El Derecho a Decidir es Musulmán: El Islam Permite el Aborto por 3 Causales

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Existen muchos prejuicios contra el Islam como un sistema de creencias basado de manera casi absoluta en la falta de derechos para las mujeres. No obstante, el Islam da alternativas a las mujeres en relación a sus derechos reproductivos y la interrupción voluntaria del embarazo. La concepción y regulación del aborto en el pensamiento islámico, aunque por caminos diferentes, puede llegar a asemejar mucho a lo que las legislaciones occidentales están implementando al respecto. Este articulo ofrece una visión general sobre la legitimidad del aborto de acuerdo al derecho islámico o Fiqh.

Antes de entrar en la cuestión doctrinaria, hay tres puntos a considerar sobre el aborto en el Islam:

  • El aborto, sea espontáneo o inducido, ocurre; es un hecho en la vida de muchas mujeres, independiente de su origen, religión y opciones de vida.
  • El Islam es un sistema de creencias que fomenta el actuar ético y provee una guía en base a aceptar las realidades de la vida y no a negarlas.
  • Las mujeres musulmanas tienen – en virtud de los preceptos de su fe – la libertad de decidir sus acciones en tanto sean conscientes de sus consecuencias y se sientan capaces de hacerse cargo de ellas. Cada creyente responde sólo ante sí misma y ante Dios.

Debate doctrinario

Los puntos de vista de los musulmanes sobre el aborto están formados por los Hadices (registros de la tradición profética), así como por las opiniones de eruditos y comentaristas legales y religiosos. El Islam da a las mujeres derechos sexuales y reproductivos: Los anticonceptivos están permitidos y entre los derechos y obligaciones de la pareja se establece que estos deben satisfacer al otro en las relaciones sexuales. Pueden obtener placer de cualquier parte del cuerpo del otro, siempre que la pareja dé su consentimiento. En principio, no se considera el aborto un hecho deseable, ya que no es posible relativizar el trance que significa para una mujer esta experiencia. No obstante, ocurre y es aquí donde surge la perspectiva doctrinaria.

¿Cuándo el aborto es permisible? Entre los musulmanes, la permisibilidad del aborto depende de factores como el tiempo y las circunstancias atenuantes.

La cuestión del alma

En el Islam, el debate sobre si es procedente el aborto se centra en resolver cuándo la vida gestada se convierte en persona, es decir, es dotada de alma. El Islam no niega que hay vida desde la concepción, pero no siempre considera esta vida ser humana per se desde ese momento.

Se cree, en general, que el feto se convertirá en un alma viviente después de cuatro meses de gestación, por lo tanto, el aborto después de ese punto generalmente se considera inadmisible. Azizah Y. al-Hibri señala que «la mayoría de los eruditos musulmanes permiten el aborto, aunque difieren en el estadio de desarrollo fetal más allá del cual está prohibido». Es cierto. Para algunos estudiosos el alma se insufla en el embrión a los 40 días, en cambio para otros, a los 120.

Antes de los cuatro meses de gestación

Seyed al-Sabiq, autor de Fiqh al-Sunnah, ha resumido las opiniones de los juristas clásicos a este respecto en las siguientes palabras:

El aborto no está permitido después de cuatro meses desde la concepción, porque en ese momento es como quitarse la vida, un acto que implica pena en este mundo y en el Más Allá. En lo que respecta al aborto antes de que transcurra este período, se considera permitido si es necesario. Sin embargo, en ausencia de una excusa razonable, es detestable.

Amenaza a la vida de la mujer

Sobre el tema de la vida de la mujer, los musulmanes aceptan universalmente que su vida tiene prioridad sobre la vida del feto. Esto se debe a que la mujer es considerada la «fuente original de la vida», mientras que el feto es solo una vida «potencial». Los juristas musulmanes concuerdan en que el aborto está permitido basado en el principio de que «el mal mayor [la muerte de la mujer] debería ser protegido por el mal menor [el aborto]». En estos casos, el médico es considerado un mejor juez que el erudito.

Existe una opinión casi unánime de que después de 120 días no se permite un aborto a menos que el defecto en el embrión ponga en peligro la vida de la madre.

En los últimos tiempos en Irán, el ayatolá Ali Khameni emitió un fatwa o edicto religioso que permite el aborto para fetos de menos de 10 semanas que tienen el desorden sanguíneo genético llamado talasemia. También en Irán, el gran ayatolá Yusuf Saanei emitió una fatwa que permite el aborto en los primeros tres meses por varias razones. Saanei aceptó que el aborto generalmente no es deseable en el Islam, pero continuó diciendo:

Pero el Islam también es una religión de compasión, y si hay problemas serios, Dios a veces no requiere que sus criaturas practiquen su ley. Entonces, bajo ciertas condiciones, como la pobreza de los padres o la superpoblación, entonces se permite el aborto

Violación

La mayoría de los eruditos musulmanes sostienen que el niño producto de la violación es un niño legítimo y que sería pecaminoso matar a este niño. No obstante, esta posición no es absoluta. Los eruditos permiten el aborto solo si el feto tiene menos de cuatro meses o si pone en peligro la vida de su madre. Como se dijo, el Islam tiene que ser una guía útil para las realidades de la vida y por ello admite flexibilidad. Por ello, se instó a los estudiosos musulmanes a hacer excepciones en el decenio de 1990 a raíz de violaciones de mujeres kuwaitíes por soldados iraquíes (en 1991) y la violación de mujeres bosnias por soldados serbios. En 1991, el Gran Mufti de Palestina, Ekrima Sa’id Sabri emitió una fatwa en la que decía que las mujeres musulmanas violadas por sus enemigos durante la guerra de Kosovo podrían tomar medicamentos abortivos.

Explicando la dificultad en tales casos, un erudito dice:

Creo que el valor de la vida es el mismo ya sea que este embrión sea el resultado de la fornicación con parientes o no parientes o un matrimonio válido. En la Sharia, la vida tiene el mismo valor en todos los casos.

Sheikh M. A. Al-Salami, Tercer Simposio sobre Jurisprudencia Médica

Por su parte, en junio de 2004, Muhammad Sayed Tantawi, el Gran Jeque de Al Azhar en Egipto, aprobó un proyecto de ley que permite a las mujeres abortar un embarazo que es el resultado de una violación. La ley también buscaba dar derecho a las mujeres a que se sometan a un aborto más de cuatro meses después de la concepción.

Deformidad fetal

Algunos estudiosos musulmanes también argumentan que el aborto está permitido si el recién nacido está enfermo de una manera que haría su cuidado muy difícil para los padres (por ejemplo, deformidades, retraso mental, etc.). Ampliamente citada es una resolución del consejo de jurisprudencia islámica de Mekkah Al Mukaramah (la Liga Islámica Mundial) al aprobar una Fatwa en su 12ª sesión, celebrada en febrero de 1990. Esto permitió el aborto si el feto estaba:

… gravemente mal formado, con una condición severa e intratable demostrada por investigaciones médicas y decidida por un comité formado por médicos competentes y confiables, y siempre que los padres soliciten el aborto y el feto tenga menos de 120 días computados desde el momento de la concepción.

Quienes sostienen una opinión divergente respecto a la permisibilidad del aborto en el Islam, se apoyan en una aleya del Corán (17:31) que dice: «No maten a sus hijos por miedo a la pobreza, porque Allah proveerá para todos ellos y en matar hay un gran pecado». No obstante, esta aleya se refiere – por un lado-  a los hijos ya nacidos, es decir, a aquellos que sin ninguna duda son personas y – por otro- intenta disuadir a las tribus árabes de la práctica del infanticidio (sobre todo de niñas), la cual era muy común antes de la revelación del Islam.

En una visión similar el Imam Ghazzali dijo:

El aborto inducido es un pecado después de la concepción y puede ser de grados. Cuando el esperma ingresa a los ovarios, se mezcla con el óvulo y adquiere el potencial de la vida, su eliminación sería un pecado. Abortarlo después de que se convierta en un germen o una sanguijuela sería un pecado más grave y así sucesivamente

Estas visiones opuestas al aborto, contrastan con la realidad de los países con población musulmana, en los que el procedimiento es legal en casos de riesgo para la vida de la madre y/o de salud física o mental, violación e inviabilidad fetal, considerando todas o algunas de estas causales en su legislación sanitaria. El aborto totalmente libre rige en tres países musulmanes: Túnez, Turquía y Barhein. En la práctica de los países musulmanes, el sistema que rige es del de despenalización por supuestos. Muy frecuente es la despenalización en caso de peligro para la salud física o psicológica de la madre.

 

 

 

 

Asnaini Mirzan: Primera Mujer Elegida Jefa de una Aldea en Indonesia

El sencillo hogar de Asnaini Mirzan, la primera y única mujer que es jefa de una aldea en la provincia de Aceh, en Indonesia, nunca está vacío. Las y los aldeanos entran y salen, pues le piden consejos sobre sus problemas cotidianos, desde las disputas familiares a la forma de crear estanques piscícolas colectivos para pequeños grupos empresariales. Su negocio es la agricultura, y afirma: “mi casa ya no es mía, es el hogar de mi pueblo”.

Fue la gente de Pegasing, su aldea rural, que la alentó a presentarse a las elecciones para dirigir el consejo de la aldea en 2011. Si bien casi todas las personas la apoyaron mucho y reconocieron sus habilidades de liderazgo, algunas cuestionaron su capacidad de gobernar pues nunca habían sido dirigidas por una mujer. Algunas incluso le preguntaron por qué una mujer tendría la aspiración de ser dirigente.

Tradicionalmente, en la mayoría de las aldeas de Indonesia el jefe es un hombre, y las personas que se opusieron a la elección de Mirzan como jefa del consejo de la aldea citaron el sumang, un tabú cultural de la tribu gayonese que limita la interacción entre mujeres y hombres que no son parientes.

“En mi aldea, un hombre y una mujer que no están casados ni son parientes no pueden sentarse uno al lado del otro y hablar entre sí. Eso sería considerado una infracción del sumang, un valor consuetudinario”, explicó. Ella debe interactuar con los aldeanos varones para vigilar la paz y el desarrollo de la aldea y, por eso, debió superar este obstáculo todos los días.

Con el paso del tiempo, las personas se han ido acostumbrando a expresar sus inquietudes relativas a la aldea a una jefa mujer. Mirzan elogia el apoyo de su esposo y todo lo que él ha colaborado, incluso el acompañarla a zonas alejadas a reunirse con las y los aldeanos.

Sus progenitores también le han servido de inspiración: el padre fue jefe de la aldea y ella aprendió de él lo que es el servicio público. La madre trabajaba en el hogar, lo que la volvió una persona más disciplinada, según dice Mirzan. Casada y con tres hijos, Mirzan dice que el ser madre fortaleció su deseo de ser líder, pues quería demostrarle a sus hijos que una mujer con poca educación puede sin embargo ocupar un cargo de poder. “Mi educación terminó en la secundaria y nunca pensé ser jefa de la aldea, pero cuando la gente depositó su confianza en mí supe que debía hacerlo [presentarse a las elecciones para el consejo]”, explica.

Mirzan no sólo ganó las elecciones sino también un prestigioso Premio de las Mujeres de Aceh en 2012, otorgado por el Balai Syura Ureung Inong Aceh (Centro de Mujeres de Aceh).

Defensora de toda la vida de la educación de las mujeres y las niñas, se esfuerza para convencer a las madres y los padres, animándolos a valorar la educación de sus hijas tanto como la de sus hijos. Desde que ella asumió el cargo, la matriculación de las niñas en la escuela primaria ha mejorado. También ha desarrollado procedimientos administrativos transparentes, como por ejemplo la obtención de actas de nacimiento, que son necesarias para matricular a las niñas y los niños en la escuela.

“Cuando hablé con grupos de mujeres me expresaron su inquietud por no tener tarjetas de inscripción de la familia y actas de nacimiento. Estos problemas nunca habían sido mencionados por los hombres; es por esto que debemos consultar a las mujeres e investigar los verdaderos problemas de la comunidad”, explicó.

Destinó el 50 por ciento de los fondos de la aldea al centro de salud para mujeres, niñas y niños, y esto facilitó el acceso a la atención de salud. “Es muy importante dedicar fondos de la aldea para las mujeres, porque a menudo ellas no tienen suficientes oportunidades de dialogar con los líderes como para influir en las decisiones sobre la aldea”, indicó. “Por este motivo, las necesidades de las mujeres a veces son ignoradas. Yo hablo directamente con los grupos de mujeres. Les pregunto qué necesidades debería abordar la aldea y, en función de sus comentarios, separamos fondos para esas cosas, como el programa de salud”.

Cuando le preguntamos qué aconsejaría a las mujeres que desean triunfar como ella lo ha hecho, dice: “las mujeres deben abrir la mente y demostrar que pueden hacer las cosas mejor que los hombres. No deben sentir vergüenza, y nunca deben darse por vencidas”.

Fuente: ONUMujeres

Violencia Espiritual y Abuso de Mujeres en el Nombre de Dios

 

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Vivimos en un mundo en el cual las mujeres son el target predilecto de distintos tipos de violencia: Física, sexual, sicológica, económica, simbólica y estructural, entre otras. Un tipo de violencia de la cual no se habla mucho es la violencia espiritual. Esta puede definirse como el uso de las creencias de una persona para dañar, manipularla, dominarla o controlarla.

La violencia espiritual incluye, pero no se limita a: Impedir que la persona siga su tradición espiritual o religiosa preferida; forzar un camino o práctica espiritual o religiosa en otra persona; menospreciar o burlarse de las tradiciones, creencias o prácticas espirituales o religiosas de una persona; y, usar la posición espiritual o religiosa de uno, rituales o prácticas para manipular o enajenar a una persona.

Las instituciones sociales, incluyendo las religiones – y el Islam mainstream entre ellas- tanto en su doctrina como en sus prácticas y marcos de referencia, están hoy en día dominadas por el androcentrismo y la idea de que son los varones y sus privilegios quienes tienen el derecho divino de liderar la religión y descrifrar la voluntad de Dios.

Este chauvinismo masculino basada en el desprecio de lo femenino causa mucho sufrimiento a las mujeres y ha probado ser muy dañiño y peligroso para nuestras vidas: Desde la obligatoriedad del velo islámico hasta los crímenes de honor y la mutilación genital, las mujeres vivimos en riesgo de experimentar algún tipo de violencia justificada por el machismo disfrazado de religión y alguna de entre nosotras, sufrirá alguno o varios tipos de abusos en nombre de Dios durante su vida.

Una de las formas pasivas/agresivas más comunes de violencia espiritual es la alienación. Los «justos creyentes» deciden cuál es la forma correcta de vivir y comprender el Islam y se dedican con virulencia a coercionar y maltratar a los que están «desviados». Los «justos», muchas veces son sólo una manga de hipócritas, deciden quién es y cómo debe ser una «buena mujer musulmana» como debe vestir, en qué debe trabajar y hasta qué raza y qué clase social debe tener para ser «digna y aceptable».

La violencia espiritual es el origen o puede ser el complemento de distintos tipos de violencia: La expulsión de un grupo de mujeres de la mezquita Masjid Siraatul Jannah de Johannesburgo durante el mes sagrado de Ramadán es un buen ejemplo de esto: Hubo violencia física (empujones) y abuso emocional (trato humillante) en base a la idea de que “de acuerdo a la voluntad de Dios” (la opinión masculina) se prohibía a las mujeres estar ahí. La violencia espiritual se manifiesta aquí como el abuso de poder de un así-llamado creyente contra un grupo de mujeres a través de la manipulación de los “principios religiosos”, aunque no hay nada en el Corán que prohiba a las mujeres orar en las mezquitas.

La violencia espiritual no deja marcas visibles pero está muy normalizada en algunas perspectivas vinculados al género y las mujeres en el Islam, tanto a nivel personal como institucional. Aunque es injusto y vejatorio, se considera normal prohibir a las mujeres rezar en las mezquitas o bien, se permite su presencia sólo para segregarlas como borregos acopiados en cuartos pequeños o en “corrales” demarcados con una banda roja.

Hay violencia espiritual en la práctica secreta o no autorizada por la primera esposa de la poligamia (o en el adulterio disfrazado de poligamia, para hablar claro) “porque como hombre, Dios me autoriza”; en la coerción para las relaciones sexuales o si no “los ángeles te maldecirán hasta el Fajr”. Hay violencia espiritual en chantaje a una mujer para cortar lazos con su familia, su cultura, sus afectos y todo lo que es valioso para ella para abrazar el Islam o casarse con un hombre musulmán y en todo lo que se dice o hace para que ella se sienta menos merecedora de respeto y aceptación de parte de Dios.

Muchos creyentes legitiman la violencia espiritual al apoyar la idea de que es normal forzar a las mujeres a usar el velo o imponerlo a niñas pre-púberes, hipersexualizando sus cuerpos como tentadores para hombres adultos desde muy corta edad. Hay violencia espiritual en hablar de las mujeres como objetos, sean joyas, diamantes, perlas o caramelos, objetos que deben permanecer cubiertos para y a disposición de la voluntad de otro. Estas comparaciones, que parecen tan románticas, esconden un enorme odio a las mujeres: Los objetos, por más bellos, dulces y exclusivos que sean, no tienen poder de decisión y … no tienen alma ni derechos humanos.

Lo más cruel respecto a la violencia espiritual, es lo que significa al final del día: Ya sea que se ejerza contra las mujeres, los niños, las personas discapacitadas, musulmanas conversas o de otra raza, la violencia espiritual por parte de esos que dicen creer en un Dios Justo es una expresión de disconformidad y odio contra la creación de Dios. Al usar el nombre de Dios y manipular su mensaje para explotar, controlar, y alienar a otros en su nombre, es Dios mismx y su Rahma – su Infinita Misericordia y Cualidad Matricial – lo que resulta desacreditada y oprimida por el ego masculino.

Nosotras, las mujeres, no seremos oprimidas por la misoginia religiosas.

La Revolución de las Temporeras Marroquíes ante el Abuso Sexual y la Explotación Racista

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Un grupo de jornaleras marroquíes expone la vulnerabilidad ante posibles abusos de mujeres extranjeras, analfabetas, solas y pobres.

Fátima se aprieta los pechos y, a continuación, se frota la vagina con una mano. Simula varios empujones al aire. La temporera marroquí, madre de dos hijos, describe el supuesto abuso de su jefe, un empresario de la fresa de Huelva. Ella gritó y lloró mientras él intentaba besarla a la fuerza y bajarle el pantalón, recuerda. Estaba furiosa y lo empujó hasta zafarse. “Entró como un animal. No iba a dejar que me desnudase. Antes lo mato”, relata con la ayuda de una intérprete.

Fátima es una de las ocho mujeres que en los últimos días han denunciado acoso o abuso sexual en los campos de fresa de Huelva. Sus denuncias han sido recogidas en cuarteles de la Guardia Civil y enviadas a la fiscalía de la provincia. Su experiencia no representa un calvario generalizado —este año han llegado a Huelva para trabajar en el tajo 17.000 mujeres marroquíes—, pero sí la denuncia explícita de una realidad que se esconde bajo la alfombra desde hace una década: la vulnerabilidad ante posibles abusos, más allá de los laborales, de mujeres extranjeras, analfabetas, solas y pobres. Cuatro de ellas aceptaron contar sus casos, bajo la condición de no revelar sus identidades.

A finales de abril la revista alemana Corrective.org, en colaboración con Buzz Feed Noticias, publicó un reportaje sobre los abusos laborales y sexuales en los campos italianos, marroquíes y españoles, en concreto, de Huelva. Aunque los alemanes resucitaron un tema que siempre ha estado latente, los empresarios y los sindicatos mayoritarios se unieron para negar tener conocimiento de ningún caso. La patronal lo achacó a una campaña de desprestigio de los competidores europeos contra la fresa onubense, un negocio fundamental para la provincia y que, según fuentes del sector, facturó 395 millones de euros en la campaña de 2016-2017.

Pero las denuncias empezaron a gotear en los cuarteles y en la prensa. El testimonio de dos víctimas y dos testigos de abusos sexuales en un campo de Moguer llevó a la detención, el 25 de mayo, de un manijero español de 47 años, responsable de supervisar el desempeño de las jornaleras. Las mujeres denunciaron que las chantajeaba con dejarlas sin trabajo si no mantenían relaciones sexuales con él. Quedó en libertad con cargos.

Por entonces, la Consejería de Justicia andaluza ya había pedido a la fiscalía de Huelva una investigación. El ministerio público, además, comenzó a rastrear si había denuncias sobreseídas desde 2015. “Las primeras denuncias nos parecieron serias. Las mujeres no se atrevían a declarar y tuvo que ir la Policía y la Guardia Civil a localizarlas”, mantiene el fiscal jefe de Huelva, Luis Fernández Arévalo, en su despacho. En Marruecos, algunos medios ya exigían explicaciones a su ministro de Trabajo, responsable de la contratación en origen de las mujeres que todos los años envían a los campos españoles durante un mínimo de tres meses.

Fátima y otras nueve mujeres, que escaparon de la misma finca, llevan desde el martes escondidas en una casa de un pequeño pueblo andaluz de fachadas blancas, enclavado entre hectáreas de olivos. El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) las acogió y las alejó de Huelva para garantizar que, al menos, las cuatro que han denunciado hasta ahora, ratifiquen su testimonio ante un juez. Dos abogados de AUSAJ están con ellas desde el principio y cuidan de la causa pro bono.

El SAT está siendo acusado de forzar a las mujeres a contar los abusos. Dos compañeras de estas mujeres se presentaron esta semana en un cuartel de la Guardia Civil para denunciar, en representación de otras 130 jornaleras, que sus compañeras mentían. Las acusaban de denunciar a sus jefes a cambio de poder quedarse en España y criticaban que la repercusión estaba preocupando a sus familias en Marruecos y que podrían prohibirles volver la temporada que viene. La ley de extranjería contempla una autorización de residencia para circunstancias excepcionales, como colaboración con las autoridades policiales o judiciales, pero no es una garantía y su concesión no depende de un sindicato. “Nosotros no ganamos nada con esto. De hecho solo nos están atacando. Pero no podemos permitir que siga sucediendo”, se defiende José Blanco, uno de los miembros del SAT.

Los pasaportes de estas diez mujeres están recién estrenados y muchos de ellos firmados con una equis porque no saben ni escribir su nombre. Han salido por primera vez de Marruecos para recoger fresas por 40 euros al día y servir de sustento a sus familias. Su perfil es el que buscan los Gobiernos marroquí y español para evitar que tras la temporada de recogida se queden en España: viudas, casadas o separadas, de 18 a 45 años, procedentes de zonas rurales y con hijos de hasta 14 años. Relatan que, en el campo, vivían en contenedores de chapa, amueblados con seis literas y sin agua potable. Los vídeos ­–grabados con sus teléfonos móviles– de los días lluviosos muestran cómo el agua se cuela a chorros por el techo. Aseguran que no cobraron nada por su trabajo y que tenían dificultades para comprar comida.

Aicha, madre de dos hijos, está embarazada de siete meses. Eso no le importó al empresario que entró en su dormitorio sin autorización, la cogió del brazo, intentó tocarle los genitales y, según la denuncia, le propuso mantener relaciones sexuales. En otra ocasión, cuando iba camino de la ducha, el mismo hombre se acercó de nuevo. Por gestos ella le dijo que estaba embarazada y casada, a lo que él le respondió –también gesticulando– que podría hacerle una felación o practicar sexo anal. “Esto no se lo conté a la policía por vergüenza y me arrepiento”, confiesa. Tras uno de esos episodios, Aicha sufrió un ataque de ansiedad. Nadie la llevó al médico. Tuvo que hacer autoestop para llegar a un centro de salud. Cuando cuenta que vino a España para conseguir pagar una operación que uno de sus hijos necesita, se desmorona. La intérprete, que hasta entonces se había mostrado distante, también rompe a llorar.

Otras dos mujeres de la casa corroboran el relato de sus compañeras y también denunciaron a su jefe. Con él aprendieron el significado de la expresión “friqui friqui” que solía ir acompañada de un billete de 50 euros. Estas mujeres afirman que las temporeras más veteranas a las que llaman “alcahuetas” las animaban a aceptarlo. Este periódico ha contactado con uno de los responsables de la empresa que ha declinado hacer declaraciones.

La jornalera embarazada no quiere volver a Marruecos, pero no por anhelar quedarse en España: “Ahora no puedo volver porque mi familia y la de mi marido me matarán. Tengo mucho miedo”. La repercusión mediática de los supuestos abusos y de una revuelta que protagonizaron en la finca llegó a los muros de Facebook de los suyos. Su marido la reconoció en las imágenes y le preguntó sobre los abusos. Ella le negó ser una de las víctimas. “Lo único que quiero es que se demuestre la verdad de nuestra historia”, mantiene. “Tengo que recuperar mi dignidad”.

María Marti y Sara Rosati para El País

Violencia en la Exclusión de las Mujeres Musulmanas de las Mezquitas

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Sudáfrica. Mientras que las mujeres musulmanas han disfrutado de muchas victorias en su lucha por ser reconocidas como parte integral de la comunidad musulmana mundial, en algunas partes del mundo, las mujeres continúan alzando la voz frente al patriarcado que está empeñado en aislar el papel de una mujer a la casa.

La cuestión del papel de las mujeres en la comunidad musulmana local emergió una vez más cuando a un grupo de mujeres en Sudáfrica se les reprendió el pasado viernes al ingresar a Masjid Siraatul Jannah, una mezquita con sede en Johannesburgo. El grupo de cerca de 30 mujeres había planeado tener iftaar (ruptura del ayuno) y realizar Taraweegh (las oraciones de Ramadán de la tarde) en la sección femenina del recinto de la mezquita. Desde entonces, el incidente ha recibido una reacción mixta de la comunidad musulmana de Sudáfrica y del exterior, lo que ha forzado a abrir un tema que de otro modo sería tabú.

El iftaar fue organizado por Shameelah Khan y Noorjan Allie, cofundadoras de Women of Waqf (WOW), una organización dirigida por mujeres dirigida a abordar temas de empoderamiento femenino en el Islam. Khan explicó que el evento estaba planeado para llevarse a cabo en la sección femenina de la mezquita, donde ella y Allie habían dispuesto un altoparlante para que las mussallies femeninas (congregantes) pudieran unirse a las oraciones tal como ocurría en la mezquita misma.

«Viví en Ciudad del Cabo durante un año, hace dos años, y solo poder ir a la mezquita con frecuencia y ser parte de esa comunidad realmente nos ayudó a ver lo que estaba sucediendo en nuestras comunidades, que comenzó nuestra jornada. Realmente no estábamos haciendo nada fuera de la experiencia espiritual del Islam. lo que queríamos era ser parte de la mezquita», declaró Khan.

Khan y Allie posteriormente lanzaron una invitación iftaar a Masjid Siraatul Jannah para los mussallies femeninos, que estaba programada para el viernes. Dijeron que el representante de la mezquita, a quien solo nombra como «el Imán de la mezquita», declaró que una «reunión de esta naturaleza» no podría ocurrir dentro de la mezquita: «Seguimos diciendo que es solo un iftaar, es un pequeño reuniéndose para algunas de las mujeres en el sur de la ciudad «, agregó Khan.

Ella y Allie fueron informadas de que la junta de la mezquita tomó la decisión de que no se permitiera el iftaar: «Todo se sacó de contexto y explotó como lo hizo, porque la mezquita recirculó el cartel, prohibiendo y diciendo que esto está prohibido y que no lo aprueba «, afirmó Khan.

Mientras los organizadores esperaban que unas pocas mujeres asistieran al iftaar, Khan dijo que debido a la circulación de la invitación, cerca de 30 mujeres asistieron.

«El iftaar se convirtió en una representación de nuestras voces», agregó.

Las mujeres procedieron a la sección demarcada para mujeres, que tiene una entrada separada: «Nos dijeron que la sección no es una instalación femenina, en realidad es para viajeros. Entonces, las mujeres no tienen permitido orar allí. Pero, hay grandes carteles que dicen ‘instalaciones femeninas de Salah (oración)’.

«Las mujeres trajeron su comida, la pusimos en un círculo, nos sentamos y realmente fue muy lino. Justo antes del llamado a la oración, la electricidad se fue. Llegamos a un consenso de que esto no era un acto de parte de la mezquita «, explicó. Después de realizar maghrib salah (oraciones del atardecer), Khan y otra mujer se acercaron a un cuidador de la mezquita y le pidieron que abriera un salón de clases para que las damas completaran iftaar y realizaran oraciones de taraweegh.

«Estábamos sentadas en la más absoluta oscuridad y no comíamos realmente, porque no podíamos ver. Dijimos que realmente nos gustaría estar en una sala con un altavoz para que podamos leer taraweegh y él dijo que de ninguna manera». Khan explicó que las mujeres se solidarizaron en lo que ella denominó «una protesta pacífica» en el patio de la mezquita. Justamente cuando las oraciones de Isha (oraciones de la noche) estaban a punto de comenzar, un grupo de hombres se acercó a las mujeres y les exigió que no oraran en congregación y abandonaran el área. Khan dijo que un hombre procedió a empujar a una mujer mientras ella protegía a su hija que estaba tratando de registrar el incidente: «Él cargó contra ella y empujó a la madre y a una de las mujeres y traté de quitárselo y tratar de calmar a la madre, porque en este punto ella estaba temblando «.

si no hacemos una declaración, simplemente nos seguirán tratando de esta manera.

El lunes por la noche se prohibió nuevamente a las mujeres realizar oraciones en una sección de la mezquita. Una mussallie, Sumaya Hendricks, compartió el incidente en las redes sociales con un video grabado por mussallie Tazkiyyah Amra. Hendricks explicó que un grupo de mussallies femeninas fueron insultadas y llamadas «imbéciles». Se puede escuchar a un hombre afirmando que las mujeres no pueden estar a la vista de los hombres durante las oraciones.

No Hay Absolutamente Ninguna Prohibición en el Corán y la Sunnah 

Si bien no se pudo contactar a un representante de la mezquita para hacer comentarios, varios académicos locales han intervenido en el incidente, entre ellos el director del Departamento de Estudios Islámicos del Colegio Internacional de la Paz de Sudáfrica y profesor en el Instituto Medina de Sudáfrica, Sheij. Fakhruddin Owaisi. El dijo que el maltrato de las mujeres es una violación directa de las enseñanzas del Profeta, que  en su tiempo, denunció a los hombres por impedir que sus mujeres ingresen a mezquita o masaajid.

En el tiempo del Profeta las mujeres solían venir a la Mezquita y solían rezar detrás de Él. Dijo muy claramente en un hadiz sahih (registro auténtico de sus dichos): «No eviten que las siervas de Allah entren a su casa.

Agregaron que dentro de las tres mezquitas más sagradas de La Meca, Medina y Jerusalén, las mujeres disfrutan de iftaar y salah en los recintos. Owaisi agregó que en términos de observación del iftaar en una mezquita, tanto a hombres como a mujeres se les han dado las mismas reglas; ninguna persona debe hacer desorden en la mezquita, las personas deben vestirse modestamente y nadie debe hablar en voz alta.

No hay nada que impida que nuestras hermanas tengan salah o iftaar en la Mezquita. No hay absolutamente ninguna prohibición en el Corán y la Sunnah (tradición). La prohibición de que las mujeres entren es el resultado de normas culturales heredadas de la región de Indo-Pakistaní.

Además, elogió a las mujeres por la valiente postura que tomaron y por no haber cedido a la intimidación.

Fuente: The Voice of The Cape

 

 

Media Luna: Película sobre la Opresión del Pueblo Kurdo en la Voz de una Mujer

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Esta realización fue galardonada con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián en 2007, uno de los cinco festivales de cine más importantes del mundo. Este logro vino a acrecentar el prestigio en el ambiente artístico internacional que Bhaman Ghobadi venía forjando desde su primer largometraje, Un tiempo de caballos borrachos, premiado con el galardón de La cámara de Oro de Cannes en el 2000, y con la Concha de Oro que recibió por Las tortugas también vuelan en 2004.

Mamo (Ismael Ghaffari), es un mítico cantante kurdo que quiere ir al Kurdistán iraquí a dar un concierto que sirva para hacer rebrotar la cultura kurda en una zona que sufrió una más que dura represión por parte del régimen de Saddam.

La película relata el viaje que emprende el reconocido músico kurdo Mamo desde el Kurdistán iraní al iraquí para realizar un concierto. Este viaje es realizado en un autobús escolar conducido por uno de sus más fieles admiradores, Kako. Para realizar el concierto, Mamo debe primero reunir a sus diez hijos dispersos por el Kurdistán iraní y así completar su orquesta. Este viaje, que sería prácticamente la expresión de la última voluntad de Mamo, expresa el constante devenir del pueblo kurdo por las montañas de su territorio, siempre confinado a cruzar fronteras para poder encontrase con parte de su identidad, de su raíces históricas, o simplemente para hacerse con bienes materiales más allá de los bordes artificiales

En Media Luna, las mujeres ocupan un lugar clave. Mamo tiene en su mente desde hace años la voz celestial de una mujer, Hesho, con quien tocó tiempo atrás y a quien no ha podido olvidar por la magia de su canto. Por eso decide que Hesho debe ser la voz que interprete su música en su concierto. Pero esa voz, como dice Mamo, es “una voz que fue asesinada, que fue extinguida”. Hesho está recluida junto a otras 1334 mujeres en un pueblo, en donde son las únicas habitantes, aisladas por el sólo hecho de ser cantantes.

Para Mamo no hay concierto posible sin la participación principal de una voz femenina. Pero como con esto transgrede severamente las reglas iraníes, Hesho debe atravesar los controles policiales escondida bajo el piso del autobús, como si de en un ataúd se tratase. Exiliada, recluida, imposibilitada de expresar lo sublime y liberador de la música y del canto, el viaje de Hesho bajo el piso del autobús expresa la muerte en vida de millones de mujeres “extinguidas”, dominadas por un sistema patriarcal que impera en los distintos Estados, como también en la estructura feudal-tribal tradicional de las comunidades kurdas.

Ghobadi se reivindica como un cineasta kurdo que realiza cine para los kurdos. Aunque la realidad social y material del Kurdistán, como destaca el realizador, impida que su población pueda mayoritariamente ver su cine, o cualquier película en general, podemos entender la obra de Bhaman Ghobadi como un elemento importante para la difusión masiva de la cultura kurda fuera de sus fronteras, mostrando de manera impactante, para la mirada “occidental”, sus condiciones de existencia y resistencia. Sobre esta base, y en la medida en que los artistas kurdos sean parte del proceso de liberación de las cadenas que asfixian a su pueblo en su totalidad, podrá resolverse la contradicción planteada entre existencia posible o no de un cine kurdo, dando un pleno desarrollo a sus posibilidades materiales y creativas.

 

Noura Hussein: Adolescente Victima de Violación Marital en Sudán que Enfrenta la Pena de Muerte

Noura

Noura es una mujer sudanesa de 19 años que enfrenta una sentencia de muerte porque hace 2 años la obligaron a casarse con un hombre. Ella se negó a tener relaciones sexuales con él durante 5 días, así que el hombre llamó a su hermano y a sus primos que lo ayudaron a violarla. Al día siguiente, ella lo mató cuando intentó volver a acostarse con ella. Noura está encarcelada desde entonces y el tribunal emitió su sentencia de muerte hace una semana. No tiene apoyo social porque su familia la abandonó y su defensa legal fue proporcionada por asistencia legal formal.

Llena de dolor, miedo y lágrimas, Noura, relata los incidentes de su matrimonio forzado, violación y ataques de su esposo fallecido y sus parientes. Ella nos dice cómo lo mató. Después de pasar más de un año en la prisión de mujeres de Omdurman, Noura fue declarada culpable de intento de asesinato en virtud del artículo 130 del código penal sudanés. Actualmente espera la sentencia del tribunal en su contra el 10 de mayo, posiblemente enfrentando la pena de muerte. Su caso captó la atención internacional y la solidaridad en las redes sociales bajo el hashtag #JusticeforNoura y #SaveNoura. Los corresponsales de 7DNews capturaron los detalles de su caso en una entrevista exclusiva.

Ella recuerda: «Me sorprendió que varios hombres irrumpieran en el apartamento. Más tarde descubrí que eran parientes de mi esposo. Me preguntaron por qué estoy rechazando las relaciones sexuales con mi esposo, luego me golpearon violentamente, luego me agarró y me abrazaron. Me violó violentamente, mientras lo miraban «.

Noura agregó: «No tuvo suficiente. Al día siguiente, intentó hacer lo mismo por su cuenta, pero logré escapar. Corrí hacia la cocina donde había tomado un cuchillo, y le advertí: «por favor, no se acerque a mí, o uno de nosotros morirá hoy». Se me acercó diciendo «veamos quién matará al otro», intentó quitarme el cuchillo de la mano. Me mordió el pecho y me hirió la mano.» Mostrándonos las marcas, continuó,»Luego pude apuñalarlo dos veces, lo que lo llevó a su muerte.» Noura luchó por llegar a su pueblo, y cuando ella llegó y le contó sobre el asesinando, su padre la entregó a la policía y su familia la denunció.

Matrimonio Forzado

Todo comenzó hace tres años, a 70 kilómetros al sur de Jartum. Un hombre le preguntó a sus padres si podía casarse con ella cuando solo tenía 16 años. Noura recuerda: «Fui diligente en mis estudios. Pasé el examen estándar de la escuela básica y me admitieron en la escuela secundaria. Mi familia me dijo que un hombre propuso casarse conmigo. Aunque le había dicho anteriormente que no tenía intención de casarme y quería continuar mis estudios «.

Dolorosamente, Noura continuó: «Después de que mi padre insistió en completar el proceso de matrimonio, preferí huir de nuestra aldea hacia Sennar, en el centro de Sudán. Me quedé allí por tres años con mi tía y terminé la escuela secundaria. No pude saber el puntaje general de mi escuela secundaria hasta que estuve en prisión «.

«Tres años después de la propuesta de matrimonio, el novio tardío me llamó y me dijo que ya no estaba interesado en mí. Él me convenció de volver con mi familia. Cuando volví a casa, encontré una desagradable sorpresa: la ceremonia de la boda estaba preparada. Luego me dieron a él. La ceremonia de matrimonio se completó en abril de 2017. Le dije al hombre de inmediato que no tenía permitido tocarme «.

Me matarán antes de cumplir mis sueños

«Fue un momento impactante cuando el juez me condenó por asesinato. Supe entonces que me ejecutarán dejando mis sueños sin cumplir, me atropellé con la pena y el arrepentimiento, pero fue mi destino, y lo acepté «. Ella agregó con lágrimas en los ojos: «Mi moral empeoraba cada día, finalmente me desesperé».

Me hubiera encantado ser profesora

«Soñé con alcanzar los niveles más altos de educación y cultura en mi vida. Quería unirme a la Facultad de Educación, memorizar el santo Corán. Me hubiera encantado ser profesora para educar a los jóvenes en mi pueblo. Mis sueños se convirtieron en una pesadilla, nunca esperaría llegar a este destino algún día «.

Me quedé sola, abandonada

Ella agregó: «El hecho de que me dejaran sola aumentó mi dolor y tristeza. Nadie de mi familia y parientes me visitó en prisión o asistió a mis juicios, incluida mi tía en Sennar, en cuya casa había buscado refugio en el pasado. Tengo cuatro hermanos y hermanas y mis padres. Los extraño mucho. Pasé 12 meses, podrían ser más, tras las rejas sin verlos. No estoy enojada con mi familia a pesar de lo que me han hecho, espero que estén bien «.

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Fuente: Women Living Under Muslim Laws