Seminario Online: Feminismos, Género y Diversidad Sexual en el Islam

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El Instituto de Estudios Críticos de México invita a participar en el seminario online de introducción a los Estudios de Género en el Islam, que se realizará entre el 1 de Octubre y el 25 de Noviembre de 2018, en plataforma virtual

El seminario propone identificar los elementos de género en el Corán y su relación con los contextos en los que viven las mujeres musulmanas, así como conocer los fundamentos básicos del feminismo islámico y los activismos por la justicia de género de las mujeres musulmanas.

Además, nos interesa analizar la forma en que se construyen los estereotipos sobre las mujeres musulmanas, su origen, antecedentes y función política con una aproximación crítica.

Examinaremos el uso del velo como representación del Islam y su relación con la Islamofobia, así como las construcciones sobre masculinidad y diversidad sexual, y las disputas interpretativas e identitarias.

Se espera que, al término de este seminario, las y los participantes estarán en condiciones de mirar críticamente las narrativas sociales mainstream y los estereotipos sobre las mujeres musulmanas, comprender la Islamofobia como violencia de género, explicar las contribuciones de las pensadoras feministas musulmanas centrales y comprender el feminismo islámico como movimiento académico y político sostenido por mujeres y grupos LGTBQI dentro del Islam.

El seminario está abierto a toda persona interesada y no se requieren conocimientos previos para cursarlo.

Inscripciones en línea hasta el 30 de Septiembre

Más información en ESTE LINK

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Malasia: Dos Mujeres Condenadas a Pena de Azotes por Relación Lésbica

 

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Criminalizar las relaciones LGBT fomenta la intolerancia y la discriminación

Las autoridades de Malasia deberían retirar el caso contra dos mujeres por relaciones homosexuales, dijo Human Rights Watch. Un tribunal condenó a las dos el 12 de agosto por violar una ley estatal de la Sharia que penaliza las relaciones sexuales entre mujeres y sentenció cada una a seis golpes de caña y una multa de 3.300 ringgit (800 dólares estadounidenses).

El gobierno de Malasia debería prohibir el castigo del azote, que constituye tortura según la norma internacional de los derechos humanos.

“El azote programado de dos mujeres es el último golpe para la comunidad LGBT de Malasia, que esperaba una mejor protección bajo el nuevo gobierno del país”, dijo Graeme Reid, director del programa de derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT). “Este enjuiciamiento y castigo solo alimentará la reciente ola de homofobia y transfobia en Malasia”.

Bajo la Constitución de Malasia, cada estado está libremente facultado para promulgar leyes que rigen los delitos de los musulmanes contra los preceptos islámicos. El estado de Terengganu, como la mayoría de los estados en Malasia, ha prohibido las relaciones sexuales entre mujeres, o musahaqah. Los medios locales citaron al fiscal en el caso diciendo que esta será la primera vez que mujeres sean azotadas por relaciones homosexuales en el estado.

Los golpes con vara es considerado un castigo cruel e inhumano en virtud del derecho internacional y debería ser abolido, dijo Human Rights Watch. La criminalización de las relaciones sexuales entre mujeres también viola las obligaciones de Malasia en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), que Malasia ratificó en 1995.

Al concluir el examen CEDAW más reciente de Malasia en marzo de 2018, El Comité de la CEDAW pidió a Malasia que “modifique todas las leyes que discriminan a las mujeres LBTI, incluidas las disposiciones del Código Penal y las leyes de la Sharia que penalizan las relaciones del mismo sexo entre mujeres y el travestismo” y “prohibir los azotes de las mujeres como forma de castigo”.

El caso llega en un momento en que la posición del nuevo gobierno sobre los derechos de las personas LGBT en Malasia está bajo un intenso escrutinio. El 8 de agosto, el ministro de asuntos religiosos ordenó la eliminación de retratos de activistas de derechos de personas transgénero y activistas de derechos LGBT en una exhibición de fotografías en el Festival de Georgetown, citando la política del gobierno de “no promover los derechos LGBT”. El ministro del Departamento del Primer Ministro, Fuziah Salleh, defendió la acción diciendo que las personas LGBT no son deseadas como “modelos a seguir para sus hijos”. Un mufti o jurista islámico, de Penang, comparó el activismo LGBT con la lucha “por la libertad de los animales”.

La sección 377A del código penal federal, una reliquia colonial británica, prohíbe “relaciones carnales contra el orden de la naturaleza”, definido como la relación oral o anal entre un hombre y otra persona de cualquier sexo, punible con hasta veinte años de cárcel y azotes. La sección 377D del código penal también proscribe “cualquier acto de indecencia grave con otra persona” – históricamente destinado a referirse a las relaciones con personas del mismo sexo – punible con hasta dos años de prisión.

“El nuevo gobierno de Malasia debe resistir la discriminación y la brutalidad y fomentar una cultura de tolerancia e igualdad”, dijo Reid. “Como parte de ese esfuerzo, debería tratar de abolir todas las leyes contra la conducta del mismo sexo y poner fin a la práctica cruel del azote de una vez por todas”.

Fuente: Human Rights Watch

Tu Islam es Personal: Consejos para Mujeres Conversas

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Aunque cada trayectoria y cada persona son únicos en sí mismos, hay algunos consejos clave, experiencias y puntos de vista que, en mi opinión, son como polvo de oro para las conversas al Islam. Como soy mujer y también tengo algunos temas específicos de género, me gustaría presentar mis consejos para mujeres conversas al Islam.

Sigue tu viaje espiritual individual a tu ritmo
El Islam se trata de ti, de Allah y de nadie más. Obviamente, tendrá un impacto en los demás y deberías tratar con otras personas respetuosamente, pero no debes hacer todo al mismo tiempo o de acuerdo con lo que X, Y y Z dice. Tú tienes el control. Estás haciendo esto por ti y nadie más. NO te sientas presionada a hacer algo con lo que no te sientas cómoda.. y esto vale incluso para el momento en que decidas usar el velo islámico: No es obligatorio y nadie puede obligarte a ello. Que te digan que DEBES usarlo o hacer cualquier otras cosa relativa a la Fe para lo cual no estés lista, si quieres ser una buena musulmana, es VIOLENCIA.

No confíes en Sheikh Google
Internet es un lugar solitario y peligroso de extremismo, información errónea e intolerancia frente a otros musulmanes (chiíes, suníes, ahmadi, sufíes, etc.) y no musulmanes. Habla con personas que conocen tu contexto cultural, busca buenos expertos y confía en amigos de confianza. También recuerda que tus amigos y familiares no musulmanes son más sabios de lo que crees. Además (lo más importante) – ¡un poco de sentido común es de gran utilidad!

Mantén tu nombre
Tus padres te conocen desde hace décadas por un nombre. No los obligues a llamarte por tu nuevo nombre ‘musulmán’, especialmente uno que no puedan pronunciar. NO es obligatorio que lo cambies, no hay tal cosa como un nombre musulmán. Tú eres una musulmana con un nombre e identidad cultural propia.

No te vistas como si fueras a una fiesta de disfraces
Incluso si eliges usar hiyab, es posible que desees comenzar con ropa modesta al estilo occidental. No te disfraces, el Islam es una Fe universal y la gente que la práctica se viste de acuerdo a lo que se usa en sus países y culturas. No busques ser o parecer alguien que no eres porque la mejor experiencia espiritual es la que se vive desde la autenticidad. Si optas por un tipo de vestuario en particular, que sea la expresión de la concordancia entre tu espíritu y tu apariencia.

No actúes como si estuvieras en una secta
Mantén lazos con tus amigos y familiares no musulmanes. También puede ser una buena idea no hablar sólo de Islam todo el día. Has iniciado un camino espiritual PERSONAL. No abrumes a los demás. No te pongas a dar lecciones de moral ni a juzgar sus decisiones, no bombardees a tus contactos de Facebook con diatribas religiosas no solicitadas… vaya, que no te pongas pesada.

No te apresures contraer matrimonio
Algunas personas se apresuran a casarse después de su “shahada” o profesión de fe, porque se les dice que es la forma obligatoria de “completar el din” y aumentar la fe. Otras mujeres siguen sus fantasías bien alimentadas por el orientalismo y las telenovelas. ¡Pero ALTO! No tome decisiones sin pensarlo detenidamente.

No existe el musulmán de tus sueños, así como tampoco el príncipe azul. Aquí y allá, hay personas buenas y no tan buenas, inmaduras y responsables, hombres vagos y maltratadores, es decir, casarte con un hombre árabe o de Medio oriente no garantiza que tendrás un buen matrimonio islámico. El ideal de amor conyugal musulmán está basado en valores, no en razas ni nacionalidades, y los valores los portan las personas, independiente de su idea de Dios.

No te desesperes
Siendo una conversa al Islam, enfrentarás muchas tribulaciones. Sin embargo, no hay nada que no puedas superar y nunca te desesperes en Allah. Dios te guió hacia el Islam, buscaste la respuesta y la encontraste. Sé feliz y recuerda constantemente las bendiciones en tu vida. Lee sobre las mujeres musulmanas en la historia y sobre las muchas mujeres que están haciendo cosas importantes dentro y fuera de sus comunidades religiosas. Regocíjate en ser musulmana y con todo lo que se cruce en tu camino; es para mayor felicidad y para un mayor aprendizaje.

 

Por Jocelyn Santelices

¿Dónde está mi Espacio para Orar en esta Mezquita?

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Me gustaría compartir con ustedes una historia del reinado de Umar, el segundo Califa del Islam (que Dios esté complacido con él), que brinda poderosas lecciones hoy.

Una de las esposas de Umar bin Al-Khattab solía ofrecer las oraciones de Fajr y de Isha en congregación en la mezquita. Le preguntaron por qué había salido a la oración, ya que sabía que a Umar no le gustaba, y que él tiene un gran ghaira (respeto por sí mismo). Ella respondió: “¿Qué le impide detenerme de este acto?” El otro respondió: “La declaración del Mensajero de Allah: “No impidas a la sierva de  Dios ir a las mezquitas.” registrado en Sahih Bukhari.

Parece que la única razón por la que el califa Umar permitió que su esposa ofreciera sus oraciones en una mezquita es porque no quería ir en contra de los deseos claramente expresados del Profeta.

En la mayoría de las comunidades musulmanas occidentales de hoy, a las mujeres no se les impide ofrecer sus oraciones en mezquitas. A veces, incluso se las alienta a asistir, especialmente durante las oraciones del viernes y las oraciones de Tarawis durante el mes sagrado del Ramadán. Pero a menudo me parece que la tradición profética invocada en la historia anterior es la única red de seguridad que tienen las mujeres.

Demasiadas mezquitas tienen espacios inadecuados para las congregadas femeninas; otros tienen el espacio, pero mantienen las puertas cerradas. Aún otros tienen espacios adecuados para que las mujeres oren, pero piensan en las áreas de mujeres como el espacio que se debe guardar para los hombres que llegan tarde, porque Dios no permita que los hombres sean enviados al sótano junto con las mujeres y los niños.

Algunas organizaciones prominentes y líderes religiosos han comenzado a abordar este problema; La Sociedad Islámica de América del Norte (ISNA) publicó un folleto que identifica los problemas que enfrentan las mujeres en las mezquitas de América del Norte y ofrece soluciones factibles para comunidades musulmanas nacionales de clase media y media alta. El problema para la mayoría de las comunidades musulmanas estadounidenses no es la falta de fondos; es una falta de conciencia por parte de los tomadores de decisiones masculinas sobre las experiencias de las mujeres en las mezquitas.

La mezquita que está cerca de mi casa costó cinco millones de dólares, con pisos de mármol, tecnología elegante, hermosos jardines con una fuente a su alrededor, e incluso un entrepiso para mujeres (aunque rezamos en el sótano multi-propósito para viernes y Taraweeh), pero no hay habitaciones construidas para cuidar niños o mujeres que vienen con niños pequeños.

Esta mezquita tiene uno de los mejores espacios de oración para mujeres en el área de Chicago, pero el diseño interior se adapta a la experiencia masculina, hasta los paneles de vidrio en el piso del entresuelo de las damas con “Alá” y “Muhammad” mirando hacia afuera. Las únicas personas que pueden leer los paneles son los hombres de abajo que miran hacia arriba tratando de ver a las mujeres.

Las acciones de los líderes musulmanes conscientes no han impedido que ocurran actos más radicales, incluidos los movimientos de oraciones mixtas dirigidas por mujeres y la quizás menos radical, pero no menos controvertida, desintegración forzada de los espacios de oración de los hombres por parte de las mujeres activistas.

Las mujeres activistas que están molestas por espacios de oración inadecuados abarcan un amplio espectro ideológico: Algunas son extremadamente liberales/ progresistas, mientras que otras son conservadoras. Aún así, otras se describirían a sí mismos como “moderadas”, esperando encarnar el “camino intermedio” del Islam. Si bien entiendo y simpatizo con las frustraciones de quienes abogan por un Imamato o liderazgo espiritual femenino, creo que un problema más apremiante que enfrentan la mayoría de las mujeres musulmanas estadounidenses es simplemente el acceso a un espacio de oración igualitario y cómodo en nuestras mezquitas.

Hay dos rutas que las mujeres musulmanas podrían tomar para abordar el problema del espacio inadecuado en las mezquitas. Podríamos tomar la ruta china y desarrollar nuestras propias mezquitas femeninas, con imanes femeninos y los sentimientos de empoderamiento que se obtienen al ser completamente libres de ser quienes son como mujeres en su propio lugar de culto, donde se alienta el liderazgo femenino y nutrido. Es una idea embriagadora, pero una opción más apropiada podría ser tomar la ruta turca y trabajar con los líderes de la comunidad masculina para garantizar que nuestros lugares de culto sean igualmente acogedores para hombres, mujeres y niños. Que los espacios de las mujeres están diseñados con el mismo cuidado y atención a la comodidad y belleza que los espacios de los hombres. Esta ruta solo funcionará si las mujeres activistas tienen aliados masculinos dentro de la comunidad musulmana.

por Hind Makki activista interreligiosa musulmana estadounidense con base en Chicago.

 

 

Violencia Espiritual y Abuso de Mujeres en el Nombre de Dios

 

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Vivimos en un mundo en el cual las mujeres son el target predilecto de distintos tipos de violencia: Física, sexual, sicológica, económica, simbólica y estructural, entre otras. Un tipo de violencia de la cual no se habla mucho es la violencia espiritual. Esta puede definirse como el uso de las creencias de una persona para dañar, manipularla, dominarla o controlarla.

La violencia espiritual incluye, pero no se limita a: Impedir que la persona siga su tradición espiritual o religiosa preferida; forzar un camino o práctica espiritual o religiosa en otra persona; menospreciar o burlarse de las tradiciones, creencias o prácticas espirituales o religiosas de una persona; y, usar la posición espiritual o religiosa de uno, rituales o prácticas para manipular o enajenar a una persona.

Las instituciones sociales, incluyendo las religiones – y el Islam mainstream entre ellas- tanto en su doctrina como en sus prácticas y marcos de referencia, están hoy en día dominadas por el androcentrismo y la idea de que son los varones y sus privilegios quienes tienen el derecho divino de liderar la religión y descrifrar la voluntad de Dios.

Este chauvinismo masculino basada en el desprecio de lo femenino causa mucho sufrimiento a las mujeres y ha probado ser muy dañiño y peligroso para nuestras vidas: Desde la obligatoriedad del velo islámico hasta los crímenes de honor y la mutilación genital, las mujeres vivimos en riesgo de experimentar algún tipo de violencia justificada por el machismo disfrazado de religión y alguna de entre nosotras, sufrirá alguno o varios tipos de abusos en nombre de Dios durante su vida.

Una de las formas pasivas/agresivas más comunes de violencia espiritual es la alienación. Los “justos creyentes” deciden cuál es la forma correcta de vivir y comprender el Islam y se dedican con virulencia a coercionar y maltratar a los que están “desviados”. Los “justos”, muchas veces son sólo una manga de hipócritas, deciden quién es y cómo debe ser una “buena mujer musulmana” como debe vestir, en qué debe trabajar y hasta qué raza y qué clase social debe tener para ser “digna y aceptable”.

La violencia espiritual es el origen o puede ser el complemento de distintos tipos de violencia: La expulsión de un grupo de mujeres de la mezquita Masjid Siraatul Jannah de Johannesburgo durante el mes sagrado de Ramadán es un buen ejemplo de esto: Hubo violencia física (empujones) y abuso emocional (trato humillante) en base a la idea de que “de acuerdo a la voluntad de Dios” (la opinión masculina) se prohibía a las mujeres estar ahí. La violencia espiritual se manifiesta aquí como el abuso de poder de un así-llamado creyente contra un grupo de mujeres a través de la manipulación de los “principios religiosos”, aunque no hay nada en el Corán que prohiba a las mujeres orar en las mezquitas.

La violencia espiritual no deja marcas visibles pero está muy normalizada en algunas perspectivas vinculados al género y las mujeres en el Islam, tanto a nivel personal como institucional. Aunque es injusto y vejatorio, se considera normal prohibir a las mujeres rezar en las mezquitas o bien, se permite su presencia sólo para segregarlas como borregos acopiados en cuartos pequeños o en “corrales” demarcados con una banda roja.

Hay violencia espiritual en la práctica secreta o no autorizada por la primera esposa de la poligamia (o en el adulterio disfrazado de poligamia, para hablar claro) “porque como hombre, Dios me autoriza”; en la coerción para las relaciones sexuales o si no “los ángeles te maldecirán hasta el Fajr”. Hay violencia espiritual en chantaje a una mujer para cortar lazos con su familia, su cultura, sus afectos y todo lo que es valioso para ella para abrazar el Islam o casarse con un hombre musulmán y en todo lo que se dice o hace para que ella se sienta menos merecedora de respeto y aceptación de parte de Dios.

Muchos creyentes legitiman la violencia espiritual al apoyar la idea de que es normal forzar a las mujeres a usar el velo o imponerlo a niñas pre-púberes, hipersexualizando sus cuerpos como tentadores para hombres adultos desde muy corta edad. Hay violencia espiritual en hablar de las mujeres como objetos, sean joyas, diamantes, perlas o caramelos, objetos que deben permanecer cubiertos para y a disposición de la voluntad de otro. Estas comparaciones, que parecen tan románticas, esconden un enorme odio a las mujeres: Los objetos, por más bellos, dulces y exclusivos que sean, no tienen poder de decisión y … no tienen alma ni derechos humanos.

Lo más cruel respecto a la violencia espiritual, es lo que significa al final del día: Ya sea que se ejerza contra las mujeres, los niños, las personas discapacitadas, musulmanas conversas o de otra raza, la violencia espiritual por parte de esos que dicen creer en un Dios Justo es una expresión de disconformidad y odio contra la creación de Dios. Al usar el nombre de Dios y manipular su mensaje para explotar, controlar, y alienar a otros en su nombre, es Dios mismx y su Rahma – su Infinita Misericordia y Cualidad Matricial – lo que resulta desacreditada y oprimida por el ego masculino.

Nosotras, las mujeres, no seremos oprimidas por la misoginia religiosas.

Libro “Aisha o el Islam en Femenino” de Asma Lamrabet

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Texto valiente y bien documentado que aborda en profundidad el papel de la mujer musulmana en diversos ámbitos: intelectual, espiritual, social y político.

Para quien sólo conoce el islam a través de sus expresiones históricas más recientes -países de mayoría musulmana que han sufrido la colonización durante la época moderna- la lectura de este volumen puede suponer todo un descubrimiento ya que, frente a la imagen distorsionada de un islam patriarcal y misógino, aparece con nitidez la naturaleza igualitaria del islam de los primeros tiempos.

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Aisha Asma Lamrabet

Musulmana, Activista y Feminista

Hace un tiempo atrás, Laure Rodriguez Quiroga, Presidenta de la Unión de Mujeres Musulmanas de España y destacada representante del Feminismo Islámico, me pidió que respondiese a un cuestionario. Después de dos meses, he decidido publicarlo en el blog porque creo que es una manera de dar a conocer un poco de mí y de mis motivaciones respecto al feminismo y el Islam.

Creo que conversar abiertamente, sin importar el medio o el canal, es una forma de construir Sororidad en cualquier clase de comunidad y alrededor de cualquier objetivo. El ir y venir de mensajes, da origen a vínculos que, como hilos, sirven para   tejer redes. La puesta en común es un pilar básico de cualquier labor compartida.

También, Para evitar malas interpretaciones y habladurías, no hay nada mejor que interpretarse y hablar por sí misma. Es un honor para mí publicar esta sencilla conversación, con la máxima exponente de la causa de la mujeres musulmanas en la Península Ibérica, posible gracias a la tecnología, que une voluntades y acorta distancias.

Hablanos un poco de tí, de tu historia de vida…

Soy chilena y actualmente vivo en Buenos Aires. Musulmana conversa. Amante de los libros y los viajes. Soy licenciada con distinción máxima en Relaciones Públicas. Tengo estudios de Comunicación y un Postgrado en Gerencia Social. He desarrollado mi carrera en Chile y en el extranjero en comunicación comunitaria, proyectos de desarrollo y docencia universitaria.

Soy también escritora, bloguera e investigadora independiente en temas de Feminismo y Género así como activista por los derechos de las mujeres. Actualmente me siento parte del colectivo feminista “Mujeres del sur”. He participado como conferencista en varios seminarios y congresos relacionados con el tema de la comunicación, el desarrollo y el cambio social en Chile, Perú y Ecuador.

¿Cómo llegaste al Islam? ¿Cómo lo conociste? ¿A través de quién? ¿Qué imagen tenías del Islam antes de entrar? ¿Qué te atrajo de él? 

Mi relación con el islam es de larga data. Llegué sola, como se dice “Allah guía a quien quiere”. Yo tenía una noción vaga del Islam en mi niñez y lo relacioné por mucho tiempo con ideas pescadas al vuelo durante el noticiero, sobre todo con guerras, atentados y opresión de la mujer lo cual, tristemente, no difiere mucho de la idea que tiene mucha gente.

Después, vine a escuchar del Islam en la universidad. Lo que más me llamó la atención, fue la historia sobre el Profeta Muhammad (saw) un iletrado elegido para comunicar una revelación y como ésta cambió el destino de muchos pueblos. En ese tiempo no había internet y muy poca información disponible. Además Concepción, mi ciudad de origen, es tradicionalmente católica y mi universidad, clásicamente masona; que yo sepa, hasta el día de hoy, no hay otros cultos fuera de los cristianos, aparte de una sinagoga. Pero no estoy segura ya que hace tiempo salí de mi país.

Me atrae del Islam su simpleza y a la vez su magnífica profundidad. Elegí el islam porque estoy de acuerdo con lo que dice acerca de Dios; tiene como base la igualdad en la creación entre hombre y mujer; pone al ser humano como responsable consciente de sus acciones; lo estimula a buscar la Fe a través del conocimiento y hace del corazón el centro de la comprensión de Dios, lo cual enfatiza la importancia de las intenciones al desenvolvernos en la vida; es una doctrina de liberación, al reconocer en cada ser humano el derecho a manejar su vida espiritual.

¿Cómo reaccionó tu familia al conocerlo?…

¿Mi familia? ¡Pues ellos felices si yo estoy feliz! Cuando me convertí y lo hice público, recibí felicitaciones de mi familia y amigos. Muchos de ellos me dejaron mensajes, saludos, tarjetas. Consideraban que había tomado una decisión valiente. Vengo de un medio y de una familia católica. La mayoría no sabe claramente que es el islam, así que valoro mucho esta muestra de amor incondicional y de profundo respeto hacia mis decisiones.

¿Es fácil vivir como musulmana en un país como Argentina?¿Hay un rechazo por parte de la sociedad hacia los musulmanes?

Yo diría que es muy fácil. En primer lugar porque existe una actitud abierta hacia lo nuevo, lo diferente. Hay leyes e instituciones que resguardan el “derecho a ser”, a tener tus opciones y no ser discriminado por ello. En ese sentido, Argentina es un país muy avanzado. La presidenta Cristina Fernández se hizo presente el año pasado en el Eid al-Fitr y ha manifestado que ninguna mujer puede ser discriminada en Argentina, por usar elementos distintivos de su religión, en clara referencia al hiyab.

Es un país de constante migración por lo tanto muy cosmopolita. La verdad es que muestras de antipatía por mi opción religiosa no he recibido de parte de ningún no-musulmán. Todo lo contrario. No he encontrado obstáculos fuera de la comunidad musulmana para insertarme, ni relacionarme con mis vecinos, amigos, colegas, compañeras activistas.

Sin embargo, depende de cada uno de nosotros. Si consideramos a los demás como lacras por no ser musulmanes, y nos vivimos quejando de la sociedad en la que vivimos, no esperemos que tengan una actitud de comprensión e interés por el islam. La actitud con respecto al islam de parte de los demás depende en gran medida de la manera en que nosotros como musulmanes nos acerquemos a ellos. La desconfianza hacia el islam ya existe, gracias a los medios de comunicación y los estereotipos. Lo peor que podemos hacer es aumentar esa desconfianza, volviéndonos antisociales en nombre de la religión y haciendo de la falta de empatía una virtud.

Eres una activista en las redes sociales, ¿qué papel crees que juega internet en las luchas de los derechos de la mujer?

Soy activista en las redes sociales y también en el mundo 1.0. Ambos se combinan y potencian. Para alcanzar la igualdad de género en todas sus formas, debemos ser capaces de comunicarnos en la forma más rápida, fácil y barata posible. Sin comunicación no hay acciones, y sin acciones no alcanzaremos el desarrollo. El derecho a la información y la comunicación no son privilegios de los Editores, tampoco son de uso exclusivo de los Periodistas. Son derechos de la gente y nos pertenecen en tanto hagamos uso de ellos. En este sentido, el mundo virtual y los nuevos medios son fuente y razón de empoderamiento en la nueva ciudadanía de las mujeres.

Establecer presencia online, dar a conocer nuestras ideas y hacer escuchar nuestra voz, puede ser el primer paso hacia el cambio social. Conectarse para trabajar juntas por un mejor presente y futuro, es necesario. Tenemos que estar abiertas a las posibilidades de encontrar online, las soluciónes y el apoyo que necesitamos. La conectividad es una ventana abierta de par en par a través de la cual mostramos nuestras acciones y construimos puentes por los cuales la información, las alianzas, los consejos, van y vienen. Que cada una de nosotras pueda hacer valer su voz sin intermediario ni representante es fuerte, pero todas las voces juntas en torno a un objetivo común es aún más poderoso. Los nuevos medios son las herramientas que nos pueden ayudar a producir el cambio social simultáneo y con equidad para todas y todos.

¿Crees que es necesario que las mujeres musulmanas se relacionen y formen parte activa en proyectos de mujer en general? 

Creo que es necesario, pero no obligatorio. Personalmente creo que el islam es un mensaje para toda la humanidad, por lo tanto, ningún asunto humano nos debe ser ajeno, sean o no musulmanes los afectados. No pienso que la práctica religiosa  sea contraria al activismo social, cuando este último se centra en altos ideales. Me preocupa más bien que se justifiquen violaciones a los derechos humanos en nombre de la religión, que cualquier transgresión que yo pueda cometer por salir a defenderlos. En mi caso, creo que es una responsabilidad. Si la humanidad tiene un destino trascendente, una misión divina en la tierra, la opresión, la desigualdad, la injusticia, el hambre son heridas en nuestra dimensión divina ante las que no puedo estar indiferente. En este sentido, me ha inspirado mucho el compromiso social de una hermana de la ciudad de La Plata (Argentina),Isabel Amoretti.

No obstante, así como la religión no se obliga, la militancia social tampoco. Son motivaciones personales. La mayoría de mis compañeras, me incluyo, llegamos al activismo político por alguna situación que nos toca directamente y nos exige participar. Es una experiencia única, a partir de la cual se genera una reflexión respecto a tu rol en el mundo. Luego sales, te involucras y tejes redes con otras mujeres que han tomado la misma decisión, por distintas razones. No todas las mujeres tienen la misma historia y en el caso de las mujeres musulmanas también es así. No todas somos iguales. Hay que tener en cuenta que todo lo que hacemos en nuestra vida tiene que tener un significado para nosotros en términos individuales.

¿Tienes contacto o formas parte de organizaciones de mujeres en tu país? ¿Cómo reaccionan cuando conocen que eres musulmana?

Cuando trato con otras mujeres, saber que soy musulmana les provoca alegría e interés, es un elemento de diversidad valorado como una riqueza, no como una desventaja ni una razón para el aislamiento. También estoy llevando un curso de Gestión socio-comunitaria con perspectiva de género. Tratamos temas como la violencia o los derechos de la mujer; es una instancia en la que he podido compartir el punto de vista de mi Fe sobre asuntos que tocan a la sociedad donde vivo en un plano de total respeto, aceptación e igualdad.

¿Crees que la islamofobia genera una reacción de autodefensa en los musulmanes? 

Creo que la islamofobia, por un lado, y la “kufarfobia” (Kufar=no musulmán), por otro, son venenos nocivos para el diálogo interreligioso y la convivencia de las personas. Se equivocan los que siembran el odio contra el islam y también se equivocan los que llaman a los musulmanes a aislarse  de todo por temor y para no contaminarse con los asuntos del “Dunia”(vida mundana)

Desde este punto de vista, no entiendo cómo puede promoverse un islam integrador si no conocemos la realidad del mundo, las razones por las que sufren las personas, sus dudas espirituales, etc. La Dawa es un deber y para ello, tenemos que salir al mundo. Si creemos que el islam es la respuesta a la sociedad en la que vivimos, tenemos que aceptar que somos parte de ella y que para cambiarla, tenemos que estar ahí. Sino, vendrán otros con sus mensajes y muchas de las cosas que dirán serán en contra del islam.

Si queremos una sociedad mejor, tenemos que dejar de demonizarnos unos a otros. Detrás de las etiquetas hay seres humanos y todos los seres humanos queremos el bienestar social y la paz. Para ello necesitamos colaborar unos con otros. La colaboración se consigue reconociendo en el otro al “próximo prójimo”, como decía Mario Benedetti. El aislamiento alimenta la incomunicación, el prejuicio, la intolerancia. No es bueno en lo absoluto.

¿Cómo afecta a las mujeres? ¿Crees que las mujeres somos utilizadas como el chivo expiatorio?

Respecto a la situación de las mujeres en particular, no puedo hablar por todas ellas. Yo hablo por mí. Lo que digo es lo que pienso, hablo en mi nombre y no en nombre del islam ni de las mujeres musulmanas. Siento un genuino respeto por la libertad que tiene cada persona de explicarse a sí misma. Pienso que, en realidad, son ciertas libertades las que se ven afectadas como consecuencia del prejuicio, la falta de pensamiento crítico, el maniqueísmo, el miedo, la verticalidad del poder y el autoritarismo en las opiniones. Yo no me he sentido un chivo expiatorio, simplemente porque no he permito, ni permitiré, que me conviertan en uno.