgo de volver a ser víctimas de relaciones abusivas. También crea nuevas barreras al divorcio, descritas en el artículo 21 como “un antivalor con consecuencias perjudiciales socialmente para los cónyuges y los hijos”. Los artículos 19 y 20 incentivan a los abogados y jueces a favorecer las conciliaciones con bonificaciones especiales.

En la práctica, la Ley 315 es una negación total de la agencia de la mujer y sus derechos a decidir libremente si casarse, divorciarse o tener hijos y cuándo hacerlo. Codifica la discriminación de las mujeres en el lugar de trabajo. La financiación de la planificación familiar, que había aumentado significativamente el acceso de las mujeres a la anticoncepción moderna en las últimas dos décadas, se recortó poco después de que la ley entrara en vigor.

Pero, por supuesto, no afectará a todas las mujeres iraníes de la misma manera. Las mujeres más ricas todavía pueden comprar anticonceptivos y abortar en el próspero mercado negro que se desarrolló bajo la Ley 315.

Con los ataques conservadores constantes sobre la salud de la mujer y los derechos reproductivos, las respuestas de los grupos de derechos de la mujer deben tener en cuenta las diferentes experiencias de diferentes mujeres; Con demasiada frecuencia, las feministas iraníes ignoran las dimensiones de clase y raza en la compleja matriz de relaciones de poder que dan forma a la desigualdad. Los Derechos Sexuales y Reproductivos se han convertido en un bien de lujo.

Por Zaynab H.

#FreeNasrin La Abogada de DDHH Nasrin Sotoudeh Inicia Huelga de Hambre en Irán

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La activista de derechos humanos, que fue encarcelada en junio, protesta contra los arrestos judiciales y la presión contra familiares y amigos.

La destacada abogada de derechos humanos iraní Nasrin Sotoudeh comenzó otra huelga de hambre en prisión. Sotoudeh anunció su huelga de hambre el sábado en una nota publicada en la página de Facebook de su marido.

Nasrin Sotoudeh es una destacada abogada y activista pro derechos humanos iraní, conocida por su labor letrada en defensa de activistas de derechos humanos, militantes feministas, niños maltratados y menores amenazados por sentencias de muerte. Entre sus clientes notorios puede citarse a la premio Nobel de la paz de 2003 Shirín Ebadí, el periodista reformista Isá Saharjiz o el dirigente del prohibido Frente Democrático, Heshmat Tabarzadí.

Ella protesta por el reciente arresto de un prominente activista de los derechos civiles y el hostigamiento de él y su familia por parte de las fuerzas de seguridad.

Sotoudeh cumplió casi la mitad de una condena de cárcel de seis años impuesta en 2010 por propagar propaganda y conspirar para dañar la seguridad del Estado -llamaciones que ella negó- antes de ser liberada en 2013.

Fue arrestada nuevamente en junio y su esposo, Reza Khandan, quien le dijo a los medios iraníes que Nasrín enfrenta cargos de seguridad.

“Como ninguna de mi correspondencia con las autoridades ha producido un resultado, no tengo más remedio que iniciar una huelga de hambre a partir del [25 de agosto] en protesta por las detenciones judiciales y la presión contra mi familia, parientes y amigos”, escribió Sotoudeh.

Ella agregó las palabras: “Con la esperanza del establecimiento de la ley y la justicia en nuestro querido país Irán”.

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Sotoudeh, que ha representado a los activistas de la oposición iraní, se embarcó en una huelga de hambre anterior de 50 días en 2012 en protesta por la prohibición de viajar a su hija.

Su caso provocó escándalo internacional, durante la cual los Estados Unidos y el grupo de derechos humanos Amnistía Internacional criticaron a Irán. Fue liberada en septiembre de 2013 antes de una visita a las Naciones Unidas del presidente iraní, Hassan Rouhani, poco después de que asumiera el cargo en parte por promesas de reformas liberales.

Nasrin ha sido objeto de persecución política, suscitando protestas de diversos organismos y personalidades internacionales, y ha recibido diversos premios en reconocimiento a su labor en defensa de los derechos humanos.

Es estrecha colaboradora de la premio Nobel de la Paz Shirín Ebadí y miembro del Centro de Defensores de los Derechos Humanos co-fundado por ella en 2002. A partir del inicio en 2006 de la “Campaña del Millón de Firmas por la derogación de las leyes discriminatorias”, Sotoudeh fue también una de las principales abogadas implicadas en la defensa de las militantes de la campaña.

Se ha destacado también en la defensa de niños y mujeres maltratados, promoviendo en Irán la necesidad de que las víctimas de malos tratos no se vean obligadas a compartir domicilio con los maltratadores. Ha defendido también un mayor recurso a psicólogos infantiles y pediatras para tratar los casos de maltrato.

Sotoudeh representó recientemente a varias mujeres que se habían quitado sus pañuelos en la cabeza, o hiyab, en público para protestar contra el obligatorio código de vestimenta islámica de Irán para las mujeres, según el Centro para los Derechos Humanos en Irán, con sede en Nueva York.

Fuente: The Guardian

Mujeres Musulmanas Rohingya Buscan Justicia

The Wider Image: Young Rohingya mothers flee persecution

El colectivo Shanti Mohila, que significa “mujeres de la paz”, tiene 400 miembros

Más de 680,000 rohingyas han huido del estado Rakhine de Birmania. Para escapar de la persecución, cruzando la frontera hacia Bangladesh, donde ahora ocupan unos 24 campos de refugiados cerca de Cox’s Bazar.

Durante años, los Rohingya, una minoría étnica musulmana, se enfrentaron con la población budista mayoritaria en Birmania, también conocida como Myanmar. El gobierno birmano se niega a reconocer a los rohingya como ciudadanos birmanos y los ha sometido a décadas de represión violenta. Sus aldeas fueron quemadas cuando el ejército birmano presuntamente secuestró, torturó, violó y asesinó a miles de rohingyas. Aquellos que sobrevivieron permanecen marcados física y emocionalmente mientras intentan continuar con sus vidas en campamentos abarrotados que, a pesar de la ayuda humanitaria, carecen de recursos adecuados.

Pero, cuando se enfrentan a desafíos aparentemente insuperables -la comida es escasa y la inminente temporada del monzón amenaza con destruir sus hogares-, un grupo de 400 mujeres Rohingya se concentran en una cosa: la justicia.

Se llaman Shanti Mohila, que significa “mujeres de la paz” en Rohingya. Reunidas por su trauma, las mujeres comenzaron a juntarse en los asentamientos de Kutupalong-Balukhali, un campamento de refugiados Rohingya en Bangladesh. A veces, hasta 40 mujeres se meten en un único refugio para hablar de sus experiencias. Cuando una organización sin fines de lucro de Bangladesh abrió un centro para que las mujeres fabricaran y arreglaran ropa en el campamento, Shanti Mohila movió sus reuniones a un espacio más grande.

Para el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, organizaron una manifestación para mujeres Rohingya para protestar por el trato a su gente. Armados con pancartas y cánticos, más de 250 mujeres marcharon por el campamento pidiendo paz y justicia. Juntas, las Shanti Mohila presentaron una lista de 15 demandas: Quieren que se les devuelva a su tierra en Birmania, que se reconozca la identidad Rohingya, la libertad religiosa y el acceso a la educación.

Los Shanti Mohila quieren que su historia sea escuchada en todo el mundo: El ejército birmano destruyó sus hogares, mató a sus amigos y familiares, y las violaron brutalmente. El gobierno birmano niega que estas atrocidades ocurrieran, a pesar de la abrumadora evidencia. Médicos Sin Fronteras estima que 6.700 rohingyas fueron asesinados durante los ataques en el estado de Rakhine, y unas 16.000 mujeres rohingyas sufrieron violencia de género, según el UNFPA.

Miles de mujeres Rohingya perdieron a sus maridos por la violencia en Birmania, y miles más fueron víctimas de violencia sexual. Ahora, en Bangladesh, muchas de estos sobrevivientes de violación se encuentran embarazadas. Con pocas opciones, algunos abortan inseguramente o abandonan a sus bebés una vez que nacen. Aquellas que mantienen a sus hijos a menudo enfrentan un estigma social condenatorio.

“Se siente bien ser una líder en esto”, dice Janatara, una de los miembros de Shanti Mohila. “Me enorgullece ser una de las mujeres que toman medidas para hacer justicia para mi gente. La justicia lleva mucho tiempo. Yo sé eso. Pero un día, lo conseguiremos. Lo conseguiremos para nuestros hijos “.

En una sociedad altamente patriarcal, pocas mujeres Rohingya están abiertamente involucradas en la política. Pero las Shanti Mohila han encontrado su voz, y quieren ser escuchadas

“Por nosotras mismas, tenemos mucho dolor en nuestros corazones”, dice Aijum, de 35 años, “pero cuando estamos juntas, nos sentimos felices. Encontramos nuestra fortaleza”.

Susannah Savage para The Lily