Tu Islam es Personal: Consejos para Mujeres Conversas

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Aunque cada trayectoria y cada persona son únicos en sí mismos, hay algunos consejos clave, experiencias y puntos de vista que, en mi opinión, son como polvo de oro para las conversas al Islam. Como soy mujer y también tengo algunos temas específicos de género, me gustaría presentar mis consejos para mujeres conversas al Islam.

Sigue tu viaje espiritual individual a tu ritmo
El Islam se trata de ti, de Allah y de nadie más. Obviamente, tendrá un impacto en los demás y deberías tratar con otras personas respetuosamente, pero no debes hacer todo al mismo tiempo o de acuerdo con lo que X, Y y Z dice. Tú tienes el control. Estás haciendo esto por ti y nadie más. NO te sientas presionada a hacer algo con lo que no te sientas cómoda.. y esto vale incluso para el momento en que decidas usar el velo islámico: No es obligatorio y nadie puede obligarte a ello. Que te digan que DEBES usarlo o hacer cualquier otras cosa relativa a la Fe para lo cual no estés lista, si quieres ser una buena musulmana, es VIOLENCIA.

No confíes en Sheikh Google
Internet es un lugar solitario y peligroso de extremismo, información errónea e intolerancia frente a otros musulmanes (chiíes, suníes, ahmadi, sufíes, etc.) y no musulmanes. Habla con personas que conocen tu contexto cultural, busca buenos expertos y confía en amigos de confianza. También recuerda que tus amigos y familiares no musulmanes son más sabios de lo que crees. Además (lo más importante) – ¡un poco de sentido común es de gran utilidad!

Mantén tu nombre
Tus padres te conocen desde hace décadas por un nombre. No los obligues a llamarte por tu nuevo nombre ‘musulmán’, especialmente uno que no puedan pronunciar. NO es obligatorio que lo cambies, no hay tal cosa como un nombre musulmán. Tú eres una musulmana con un nombre e identidad cultural propia.

No te vistas como si fueras a una fiesta de disfraces
Incluso si eliges usar hiyab, es posible que desees comenzar con ropa modesta al estilo occidental. No te disfraces, el Islam es una Fe universal y la gente que la práctica se viste de acuerdo a lo que se usa en sus países y culturas. No busques ser o parecer alguien que no eres porque la mejor experiencia espiritual es la que se vive desde la autenticidad. Si optas por un tipo de vestuario en particular, que sea la expresión de la concordancia entre tu espíritu y tu apariencia.

No actúes como si estuvieras en una secta
Mantén lazos con tus amigos y familiares no musulmanes. También puede ser una buena idea no hablar sólo de Islam todo el día. Has iniciado un camino espiritual PERSONAL. No abrumes a los demás. No te pongas a dar lecciones de moral ni a juzgar sus decisiones, no bombardees a tus contactos de Facebook con diatribas religiosas no solicitadas… vaya, que no te pongas pesada.

No te apresures contraer matrimonio
Algunas personas se apresuran a casarse después de su “shahada” o profesión de fe, porque se les dice que es la forma obligatoria de “completar el din” y aumentar la fe. Otras mujeres siguen sus fantasías bien alimentadas por el orientalismo y las telenovelas. ¡Pero ALTO! No tome decisiones sin pensarlo detenidamente.

No existe el musulmán de tus sueños, así como tampoco el príncipe azul. Aquí y allá, hay personas buenas y no tan buenas, inmaduras y responsables, hombres vagos y maltratadores, es decir, casarte con un hombre árabe o de Medio oriente no garantiza que tendrás un buen matrimonio islámico. El ideal de amor conyugal musulmán está basado en valores, no en razas ni nacionalidades, y los valores los portan las personas, independiente de su idea de Dios.

No te desesperes
Siendo una conversa al Islam, enfrentarás muchas tribulaciones. Sin embargo, no hay nada que no puedas superar y nunca te desesperes en Allah. Dios te guió hacia el Islam, buscaste la respuesta y la encontraste. Sé feliz y recuerda constantemente las bendiciones en tu vida. Lee sobre las mujeres musulmanas en la historia y sobre las muchas mujeres que están haciendo cosas importantes dentro y fuera de sus comunidades religiosas. Regocíjate en ser musulmana y con todo lo que se cruce en tu camino; es para mayor felicidad y para un mayor aprendizaje.

 

Por Jocelyn Santelices

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Arabia Saudita: Que las Mujeres Puedan Conducir NO es el Fin de la Opresión Femenina

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El año pasado, Arabia Saudita anunció que finalmente iba a permitir que las mujeres sauditas manejaran. Esto fue aclamado como un momento decisivo, el resultado de las activistas saudíes haciendo campaña durante años por el derecho a conducir. Los medios lo retrataron como Arabia Saudita uniéndose a las filas de naciones ilustradas, y otorgando a las mujeres sauditas una medida de libertad.

Lo que los medios occidentales y los activistas saudíes no se dan cuenta es que esto no se trata solo de un momento transformador para los derechos de las mujeres en Arabia Saudita. La realpolitik detrás de levantar la prohibición es que es parte de un plan general para revisar la economía de Arabia Saudita. Fue uno de los primeros en una serie de movimientos políticos y económicos de ajedrez llevados a cabo por el Príncipe Heredero Mohamed Bin Salman (referido en los medios occidentales como ‘MBS’).

Es un movimiento calculado para lograr dos cambios sociales dentro del reino. El primero es deportar a tantos trabajadores migrantes no sauditas como sea posible. El segundo es aprovechar una nueva oferta de trabajadores saudíes para la economía. En 2017, The Guardian lo describió como un “momento histórico”, y el New York Times lo llamó “días vertiginosos en Arabia Saudita”. Reuters citó a una activista saudí diciendo: “Voy a comprar el auto de mis sueños, un Mustang convertible, ¡y va a ser negro y amarillo!”.

En el 2018, Arabia Saudita ha arrestado a varias activistas feministas solo unas semanas antes de que se estableciera la prohibición. Después de la protesta internacional, algunas han sido liberadas. No está claro por qué las activistas fueron detenidas, pero lo que está claro es que MBS no está llevando a cabo estas reformas en el espíritu del feminismo. No es una coincidencia que a las mujeres sauditas se les permita conducir al mismo tiempo, que el gobierno está llevando a cabo una campaña para deportar a millones de trabajadores migrantes. Arabia Saudita tiene una de las mayores poblaciones de trabajadores migrantes en el mundo, con aproximadamente 9 millones viviendo en el reino.

Los trabajadores provienen de India, Bangladesh, Pakistán, Sri Lanka, Filipinas, Indonesia, Sudán, Yemen, Egipto, Siria y muchos más países. Enjuagado con dinero del petróleo a principios de los años 80, Arabia Saudita reclutó trabajadores para construir la infraestructura del país, para trabajar en fábricas y puntos de venta, en hogares saudíes como empleadas domésticas y choferes, y en una gran cantidad de otros empleos de bajo salario y habilidades.

Durante décadas, los trabajadores migrantes formaron la columna vertebral de la economía saudita. El estado creó un intrincado sistema para controlarlos estrechamente. Deben ser patrocinados por ciudadanos saudíes; no pueden solicitar la ciudadanía saudí; sus fondos pueden ser incautados en cualquier momento; y los abusos de los derechos humanos son comunes. Los trabajadores migrantes eran útiles por una serie de razones: no había mano de obra local calificada, los trabajadores poco calificados podían recibir un salario mucho menor, y los sauditas en general no harían el tipo de trabajo que los migrantes realizarían. Además, el estado saudí excluyó activamente a las ciudadanas saudíes, la mitad de la población, de la fuerza de trabajo.

Medio siglo más tarde, Arabia Saudita decidió que los trabajadores migrantes deben irse. Esto se debe a que el estado está interesado en la transición de una economía que depende del petróleo y la mano de obra migrante a una economía orientada a los servicios y la tecnología. De hecho, MBS está compitiendo con Irán al rebajar los precios del petróleo, una decisión que ha dejado al Príncipe heredero luchando por encontrar fondos para llevar a cabo su visión de Arabia Saudita 2030 y mantener una economía fuerte. Arabia Saudita ya no puede permitirse el trabajo que una vez fue la base de su modernización, y ahora millones de trabajadores están siendo deportados bajo la política oficial del estado de “saudización”.

Esta no es la única forma en que Arabia Saudí posturea el feminismo. El derecho al voto se extendió a las mujeres blancas en los Estados Unidos en 1920, pero pasaron otros 45 años para que se aplicara a las mujeres negras. Mientras muchas sufragistas continuaron haciendo campaña por los derechos civiles de los negros, hubo muchas que estuvieron dispuestos a mirar para otro lado ya que la privación del derecho al voto de las mujeres negras continuó durante cuatro décadas.

De manera similar, las activistas feministas sauditas hicieron una campaña activa por el derecho a conducir con un riesgo significativo para ellas mismas, al tiempo que optaron por permanecer en silencio sobre los derechos de millones de trabajadoras migratorias o participar activamente en su explotación. La campaña por el derecho a conducir está diseñada para beneficiar específicamente a las mujeres de clase media a alta que tienen ciudadanía saudí, fuentes estables de ingresos y la libertad de comprar automóviles y moverse en el país. Las mujeres no sauditas, migrantes y trabajadoras no cuentan en este movimiento.

El hecho de que las mujeres sean capaces de conducir es un logro importante y significativo, pero una esperaría que tales derechos se otorguen por las razones correctas, y no a costa de restar poder a otros.

Aisha Jamal para Muslimah Media Watch

Noura Vivirá: Sudán Anula Pena de Muerte para la Adolescente que se Defendió de Violación Marital #JusticeForNoura

 

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Una corte sudanesa revocó la sentencia de muerte para la adolescente Noura Hussein, quien mató a su esposo después de haberla violado, en un caso que ha puesto de relieve el matrimonio infantil forzado y la violación conyugal en la nación africana.

Su equipo legal le dijo a CNN el martes que a Hussein, que ahora tiene 19 años, se le ha otorgado una pena de prisión de cinco años por matar al hombre de 35 años. El tribunal ordenó a su familia pagar 337,000 libras sudanesas ($ 18,700) en “dinero de sangre” a la familia del hombre. Sus abogados dicen que planean apelar tanto el plazo de la cárcel como el pago. La semana pasada, CNN obtuvo una cuenta de primera mano de la adolescente mientras esperaba un nuevo juicio en una celda de la prisión de Omdurman después de apelar su sentencia de muerte.

En su relato, Hussein dijo que su familia la obligó a casarse a los 15, pero que le permitió terminar la escuela. Tres años más tarde, después de una boda pública, su esposo trató de consumar el matrimonio. Después de negarse a tener relaciones sexuales con él en su “luna de miel”, ella dice que la violó mientras miembros de su familia la detenían. Un día después, su esposo trató de violarla nuevamente, y ella lo apuñaló hasta la muerte. Cuando acudió a sus padres en busca de apoyo, la entregaron a la policía. En su relato, Hussein compartió su experiencia de verse obligada a vivir con el hombre, y cómo se negó a comer o salir de su habitación en sus primeros días con él.

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Al noveno día vinieron sus parientes, su tío me dijo que fuera al dormitorio. Dije que no, así que me arrastró de un brazo al dormitorio y su primo me dio una bofetada. Todos me desgarraron la ropa. Su tío me sostuvo por mis piernas y cada uno de los otros dos sostuvo mis brazos. Me desvistió y me tuvo mientras lloraba y gritaba. Finalmente, salieron de la habitación. Estaba sangrando, dormí desnuda. Al día siguiente me agarró, me tiró sobre la cama e intentó subirse encima. Estaba luchando y mi mano encontró un cuchillo debajo de la almohada. Empezamos a luchar con el cuchillo. Me cortó la mano y en mi hombro.

El tribunal tomó una decisión después de aceptar la versión de los hechos de Hussein. La clave de su decisión fue aceptar que había encontrado un cuchillo debajo de la almohada antes de apuñalar a su marido, y no lo sacó de la cocina, como originalmente alegaron los fiscales. El caso ha suscitado indignación internacional y varias peticiones en todo el mundo pidieron que se elimine su sentencia.

La edad legal para contraer matrimonio en Sudán es 10 años y la violación conyugal no es un delito. En una declaración, Amnistía Internacional dijo que el caso de Hussein debe ser un “catalizador para el cambio” en Sudán. Seif Magango, Director Regional Adjunto de Amnistía Internacional para África Oriental. el Cuerno Africano y los Grandes Lagos, dijo:

Si bien la anulación de esta sentencia de muerte es una noticia muy bienvenida, ahora debe conducir a una revisión legal para garantizar que Noura Hussein sea la última persona en pasar por esta prueba. Noura fue víctima de un brutal ataque de parte de su marido y obtuvo cinco años de prisión por actuar en defensa propia, lo cual es un castigo desproporcionado. Las autoridades sudanesas deben aprovechar esta oportunidad para comenzar a reformar las leyes en torno al matrimonio infantil, el matrimonio forzado y la violación en el matrimonio, para que las víctimas no sean las que son penalizadas.

 

Fuente: CNN

El Derecho a Decidir es Musulmán: El Islam Permite el Aborto por 3 Causales

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Existen muchos prejuicios contra el Islam como un sistema de creencias basado de manera casi absoluta en la falta de derechos para las mujeres. No obstante, el Islam da alternativas a las mujeres en relación a sus derechos reproductivos y la interrupción voluntaria del embarazo. La concepción y regulación del aborto en el pensamiento islámico, aunque por caminos diferentes, puede llegar a asemejar mucho a lo que las legislaciones occidentales están implementando al respecto. Este articulo ofrece una visión general sobre la legitimidad del aborto de acuerdo al derecho islámico o Fiqh.

Antes de entrar en la cuestión doctrinaria, hay tres puntos a considerar sobre el aborto en el Islam:

  • El aborto, sea espontáneo o inducido, ocurre; es un hecho en la vida de muchas mujeres, independiente de su origen, religión y opciones de vida.
  • El Islam es un sistema de creencias que fomenta el actuar ético y provee una guía en base a aceptar las realidades de la vida y no a negarlas.
  • Las mujeres musulmanas tienen – en virtud de los preceptos de su fe – la libertad de decidir sus acciones en tanto sean conscientes de sus consecuencias y se sientan capaces de hacerse cargo de ellas. Cada creyente responde sólo ante sí misma y ante Dios.

Debate doctrinario

Los puntos de vista de los musulmanes sobre el aborto están formados por los Hadices (registros de la tradición profética), así como por las opiniones de eruditos y comentaristas legales y religiosos. El Islam da a las mujeres derechos sexuales y reproductivos: Los anticonceptivos están permitidos y entre los derechos y obligaciones de la pareja se establece que estos deben satisfacer al otro en las relaciones sexuales. Pueden obtener placer de cualquier parte del cuerpo del otro, siempre que la pareja dé su consentimiento. En principio, no se considera el aborto un hecho deseable, ya que no es posible relativizar el trance que significa para una mujer esta experiencia. No obstante, ocurre y es aquí donde surge la perspectiva doctrinaria.

¿Cuándo el aborto es permisible? Entre los musulmanes, la permisibilidad del aborto depende de factores como el tiempo y las circunstancias atenuantes.

La cuestión del alma

En el Islam, el debate sobre si es procedente el aborto se centra en resolver cuándo la vida gestada se convierte en persona, es decir, es dotada de alma. El Islam no niega que hay vida desde la concepción, pero no siempre considera esta vida ser humana per se desde ese momento.

Se cree, en general, que el feto se convertirá en un alma viviente después de cuatro meses de gestación, por lo tanto, el aborto después de ese punto generalmente se considera inadmisible. Azizah Y. al-Hibri señala que “la mayoría de los eruditos musulmanes permiten el aborto, aunque difieren en el estadio de desarrollo fetal más allá del cual está prohibido”. Es cierto. Para algunos estudiosos el alma se insufla en el embrión a los 40 días, en cambio para otros, a los 120.

Antes de los cuatro meses de gestación

Seyed al-Sabiq, autor de Fiqh al-Sunnah, ha resumido las opiniones de los juristas clásicos a este respecto en las siguientes palabras:

El aborto no está permitido después de cuatro meses desde la concepción, porque en ese momento es como quitarse la vida, un acto que implica pena en este mundo y en el Más Allá. En lo que respecta al aborto antes de que transcurra este período, se considera permitido si es necesario. Sin embargo, en ausencia de una excusa razonable, es detestable.

Amenaza a la vida de la mujer

Sobre el tema de la vida de la mujer, los musulmanes aceptan universalmente que su vida tiene prioridad sobre la vida del feto. Esto se debe a que la mujer es considerada la “fuente original de la vida”, mientras que el feto es solo una vida “potencial”. Los juristas musulmanes concuerdan en que el aborto está permitido basado en el principio de que “el mal mayor [la muerte de la mujer] debería ser protegido por el mal menor [el aborto]”. En estos casos, el médico es considerado un mejor juez que el erudito.

Existe una opinión casi unánime de que después de 120 días no se permite un aborto a menos que el defecto en el embrión ponga en peligro la vida de la madre.

En los últimos tiempos en Irán, el ayatolá Ali Khameni emitió un fatwa o edicto religioso que permite el aborto para fetos de menos de 10 semanas que tienen el desorden sanguíneo genético llamado talasemia. También en Irán, el gran ayatolá Yusuf Saanei emitió una fatwa que permite el aborto en los primeros tres meses por varias razones. Saanei aceptó que el aborto generalmente no es deseable en el Islam, pero continuó diciendo:

Pero el Islam también es una religión de compasión, y si hay problemas serios, Dios a veces no requiere que sus criaturas practiquen su ley. Entonces, bajo ciertas condiciones, como la pobreza de los padres o la superpoblación, entonces se permite el aborto

Violación

La mayoría de los eruditos musulmanes sostienen que el niño producto de la violación es un niño legítimo y que sería pecaminoso matar a este niño. No obstante, esta posición no es absoluta. Los eruditos permiten el aborto solo si el feto tiene menos de cuatro meses o si pone en peligro la vida de su madre. Como se dijo, el Islam tiene que ser una guía útil para las realidades de la vida y por ello admite flexibilidad. Por ello, se instó a los estudiosos musulmanes a hacer excepciones en el decenio de 1990 a raíz de violaciones de mujeres kuwaitíes por soldados iraquíes (en 1991) y la violación de mujeres bosnias por soldados serbios. En 1991, el Gran Mufti de Palestina, Ekrima Sa’id Sabri emitió una fatwa en la que decía que las mujeres musulmanas violadas por sus enemigos durante la guerra de Kosovo podrían tomar medicamentos abortivos.

Explicando la dificultad en tales casos, un erudito dice:

Creo que el valor de la vida es el mismo ya sea que este embrión sea el resultado de la fornicación con parientes o no parientes o un matrimonio válido. En la Sharia, la vida tiene el mismo valor en todos los casos.

Sheikh M. A. Al-Salami, Tercer Simposio sobre Jurisprudencia Médica

Por su parte, en junio de 2004, Muhammad Sayed Tantawi, el Gran Jeque de Al Azhar en Egipto, aprobó un proyecto de ley que permite a las mujeres abortar un embarazo que es el resultado de una violación. La ley también buscaba dar derecho a las mujeres a que se sometan a un aborto más de cuatro meses después de la concepción.

Deformidad fetal

Algunos estudiosos musulmanes también argumentan que el aborto está permitido si el recién nacido está enfermo de una manera que haría su cuidado muy difícil para los padres (por ejemplo, deformidades, retraso mental, etc.). Ampliamente citada es una resolución del consejo de jurisprudencia islámica de Mekkah Al Mukaramah (la Liga Islámica Mundial) al aprobar una Fatwa en su 12ª sesión, celebrada en febrero de 1990. Esto permitió el aborto si el feto estaba:

… gravemente mal formado, con una condición severa e intratable demostrada por investigaciones médicas y decidida por un comité formado por médicos competentes y confiables, y siempre que los padres soliciten el aborto y el feto tenga menos de 120 días computados desde el momento de la concepción.

Quienes sostienen una opinión divergente respecto a la permisibilidad del aborto en el Islam, se apoyan en una aleya del Corán (17:31) que dice: “No maten a sus hijos por miedo a la pobreza, porque Allah proveerá para todos ellos y en matar hay un gran pecado”. No obstante, esta aleya se refiere – por un lado-  a los hijos ya nacidos, es decir, a aquellos que sin ninguna duda son personas y – por otro- intenta disuadir a las tribus árabes de la práctica del infanticidio (sobre todo de niñas), la cual era muy común antes de la revelación del Islam.

En una visión similar el Imam Ghazzali dijo:

El aborto inducido es un pecado después de la concepción y puede ser de grados. Cuando el esperma ingresa a los ovarios, se mezcla con el óvulo y adquiere el potencial de la vida, su eliminación sería un pecado. Abortarlo después de que se convierta en un germen o una sanguijuela sería un pecado más grave y así sucesivamente

Estas visiones opuestas al aborto, contrastan con la realidad de los países con población musulmana, en los que el procedimiento es legal en casos de riesgo para la vida de la madre y/o de salud física o mental, violación e inviabilidad fetal, considerando todas o algunas de estas causales en su legislación sanitaria. El aborto totalmente libre rige en tres países musulmanes: Túnez, Turquía y Barhein. En la práctica de los países musulmanes, el sistema que rige es del de despenalización por supuestos. Muy frecuente es la despenalización en caso de peligro para la salud física o psicológica de la madre.

 

 

 

 

Violencia Espiritual y Abuso de Mujeres en el Nombre de Dios

 

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Vivimos en un mundo en el cual las mujeres son el target predilecto de distintos tipos de violencia: Física, sexual, sicológica, económica, simbólica y estructural, entre otras. Un tipo de violencia de la cual no se habla mucho es la violencia espiritual. Esta puede definirse como el uso de las creencias de una persona para dañar, manipularla, dominarla o controlarla.

La violencia espiritual incluye, pero no se limita a: Impedir que la persona siga su tradición espiritual o religiosa preferida; forzar un camino o práctica espiritual o religiosa en otra persona; menospreciar o burlarse de las tradiciones, creencias o prácticas espirituales o religiosas de una persona; y, usar la posición espiritual o religiosa de uno, rituales o prácticas para manipular o enajenar a una persona.

Las instituciones sociales, incluyendo las religiones – y el Islam mainstream entre ellas- tanto en su doctrina como en sus prácticas y marcos de referencia, están hoy en día dominadas por el androcentrismo y la idea de que son los varones y sus privilegios quienes tienen el derecho divino de liderar la religión y descrifrar la voluntad de Dios.

Este chauvinismo masculino basada en el desprecio de lo femenino causa mucho sufrimiento a las mujeres y ha probado ser muy dañiño y peligroso para nuestras vidas: Desde la obligatoriedad del velo islámico hasta los crímenes de honor y la mutilación genital, las mujeres vivimos en riesgo de experimentar algún tipo de violencia justificada por el machismo disfrazado de religión y alguna de entre nosotras, sufrirá alguno o varios tipos de abusos en nombre de Dios durante su vida.

Una de las formas pasivas/agresivas más comunes de violencia espiritual es la alienación. Los “justos creyentes” deciden cuál es la forma correcta de vivir y comprender el Islam y se dedican con virulencia a coercionar y maltratar a los que están “desviados”. Los “justos”, muchas veces son sólo una manga de hipócritas, deciden quién es y cómo debe ser una “buena mujer musulmana” como debe vestir, en qué debe trabajar y hasta qué raza y qué clase social debe tener para ser “digna y aceptable”.

La violencia espiritual es el origen o puede ser el complemento de distintos tipos de violencia: La expulsión de un grupo de mujeres de la mezquita Masjid Siraatul Jannah de Johannesburgo durante el mes sagrado de Ramadán es un buen ejemplo de esto: Hubo violencia física (empujones) y abuso emocional (trato humillante) en base a la idea de que “de acuerdo a la voluntad de Dios” (la opinión masculina) se prohibía a las mujeres estar ahí. La violencia espiritual se manifiesta aquí como el abuso de poder de un así-llamado creyente contra un grupo de mujeres a través de la manipulación de los “principios religiosos”, aunque no hay nada en el Corán que prohiba a las mujeres orar en las mezquitas.

La violencia espiritual no deja marcas visibles pero está muy normalizada en algunas perspectivas vinculados al género y las mujeres en el Islam, tanto a nivel personal como institucional. Aunque es injusto y vejatorio, se considera normal prohibir a las mujeres rezar en las mezquitas o bien, se permite su presencia sólo para segregarlas como borregos acopiados en cuartos pequeños o en “corrales” demarcados con una banda roja.

Hay violencia espiritual en la práctica secreta o no autorizada por la primera esposa de la poligamia (o en el adulterio disfrazado de poligamia, para hablar claro) “porque como hombre, Dios me autoriza”; en la coerción para las relaciones sexuales o si no “los ángeles te maldecirán hasta el Fajr”. Hay violencia espiritual en chantaje a una mujer para cortar lazos con su familia, su cultura, sus afectos y todo lo que es valioso para ella para abrazar el Islam o casarse con un hombre musulmán y en todo lo que se dice o hace para que ella se sienta menos merecedora de respeto y aceptación de parte de Dios.

Muchos creyentes legitiman la violencia espiritual al apoyar la idea de que es normal forzar a las mujeres a usar el velo o imponerlo a niñas pre-púberes, hipersexualizando sus cuerpos como tentadores para hombres adultos desde muy corta edad. Hay violencia espiritual en hablar de las mujeres como objetos, sean joyas, diamantes, perlas o caramelos, objetos que deben permanecer cubiertos para y a disposición de la voluntad de otro. Estas comparaciones, que parecen tan románticas, esconden un enorme odio a las mujeres: Los objetos, por más bellos, dulces y exclusivos que sean, no tienen poder de decisión y … no tienen alma ni derechos humanos.

Lo más cruel respecto a la violencia espiritual, es lo que significa al final del día: Ya sea que se ejerza contra las mujeres, los niños, las personas discapacitadas, musulmanas conversas o de otra raza, la violencia espiritual por parte de esos que dicen creer en un Dios Justo es una expresión de disconformidad y odio contra la creación de Dios. Al usar el nombre de Dios y manipular su mensaje para explotar, controlar, y alienar a otros en su nombre, es Dios mismx y su Rahma – su Infinita Misericordia y Cualidad Matricial – lo que resulta desacreditada y oprimida por el ego masculino.

Nosotras, las mujeres, no seremos oprimidas por la misoginia religiosas.

La Revolución de las Temporeras Marroquíes ante el Abuso Sexual y la Explotación Racista

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Un grupo de jornaleras marroquíes expone la vulnerabilidad ante posibles abusos de mujeres extranjeras, analfabetas, solas y pobres.

Fátima se aprieta los pechos y, a continuación, se frota la vagina con una mano. Simula varios empujones al aire. La temporera marroquí, madre de dos hijos, describe el supuesto abuso de su jefe, un empresario de la fresa de Huelva. Ella gritó y lloró mientras él intentaba besarla a la fuerza y bajarle el pantalón, recuerda. Estaba furiosa y lo empujó hasta zafarse. “Entró como un animal. No iba a dejar que me desnudase. Antes lo mato”, relata con la ayuda de una intérprete.

Fátima es una de las ocho mujeres que en los últimos días han denunciado acoso o abuso sexual en los campos de fresa de Huelva. Sus denuncias han sido recogidas en cuarteles de la Guardia Civil y enviadas a la fiscalía de la provincia. Su experiencia no representa un calvario generalizado —este año han llegado a Huelva para trabajar en el tajo 17.000 mujeres marroquíes—, pero sí la denuncia explícita de una realidad que se esconde bajo la alfombra desde hace una década: la vulnerabilidad ante posibles abusos, más allá de los laborales, de mujeres extranjeras, analfabetas, solas y pobres. Cuatro de ellas aceptaron contar sus casos, bajo la condición de no revelar sus identidades.

A finales de abril la revista alemana Corrective.org, en colaboración con Buzz Feed Noticias, publicó un reportaje sobre los abusos laborales y sexuales en los campos italianos, marroquíes y españoles, en concreto, de Huelva. Aunque los alemanes resucitaron un tema que siempre ha estado latente, los empresarios y los sindicatos mayoritarios se unieron para negar tener conocimiento de ningún caso. La patronal lo achacó a una campaña de desprestigio de los competidores europeos contra la fresa onubense, un negocio fundamental para la provincia y que, según fuentes del sector, facturó 395 millones de euros en la campaña de 2016-2017.

Pero las denuncias empezaron a gotear en los cuarteles y en la prensa. El testimonio de dos víctimas y dos testigos de abusos sexuales en un campo de Moguer llevó a la detención, el 25 de mayo, de un manijero español de 47 años, responsable de supervisar el desempeño de las jornaleras. Las mujeres denunciaron que las chantajeaba con dejarlas sin trabajo si no mantenían relaciones sexuales con él. Quedó en libertad con cargos.

Por entonces, la Consejería de Justicia andaluza ya había pedido a la fiscalía de Huelva una investigación. El ministerio público, además, comenzó a rastrear si había denuncias sobreseídas desde 2015. “Las primeras denuncias nos parecieron serias. Las mujeres no se atrevían a declarar y tuvo que ir la Policía y la Guardia Civil a localizarlas”, mantiene el fiscal jefe de Huelva, Luis Fernández Arévalo, en su despacho. En Marruecos, algunos medios ya exigían explicaciones a su ministro de Trabajo, responsable de la contratación en origen de las mujeres que todos los años envían a los campos españoles durante un mínimo de tres meses.

Fátima y otras nueve mujeres, que escaparon de la misma finca, llevan desde el martes escondidas en una casa de un pequeño pueblo andaluz de fachadas blancas, enclavado entre hectáreas de olivos. El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) las acogió y las alejó de Huelva para garantizar que, al menos, las cuatro que han denunciado hasta ahora, ratifiquen su testimonio ante un juez. Dos abogados de AUSAJ están con ellas desde el principio y cuidan de la causa pro bono.

El SAT está siendo acusado de forzar a las mujeres a contar los abusos. Dos compañeras de estas mujeres se presentaron esta semana en un cuartel de la Guardia Civil para denunciar, en representación de otras 130 jornaleras, que sus compañeras mentían. Las acusaban de denunciar a sus jefes a cambio de poder quedarse en España y criticaban que la repercusión estaba preocupando a sus familias en Marruecos y que podrían prohibirles volver la temporada que viene. La ley de extranjería contempla una autorización de residencia para circunstancias excepcionales, como colaboración con las autoridades policiales o judiciales, pero no es una garantía y su concesión no depende de un sindicato. “Nosotros no ganamos nada con esto. De hecho solo nos están atacando. Pero no podemos permitir que siga sucediendo”, se defiende José Blanco, uno de los miembros del SAT.

Los pasaportes de estas diez mujeres están recién estrenados y muchos de ellos firmados con una equis porque no saben ni escribir su nombre. Han salido por primera vez de Marruecos para recoger fresas por 40 euros al día y servir de sustento a sus familias. Su perfil es el que buscan los Gobiernos marroquí y español para evitar que tras la temporada de recogida se queden en España: viudas, casadas o separadas, de 18 a 45 años, procedentes de zonas rurales y con hijos de hasta 14 años. Relatan que, en el campo, vivían en contenedores de chapa, amueblados con seis literas y sin agua potable. Los vídeos ­–grabados con sus teléfonos móviles– de los días lluviosos muestran cómo el agua se cuela a chorros por el techo. Aseguran que no cobraron nada por su trabajo y que tenían dificultades para comprar comida.

Aicha, madre de dos hijos, está embarazada de siete meses. Eso no le importó al empresario que entró en su dormitorio sin autorización, la cogió del brazo, intentó tocarle los genitales y, según la denuncia, le propuso mantener relaciones sexuales. En otra ocasión, cuando iba camino de la ducha, el mismo hombre se acercó de nuevo. Por gestos ella le dijo que estaba embarazada y casada, a lo que él le respondió –también gesticulando– que podría hacerle una felación o practicar sexo anal. “Esto no se lo conté a la policía por vergüenza y me arrepiento”, confiesa. Tras uno de esos episodios, Aicha sufrió un ataque de ansiedad. Nadie la llevó al médico. Tuvo que hacer autoestop para llegar a un centro de salud. Cuando cuenta que vino a España para conseguir pagar una operación que uno de sus hijos necesita, se desmorona. La intérprete, que hasta entonces se había mostrado distante, también rompe a llorar.

Otras dos mujeres de la casa corroboran el relato de sus compañeras y también denunciaron a su jefe. Con él aprendieron el significado de la expresión “friqui friqui” que solía ir acompañada de un billete de 50 euros. Estas mujeres afirman que las temporeras más veteranas a las que llaman “alcahuetas” las animaban a aceptarlo. Este periódico ha contactado con uno de los responsables de la empresa que ha declinado hacer declaraciones.

La jornalera embarazada no quiere volver a Marruecos, pero no por anhelar quedarse en España: “Ahora no puedo volver porque mi familia y la de mi marido me matarán. Tengo mucho miedo”. La repercusión mediática de los supuestos abusos y de una revuelta que protagonizaron en la finca llegó a los muros de Facebook de los suyos. Su marido la reconoció en las imágenes y le preguntó sobre los abusos. Ella le negó ser una de las víctimas. “Lo único que quiero es que se demuestre la verdad de nuestra historia”, mantiene. “Tengo que recuperar mi dignidad”.

María Marti y Sara Rosati para El País

Violencia en la Exclusión de las Mujeres Musulmanas de las Mezquitas

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Sudáfrica. Mientras que las mujeres musulmanas han disfrutado de muchas victorias en su lucha por ser reconocidas como parte integral de la comunidad musulmana mundial, en algunas partes del mundo, las mujeres continúan alzando la voz frente al patriarcado que está empeñado en aislar el papel de una mujer a la casa.

La cuestión del papel de las mujeres en la comunidad musulmana local emergió una vez más cuando a un grupo de mujeres en Sudáfrica se les reprendió el pasado viernes al ingresar a Masjid Siraatul Jannah, una mezquita con sede en Johannesburgo. El grupo de cerca de 30 mujeres había planeado tener iftaar (ruptura del ayuno) y realizar Taraweegh (las oraciones de Ramadán de la tarde) en la sección femenina del recinto de la mezquita. Desde entonces, el incidente ha recibido una reacción mixta de la comunidad musulmana de Sudáfrica y del exterior, lo que ha forzado a abrir un tema que de otro modo sería tabú.

El iftaar fue organizado por Shameelah Khan y Noorjan Allie, cofundadoras de Women of Waqf (WOW), una organización dirigida por mujeres dirigida a abordar temas de empoderamiento femenino en el Islam. Khan explicó que el evento estaba planeado para llevarse a cabo en la sección femenina de la mezquita, donde ella y Allie habían dispuesto un altoparlante para que las mussallies femeninas (congregantes) pudieran unirse a las oraciones tal como ocurría en la mezquita misma.

“Viví en Ciudad del Cabo durante un año, hace dos años, y solo poder ir a la mezquita con frecuencia y ser parte de esa comunidad realmente nos ayudó a ver lo que estaba sucediendo en nuestras comunidades, que comenzó nuestra jornada. Realmente no estábamos haciendo nada fuera de la experiencia espiritual del Islam. lo que queríamos era ser parte de la mezquita”, declaró Khan.

Khan y Allie posteriormente lanzaron una invitación iftaar a Masjid Siraatul Jannah para los mussallies femeninos, que estaba programada para el viernes. Dijeron que el representante de la mezquita, a quien solo nombra como “el Imán de la mezquita”, declaró que una “reunión de esta naturaleza” no podría ocurrir dentro de la mezquita: “Seguimos diciendo que es solo un iftaar, es un pequeño reuniéndose para algunas de las mujeres en el sur de la ciudad “, agregó Khan.

Ella y Allie fueron informadas de que la junta de la mezquita tomó la decisión de que no se permitiera el iftaar: “Todo se sacó de contexto y explotó como lo hizo, porque la mezquita recirculó el cartel, prohibiendo y diciendo que esto está prohibido y que no lo aprueba “, afirmó Khan.

Mientras los organizadores esperaban que unas pocas mujeres asistieran al iftaar, Khan dijo que debido a la circulación de la invitación, cerca de 30 mujeres asistieron.

“El iftaar se convirtió en una representación de nuestras voces”, agregó.

Las mujeres procedieron a la sección demarcada para mujeres, que tiene una entrada separada: “Nos dijeron que la sección no es una instalación femenina, en realidad es para viajeros. Entonces, las mujeres no tienen permitido orar allí. Pero, hay grandes carteles que dicen ‘instalaciones femeninas de Salah (oración)’.

“Las mujeres trajeron su comida, la pusimos en un círculo, nos sentamos y realmente fue muy lino. Justo antes del llamado a la oración, la electricidad se fue. Llegamos a un consenso de que esto no era un acto de parte de la mezquita “, explicó. Después de realizar maghrib salah (oraciones del atardecer), Khan y otra mujer se acercaron a un cuidador de la mezquita y le pidieron que abriera un salón de clases para que las damas completaran iftaar y realizaran oraciones de taraweegh.

“Estábamos sentadas en la más absoluta oscuridad y no comíamos realmente, porque no podíamos ver. Dijimos que realmente nos gustaría estar en una sala con un altavoz para que podamos leer taraweegh y él dijo que de ninguna manera”. Khan explicó que las mujeres se solidarizaron en lo que ella denominó “una protesta pacífica” en el patio de la mezquita. Justamente cuando las oraciones de Isha (oraciones de la noche) estaban a punto de comenzar, un grupo de hombres se acercó a las mujeres y les exigió que no oraran en congregación y abandonaran el área. Khan dijo que un hombre procedió a empujar a una mujer mientras ella protegía a su hija que estaba tratando de registrar el incidente: “Él cargó contra ella y empujó a la madre y a una de las mujeres y traté de quitárselo y tratar de calmar a la madre, porque en este punto ella estaba temblando “.

si no hacemos una declaración, simplemente nos seguirán tratando de esta manera.

El lunes por la noche se prohibió nuevamente a las mujeres realizar oraciones en una sección de la mezquita. Una mussallie, Sumaya Hendricks, compartió el incidente en las redes sociales con un video grabado por mussallie Tazkiyyah Amra. Hendricks explicó que un grupo de mussallies femeninas fueron insultadas y llamadas “imbéciles”. Se puede escuchar a un hombre afirmando que las mujeres no pueden estar a la vista de los hombres durante las oraciones.

No Hay Absolutamente Ninguna Prohibición en el Corán y la Sunnah 

Si bien no se pudo contactar a un representante de la mezquita para hacer comentarios, varios académicos locales han intervenido en el incidente, entre ellos el director del Departamento de Estudios Islámicos del Colegio Internacional de la Paz de Sudáfrica y profesor en el Instituto Medina de Sudáfrica, Sheij. Fakhruddin Owaisi. El dijo que el maltrato de las mujeres es una violación directa de las enseñanzas del Profeta, que  en su tiempo, denunció a los hombres por impedir que sus mujeres ingresen a mezquita o masaajid.

En el tiempo del Profeta las mujeres solían venir a la Mezquita y solían rezar detrás de Él. Dijo muy claramente en un hadiz sahih (registro auténtico de sus dichos): “No eviten que las siervas de Allah entren a su casa.

Agregaron que dentro de las tres mezquitas más sagradas de La Meca, Medina y Jerusalén, las mujeres disfrutan de iftaar y salah en los recintos. Owaisi agregó que en términos de observación del iftaar en una mezquita, tanto a hombres como a mujeres se les han dado las mismas reglas; ninguna persona debe hacer desorden en la mezquita, las personas deben vestirse modestamente y nadie debe hablar en voz alta.

No hay nada que impida que nuestras hermanas tengan salah o iftaar en la Mezquita. No hay absolutamente ninguna prohibición en el Corán y la Sunnah (tradición). La prohibición de que las mujeres entren es el resultado de normas culturales heredadas de la región de Indo-Pakistaní.

Además, elogió a las mujeres por la valiente postura que tomaron y por no haber cedido a la intimidación.

Fuente: The Voice of The Cape