Feminismo Islámico: No Existe un Unico Feminismo Válido y Universal

 

Entrevista dada a la periodista española Lucia El Asri para su Investigación Académica “Allah es Feminista: Evolución del Feminismo Islámico”

1.- ¿Por qué Crees que el Feminismo también puede ser Musulmán?

Creo que no hay incompatibilidad entre ser feminista o incorporar la perspectiva de género a la forma de entender el mundo y profesar una religión. Un ejemplo de ello, fuera del Islam, es el movimiento de católicas por el derecho a decidir, en el cual las mujeres reivindican sus derechos sin dejar de lado la religión, sino más bien enfatizando el hecho de su pertenencia a un credo.

En el caso particular del islam no sólo es posible sino que es una consecuencia natural del ser musulmana, ya que si examinas el Corán, existe una premisa de igualdad para hombres y mujeres. Ambos son creados por Dios, con los mismos derechos y deberes y su experiencia espiritual es igual. Si entendemos el Feminismo como un estado de conciencia y una voluntad de acción respecto a los derechos de las mujeres y a las injusticias que los vulneran, eso es el Islam, que además aporta la dimensión trascendental: Las mujeres merecemos vivir en sociedades justas y establecer relaciones de género equitativas, porque somos creación de Dios y cuando se vulneran los derechos de la mujer, se atropella la libertad y dignidad inherentes a nuestra naturaleza divina.

2.- ¿Cuáles crees que son las principales diferencias entre el Feminismo que nace en Occidente en el siglo XIX y el Feminismo Musulmán que nace alrededor de los 90?

En el principio del feminismo musulmán no había mucha diferencia ya que el feminismo que nace en los países árabes se desarrolla bajo el alero de los postulados occidentales. Hoy, el feminismo islámico tiene mayor “conciencia de sí mismo” y eso es muy saludable. La mayor diferencia, creo yo, reside en esa dimensión trascendente que te mencionaba. El feminismo tradicional dice “Sin Patrón, Ni Dios, Ni Marido” el feminismo islámico dice: “Con Dios! Porque de Dios venimos y a Dios regresamos; y en lo demás tenemos derecho a elegir y vivir con equidad”.

Otra diferencia que yo veo, es que el feminismo islámico se aparta del universalismo colonial que promueve la corriente más tradicional y por eso se le acusa de no ser un feminismo de verdad; yo creo que esta visión es injusta y dañina: Todas nos necesitamos para avanzar y si queremos logros concretos hay que aceptar que el feminismo, más allá de la teoría, es una práctica cotidiana, es en el día a día donde se generan los cambios; es pretencioso creer que existe sólo un Feminismo válido y universal, descontado del contexto histórico de cada pueblo, porque no hay un solo tipo de mujer.

Puede que todas estemos combatiendo una lacra común: El machismo en todas sus manifestaciones, sin embargo, la forma de llevarlo a cabo está fuertemente arraigada a las costumbres, la mentalidad, las creencias de cada cual, y nadie mejor que nosotras mismas, desde dentro y conocedoras de esa verdad, para enfrentarnos a ese patriarcado.

3.- ¿Están las Mujeres Musulmanas oprimidas?

Si, lo estamos, pero no por Dios, sino por el patriarcado, tal como lo están todas las mujeres en el mundo. El Islam no me oprime, los estereotipos y la misoginia de la sociedad chilena, sí lo hacen.

En lo que respecta el Islam, el patriarcado de la época anterior al Islam y el venido de occidente, gracias al colonialismo, han hecho lo suyo. Lo que sucede en algunos países musulmanes con las mujeres es horrible, pero no es una muestra de la creencia religiosa en sí, sino del patriarcado: Discriminación, abuso sexual, tráfico de mujeres, existen en todo el mundo; lo que sucede es que en occidente tenemos la enfermedad de la soberbia y se nos hace más fácil mirar a lo lejos que mirarnos a nosotros mismos.

Por ejemplo, se ha generado mucha polémica por la noticia de una mujer en medio oriente que fue obligada a casarse con su violador, pero este tipo de leyes existían también en occidente; de hecho en Chile hace 100 años el código civil la estipulaba como solución compensatoria al rapto y violación de una mujer y aquí las leyes vinieron de Europa.

Pienso que hay que enfrentar los problemas con honestidad y de raíz, en vez de  asumir la actitud facilista e imperial de echar la culpa a la religión o a una cultura que no conocemos.

4.- ¿Qué opinas del uso del Hiyab?

Es una prerrogativa de la mujer musulmana y en tanto tal, es libre de usarlo o no. A mi personalmente me gusta usarlo, pero eso sólo marca una preferencia de hacer visible mi opción religiosa, no marca mi grado de piedad ni dice nada de mi como ser humano. Podría no usarlo y mis cualidades – y defectos -seguirían ahí mismo.

5.- ¿Qué opinas de la decisión que pretende restringir el uso del velo en lugares públicos en algunos países occidentales?

Pienso que es una medida absurda que sólo demuestra el nivel de miedo a lo diferente de algunas sociedades. Por otra parte, hay mucha confusión y desconocimiento respecto al Islam; ponen en el mismo saco como prendas islámicas el Velo, el Niqab y la Burqa; un debate serio sobre cualquier tema tiene que darse en un marco de información, entendimiento y sobre todo de consenso entre quienes se verán afectados. Quienes abogan por la restricción del velo no saben ni entienden sobre Islam y lo que saben lo juzgan desde una perspectiva de superioridad cultural; puede que los fines sean plausibles pero el fundamento adolece de consistencia.

6.- ¿Y de la imposición de llevarlo en otros Países Musulmanes?

Soy de las que piensa que el hiyab es una prerrogativa, como te mencioné. No son obligaciones, su ejercicio es voluntario. No estoy de acuerdo tampoco en que se obligue a usarlo. La religión no se obliga y eso incluye toda la religión, incluyendo la ropa que se supone debería usarse.

Yo no estoy de acuerdo con las generalizaciones; no existe un modelo de mujer o de hombre musulmán, de ropa, música, modales, lenguaje etc. etc.. Existen seres humanos creyentes en Allah y todo quien crea que Allah es el único Dios y Muhammad es su profeta es musulmán. Otra cosa distinta es pretender que de sujetos pasemos a autómatas; intentar disciplinar la imagen y la experiencia espiritual es un atropello.

7.- ¿Por qué muchos No Musulmanes suelen identificar el Islam como una religión opresora?

Porque no saben lo suficiente y se informan a partir de fuentes que tampoco saben mucho. La ignorancia es la madre de los miedos, los prejuicios y estereotipos.

10 Ideas Equivocadas Sobre las Mujeres Musulmanas que Usan Hiyab

Hiyabi : Mujer Musulmana que usa Pañuelo Islámico o Hiyab

Estoy segura que cuando imaginas a una Mujer Musulmana, lo primero que se te viene a la mente es una mujer con un pañuelo que le cubre la cabeza. Tal vez, te la imagines con el Niqab, que sólo deja ver los ojos, a punto de ser lapidada y puede ser que tu imaginación la dibuje con Burqa, escapando de los bombardeos en Kabul.

El Hiyab, que es el nombre del pañuelo que cubre la cabeza, parte de los hombros y el pecho, se ha transformado en un símbolo de identidad de la Mujer Musulmana en la cultura popular. Sin embargo, no es lo más importante, si bien lo más visible, sobre ser musulmana. En tiempos donde la Islamofobia está en alza en occidente, una práctica que es tan personal y diversa se ha convertido en el foco y la excusa para un sinfín de malentendidos y prejuicios que nos caracterizan de una manera reducida y unidimensional.

Yo no soy una “Hijabi” de tiempo completo, por razones que no cabe explicar en esta ocasión – tal vez no cabe explicarlas, en realidad – no obstante, sí he pasado malos ratos en algunas ocasiones usando el Hiyab, debido a los prejuicios y – tengo que decirlo- la crueldad e ignorancia de personas que, sin saber nada de mí, de mi práctica religiosa, de mis ideas ni preferencias, se atreven a juzgarme desde una supuesta superioridad cultural y ética.

Es común, por ejemplo, que me traten como una extranjera, que me pregunten si hablo español o me digan que “vuelva a mi país”. Al respecto, recuerdo una vez que Rodrigo Guendelman (Sí, el mismo que salía hablando en T.V. Chile contra la discriminación), me llamó extremista sólo por que mi condición de musulmana figura en mi perfil de Twitter. Otrxs, me han exigido responder solidariamente por la Mutilación Genital Femenina, la Fatua contra Salman Rushdie y la situación de Derechos Humanos en Arabia Saudita.

Estos estereotipos, síntomas de la pereza mental de quien los sostiene, en los cuales todas las mujeres musulmanas tienen la misma experiencia con el Hijab, en concordancia con los prejuicios de quienes las juzgan – sólo encasillan una variedad de sensibilidades, razones y dinámicas de mujeres diversas con esta prenda. Las siguientes son 10 ideas sobre las mujeres musulmanas que usamos el hiyab, que vale la pena analizar.

1.- Toda Mujer que usa Hiyab es una Dogmática Religiosa … y una Potencial Extremista.

Es un lugar común. Es imposible saber a partir de la ropa, cuan estricta en lo religioso una mujer es. Teresa Forcades, famosa monja feminista española, es un ejemplo de lo equívoco de este prejuicio. Este estereotipo es degradante, invasivo y pretencioso; supone que el “Hábito hace al Monje” y que la ropa limita la capacidad de pensar, reflexionar y cuestionar la propia Fe. Este cliché es similar al que sostiene que una mujer con minifalda o ropa sexy busca sexo casual. La idea de que podemos conocer y explicar la vida de las mujeres por la ropa, es sexista, cosificante y sólo revela los prejuicios de quien la enuncia.

2.- Todas las Mujeres que usan Hiyab son tranquilas y “quitadas de bulla”.

¿Has oído hablar de Yuna? Es una cantante, compositora y mujer de negocios musulmana. ¿Que hay de la académica y conferencista internacional Amina Wadud? ¿De la activista egipcia Samira Ibrahim? ¿De la consultora de la Casa Blanca Dalia Mogahed? Estas mujeres tienen algo en común: Todas usan Hiyab y no tienen miedo de desafiar los estereotipos; de hecho, ellas prueban lo falsos de estos. Por lo tanto, la pregunta es: ¿Por qué se sigue representando de una manera tan reducida a las mujeres musulmanas que usamos Hiyab? ¿Quién gana reforzando estos estereotipos?

3.- La decisión de usar Hiyab es del Hombre.

De acuerdo a los preceptos religiosos, la decisión de llevar Hiyab corresponde, de manera exclusiva, a la mujer. Aunque es un mantra frecuente entre muchas comunidades musulmanas que ” el Hiyab es hermoso, el Hiyab es lo que Dios quiere, el Hiyab es deber de la Mujer Musulmana”, esta es, en última instancia, una decisión fundada en las creencias y aspiraciones de cada persona ya que, de acuerdo al Corán, “No hay compulsión en la Fe.”

Que se me entienda bien. Una cosa es la brutal represión a las libertades de expresión y conciencia que existen en algunos países musulmanes; en ellos se impone a las mujeres un uniforme a usar en público, so pena de castigo. Otra cosa es que, islámicamente, desde el Corán, la decisión de usar un Hiyab nunca ha sido y nunca será la decisión de un hombre. La restricción de las libertades espirituales de las mujeres y la imposición de códigos de vestuario con respecto a la identidad religiosa, se llama dictadura, no Islam.

4.- El Hiyab protege a las Mujeres de las Tentaciones/ Acoso/ Violación.

Women-Lollipops

Falacia nivel galáctico sostenida por las corrientes dogmáticas, misóginas y extremistas del Islam Político y sus Tele Predicadores, desde La Meca hasta Qatar, para justificar el control sobre las mujeres y excusar a los hombres de su actuar irresponsable. Atribuir poderes mágicos a un objeto, no sólo cae en el ámbito de la superstición, sino que además constituye Shirk  o Idolatría, lo cual implica negar un principio básico del Islam: la Unicidad del Poder de Allah.

Ningún objeto va a evitar que nos equivoquemos, que nos asalten o nos acosen en la calle. Es nuestra capacidad de reflexión, el auto-conocimiento, el auto-cuidado y el deseo sincero de manifestar en nuestra vida la compasión del corazón, la justicia en el actuar y la honestidad en las intenciones, lo que nos protegerá a nosotrxs y a otrxs de las miserias de nuestra condición humana.

5.- El Hiyab sirve para Proteger la Belleza de las Mujeres.

Otra falacia machista y vanidosa: ¿Quién decide que es belleza? ¿Que pasa con las que no calzamos con el ideal? Este argumento tramposo, esgrimido por hombres celosos e inseguros y seguido por muchas mujeres –  tal vez para sentirse especiales, meritorias y reconocidas- nos reduce a “objetos que se miran o no” y banaliza la expresión visible de nuestra identidad religiosa, a la de un mero accesorio cosmético, cuya función es informar a los demás sobre los propios atributos físicos, estilo: “Hey! mírame, me tapo porque soy linda”.

Siguiendo esta lógica, si una mujer usa el Hiyab es porque su belleza es taaaann rutilante, que debe ser cubierta para no provocar descontrol y estragos… esto es un poco ególatra. Si el hiyab tiene por objetivo cubrir a las mujeres bellas, entonces el mero hecho de cubrirse sería una muestra de vanidad, una declaración de creernos demasiado bonitas. Esto contradice la idea, comúnmente aceptada, de que el uso del Hiyab es expresión de modestia, una manera de decir que no se espera la atención del otrxs.

6.- Las Musulmanas usan Hiyab porque no saben nada de Moda.

La industria de la moda Musulmana esta avaluada en 96 mil millones de dólares a nivel internacional. Al respecto, mi opción es el Hiyab Fashion inspirado por Aisha Amin. Existen además muchas blogueras musulmanas de moda y estilo de vida. También hay diseñadoras de vestuario que son musulmanas, cuyo trabajo está dirigido a todas las mujeres. En Chile, Fran Montecino es una de ellas.

7.- Las mujeres que usan Hiyab NO pueden ser Feministas.

asma lamrabet

La mujer de la foto es la prominente escritora y feminista marroquí Asma Lamrabet, cuyo trabajo es ampliamente conocido y está disponible en Google. Es una creencia popular que las mujeres musulmanas, especialmente las que usamos Hiyab no podemos ser feministas. Este error surge, en parte, de la forma en que los medios representan a las mujeres musulmanas, que se entrelaza firmemente con características como la opresión y la dominación.

Como dijo Bel Hooks, el Feminismo es para todxs. Quien pregunta: “¿Puede una Musulmana ser Feminista?” debería cuestionarse en realidad “¿Pueden las mujeres ser feministas?” y luego “¿Por qué yo creo que algunas mujeres NO pueden?” La obligación de explicar los estereotipos está en quien los cree, no en quien los sufre.

Estos prejuicios han sido rechazados, muchas veces, por las declaraciones y actividades de las propias feministas musulmanas, quienes hemos intentado explicar cómo el Hiyab no acalla nuestra voz. Mientras que FEMEN y otras activistas redentoras, siguen tratando de “salvarnos”, sus injerencias sólo sirven para reforzar los estereotipos, acallar nuestras voces y despilfarrar una oportunidad de debatir con seriedad sobre la opresión femenina y la misoginia en la que vivimos todas las mujeres.

Personalmente, uso el Hiyab cada vez que doy una conferencia, seminario o entrevista sobre Feminismo. ¿Por qué? Porque yo quiero contribuir a romper el estereotipo que dice que una mujer con pañuelo islámico no puede ser, pensarse ni re-crearse feminista.

8.- Todas las Mujeres que usan Hiyab son Casadas.

Jajajaja…… No. El uso o no uso del Hiyab NO depende del estado civil. Si una mujer decide comenzar a usar el Hiyab después de casarse, será por razones personales y no por un mandato religioso. Asumir que es el matrimonio o la presencia de un hombre en la vida de una mujer, lo que gatilla la expresión de la identidad religiosa, es una idea machista que implica que las mujeres no tenemos una vida espiritual independiente ni somos capaces de tener una espiritualidad como personas autonómas.

9.- Todas las Musulmanas usan Hiyab.

Incluso en países de mayoría musulmana, como Marruecos o Túnez, hay mujeres que no usan el Hiyab y no por esto son menos conservadoras y/o practicantes. Las mujeres musulmanas somos diversas en la manera como experimentamos nuestra Fe. Usar Hiyab es un derecho religioso; el cuándo, cómo y por qué sí o no, corresponde a cada una decidirlo, sin que le debamos explicaciones a nadie, ni para usarlo, ni para al dejarlo.

Tampoco es cierto que una vez que se decide usarlo, es imposible volver atrás. En lo que atañe a lo puramente islámico, el Hiyab es siempre una opción abierta; excepto en aquellas sociedades mediadas por dictaduras Teocrático-Políticas o en esos casos donde la presión familiar es un factor muy influyente en la práctica de las tradiciones asociadas a la religión.

Shirin Ebadi es una abogada de derechos humanos. Nacida en Irán, fue la primera mujer musulmana en recibir el Premio Nobel de la Paz. Generalmente, aparece en actos oficiales sin Hiyab, pero también hay fotografías de sus apariciones públicas en donde lo usa.

10.- Las Mujeres que usan Hiyab no tienen Voz ni Vida Propia.

En una de mis conferencias, una profesora me contaba que ella tenía alumnas musulmana Hijabis, a las cuales otras chicas siempre preguntaban: ¿Por qué eres tan oprimida? ¿Por qué no dices nada de esto o aquello?. Las mujeres que se cubren son las personas más visibles de las comunidades musulmanas y, por lo tanto, las más comúnmente atacadas por la ignorancia y la Islamofobia.

No es que las Hijabis no tengan voz ni vida propia; es que las personas no les reconocen esa voz ni las escuchan y cuando lo hacen, sólo buscan confirmar sus propios prejuicios.

A pesar de ser una religión con 1,7 mil millones de seguidores, las Hiyabis siguen siendo los fetiches exóticos racializados y la representación simbólica de la supuesta opresión del Islam. Ni los medios, ni las personas en general, parecen estar interesados en otro tipo de narrativas sobre las Hiyabis quienes, a pesar de la discriminación venida de un supuesto “Mundo Libre”, han sido y seguirán siendo una vibrante comunidad de mujeres, que desafían los estereotipos, que tienen éxito como competidoras olímpicas, innovadoras científicas, prodigios médicos, académicas, pensadoras y transformadoras sociales; tan diversas como las telas multicolores que tan orgullosamente exhibimos sobre nuestras cabezas.

“Entre Allah y yo” Muestra Fotográfica Sobre lo Queer en el Islam

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La idea de iniciar un proyecto de fotografía con musulmanes homosexuales se le ocurrió a la fotógrafa con sede en Toronto Samra Habib hace unos años: “Quería mostrar a todos los creativos y brillantes musulmanes LGBTQ con los que me identifico y me gustaría pasar el rato en exposiciones de arte, fiestas gays y la oración Yumu’ah”, explica.

En mi opinión, el estigma y prejuicio son algunos de los grandes desafíos que enfrentan los musulmanes queer hoy en día. El Islam está increiblemente mal entendido y la conversación sobre lo queer está recien comenzando. Podemos ser rechazamos por ser queer y musulmanes. a supuesta yuxtaposición del Islam y la Diversidad Sexual se hace aún más complicada por la hostilidad norteamericana hacia los musulmanes, en un clima en el cual los musulmanes luchan por aceptación y visibilidad. ~ Shima (en la foto)

Samra Habib describe lo que significa el proyecto “Entre yo y Allah” para ella:

“El  Islam Mainstream no siempre le da la bienvenida a los musulmanes LGTB, sin embargo, muchas de las tradiciones y  rituales musulmanes brindan consuelo y proporcionan un sentido de pertenencia a los seres humanos, sin distinción”.

La exhibición será expuesta en Toronto a partir 18 de junio en coordinación con World Pride.

Hace una década, yo tomé una decisión consciente de  vivir mi vida en voz alta. Con esto quiero decir, sin sentir miedo de expresar ninguna de mis identidades, ya sea sexual, política, cultural y / o religiosa. Naturalmente, me pareció necesario hacerlo, porque había conocido a tantos jóvenes que viven con mucho conflicto, encerrados, con miedo de vivir sus vidas. Esta es una pequeña muestra o un gesto de mi parte para que sepan que no deben subestimar a sus familias o sus comunidades. ~ Samira, participante de la muestra

Habib señala que este trabajo explora las ideas de comunidad y expresión identitaria que se inspiran en el Islam, pero que son re-interpretaciones personales de los individuos, ya sea a través de la celebración de las tradiciones musulmanas en espacios extraños o la incorporación de elementos estéticos y el simbolismo en su vida cotidiana.

En palabras de uno de los participantes, los Queer siempre han existido en el Islam: “Nosotros siempre hemos estado aquí, es sólo que el mundo todavía no estaba preparado para nosotros.”

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Feminismo Islámico en Sudán

 

El Feminismo Islámico emerge diverso en Sudán.

El Feminismo Islámico emerge diverso en Sudán.

Intentaré dar respuesta a tres cuestiones principales: ¿Cuáles son los derechos de las musulmanas según los intelectuales musulmanes masculinos de Sudán? ¿Cuáles son las posiciones sobre el Feminismo y el Islam de los grupos de musulmanas sudanesas? ¿Cuál es el camino a seguir para el feminismo islámico?

Resulta muy significativo que, desde la propagación de las teorías de la modernidad, surge una tensión en el interior de las sociedades musulmanas entre cómo se conceptualiza el Islam y la contemporaneidad en los asuntos de lo absoluto y la interpretación, el derecho a cambiar y la capacidad de lograrlo, y el poder de definir la realidad. La tensión también está presente entre la aceptación del islam en su totalidad, como religión, fuente legal, conducta moral, ideología, sistema de valores, significados de gobernabilidad, etcétera, o, por otro lado, la restricción del islam como espacio religioso.

Es, en definitiva, una tensión entre las libertades de pensamiento, juicio y acción opuestas a la acumulación de autoridad sobre los otros donde unas cuantas personas se otorgan el poder de reprimir al resto en nombre de Dios: Los que aseguran que su comprensión de la Sharia es válida para todo el mundo y que debe ser el criterio y el principio divino con el que medir todos los asuntos, desde los privados a los públicos, afirman que este camino es el único correcto. Por consiguiente, creen que no se deben tolerar las desviaciones o alternativas. Algunos estados consideran el islam como fuente de todos los códigos legales (personales, criminales, económicos, morales, de gobernabilidad…), es decir, lo que clasificaríamos y denominaríamos como estados islamistas.

En el otro extremo, existen otros que aceptan el Islam únicamente como un asunto personal. No lo codifican en leyes estatales y son lo que podríamos llamar países musulmanes seculares. Entre ambos lados existe un abanico de estados que toman del islam lo que consideran más apropiado para algunas de sus leyes. Otros aspectos de la religión los dejan como principios éticos sin codificar.

En lo que se refiere a los asuntos de la mujer, encontramos a los que consideran la Sharia como válida únicamente para elaborar las leyes familiares. Otros estados también la utilizan para las leyes criminales y para asuntos relacionados con la representación y el espacio de la mujer (posición política, códigos morales y de vestido, sistema de valores, etcétera). Del mismo modo, existen diferentes puntos de vista sobre las identidades femeninas, y los estados difieren en cómo emplear el islam para justificar la posición gubernamental hacia la mujer.

Por otro lado, la diversidad también existe entre los grupos de musulmanas que defienden sus derechos. En general, podemos distinguir entre tres grupos: las islamistas, que defienden un islam conservador y basado en las interpretaciones de los primeros expertos (hombres), aunque también existen diferencias entre ellas.

Otro grupo sería el del feminismo islámico, donde se intentan elaborar nuevas interpretaciones o buscar referencias en las nuevas interpretaciones realizadas por hombres para, a partir de éstas, crear una perspectiva feminista en el seno del islam.

Una tercera vía son las mujeres que reivindican un feminismo sin referirse al Islam ni tenerlo como referencia básica para la emancipación. Son las que llamamos feministas de cultura musulmana, en el sentido de que su religión es el islam pero intentan tratar el feminismo desde una perspectiva secular.

Principales Discursos de los Expertos Islamistas de Sudán

En Sudán existen diferentes interpretaciones islámicas sobre la cuestión de la mujer, que podríamos identificar en cuatro posiciones principales. Tres de los más destacados expertos sudaneses han escrito explícitamente sobre la mujer en el islam: Hassan El Truabi, Elsadig Elmahdi y Mahmod Mohamed Taha. A continuación repasaremos su pensamiento:

1) Hassan El Truabi es el líder del Frente Islámico Nacional y uno de los fundadores de los Hermanos Musulmanes en Sudán. En el año 2000 publicó un libro sobre la posición de la mujer en el islam. Apelando al principio del iytihad (esfuerzo personal de reflexión), argumentaba que la esencia del islam es la igualdad entre hombres y mujeres, y recalcaba que la mujer es igual en dignidad, derechos y deberes.

Según él, la mujer puede ocupar puestos de responsabilidad, incluso llegar a ser jefe de Estado o juez. En el libro, Truabi utiliza referencias a otras interpretaciones elaboradas por diferentes escuelas y pensadores para sustentar el principio de igualdad de género. Así pues, sus opiniones progresistas no se basan únicamente en sus propias interpretaciones, sino que las fundamenta en diversas fuentes con el objetivo de proporcionar justicia para la mujer.

Su principal motivación es la de dirigirse a Occidente para ofrecer una imagen más positiva del islam como religión capaz de integrar la modernidad al mismo tiempo que protege a la sociedad de los males de la modernidad Occidental. Para Truabi, las diferencias entre una sociedad moderna islámica o no islámica residen en los ideales con los que el islam protege a la población de los excesos innecesarios que derivan de la libertad desmesurada, el libertinaje sexual y otros comportamientos inmorales.

Por consiguiente, es necesario que la mujer se vista de un modo decente para que no tiente al hombre y lo provoque sexualmente. Asimismo, los hombres no deben pensar en las mujeres como objetos sexuales y deben reprimirse.

En su opinión, la reivindicación de las mujeres por la igualdad de derechos en los códigos familiares, como por ejemplo la lucha por la abolición de la poligamia y el derecho unilateral del marido por el divorcio, o que las madres consigan los mismos derechos de custodia de sus hijos, suponen reivindicaciones y luchas inútiles. Obtener estos derechos no son indicadores fidedignos de la posición de la mujer en la sociedad. Los asuntos cruciales que indican la liberación o la equidad son la igualdad ante la ley y ante Dios, la libertad de movimiento, el derecho a ocupar un cargo público, tener unos ingresos y propiedades independientes y una legitimidad de género señalada como principio.

En el libro abundan las citas coránicas y los hadices, así como fragmentos de teología que sustentan sus argumentos. Como dirigente político ansioso por aumentar su popularidad, Hassan El Truabi no sólo no puede permitirse ofender a las mujeres, sino que debe apoyar sus peticiones. Muchas sudanesas han reaccionado positivamente a sus propuestas y consideran que, efectivamente, su emancipación puede conseguirse a través del islam.

2) El segundo libro está escrito por Elsadig Elmahdi, líder de la organización Ansar y del partido político Umma. Publicado en 1986, abarca la condición general de la musulmana, el derecho a la igualdad, la dignidad y los deberes de la mujer. Elmahdi argumenta que los principios de equidad de la convención sobre la eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer (o CEDAW, sus siglas en inglés), pueden aplicarse a la musulmana y que, por lo tanto, los estados deben ratificarla.

En el libro recalca que una comprensión progresista del islam puede combinar la religión y la modernidad sin entrar en contradicciones. Los asuntos de libertad personal, entre éstos la libertad sexual, los considera occidentales y no islámicos. De todos modos, las garantías de igualdad en asuntos constitucionales y legales relacionados con la ciudadanía, los derechos políticos y las leyes laborales pueden ser islámicos y modernos al mismo tiempo.

El libro también analiza la poligamia, la igualdad en el divorcio y en la herencia, la equidad en el valor de los testigos, la disciplina de la esposa, el velo y la protección de la mujer frente a la violencia. Se centra en analizar la desigualdad y en explicar cómo ésta puede superarse a través de medios civiles que vayan más allá de la tradición, por ejemplo, en la distribución desigual de los bienes, o cómo incluir estipulaciones en los contratos de matrimonio para restringir la poligamia o el derecho unilateral del marido en el divorcio.

Elmahdi defiende que la musulmana ocupe cargos de responsabilidad en los tribunales o en el Parlamento. Asimismo, sitúa el testimonio de la mujer al mismo nivel que el del hombre. Para él, la opinión de que la mujer sólo tiene la mitad de capacidad mental que el hombre (que todavía mantienen algunos expertos) no es sostenible. Además, considera que la mutilación genital femenina no es una práctica musulmana y que debe ser prohibida legalmente. En conclusión, Elsadig Elmahdi se muestra optimista afirmando que la igualdad es posible, y se apoya en diferentes fuentes y en el principio islámico de la igualdad entre seres humanos para corroborarlo.

3) El tercer intelectual es Mahmod Mohamed Taha, que elaboró una visión radical relativa a la interpretación del Corán. Considera que el islam contiene dos mensajes principales, uno válido para todos los musulmanes de todas las épocas (los versos revelados en la Meca) y otro específico para la gente de Medina, donde el profeta era un líder político y el jefe de Estado. Estos últimos versículos del Corán le habrían sido revelados para guiarlo en su posición de gobernante. Por consiguiente, se pueden extrapolar estos versículos de Medina a otra época, pero cambiando las normas según el contexto, ya que la época del profeta es única y no puede repetirse.

Según este argumento, todos los versículos relacionados con las relaciones de género y los asuntos que afectan a la mujer en particular son del periodo medinense. En consecuencia, no están totalmente cerrados y se pueden realizar nuevas interpretaciones y leyes.

Los asuntos de controversia, como lo puestos de responsabilidad, las leyes discriminatorias de la herencia, la poligamia, el velo, la segregación, la obediencia al hombre, etcétera, pueden considerarse, de este modo, como algo únicamente válido para la gente de Medina. Los versículos revelados en la Meca se centran en la creencia en Dios, en la profecía, en el juicio después de la muerte, la recompensa y la relación entre los seres humanos y Dios.

Todos estos versículos se afanan en volver a las personas en creyentes íntegros. Para Mahmod Mohamed Taha ésta es la esencia del islam. A finales de la década de los setenta, reunió estos argumentos en su libro El segundo mensaje. Otro de sus libros trata de los derechos de la mujer, donde la igualdad debe aplicarse en todos los ámbitos, incuso en el matrimonio. La segregación y el velo los considera principios no islámicos, y la simplicidad en la vida es la esencia para salvaguardarse de la maldad.

Sus opiniones fueron seguidas por un grupo al que llamó los Republicanos, lo que indica la influencia del pensamiento de la revolución francesa y de la filosofía griega. Sus seguidores, tanto hombres como mujeres, eran principalmente de la élite, ya fueran estudiantes o profesionales. El gobierno lo acusó de herejía y lo ejecutó en 1984. Sus seguidores fueron perseguidos y encarcelados.

Si bien el impacto de sus escritos fue mínimo, es útil para las feministas, ya que proporciona los medios más fáciles y abarcables para la emancipación de la mujer en el islam. Las feministas musulmanas más radicales pueden formular leyes seculares que mantengan la igualdad de género, al mismo tiempo que conservan el principio islámico de la igualdad entre hombres y mujeres.

Para finalizar este repaso, hablaré de la versión más conservadora del discurso islámico en Sudán: La del grupo Ansar El Sunna Elmahamadia. Está influenciado por los grupos de Arabia Saudí que promueven el wahabismo, una versión purificada e idealista del islam que reivindica ser la única verdadera, capaz de llevar a los musulmanes a una sociedad justa. No apuestan por la conversión violenta o por la lucha para conseguir esta nación ideal.

Creen que el no politizar el islam por la fuerza es la única estrategia viable para convertir a cuantos más grupos mejor al camino verdadero. Su principal discurso está basado en la pureza y su suscripción total a los mensajes de Dios y del profeta, sin ninguna posibilidad para la interpretación a manos de los reformistas. Se apoyan en las palabras del gran experto Ahmed Ibn Hanbel, que creó el Hanbli Madahab, conocido como la opción más estricta y sin cabida para la interpretación o el razonamiento.

Con relación a las sudanesas, su discurso defiende el velo completo que cubra todo el cuerpo, incluida la cara, los brazos y las piernas. Permiten el derecho a la educación y al empleo pero con preferencias por determinados campos y condicionados por la vigilancia masculina y la falta de libertad de movimiento fuera de la ciudad. Prefiere la exclusión de la mujer, que éstas no accedan a los derechos reproductivos como la planificación familiar, y consideran que no deberían trabajar si sus maridos pueden mantenerlas.

Este ideal, sin embargo, no lo siguen las sudanesas que integran esta tendencia, pues insisten en el derecho a la educación y al trabajo, si bien sí se adhieren al velo completo. Se trata de un movimiento urbano que influencia y alcanza en su gran parte a hombres y mujeres educados, aunque no necesariamente los del nivel más alto. Su cantidad no es muy grande pero su influencia política avanza entre los dirigentes del gobierno.

No obstante, la imagen femenina que crean es muy ajena a Sudán en términos del velo que utilizan, parecido al de las saudíes. Por otro lado, no condenan la mutilación genital femenina. Tras haber resumido los principales discursos, acto seguido paso a contextualizar los diversos grupos de mujeres en Sudán.

El Feminismo en Sudán

a) La conceptualización del feminismo

La diversidad de experiencias de las sudanesas, y de la sociedad civil en general, debemos analizarla conceptualizando el significado del feminismo y la pluralidad de percepciones de quienes lo reivindican. Las feministas musulmanas también son diversas, y en este amplio y heterogéneo espectro feminista podemos trazar cuatro categorías principales de movimientos feministas en Sudán, utilizando el criterio del tipo de acción que realizan. Otro modo de calificar el feminismo es en su relación con el islam y el secularismo.

– Clasificación a Partir de la Tipología de las Acciones:

1) Feministas académicas que intentan, internacionalmente, originar disciplinas que visualicen a la mujer. Para ello, desarrollan nuevos marcos teóricos, conceptos para analizar el fenómeno de las relaciones de género a nivel histórico y actual, etcétera.

Efectivamente, es imprescindible producir nuevos conocimientos y replantear los ya disponibles. Sin embargo, el propósito debe tener un objetivo. Como yo lo entiendo, este objetivo debe ser el de divulgar el feminismo más allá de la academia para contribuir, aportando información y herramientas, a la defensa de la igualdad de género.

Igualmente, se debe influenciar de forma directa a los responsables políticos para que emprendan medidas institucionales que ayuden a cambiar leyes, el sistema educativo, los medios de comunicación, los programas de desarrollo, las estructuras organizativas, etcétera. Todo ello para lograr una mayor equidad de género y un fortalecimiento de las capacidades de la mujer. Del mismo modo, también es necesario generar un cambio en una misma y en los colegas universitarios (profesores pero también estudiantes) para que entiendan el feminismo y trabajen para conseguir estos objetivos.

En Sudán, el feminismo académico es interdisciplinar y reúne a feministas de diversas perspectivas para comprender las teorías y conceptos feministas. A su vez, es transdisciplinar, ya que traspasa las fronteras de la universidad y se implica con los responsables políticos y con el activismo civil en asuntos de la igualdad de género.

Esto último es crucial y es el enfoque para encaminar el feminismo hacia futuros diálogos sobre cómo convertir el feminismo en un elemento relevante, tanto en la teoría universitaria como en la práctica.

2) En la sociedad civil, las feministas no son un grupo homogéneo, del mismo modo que no se espera que lo sean en la universidad. En ocasiones, representan el dinamismo de una sociedad civil con todas sus contradicciones y conflictos. En otras, representan la solidaridad, el trabajo en red y la complementariedad. Esto último es destacable en las acciones enfocadas a ayudar a las mujeres pobres que han sufrido directamente los conflictos armados para que puedan conseguir los Objetivos del Milenio.

3) La tercera cara del feminismo es el de la toma de decisiones a nivel formal, ya sea por parte gubernamental, de las Naciones Unidas o de las agencias internacionales. Las feministas que ocupan estas posiciones en ministerios, comités, el Parlamento, en el sector privado, en la ONU y en organizaciones internacionales, también juegan un papel activo en el cambio de perspectivas, especialmente de origen institucional. Su activismo prima a las jovenes desfavorecidas, a la mujer en general, y el fortalecimiento de la mujer en el ámbito público.

4) Una última categoría sería la que menos atención recibe. Se trata de muchas mujeres, y algunos hombres, a nivel personal que evalúan críticamente la situación de la mujer en las familias y en las relaciones de poder y deciden cambiarlo de un modo radical en favor de la igualdad y la autonomía, o también manipulando situaciones y contextos para abrir las limitaciones que coartan la emancipación femenina.

La interrelación entre las cuatro categorías es imprescindible, aunque no siempre sucede ni todo el tiempo ni a todos los niveles. Así pues, al margen de algunos cambios positivos en las leyes y en las estructuras institucionales, principalmente gracias a la acción de estos grupos, su impacto no se siente ni en la ideología estatal ni en el conjunto de la sociedad, o en su imaginario, que es lo más importante. Permanecen otras fuerzas resistentes al feminismo, en diferentes intensidades, como las estructuras de mercado, los medios de comunicación y el clero de las diferentes religiones.

Esta clasificación del feminismo en Sudán probablemente no muestra toda la imagen del país, donde ya ha empezado la polarización entre los islamistas y los grupos seculares. Por consiguiente, el análisis del feminismo sudanés debemos realizarlo en el marco continuo entre islamistas y seculares.

– Clasificación de las Activistas Sudanesas Basada en sus Puntos de Vista Religiosos:

1). Las islamistas, que no forman un grupo homogéneo y que podemos subdividir así:

1.1. Las que no consideran que discutir asuntos de discriminación de género explícitos en la ley de la familia sea crucial. Enfatizan otros asuntos por la igualdad y el fortalecimiento, básicamente en el espacio público. Así pues, no consideran que lo personal es político ni que sea la causa de la subordinación de la mujer. Mayormente son progubernamentales y no se implican en ningún proyecto que contradiga el discurso islamista masculino dominante de los teólogos progubernamentales.

1.2. Las apologéticas, sobre lo que se entiende como desigualdades en el islam. Las aceptan y las consideran como mandato divino, incluso si como humanos no podemos entender su valor. La mayoría de ellas están casadas con islamistas conservadores y su combate es oponerse a cualquier cosa que perciban originaria de “Occidente”, como el feminismo internacional. Se implican en debates para apoyar el ideal de un islam conservador.

2). Las feministas islámicas se dividen en dos grupos:

2.1. Las que creen que existe una oportunidad de reinterpretar el islam para superar todas las desigualdades. Utilizan las revisiones del Corán elaboradas por teólogas feministas o por teólogos masculinos, junto a estudios comparativos e interpretaciones realizadas en otros países musulmanes. Ellas mismas no se implican en la reinterpretación, y sólo unas pocas replican lo que otros grupos islámicos están reinterpretando. Este colectivo es, mayormente, contrario al Gobierno.

2.2. Otra categoría considera la posibilidad de lograr la igualdad de género mediante las teorías anteriormente expuestas de Mahmod Taha. Esto facilita que la mujer reivindique la total igualdad en el islam refiriéndose al primer mensaje revelado en la Meca. Los escasos versículos que algunas feministas califican como discriminatorios provienen de Medina, y en consecuencia, son contextualizados y pueden reelaborarse mediante nuevas leyes afines a sus contextos socioculturales y políticos. En este sentido, los musulmanes pueden formular leyes basadas en la igualdad promulgada en el primer mensaje revelado y omitir algunos detalles del segundo, ya que el contexto ha cambiado.

Tanto las islamistas como las feministas islámicas no forman grupos homogéneos, aunque comparten una misma premisa: no es necesario salir del islam para hablar de igualdad y justicia. Sin embargo, no suelen contribuir por sí mismas a los debates teológicos ni a las propias interpretaciones del Corán.

Debemos señalar que cuando las feministas musulmanas sudanesas que no son partidarias del gobierno empezaron con la cuestión de la reinterpretación del islam, Sudán se encontraba bajo un régimen islamista. Así pues, estas mujeres reaccionaron contra un gobierno que pretendía anular algunos de sus derechos con una constitución y un sistema legal forjados en nombre del islam. Asimismo, perseguían una mejor interpretación para lograr más derechos, influenciadas por unos objetivos internacionales sobre los derechos de la mujer y también por los discursos progresistas de algunos intelectuales masculinos, especialmente Turabi, Sadiq el Mahadi y Mahmoud Taha, de los que anteriormente ya hemos expuesto sus argumentos.

Este contexto me lleva a pensar que es improbable que prevalezca en Sudán un proyecto islamista retrógrado con la mujer, ya que las sudanesas, en general, no son conservadoras y no desean que sus derechos públicos retrocedan. De igual modo, el contexto internacional tiende a apoyar los proyectos menos conservadores o incluso los seculares.

3) Las seculares:

Las feministas seculares, a su vez, tampoco forman un grupo homogéneo, pues incluyen a musulmanas y cristianas. Lo que las une es que su discurso no se basa en la religión ni la consideran fuente de legislación. Creen que su lucha puede fundamentarse en situaciones comunes.

Su principal objetivo es la emancipación y liberación de la mujer en el contexto internacional, representado por las convenciones de la ONU, las recomendaciones de las conferencias internacionales y los planes de acción. Normalmente están vinculadas a las ONG, a la universidad, a partidos políticos o a otros actores no gubernamentales, aunque también encontramos algunas mujeres en el Gobierno.

De modo general, las podemos dividir entre las establecidas en el norte del país y las que residen en el sur. El primer grupo incluye una mayoría de mujeres musulmanas, mientras que en el sur la mayoría son cristianas.

3.1. Feministas seculares en el norte del país:

El grupo trabaja para la conservación de los derechos políticos y laborales amenazados por el gobierno o por la presión de los islamistas conservadores. Igualmente, lideran, junto a algunos hombres, el debate para implementar una fuente no religiosa para elaborar la legislación. No debemos olvidar que la primera constitución nacional de 1956 no menciona las fuentes de la legislación y por lo tanto no especifica ninguna religión. La mayoría de estas mujeres trabajan en la defensa de los derechos de la mujer, la reforma legal, la educación de las niñas, las estrategias para la resolución de conflictos y luchan contra la violencia y la práctica de la mutilación genital. Este activismo lo realizan tanto a nivel de base como colaborando con la comunidad internacional.

3.2. Feministas seculares en el sur: El surgimiento de un contundente feminismo en el sur desde los años noventa, tanto en el seno del Movimiento para la Liberación del Pueblo Sudanés como en otros grupos sureños y nubas tiene, por lo general, unos objetivos distintos al no ser mayoritariamente musulmanes. No obstante, también apuestan por la emancipación de la tradición africana hacia la ley secular basada en principios internacionales de los derechos humanos y los planes de acción de las cumbres de mujeres. Su debate es menos complejo, aunque su lucha no es fácil, ya que deben superar el sistema patriarcal tradicional.

Algunas Conclusiones Sobre Este Apartado

El movimiento feminista en Sudán, el secular y el islámico, deben enfrentarse no sólo con los teólogos islamistas, tanto hombres como mujeres, sino también con burócratas, jueces, dirigentes políticos y con el patriarcado arraigado en la sociedad. Para el futuro, tanto los grupos del norte como los del sur deben unirse para resultar más eficaces. Se necesitan líderes visionarias y estrategias para la nueva etapa de la lucha que termine con el patriarcado y logre aplicar la igualdad de género en todo el país. Existen numerosos asuntos que, al margen de los debates religiosos, podemos establecer para ayudar a esta unión: alfabetización, reducción de la mortalidad en el parto, mejora de la pobreza, etcétera. Asimismo, poder debatir el patriarcado tanto en la esfera pública como en la privada resulta crucial para que las mujeres consigamos más espacio y la aplicación de las diversas propuestas.

En Sudán, el discurso islámico sobre si el feminismo es coherente o contradictorio con el islam no abunda. Unas pocas mujeres, que con dificultad podríamos calificar de especialistas en asuntos religiosos, han empezado a predicar los deberes de las musulmanas, y son escasas las que reivindican también los derechos. El debate académico sólo se da en círculos pequeños, normalmente realizado por legalistas que se refieren a los derechos de la mujer en el código familiar.

Las razones para esta falta de debate sobre el feminismo y el islam entre las sudanesas, las podemos encontrar en varios elementos. En primer lugar, los derechos políticos de igualdad de la mujer y su representación pública se otorgaron desde la independencia, y nunca fue un asunto islámico controvertido que necesitara debatirse. El legado de la mayoría de musulmanes de Sudán es el sufismo, considerado menos exigente en lo que se refiere a la segregación y la exclusión de la mujer. El sufismo enfatiza el componente emocional del amor natural entre los seres humanos y Dios y el profeta Muhámmad (saws) por encima del castigo y la manera de comportarse. De la misma forma, el reconocimiento del sufismo a las mujeres como santas religiosas a las que acudir para su bendición (un estatus muy elevado en el legado musulmán que no encontramos en la ortodoxia) se añade al hecho de cómo los musulmanes sudaneses conciben la posición de la mujer en el islam.

Los intelectuales islámicos modernistas de mediados del siglo XX, y también posteriormente, defendieron lo que podemos definir como una posición liberal de la mujer en el islam que se oponía a la interpretación más conservadora. De igual modo, los jueces sudaneses se esforzaron en buscar diversas interpretaciones de diferentes fuentes como base para la jurisprudencia. El precedente se considera como parte de la ley y, por consiguiente, lleva a establecer legislaciones sobre la familia que favorecen, en gran parte, los derechos de la mujer. Además, desde 1900 a 1983 las leyes nacionales, excepto la familiar, no estaban basadas en la sharia, sino en la legislación británica o en una combinación de ésta con leyes indias y egipcias.

Todo este legado influencia los derechos legales de las sudanesas, así como los debates sobre sus derechos en el islam. El contexto relativamente relajado del islamismo, junto a las percepciones de un fuerte movimiento secular liderado principalmente por no musulmanes durante las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta, han logrado que las mujeres adquieran derechos como la igualdad ante la ley, la ocupación de cargos públicos y de posiciones políticas, acceso al mercado laboral y a la educación, etcétera.

No obstante, ha permanecido en un segundo plano el debate sobre los derechos en la familia, y únicamente unas cuantas voces han empezado a referirse a esta nueva interpretación -principalmente elaborada desde feministas musulmanas del extranjero, que una minoría de feministas sudanesas utilizan-. El ámbito de esta reciente discusión está relacionado con la restricción por parte del hombre al derecho del divorcio, la poligamia y otras leyes sobre la pensión y la custodia. Estas últimas no tienen origen en la teología islámica ni se mencionan en el Corán, sino que se basan en tradiciones y, por consiguiente, pueden cambiarse sin dificultad.

Para concluir esta sección, resulta evidente que los diferentes grupos de sudanesas musulmanas mantienen diversas premisas, y que los eruditos musulmanes no han logrado dar respuestas satisfactorias a todos los problemas con los que se enfrenta la sociedad, especialmente en el ámbito de la dominación, la discriminación y el subdesarrollo. El conflicto entre globalización, especificidad o relativismo cultural, la modernidad y el islam, o el feminismo y la igualdad de género en la religión, son asuntos que todavía deben debatirse con detenimiento en Sudán, así como en la mayoría de los países musulmanes y del Tercer Mundo, para reducir el conflicto y eliminar la confrontación. En la próxima sección intentaré seguir una premisa feminista que podría resolver algunos de estos conflictos.

Feminismo Islámico y el Camino a Seguir

Me gustaría introducir una nueva versión de uno de los principios del feminismo islámico que puede resolver la tensión entre el islam y la modernidad, o entre el islam y el feminismo. Va mucho más allá del alcance de este escrito poder dar una respuesta a todos los otros aspectos mencionados anteriormente, donde el conflicto se considera dominante entre éstos y el islam.

El feminismo islámico podría basar su teoría social en tres componentes intrínsecos: el amor, el razonamiento y la complementariedad.

El amor, como teoría social basada en las necesidades fundamentales del ser humano, debe lograr el equilibrio personal. La capacidad de uno mismo para dar y recibir amor debe ser la premisa de su moralidad y aspiración. Valores como la libertad, la justicia y la igualdad son inherentes en el amor. Lo opuesto aleja al ser humano del amor y le sitúa en contradicción consigo mismo.

Este mismo amor, que los seres humanos dan y reciben entre ellos, caracteriza su relación con Dios. Se ama a Dios, y la relación con lo divino es un amor concebido como algo natural. Es el vínculo del amor el que hace que las personas obedezcamos y respetemos las instrucciones de Dios en una relación desinteresada, donde pasamos del “si yo obedezco, tú me recompensas”, al “te amo, te obedezco”.

El segundo componente de una teoría social es el del razonamiento. La comprensión del universo, que regula la relación humana y la vincula a Dios, es una cuestión guiada por la razón, es decir, que puede llegarse a comprender mediante el uso del razonamiento. El razonamiento es lo que puede ser comprendido como lógico, coherente, y que nos aporta el amor y la bondad a los que aspiramos y por los que hemos sido creados.

Este razonamiento nos hace comprender las palabras de Dios como coherentes y lógicas. En consecuencia, los versículos coránicos que son interpretados fuera del contexto del buen razonamiento, o que no llevan al amor y a los principios que lo fundamentan -como la igualdad, la justicia, la libertad, etcétera-, deben reconsiderarse hasta que no contradigan nuestra primera comprensión.

Las musulmanas pueden obtener una mejora completa empleando el islam como fuente de inspiración, únicamente si se convierten en teólogas y productoras de un nuevo conocimiento sobre cómo entendemos el islam. Esto es crucial para superar la ideología patriarcal de los que interpretan el Corán.

Mi justificación de esta interpretación sobre la cuestión de la mujer en el islam está relacionada con el asunto de la esclavitud y el islam. Aunque en el Corán se haga referencia con frecuencia a la esclavitud, los musulmanes (a nivel de Estado e individualmente) la abolieron no hace demasiado. La justificación para que esto ocurriera la encontraron en el principio del islam sobre la igualdad. Motivaron la abolición en el contexto moderno y su legitimación se convirtió ya en intolerante. El empleo de la razón y del amor nos lleva al rechazo de la esclavitud.

Si utilizamos los mismos principios y razonamientos, entonces podemos contextualizar ciertos versículos y crear leyes que estén en boga con nuestra época y que no contradiga la base del islam sobre la igualdad del ser humano frente a Dios. Es la teología patriarcal la que no está dispuesta a hacerlo, así que el trabajo recae en una nueva teología feminista que logre la emancipación de la mujer a través de una reinterpretación del islam.

Del mismo modo, la desigualdad en las herencias o la obediencia al marido pueden considerarse como irrelevantes en la actualidad, como lo es la esclavitud. Si utilizamos el razonamiento y el amor, no lo aceptaremos. El defender la contextualización de estos versículos no nos hace menos musulmanes, todo lo contrario.

El tercer componente de estas premisas feministas islámicas es el de la complementariedad como base de las relaciones humanas, imprescindible para el logro de la justicia y el amor. Los que más poseen deben compartirlo con los desfavorecidos, y quienes tienen más capacidad deben completar al resto como principio religioso sin arrogancia ni dominación.

Siguiendo estos principios islámicos del amor, la razón y la complementariedad, podemos defender coherentemente las relaciones humanas basadas en el amor e intolerantes con la injusticia, la opresión, la explotación y la violencia. Asimismo, el razonamiento nos indica que los principios de igualdad y justicia defendidos en el islam no pueden sustituirse por aspectos específicos que defienden todo lo contrario.

De igual modo, la complementariedad justifica el surgimiento de la interdependencia financiera, material, intelectual, espiritual y emocional entre los seres humanos. Las relaciones entre las naciones deben entenderse también de esta forma. Si estos principios están relacionados con los derechos humanos actuales, también encajan con el feminismo liberal y el marxismo.

Los asuntos tratados por el feminismo radical, como por ejemplo la libertad de elección sexual, debemos contemplarlos también en estos tres principios. Algunos de las prácticas abordadas por las feministas, como la violencia contra la mujer, el matrimonio o las relaciones sexuales forzadas, la prostitución o la pornografía, están todas ellas condenadas en el islam ya que quedan al margen de la razón, del amor y de la complementariedad.

Mientras que algunas feministas consideran otros asuntos sobre la sexualidad como parte de los principios feministas -las relaciones extramatrimoniales, por ejemplo-, no se aceptan en el islam, porque son contrarias a estos tres principios. La infidelidad es contraria a la estabilidad matrimonial y perjudica el amor de la pareja.

Así pues, este puede resultar un aspecto del islam que contradice a los que defienden los derechos individuales por encima de ambos esposos. Es cierto que el discurso feminista no reivindica las relaciones extramatrimoniales en sí, sino que defiende la evaluación igualitaria de la conducta y los principios morales sin hipocresía. En este sentido, el islam se muestra igual de condenatorio con la doble moral, aunque difiere al no tolerar o aceptar según que acciones. Como musulmana feminista, éste es el único aspecto que considero que contradice al islam y que, por lo tanto, no puedo tolerar.

En conclusión, el feminismo, la modernidad y el islam no son contradictorios. La libertad individual vinculada a los derechos sexuales no debe considerarse como la única condición para ser musulmana, moderna o feminista. Es decir, no por estar en contra de la libertad sexual extramatrimonial una es menos moderna, feminista o defensora de los derechos humanos.

Asimismo, si te opones a la imposición del velo que cubra la cabeza, o a un vestido largo hasta los pies y las manos, no por eso dejarás de ser menos musulmana. Esta libertad personal tiene los límites en no generar problemas a la sociedad en su conjunto. Si existe algún castigo por practicarla, sólo Dios lo sabe. Las musulmanas podemos ser modernas y feministas sin entrar en contradicciones, del mismo modo que las feministas pueden ser buenas musulmanas siendo coherentes.

Una interpretación del islam donde prevalece la comprensión igualitaria y holística basada en el amor, la razón y la complementariedad, da como resultado una defensa de la dignidad, los derechos, las oportunidades, la posición social y el reconocimiento de la mujer. Es el deber de las mujeres liderar esta relectura del islam y codificar teológicamente sus principios.

Balghis Badri en “La Emergencia del Feminismo Islámico”

Meriam Yehya Ibrahim y la Verdad sobre la Apostasía en el Islam

El proceder del gobierno de Sudán no tiene base Islámica

El proceder del gobierno de Sudán no tiene base Islámica

Meriam Yehya Ibrahim es una mujer sudanesa de 27 años, embarazada de 8 meses, que se encuentra prisionera junto a su hijo de 20 meses, condenada a muerte por “dejar el Islam” para convertirse al cristianismo y a 100 latigazos por casarse con un no musulmán, hecho que de acuerdo a las leyes de Sudán equivale al adulterio.

Aunque ella fue criada como cristiana, el hecho de que su padre –con quién no convivió en su infancia- fuera musulmán hace que las autoridades consideren su unión como un grave delito.

Desde el punto de vista del Corán, Meriam no ha cometido ninguna falta, por lo tanto, no existe asidero para fundar esta flagrante violación a los Derechos Humanos en una supuesta transgresión a los preceptos religiosos.

Sobre la Apostasía

El Corán establece claramente en 2:256 que “No existe compulsión en la Fe”. Esto quiere decir que a nadie puede obligarse a entrar o a salir del Islam. El libro también agrega en 39:41 que “… Esta escritura divina, que expone la verdad, en beneficio de toda la humanidad. Y quien elija ser guiado por ella, lo hace por su propio bien…” Con este principio, el Corán garantiza la libertad de conciencia de las personas y ordena su respeto y protección.

Meriam no pudo haber dejado el Islam porque, en lo concreto, nunca fue musulmana. No obstante, aún si siguiéramos el “razonamiento” de las autoridades de Sudán, la mujer no está en falta de ningún modo.

La revelación no establece castigo a quienes abandonan la fe. En 86;90, por ejemplo, menciona que quienes abandonen el Islam darán cuenta de ello ante Allah, como de toda acción realizada durante sus vidas, pero en ningún caso ante otras personas, ni menos para que éstas determinen sanciones ni juicios.

Por otra parte, el Corán es enfático en señalar que “Aquél que mata a un ser humano, es como si matara a toda la humanidad” en 5:32.

Entonces, ¿De dónde sale la pena por Apostasía en el Islam?

Proviene de un hadiz. Un hadiz es el registro de los dichos, actividades y tradiciones del Profeta Muhammad y sus familiares y compañeros. Los hadices cuentan con una cadena de transmisión comprobable que los hace más o menos veraces.

Los hadices están por debajo del Corán – la recopilación humana no tiene la misma autoridad que la revelación divina-  y deberían ser aceptados como válidos siempre y cuando no contradigan lo establecido por la Revelación; de lo contrario NO deben ser considerados como fuente de jurisprudencia

Los defensores de la muerte por apostasía citan dos hadices cuya cadena de transmisión no sólo es dudosa sino que entran en fuerte contradicción con el Corán en varios aspectos, especialmente en lo relativo a la “No compulsión en la Fe”.

1.- Transmitido por ibn Mas’ud: el Mensajero de Allah dijo: “No es lícito la sangre de un musulmán, salvo en uno de estos tres casos: el casado que comete adulterio, vida por vida, y aquel que abandona su religión y se enfrenta a la Comunidad”.

2.- Narrado por ibn ‘Abbas: el Mensajero de Al-lâh (saws) dijo: “A aquel que cambia de religión, matadlo.” Quienes pretenden que el Islam condena a muerte a los apóstatas se basan en este hadiz. Sin embargo, pocas veces se lo cita entero, tal y como aparece en otras fuentes que demuestran su dudosa veracidad.

El análisis completo de ambos hadices en lo relativo a la muerte por apostasía, puede consultarse en el trabajo de Abdennur Prado en este enlace.

Sobre Casarse con un No Musulmán

Existe la opinión, revestidas de un fuerte sesgo machista, de que a las mujeres musulmanas se nos ha prohibido casarnos con personas que no profesan nuestra creencia.

Lo concreto es que cuando el Corán prohibe algo, lo prohíbe claramente. No hay en él una referencia explícita que prohíba el matrimonio entre una musulmana y un no musulmán, a pesar del ahínco con que se ha pretendido defender esta prescripción en base a aleyas coránicas.

Una de las aleyas que se usa para fundamentar una prohibición inexistente es aquella que exhorta a los musulmanes a no unirse en matrimonio con “Asociadores” en 2:221. Desde el punto de vista islámico, un asociador no es, literalmente, un no musulmán, sino toda aquella persona cuya vida no esté orientada a alcanzar los atributos representados por los nombres de Allah y cuya práctica espiritual no expresa piedad ni es producto de la sinceridad en su relación con Dios. De acuerdo a esto, no basta llamarse musulmán para excluirse de ser un asociador, ni toda persona no musulmana lo es necesariamente.

Cabe mencionar además, en relación al caso de Meriam Yehya Ibrahim, que en el año 2006, El principal líder islámico de Sudán, Hasan Al Turabi, ha señalado en una “fatwa” (decreto islámico) que las mujeres musulmanas tienen derecho a casarse con no musulmanes, incluidos cristianos y judíos.

Si bien las fatwas son opiniones no vinculantes para la comunidad, el hecho de que existan diferentes perspectivas con respecto a una misma situación, demuestra que no hay una verdad absoluta e ineludible en la cual basarse para infligir sufrimiento a las personas.

Las leyes de apostasía hoy vigentes en países cuyos gobiernos se llaman a sí mismos “islámicos”, no tienen asidero en el Corán y sólo responden al interés de las élites religiosas y políticas de controlar a su población para beneficio propio, a través del terror. Las interpretaciones que los hombres han hecho del Islam a lo largo de los siglos han condicionado la realidad actual. Ellos, han secuestrado nuestra fe y la han convertido en un fraude.

Esta injusticia, así como muchas otras injusticias que se amparan bajo el Islam para evitar cuestionamientos, demuestran lo urgente y necesario de una introspectiva crítica profunda, desde los mismos musulmanes y musulmanas, sobre el estado de nuestra Fe y la legitimidad de quienes alegan representarla para hablar en nuestro nombre.

Las Mujeres Musulmanas Como Excusa

Las mujeres musulmanas somos el "hoax" más usado por el Patriarcado a nivel mediático

Mujeres Musulmanas: El “Hoax” más usado a nivel mediático

Esta foto fue publicada por la página Britain First, una organización del Reino Unido de corte nacionalista de derecha, con ínfulas de supremacía racial con el texto:

ATENCIÓN MUJERES LIBERALES OCCIDENTALES

“Niñas Musulmanas son llevadas en cadenas a cumplir con Matrimonios Forzosos”.

Hagan este ejercicio: Con el ratón sobre la foto seleccionen “Buscar esta imagen en Google” ¿Cuántas noticias en medios de comunicación formales hay sobre el hecho? Sólo notas similares en blogs o post de Facebook, provenientes de la misma fuente.

Si realmente esto hubiese ocurrido: ¿No lo habrían ya registrado las grandes cadenas de comunicación trasnacional, especialmente las islamófobas, como Fox News o Diarios anti-gente-morena-del-tercer-mundo como el Daily Mail? Sólo por citar algunos sitios expertos en no perder ocasión en hablar mal del Islam.

Entonces ¿De Qué se trata la Foto?

Esta imagen está tomada de una efeméride religiosa, que los Musulmanes Chiítas celebran para describir los terribles acontecimientos que tuvieron lugar en Karbala hace 1200 años.

Este acto recuerda la ocasión en que la familia del Profeta Muhammad, formada en su mayoría por mujeres, fue hecha prisionera, incluyendo sus jóvenes nietas y niños pequeños y obligada a caminar encadenada por largo tiempo. La historia registra y ensalza la valentía de las mujeres de la casa del Profeta, que no se humillaron ante sus captores y prefirieron esta peregrinación dolorosa, antes que someterse.

En efecto, todos los cautivos, incluyendo todas las mujeres y niños, fueron cargados en camellos sin silla y sin sombrilla y les trasladaron a Kufa. Al acercarse a Kufa, su gente se reunió para verlos. Algunas mujeres de Kufa reunieron velos para ellas sabiendo que eran familiares de Muhammad. Entre los cautivos estaba Alí ibn Hussain, que se encontraba gravemente enfermo, así como Hassan ibn Hassan al-Muthanna, que fue gravemente herido en la batalla de Kerbala.

Durante el viaje de Kerbala a Kufa, y de Kufa a Damasco, la hermana de Hussain, Zainab bint Alí dio varios discursos donde expuso la verdad sobre Yazid y contó al mundo islámico las numerosas atrocidades cometidas en Kerbala. Después de ser llevada a la corte de Yazid, Zainab dio valientemente un discurso en el cual le enrostró al califa la opresión a la que ella y su familia era sometida.

Hay una película que relata estos hechos. Se llama La Caravana del Orgullo. Pueden verla aquí:

O sea, una foto que registra un acto en el cual se conmemora, visibiliza y recrea la valentía de un grupo de mujeres musulmanas, se usa para reproducir estereotipos y generar resentimientos que recaen, en gran proporción, sobre otras mujeres musulmanas. (a las cuales “hay que salvar”, claro está)

La Mujer Musulmana es un “Hoax”

ggogle islam

Las mismas narrativas de siempre, repetidas por quienes dicen cuestionarlas.

Lo de Britain First no es un caso aislado. Las mujeres musulmanas somos el gran “Hoax” o engaño de la era de comunicación digital. Aquello que se dice de nosotras en las redes sociales, en las noticias, desde los feminismos tradicionales, casi nunca corresponde a lo que somos, pensamos y queremos expresar.

Casi todo lo que circula sobre las mujeres musulmanas, está hecho en base a la opinión de personas que no tienen interés en escuchar nuestras voces ni reconocernos como iguales.

Nuestra pasividad e inferioridad son sólo imaginarios culturales. Somos las “víctimas”, las “otras” y el “problema” de género más instrumentalizado de la era global. El conflicto real es con los estereotipos que hacen de nosotras un objeto y un  problema debatible.

Hay que decirlo: Si bien los estereotipos y verdades asumidas proceden del Patriarcado en sus distintas versiones, lo más molesto es que, quienes más los usan son otras mujeres, especialmente las feministas con enfoque al activismo de la cooperación, cuyos paradigmas, trabajo y sueldo, se justifican mientras nosotras permanezcamos silenciosas, sumisas, esclavizadas por los hombres, sofocadas bajo el velo, encadenadas a tradiciones que ellas no entienden, pero creen que pueden explicar.

Líbranos del Complejo White Savior

Que Britain First, una organización de hombres chauvinistas y xenófobos caiga en este tipo de bajezas, es una prueba más de lo erróneo de la lógica Patriarcal y sus jerarquías y categorías. Ahí no hay nada que hacer, más que borrón y cuenta nueva.

Lo que me preocupa es lo que pasa entre nosotras. Muchas “Mujeres libres occidentales”, necesitan este tipo de historias fabricadas para justificar su sentimiento “White Savior” y creerse el cuento de “Yo SI soy liberada. no como esas pobres mujeres” ¡Las mismas que se las dan de ateas, se creen toda información que ven, sin mediar análisis ni investigar más allá! ¡Las activistas, desafiándolo todo menos sus propios esquemas!

Cuando aparece una información como esta, la competencia es por ver quien logra más “compartir” en Facebook, para erigirse como la heroína del día, sin tener que darse el trabajo de cuestionar los propios saberes colonizados. Lo único que se viraliza son los estereotipos. Lo que se refuerza es la violencia simbólica y las subalteridades, a favor del ganador de siempre: El Patriarcado.

El Imperialismo Occidental nos usa como excusa para invadir. El Islam Político nos usa como excusa para disciplinar. Los Feminismos de corte colonial nos usan como excusa para adjudicarse fondos concursables y ganar prestigio en el mercado de la “Cooperación al Desarrollo”. La Globalización globaliza las injusticias sociales, con toda su carga simbólica.

¿Por qué la información lanzada al Cyberespacio por una organización de corte fascista, encuentra tanto eco entre mujeres que se identifican como Feministas? ¿Por qué la información fidedigna dada por varias musulmanas respecto a la foto, no es viralizada por esas mismas mujeres?

El uso de las Mujeres Musulmanas para generar impacto mediático es un juego patriarcal de manipulación que se reproduce, principalmente, a través de otras mujeres (que no cuestionan su patriarca interior) y que no beneficia a ninguna de las involucradas.

¿Estrategias y Herramientas Mal Usadas?

¿Para qué quiero machismo ?

¿Para qué quiero machismo ?

Ninguna civilización tiene el privilegio de la Misoginia. Hoy por hoy, las mujeres del mundo nos enfrentamos, por un lado, a un recrudecimiento de la violencia y al retroceso en las conquistas de nuestros derechos; por otro, muchas están levantando sus voces para poner en duda el sistema en el que viven hasta ahora y su posición en él. Este clamor por una mayor justicia social, esta resistencia a la reacción patriarcal, tiene muchos escenarios y voces: Diferentes e igualmente relevantes.

Y sí. Hay cuestiones atroces ocurriendo en países con población musulmana. Pero también, en esos mismos países, hay mujeres arriesgando sus vidas, luchando para cambiar las cosas y resistiendo. En este contexto, necesitamos reconocernos como parte del mismo diverso movimiento. Aquí no se trata de quien salva más mujeres o quien está más emancipada, sino de ¿Cómo articulamos los esfuerzos en todos los ámbitos para desconstruir, resignificar y responder de manera coordinada contra nuestra opresión, a todos los niveles: Interno, doméstico, comunitario, social, nacional y global?

Al respecto, las redes sociales son una herramienta crucial para el cambio social, el encuentro y el posicionamiento de saberes nuevos y enfoques inclusivos respecto a los temas de derechos, alteridades y multiculturalismos. No obstante, a veces me parece que las desaprovechamos, poniéndolas al servicio del Patriarcado y sus significados anquilosados de lo femenino.

Para que los Feminismos sirvan de algo, tienen que ser primero, estrategias de descolonización interior, fuerzas revolucionarias internas; sólo así puede construirse un “Nosotras” multidimensional, inclusivo y fuerte que facilite las acciones colectivas.

Como dijo Gloria Anzaldúa: “La lucha ha sido siempre al interior, y se manifiesta desde dentro hacia afuera. La conciencia de nuestra situación debe venir de un cambio interior, que desencadena cambios en la sociedad. Nada sucede en el mundo real, a menos que pase primero en las imágenes de nuestras cabezas”.

El día que las musulmanas, las indígenas, las putas y las trans, entre otras-otras, seamos reconocidas como sujetas con capacidad de empoderamiento por nuestra cuenta y consideradas fuentes legítimas de información y experiencia sobre nuestras realidades, comprobaremos que, para vencer al Patriarcado, era necesario ganarle antes a la propia soberbia.

Reconociendo Múltiples Feminismos: La Voz de las Mujeres Musulmanas

Gráfica de la muestra “Muslima” del IMOW

El Movimiento Feminista emergió de las experiencias de mujeres con el objetivo de comprender la naturaleza de la inequidad de género que nos afecta y nuestro rol en la sociedad. Su lucha siempre ha sido lograr una mayor justicia social para las mujeres y que seamos equiparadas a la categoría de persona, tanto en lo corporal, como en lo intelectual y espiritual.

Los feminismos de la primera y segunda ola fueron objeto de fuertes críticas, por tener en cuenta sólo a las mujeres blancas, de clase media y con formación académica. Aunque el feminismo convencional y las feministas han tratado de incorporar un montón de cosas para hacer frente a esas preocupaciones, todavía hay grandes lagunas e inquietudes en cuanto a entender y hacer en este ámbito.

Lo anterior es una de las principales razones por las cuales las mujeres de color, las feministas del tercer mundo, las feministas negras, etc. no se reconocen a sí mismas en la corriente principal del feminismo blanco. El feminismo postcolonial nos ha reconocido agencia fuera de los canones de subalteridad, de ahí la importancia de este enfoque para comprender las luchas por nuestros derechos desde el sur.

La cuestión es que este “feminismo blanco y primer mundista” es un enfoque dominante, que ve el objetivo de la justicia social de género, desde una sola perspectiva. Ell@s se ven a sí mism@s como salvadores blanc@s, que pueden arreglar la situación de las mujeres en todo el mundo, incluso si esto significa falta de comprensión y respeto de los demás en cuanto a la cultura, la religión y la identidad.

La misma tendencia se ha visto en el auge de la Islamofobia en Occidente, especialmente después del 11 de septiembre de 2001. Incluso en los países donde casi no existe población musulmana, la Islamofobia y los estereotipos sobre las mujeres musulmanas están presentes en los discursos mediático e institucional.

Incluso, las personas comunes y corrientes, no sabiendo nada de Islam, se apropian de las construcciones simbólicas sobre “La Mujer Musulmana” como si fuesen la verdad última e inobjetable. Con esto, se nos mantiene a las mujeres que profesamos el Islam como Fe, en un estatus latente de “alteridad-subalteridad” en el cual no se nos reconoce voz propia ni capacidad para explicar la realidad, menos para desarrollar un discurso feminista.

Como mujeres, reconocemos que existe el patriarcado en nuestras culturas y hay algunos problemas graves en todas las sociedades con respecto a las mujeres y su acceso a los derechos básicos. La opresión femenina es un estado cotidiano y general que, de diferentes formas, nos afecta a todas. No obstante, estar de acuerdo en el diagnóstico, no quiere decir que las estrategias de emancipación y las formas que asumen las luchas por los derechos tengan que ser los mismos.

Para reclamar justicia social en nuestras sociedades patriarcales, las mujeres tenemos que ser capaces de ser socialmente justas entre nosotras. Esto implica reconocer la diversidad de sensibilidades, culturas, contextos, historias, sexualidades, aspiraciones que nos configuran como personas y la forma como esta interseccionalidad nos cruza a a cada una.

Colaboración Sí, Usurpación No

Actualmente, queda más que claro-o debería estarlo- que las mujeres musulmanas (así como las lesbianas, indígenas, latinas, inmigrantes, negras, transexuales o chicanas) somos más que capaces de hablar por nosotras mismas.

Sin embargo, admitir una realidad no es lo mismo que legitimarla. Y todavía el feminismo blanco primer mundista y burgués, cae de modo recurrente en el acto de tomar el espacio, el liderazgo y la voz en los temas de las mujeres de “La Tercera Ola”, las que nos hemos reconocido como sujetos a través del desarrollo del feminismo postcolonial.

Una prueba de ello es la cantidad de campañas online llevadas adelante por ONGS Europeas o Norteamericanas,que abogan por los Derechos de las Mujeres africanas, latinas o musulmanas, como si estas mujeres, en sus países y/o contextos no estuviesen haciendo nada al respecto. Esto sólo como ejemplo.

Los medios de comunicación y su preferencia por lo hegemónico, no muestran a menudo las realidades del activismo en el tercer mundo, pero desde los feminismos deberíamos tener claro que la usurpación deslegitima y reduce el impacto de nuestro trabajo, además de invisibilizar aún más nuestras voces.

Esto nos coloca en una posición difícil: Por un lado, estamos luchando contra el Patriarcado y, por otro, por no desaparecer tras las buenas intenciones salvadoras de nuestras compañeras del feminismo tradicional.

En los tiempos que corren , en que las mujeres de todo el mundo están luchando por su espacio, las feministas blancas, muchas veces, han hecho sólo más mal que bien, al ser irrespetuosas de nuestras identidades y valores.

Miles de Rostros de Mujeres Musulmanas

El Islam no es monolítico. Es una de las religiones más multi-raciales del mundo. Los y las musulmanes venimos en todos los colores y con nuestra identidad cultural diversa.

Esta falta de comprensión de las particularidades de las mujeres musulmanas o feministas musulmanas es bastante clara sobre la base de estereotipos establecidos por el  orientalismo y los medios. Leyla Ahmed ha denunciado esos estereotipos y dice que son muy útiles para justificar los asuntos políticos .

El feminismo blanco, occidental y auto-definido como “Universal” tiende a reproducir los códigos de la opresión y la islamofobia, al asumir estas imágenes sobre las mujeres musulmanas como la realidad, con lo cual se acerca al machismo y al dogmatismo religioso, más que a los feminismos.Esta actitud hacia las mujeres musulmanas u otras personas que no representan la corriente principal son sólo una forma de reproducción patriarcal de algunas mujeres.

Si hablamos de feminismos, debemos reconocer que esto es, en primer lugar, un proceso de ganar la propia conciencia y que  el reconocimiento de género comienza en la persona, por lo que nadie tiene derecho a imponer un marco normativo sobre este proceso.

Todas las mujeres, incluso las mujeres musulmanas entre nosotras, somos diferentes y llevamos nuestra historia propia, motivaciones, ideas y conceptos a este acto liberación, que supone la adopción de una conciencia que conduce finalmente a la construcción de un discurso feminista de género. Entonces: ¿Quién tiene derecho a decir que experiencias son mejores o más feministas que otras? Esto es el establecimiento de la jerarquía, que es exactamente lo que el patriarcado hace con las mujeres en su conjunto.

Nosotras, las mujeres tenemos que trabajar en el reconocimiento de las demás como seres humanos capaces de explicarse a si mismas y desarrollar nuestra propia retórica sobre lo que es una mujer y sobre las teorías que nos explican .

También es necesario avanzar en el reconocimiento, el respeto y la integración de diversas estrategias para construir una verdadera asociación, reapropiarse de lo universal común que es en última instancia, sólo una suma de la diversidad humana en torno a valores comunes, de lo que se supone el feminismo es una expresión.

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