Seminario Online: Feminismos, Género y Diversidad Sexual en el Islam

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El Instituto de Estudios Críticos de México invita a participar en el seminario online de introducción a los Estudios de Género en el Islam, que se realizará entre el 1 de Octubre y el 25 de Noviembre de 2018, en plataforma virtual

El seminario propone identificar los elementos de género en el Corán y su relación con los contextos en los que viven las mujeres musulmanas, así como conocer los fundamentos básicos del feminismo islámico y los activismos por la justicia de género de las mujeres musulmanas.

Además, nos interesa analizar la forma en que se construyen los estereotipos sobre las mujeres musulmanas, su origen, antecedentes y función política con una aproximación crítica.

Examinaremos el uso del velo como representación del Islam y su relación con la Islamofobia, así como las construcciones sobre masculinidad y diversidad sexual, y las disputas interpretativas e identitarias.

Se espera que, al término de este seminario, las y los participantes estarán en condiciones de mirar críticamente las narrativas sociales mainstream y los estereotipos sobre las mujeres musulmanas, comprender la Islamofobia como violencia de género, explicar las contribuciones de las pensadoras feministas musulmanas centrales y comprender el feminismo islámico como movimiento académico y político sostenido por mujeres y grupos LGTBQI dentro del Islam.

El seminario está abierto a toda persona interesada y no se requieren conocimientos previos para cursarlo.

Inscripciones en línea hasta el 30 de Septiembre

Más información en ESTE LINK

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¿Dónde está mi Espacio para Orar en esta Mezquita?

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Me gustaría compartir con ustedes una historia del reinado de Umar, el segundo Califa del Islam (que Dios esté complacido con él), que brinda poderosas lecciones hoy.

Una de las esposas de Umar bin Al-Khattab solía ofrecer las oraciones de Fajr y de Isha en congregación en la mezquita. Le preguntaron por qué había salido a la oración, ya que sabía que a Umar no le gustaba, y que él tiene un gran ghaira (respeto por sí mismo). Ella respondió: “¿Qué le impide detenerme de este acto?” El otro respondió: “La declaración del Mensajero de Allah: “No impidas a la sierva de  Dios ir a las mezquitas.” registrado en Sahih Bukhari.

Parece que la única razón por la que el califa Umar permitió que su esposa ofreciera sus oraciones en una mezquita es porque no quería ir en contra de los deseos claramente expresados del Profeta.

En la mayoría de las comunidades musulmanas occidentales de hoy, a las mujeres no se les impide ofrecer sus oraciones en mezquitas. A veces, incluso se las alienta a asistir, especialmente durante las oraciones del viernes y las oraciones de Tarawis durante el mes sagrado del Ramadán. Pero a menudo me parece que la tradición profética invocada en la historia anterior es la única red de seguridad que tienen las mujeres.

Demasiadas mezquitas tienen espacios inadecuados para las congregadas femeninas; otros tienen el espacio, pero mantienen las puertas cerradas. Aún otros tienen espacios adecuados para que las mujeres oren, pero piensan en las áreas de mujeres como el espacio que se debe guardar para los hombres que llegan tarde, porque Dios no permita que los hombres sean enviados al sótano junto con las mujeres y los niños.

Algunas organizaciones prominentes y líderes religiosos han comenzado a abordar este problema; La Sociedad Islámica de América del Norte (ISNA) publicó un folleto que identifica los problemas que enfrentan las mujeres en las mezquitas de América del Norte y ofrece soluciones factibles para comunidades musulmanas nacionales de clase media y media alta. El problema para la mayoría de las comunidades musulmanas estadounidenses no es la falta de fondos; es una falta de conciencia por parte de los tomadores de decisiones masculinas sobre las experiencias de las mujeres en las mezquitas.

La mezquita que está cerca de mi casa costó cinco millones de dólares, con pisos de mármol, tecnología elegante, hermosos jardines con una fuente a su alrededor, e incluso un entrepiso para mujeres (aunque rezamos en el sótano multi-propósito para viernes y Taraweeh), pero no hay habitaciones construidas para cuidar niños o mujeres que vienen con niños pequeños.

Esta mezquita tiene uno de los mejores espacios de oración para mujeres en el área de Chicago, pero el diseño interior se adapta a la experiencia masculina, hasta los paneles de vidrio en el piso del entresuelo de las damas con “Alá” y “Muhammad” mirando hacia afuera. Las únicas personas que pueden leer los paneles son los hombres de abajo que miran hacia arriba tratando de ver a las mujeres.

Las acciones de los líderes musulmanes conscientes no han impedido que ocurran actos más radicales, incluidos los movimientos de oraciones mixtas dirigidas por mujeres y la quizás menos radical, pero no menos controvertida, desintegración forzada de los espacios de oración de los hombres por parte de las mujeres activistas.

Las mujeres activistas que están molestas por espacios de oración inadecuados abarcan un amplio espectro ideológico: Algunas son extremadamente liberales/ progresistas, mientras que otras son conservadoras. Aún así, otras se describirían a sí mismos como “moderadas”, esperando encarnar el “camino intermedio” del Islam. Si bien entiendo y simpatizo con las frustraciones de quienes abogan por un Imamato o liderazgo espiritual femenino, creo que un problema más apremiante que enfrentan la mayoría de las mujeres musulmanas estadounidenses es simplemente el acceso a un espacio de oración igualitario y cómodo en nuestras mezquitas.

Hay dos rutas que las mujeres musulmanas podrían tomar para abordar el problema del espacio inadecuado en las mezquitas. Podríamos tomar la ruta china y desarrollar nuestras propias mezquitas femeninas, con imanes femeninos y los sentimientos de empoderamiento que se obtienen al ser completamente libres de ser quienes son como mujeres en su propio lugar de culto, donde se alienta el liderazgo femenino y nutrido. Es una idea embriagadora, pero una opción más apropiada podría ser tomar la ruta turca y trabajar con los líderes de la comunidad masculina para garantizar que nuestros lugares de culto sean igualmente acogedores para hombres, mujeres y niños. Que los espacios de las mujeres están diseñados con el mismo cuidado y atención a la comodidad y belleza que los espacios de los hombres. Esta ruta solo funcionará si las mujeres activistas tienen aliados masculinos dentro de la comunidad musulmana.

por Hind Makki activista interreligiosa musulmana estadounidense con base en Chicago.

 

 

Libro “Aisha o el Islam en Femenino” de Asma Lamrabet

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Texto valiente y bien documentado que aborda en profundidad el papel de la mujer musulmana en diversos ámbitos: intelectual, espiritual, social y político.

Para quien sólo conoce el islam a través de sus expresiones históricas más recientes -países de mayoría musulmana que han sufrido la colonización durante la época moderna- la lectura de este volumen puede suponer todo un descubrimiento ya que, frente a la imagen distorsionada de un islam patriarcal y misógino, aparece con nitidez la naturaleza igualitaria del islam de los primeros tiempos.

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Aisha Asma Lamrabet

Marruecos a Través de sus Mujeres – Fatima Mernissi

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La condición social de la mujer marroquí desvelada por la conocida socióloga y feminista: ¿Cómo aparece Marruecos a través del discurso de las mujeres? ¿ Se trata de un Marruecos familiar, es decir, el del discurso masculino, o es un Marruecos desconocido? ¿Cuáles son los puntos y sistemas de referencia del discurso femenino?.

En el prólogo del libro la autora presenta su encuesta a mujeres de horizontes tan distintos como Batul Yeluna, nacida en un harén del que nunca salió sino para visitar a su hermana, que tenía la precaución de cerrar con llave la terraza -paraíso de las mujeres enclaustradas-, entregándosela a su padre mientras duraba la estancia de las jóvenes, o Aixa, la niña que a los doce años que regresa a la aldea para contraer matrimonio, después de haber servido desde los siete en familias de la ciudad o Habiba, analfabeta e inválida, quien pasados los cuarenta, se lanza a un viaje iniciático del que regresará confirmada en su vocación de vidente.

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Inventar a la Otra: El Caso de las Mujeres Musulmanas

La foto que acompaña a este artículo, u otras similares, han sido publicadas, compartidas y comentadas a través de las redes sociales durante mucho tiempo, como expresión de la misoginia inherente al Islam, bajo descripciones como “Mujeres capturadas por ISIS para venderlas en el mercado de concubinas” o “Mujeres sometidas a matrimonios forzados” o “Imagen de los Cristianos que mueren en el Islam”.

La imagen en cuestión corresponde a un acontecimiento religioso que celebran los musulmanes chiíes, llamado Ashura, para recordar el martirio y asesinato del Imam Hussein en Karbala, actual Irak, hace 1200 años, así como el posterior cautiverio de las mujeres de la casa del Profeta Muhammad, quienes aceptaron el humillante peregrinaje de ser llevadas encadenadas desde Kufa (en Irak) a Shaam (actual Siria) en vez de someterse sin resistencia a sus captores. Destaca especialmente Zaynab bint Ali, quien tuvo la osadía de desafiar al Califa de la época, acusándolo públicamente de ir contra los principios igualitarios del Islam y ser un opresor de las mujeres y los débiles.

El uso de esta foto para manipular a la audiencia no es nueva. En marzo de 2015 el político canadiense Jason Kenney, publicó estas fotos en su cuenta de Twitter en el Día Internacional de la Mujer, para apoyar su propia narrativa sobre la necesidad de intervenir en Siria.

Las mujeres en las fotos realizan una performance para recordar un evento que ocurrió hace 1300 años. Hay miles de fotos online que nos permiten apreciar este hecho. La polémica sobre qué representa la imagen confirma que las mujeres musulmanas son el hoax más grande de la era digital. Lo que se dice de ellas rara vez corresponde a lo que son y quieren expresar. Mucho de lo que circula se basa en la opinión de personas que no tienen interés en escuchar sus voces. Su pasividad e inferioridad presunta son sólo imaginarios culturales que alimentan la islamofobia de género. Son las “Víctimas”, las “Otras” y el problema de género más explotado de la era global, gracias a la permanente y acumulativa violencia epistémica de las que son objeto.

El Feminismo, el empoderamiento, la liberación de la mujer no son cuestiones de localización geográfica ni de enunciados rimbombantes, sino de lugares declarativos, justicia y acceso en la representación. Hay una pereza favorecida por el Internet que potencia el ejercicio de ciertos privilegios discursivos. El hoax de “La Mujer Musulmana” es explotado con gozo por las ONGs, los social media y todo aquél que busca atención rápida y viral. El colonialismo en el discurso es un activo que permite una forma de vida, estatus, poder y validación.

Una buena forma de buscar justicia para las mujeres oprimidas en el mundo, ya sea por ISIS, sus maridos o sus gobiernos, es practicar la justicia de género en los discursos y representaciones. El debate sobre la capacidad de las mujeres en el Islam para ser feministas es rancio y bizantino. Si cualquier persona puede ser feminista, entonces las musulmanas también, porque son personas, punto.

Es dolorosamente cierto que hay mujeres esclavizadas por el Estado Islámico. Pero también están las que resisten, denuncian y persisten, invisibles o censuradas por las políticas de información y las lineas editoriales de los medios de comunicación o de sus gobiernos y las jerarquías religiosas. Al invisibilizarlas con manipulación informativa, se las re-victimiza, se las convierte en objetos, se las violenta en lo simbólico. Yo quiero verlas a todas, saber sus nombres, sus historias, quiero verlas de verdad. Basta de “inventar a las otras”, es hora de hablar de Nos-otras.

Pedagogía Critica en Islam, Feminismos y Género

 

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Por Vanessa Rivera de la Fuente

En mi trayectoria vinculada al desarrollo comunitario -a través del activismo y mi profesión- he aprendido que la educación popular es una práctica y metodología muy útil para descentralizar todo tipo de conocimiento.

Desde que me inicié en el Islam, estoy enfocada en crear espacios para la producción, discusión y apropiación del conocimiento religioso de parte de las mujeres en la base social. La religión no está separada de la vida cotidiana de las creyentes. Es relevante generar espacios de diálogo y reflexión crítica sobre los religioso en espacios socio-comunitarios por varias razones: Primero, porque la vulnerabilidad socio-económica es un factor común de arraigo a lo religioso. Segundo, las narrativas religiosas son patriarcales y hay que desafiarlas a todo nivel y tercero, por que cada mujer participante posee un saber que ha sido deliberadamente borrado por las hegemonía patriarcales y las instituciones.

Acceso al Conocimiento: El Diálogo es Pedagogía

La hermenéutica feminista del Islam es un paradigma que busca dotar a las mujeres de herramientas discursivas para fortalecer sus agencias y facilitar una nueva comprensión de los fenómenos religiosos al servicio de la justicia de género. Para que esto sea posible, el conocimiento debe ser accesible en el lenguaje, la metodología y la disponibilidad.

La pedagogía de liberación de Paulo Freire es esencial en los feminismos, en un momento en que los debates sobre descolonización están muy de moda en la academia. La metodología de Freire es democratizadora porque permite transferir el conocimiento de los círculos privilegiados a los márgenes y hacer visible el saber experiencial producido en la periferia y subvertir así la dinámica del poder, la representación y los discursos.

Durante mi estancia en Sudáfrica, me he comprometido con la educación popular en Islam y el Género con mujeres musulmanas de los Cape Flats. Estas mujeres tienen diferentes orígenes, razas, trayectorias de vida e historiales religiosos. Ella viven en los márgenes geográficos, culturales y epistemológicos de la realidad social de Ciudad del Cabo. Sus experiencias como musulmanas no aparecen en revistas académicas, ni siquiera son “notadas” por sus comunidades de pertenencia, altamente machistas.

En los últimos 7 meses, me he reunido con ellas de manera regular para hablar de Género, Feminismos e Islam. “Hablar” es una definición metodológica que significa estar ubicadas en posiciones iguales e intercambiables de maestra-alumna durante nuestro diálogo para facilitarnos unas a otras la comunicación de cosas que ya sabemos. Las mujeres musulmanas de los Cape Flats saben. Pero un sistema de privilegio formado por los ulemas, por la academia o por las instituciones islámicas les han dicho que no saben.

Este sistema ha secuestrado su potencial para explicar la religión por sí mismas y la noción misma de la existencia de un saber inherente. Este sistema mantiene el conocimiento lejos de aquellas que pueden beneficiarse de él, de quienes pueden usarlo para articular una narrativa de liberación en términos reales.

Conocimiento Experiencial sobre Género y Feminismos

Los temas y perspectivas en las sesiones son diversos. A menudo, no tienen nada que ver con las preocupaciones intelectuales a las que estamos acostumbradas en los feminismos islámicos, sino que con la resistencia diaria a un patriarcado que las oprime con total impunidad y la necesidad de unirse para resistirlo. La sororidad, en su contexto, es la diferencia entre la vida y la muerte.

La idea de pronunciar un sermón en una mezquita o liderar una comunidad mixta en el rezo, son cuestiones remotas para ellas. En cambio, un tema recurrente es la agencia sexual y el control básico sobre sus cuerpos. Ciudad del Cabo tiene una tasa muy alta de violencia sexual. Muchos de estos delitos afectan a mujeres o niñas musulmanas y son perpetrados por maridos o parientes. Realidades como la violación matrimonial o el incesto se cruzan con una crítica de las narrativas religiosas sobre el sexo como deber, el ojo ciego de algunos clérigos y la culpabilización de las victimas de parte la comunidad.

Las reflexiones críticas de estas mujeres, aunque no se identifican como feministas islámicas, revelan un intento radical – todavía visceral, pero completamente legítimo- de describir en sus propias palabras los problemas que les afectan y el papel que las narrativas religiosas tienen en agravar o resolver tales problemas. Ellas hacen un ejercicio real de hermenéutica con perpectiva de género basada en sus realidades, incluso si no tienen un diploma que las habilite para ellos. Su entendimiento de la Justicia de Género y cómo este concepto funciona a favor o en contra de ellas es claro.

A veces hay una yuxtaposición entre lo que el feminismo islámico dice es la preocupación de estas mujeres y lo que realmente les preocupa. Por ejemplo, la poligamia. En términos generales existe una visión muy critica sobre la poligamia entre los feminismos islámicos, los cuales cuestionan su beneficio para las mujeres. Algunas de las participantes de estas sesiones son parte de matrimonios polígamos y al tiempo de realización de estos talleres, les inquietaba que el gobierno nacional no reconociese legalmente su status de segundas o terceras esposas, lo cual les impide heredar, entre otras limitaciones (1).

No estoy tomando una posición a favor o en contra de la poligamia, simplemente señalo que compartiendo experiencias sobre cómo el Género y el Islam se cruzan en la vida real de las mujeres musulmanas en los Cape Flats emergen realidades más complejas y coloridas.

La Pedagogía Crítica y su Función Decolonizadora

La educación popular aplicada al conocimiento religioso es una estrategia concreta de decolonización que contribuye a que las participantes valoren sus propios recursos, subjetividades y talentos para explicar y cambiar sus realidades, producir conocimiento, desafiar el poder y elaborar estrategias de resistencia. Esta metodología genera un espacio donde la academia, el activismo y la comunidad pueden reunirse para encontrar un terreno común. ¿Por qué esto es importante? Una forma de impulsar esa democracia es a través del acceso al conocimiento y la producción de conocimiento.

¿Qué más necesitamos para establecer un diálogo de saberes que supere la tendencia a la abyección en las prácticas feministas? La experiencia sugiere que es un error épico alienar a ciertos grupos de mujeres, simplemente porque no las encontramos en nuestra realidad inmediata o porque no son tan progresistas/ feministas/ liberales “como nosotras” para ser bienvenidas en nuestras luchas. El feminismo islámico, como todo feminismo, trabaja basado en la idea radical de que las mujeres son personas. Por lo tanto, es un hecho valioso que las mujeres sean seres con matices, diversidades y contradicciones.

Todavía queda la tarea de sistematizar esta experiencia de una manera que pueda ser accesible y replicable en otras comunidades y grupos. Estamos trabajando en ello.

(1) A la fecha, la Corte Suprema de Sudáfrica ha aprobado la idea de reconocer los derechos de las esposas en uniones polígamas.

 

Feminismos Islámicos – Varias Autoras

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Compilación de Ramón Grosfoguel

La obra es una compilación de un grupo de destacadas intelectuales, activistas y luchadoras por la liberación de las mujeres musulmanas.

El mensaje del Corán tiene un principio radical de igualdad de género. El Corán siempre habla de la humanidad y establece una igualdad de derechos y deberes tanto para hombres como para mujeres.

Son muy pocos los versos del Corán (menos de cinco) que han sido utilizados para justificar prácticas culturales patriarcales, y para eso los intérpretes patriarcales han tenido que distorsionar bastante los sentidos del árabe clásico y el espíritu de la revelación cambiando el significado de las palabras y obviando los contextos históricos e inter-textuales en que los versos fueron revelados. De manera que para las feministas islámicas el mensaje del Corán provee posibilidades de crítica a la dominación patriarcal.

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