El Derecho a Decidir es Musulmán: El Islam Permite el Aborto por 3 Causales

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Existen muchos prejuicios contra el Islam como un sistema de creencias basado de manera casi absoluta en la falta de derechos para las mujeres. No obstante, el Islam da alternativas a las mujeres en relación a sus derechos reproductivos y la interrupción voluntaria del embarazo. La concepción y regulación del aborto en el pensamiento islámico, aunque por caminos diferentes, puede llegar a asemejar mucho a lo que las legislaciones occidentales están implementando al respecto. Este articulo ofrece una visión general sobre la legitimidad del aborto de acuerdo al derecho islámico o Fiqh.

Antes de entrar en la cuestión doctrinaria, hay tres puntos a considerar sobre el aborto en el Islam:

  • El aborto, sea espontáneo o inducido, ocurre; es un hecho en la vida de muchas mujeres, independiente de su origen, religión y opciones de vida.
  • El Islam es un sistema de creencias que fomenta el actuar ético y provee una guía en base a aceptar las realidades de la vida y no a negarlas.
  • Las mujeres musulmanas tienen – en virtud de los preceptos de su fe – la libertad de decidir sus acciones en tanto sean conscientes de sus consecuencias y se sientan capaces de hacerse cargo de ellas. Cada creyente responde sólo ante sí misma y ante Dios.

Debate doctrinario

Los puntos de vista de los musulmanes sobre el aborto están formados por los Hadices (registros de la tradición profética), así como por las opiniones de eruditos y comentaristas legales y religiosos. El Islam da a las mujeres derechos sexuales y reproductivos: Los anticonceptivos están permitidos y entre los derechos y obligaciones de la pareja se establece que estos deben satisfacer al otro en las relaciones sexuales. Pueden obtener placer de cualquier parte del cuerpo del otro, siempre que la pareja dé su consentimiento. En principio, no se considera el aborto un hecho deseable, ya que no es posible relativizar el trance que significa para una mujer esta experiencia. No obstante, ocurre y es aquí donde surge la perspectiva doctrinaria.

¿Cuándo el aborto es permisible? Entre los musulmanes, la permisibilidad del aborto depende de factores como el tiempo y las circunstancias atenuantes.

La cuestión del alma

En el Islam, el debate sobre si es procedente el aborto se centra en resolver cuándo la vida gestada se convierte en persona, es decir, es dotada de alma. El Islam no niega que hay vida desde la concepción, pero no siempre considera esta vida ser humana per se desde ese momento.

Se cree, en general, que el feto se convertirá en un alma viviente después de cuatro meses de gestación, por lo tanto, el aborto después de ese punto generalmente se considera inadmisible. Azizah Y. al-Hibri señala que “la mayoría de los eruditos musulmanes permiten el aborto, aunque difieren en el estadio de desarrollo fetal más allá del cual está prohibido”. Es cierto. Para algunos estudiosos el alma se insufla en el embrión a los 40 días, en cambio para otros, a los 120.

Antes de los cuatro meses de gestación

Seyed al-Sabiq, autor de Fiqh al-Sunnah, ha resumido las opiniones de los juristas clásicos a este respecto en las siguientes palabras:

El aborto no está permitido después de cuatro meses desde la concepción, porque en ese momento es como quitarse la vida, un acto que implica pena en este mundo y en el Más Allá. En lo que respecta al aborto antes de que transcurra este período, se considera permitido si es necesario. Sin embargo, en ausencia de una excusa razonable, es detestable.

Amenaza a la vida de la mujer

Sobre el tema de la vida de la mujer, los musulmanes aceptan universalmente que su vida tiene prioridad sobre la vida del feto. Esto se debe a que la mujer es considerada la “fuente original de la vida”, mientras que el feto es solo una vida “potencial”. Los juristas musulmanes concuerdan en que el aborto está permitido basado en el principio de que “el mal mayor [la muerte de la mujer] debería ser protegido por el mal menor [el aborto]”. En estos casos, el médico es considerado un mejor juez que el erudito.

Existe una opinión casi unánime de que después de 120 días no se permite un aborto a menos que el defecto en el embrión ponga en peligro la vida de la madre.

En los últimos tiempos en Irán, el ayatolá Ali Khameni emitió un fatwa o edicto religioso que permite el aborto para fetos de menos de 10 semanas que tienen el desorden sanguíneo genético llamado talasemia. También en Irán, el gran ayatolá Yusuf Saanei emitió una fatwa que permite el aborto en los primeros tres meses por varias razones. Saanei aceptó que el aborto generalmente no es deseable en el Islam, pero continuó diciendo:

Pero el Islam también es una religión de compasión, y si hay problemas serios, Dios a veces no requiere que sus criaturas practiquen su ley. Entonces, bajo ciertas condiciones, como la pobreza de los padres o la superpoblación, entonces se permite el aborto

Violación

La mayoría de los eruditos musulmanes sostienen que el niño producto de la violación es un niño legítimo y que sería pecaminoso matar a este niño. No obstante, esta posición no es absoluta. Los eruditos permiten el aborto solo si el feto tiene menos de cuatro meses o si pone en peligro la vida de su madre. Como se dijo, el Islam tiene que ser una guía útil para las realidades de la vida y por ello admite flexibilidad. Por ello, se instó a los estudiosos musulmanes a hacer excepciones en el decenio de 1990 a raíz de violaciones de mujeres kuwaitíes por soldados iraquíes (en 1991) y la violación de mujeres bosnias por soldados serbios. En 1991, el Gran Mufti de Palestina, Ekrima Sa’id Sabri emitió una fatwa en la que decía que las mujeres musulmanas violadas por sus enemigos durante la guerra de Kosovo podrían tomar medicamentos abortivos.

Explicando la dificultad en tales casos, un erudito dice:

Creo que el valor de la vida es el mismo ya sea que este embrión sea el resultado de la fornicación con parientes o no parientes o un matrimonio válido. En la Sharia, la vida tiene el mismo valor en todos los casos.

Sheikh M. A. Al-Salami, Tercer Simposio sobre Jurisprudencia Médica

Por su parte, en junio de 2004, Muhammad Sayed Tantawi, el Gran Jeque de Al Azhar en Egipto, aprobó un proyecto de ley que permite a las mujeres abortar un embarazo que es el resultado de una violación. La ley también buscaba dar derecho a las mujeres a que se sometan a un aborto más de cuatro meses después de la concepción.

Deformidad fetal

Algunos estudiosos musulmanes también argumentan que el aborto está permitido si el recién nacido está enfermo de una manera que haría su cuidado muy difícil para los padres (por ejemplo, deformidades, retraso mental, etc.). Ampliamente citada es una resolución del consejo de jurisprudencia islámica de Mekkah Al Mukaramah (la Liga Islámica Mundial) al aprobar una Fatwa en su 12ª sesión, celebrada en febrero de 1990. Esto permitió el aborto si el feto estaba:

… gravemente mal formado, con una condición severa e intratable demostrada por investigaciones médicas y decidida por un comité formado por médicos competentes y confiables, y siempre que los padres soliciten el aborto y el feto tenga menos de 120 días computados desde el momento de la concepción.

Quienes sostienen una opinión divergente respecto a la permisibilidad del aborto en el Islam, se apoyan en una aleya del Corán (17:31) que dice: “No maten a sus hijos por miedo a la pobreza, porque Allah proveerá para todos ellos y en matar hay un gran pecado”. No obstante, esta aleya se refiere – por un lado-  a los hijos ya nacidos, es decir, a aquellos que sin ninguna duda son personas y – por otro- intenta disuadir a las tribus árabes de la práctica del infanticidio (sobre todo de niñas), la cual era muy común antes de la revelación del Islam.

En una visión similar el Imam Ghazzali dijo:

El aborto inducido es un pecado después de la concepción y puede ser de grados. Cuando el esperma ingresa a los ovarios, se mezcla con el óvulo y adquiere el potencial de la vida, su eliminación sería un pecado. Abortarlo después de que se convierta en un germen o una sanguijuela sería un pecado más grave y así sucesivamente

Estas visiones opuestas al aborto, contrastan con la realidad de los países con población musulmana, en los que el procedimiento es legal en casos de riesgo para la vida de la madre y/o de salud física o mental, violación e inviabilidad fetal, considerando todas o algunas de estas causales en su legislación sanitaria. El aborto totalmente libre rige en tres países musulmanes: Túnez, Turquía y Barhein. En la práctica de los países musulmanes, el sistema que rige es del de despenalización por supuestos. Muy frecuente es la despenalización en caso de peligro para la salud física o psicológica de la madre.

 

 

 

 

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Las Formas de Nacer. Historias de Mujeres por el Parto Respetado

A partir de las historias de mujeres que sufrieron maltratos institucionales y pérdidas irreparables, el documental visibiliza la problemática de la violencia obstétrica. En el relato de las protagonistas, se manifiesta la lucha por el parto respetado y se invita a reflexionar sobre las distintas formas de nacer.

Es una producción de Cooperativa de Comunicación Superficie con el apoyo del Centro de estudios y promoción de la equidad de género Flora Tristán de la Universidad Nacional de Misiones.

Ella es Hermosa Cuando está Enojada

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Ella es hermosa cuando está enojada es un documental de 2014 que resucita la historia enterrada de las mujeres que fundaron la segunda ola del feminismo en Norteamérica y generaron un gran cambio en la sociedad.

Dirigido por Mary Dore, recoge testimonios de feministas que dieron una batalla política en la década del 60 por una mayor libertad de decisión sobre sus cuerpos y sus vidas, en un tiempo en que el acceso a la salud para las mujeres era muy limitado, el matrimonio era sinónimo de éxito y la maternidad, obligatoria.

Calificadas de amenaza por el FBI, este documental resucita la historia enterrada de las mujeres extraordinarias que fundaron el movimiento feminista de la segunda ola, de 1966 a 1971. Esta hermosa producción nos lleva desde los comienzos del Feminismo en Estados Unidos, con las señoras con sombreros y guantes, a la aparición de facciones  radicales por la liberación de la mujer; de intelectuales como Kate Millet a la teatralidad de la calle de W.I.T.C.H. Combinando ingeniosamente dramatizaciones, entrevistas e imágenes de archivo, la película narra las historias de los activismos, esperanzas, tragedias y conflictos de mujeres que lucharon por su propia igualdad, y en el proceso crearon una revolución en todo el mundo.

De Niña a Madre en Nicaragua

De niña a Madre

Al inicio de la historia, Kenia, Blanca y Viviana tenían 14, 15 y 16 años. Quedaron embarazadas y dieron a luz.  Después de seguirlas con la cámara durante esa etapa, la vida continuó. Ahora, retomamos sus historias desde el comienzo del embarazo y las seguimos acompañando para saber cómo están.

En Nicaragua nacen cada día, en promedio, 400 niñas y niños. 100 nacen de madres adolescentes. El documental “De Niña a Madre” narra la vida de tres muchachas: Kenia, 14 años, de un barrio de Managua; Blanca, 15 años, campesina de las montañas; y Viviana, 16 años, Mískita del Atlántico Norte. Ninguna de ellas contaba con ser madre a tan temprana edad.

Este documental de 2014, premiado por UNICEF y realizado por Camila Films y Florence Jaguey, las sigue durante varios meses para conocer a sus familias, sus historias de amor, sus dudas, sus esperanzas, la dura realidad en la que vivieron su embarazo y en la que les tocará criar a sus niñes: ¿Cómo crían a sus hijxs? ¿Lograron realizar sus sueños? ¿Se embarazaron de nuevo? ¿Las apoyan sus parejas, sus familias, la sociedad?

Nos son historias de un final feliz, son historias de las que nacen muchas preguntas sobre comportamientos tradicionales relacionados con la identidad de la mujer y con lo que significa la maternidad.

Maternidad, Explotación Capitalista y Desigualdad Social

El sistema patriarcal-capitalista sólo honra la maternidad en tanto pueda explotarla a su favor.

Para nadie es un misterio que la situación de las mujeres chilenas dista mucho de ser de total igualdad. No obstante, lo que nadie parecer ver o querer aceptar es el enorme impacto que la maternidad o, más bien, la valoración que de ella hace la sociedad, tiene en la configuración de dicha desigualdad y su reproducción histórica.

Antes que todo, quiero aclarar que cuando aquí me refiero a la maternidad, no hablo de los vínculos de afecto que existen entre una madre y sus hijos e hijas, sino de la forma en que la sociedad, la chilena en este caso, trata o maltrata a las mujeres por ser madres, haciendo muy difícil para la mayoría desarrollar y experimentar dichos vínculos de manera plena.

En primer lugar, creo que no es posible hablar de igualdad y justicia social para las mujeres si somos quienes ganamos menos a igual trabajo y preparación. Una de las razones es que se considera nuestro trabajo complementario al del varón, económicamente menos importante, porque nuestra labor principal es la maternidad. He aquí un enorme destrato: Nuestra capacidad biológica determina nuestro valor profesional.

La suposición de que el trabajo remunerado de la mujer es un complemento al hogar, ya que el marido es el principal proveedor, resulta ser una falacia muy dañina en el contexto de las mujeres chilenas, ya que el número de jefas de hogar, esto es, de madres solas a cargo de sus familias y de otras personas relacionadas, va en aumento y es una realidad común. La igualdad salarial es prioritaria en una sociedad como la chilena, construida en base al “huachismo” e “hijo-naturalismo”; un universo de madres solas, solteras, viudas, separadas de hecho, abandonadas o divorciadas que a la injusticia salarial por ser su trabajo “menos relevante” o de “segunda importancia” deben sumar las dificultades de acceso a la justicia para sus hijos e hijas, cuando de pensiones alimenticias se trata.

Pero la desigualdad financiera no es el único castigo que recibimos en el mundo laboral por ser madres. Nuestra condición de madres nos hace más vulnerables a contratos precarios, a horas extra impagas; en suma, a la explotación de nuestros talentos, conocimientos y habilidades en condiciones injustas. A esto se añade que la maternidad se considera una carga en los sistemas de salud: Nuestros planes de salud son más caros porque podemos embarazarnos.

El sistema explota nuestra condición de madres a su favor, beneficiándose del rol de cuidadora adjunta a la maternidad: La incorporación al mundo laboral no ha sido una fuente de autonomía para aquellas mujeres que, de todas maneras, siguen trabajando gratis para el sistema económico a través de dobles y triples jornadas.

Si el Estado tuviese que pagar las horas que dedicamos a limpiar, cocinar, planchar, hacer las compras y cuidar de otros, no podría sostener el sistema capitalista al cual adhiere. El sistema necesita que este trabajo de cuidado sea gratuito. La explotación originaria de la mujer parte en el trabajo de cuidadora, el cual se le ha asignado de manera preferente, en función de la disposición biológica.

El capitalismo descansa sobre las espaldas de las dueñas de casa. Así y todo, hay iniciativas vergonzosas desde el Gobierno de Chile que, manipulando los conceptos de igualdad y favoreciendo los intereses de una élite económica y política pretende que las mujeres jubilemos a los 65 años como los varones y no podamos dejar en herencia el dinero de nuestras pensiones. ¡Esta es una desfachatez y un robo! Ganando menos, pagando más por salud cuando es el caso y con doble o triple jornada, la igualdad para nosotras no es una cuestión de números, porque nuestra mochila aún es mucho más pesada que la de la otra mitad de la población.

Es iluso creer que las maternidades pueden ser emancipatorias o revolucionarias y que nos liberamos en algo haciéndonos vulnerables y dependientes del sistema. A no ser que se cuente con privilegios socio económicos o simbólicos dentro del hetero-patriarcado capitalista, que permiten comprar libertad en una sociedad donde los derechos son bienes de consumo, la maternidad sigue siendo una expresión del sistema de producción-reproducción; no hay que negarse  a la crítica descarnada y sin romanticismos a un esquema que ha servido para la seclusión de las mujeres en el espacio privado y como excusa para discursos, políticas y mecanismos de control sobre los cuerpos femeninos. Esta critica debe existir independiente de lo que hagamos con nuestros úteros o si los tenemos.

La lucha por la justicia social tiene que ser, asimismo, justa, y comienza por hablar con honestidad. Un debate realista, auténtico y participativo sobre las condiciones laborales de las mujeres, las condiciones de la maternidad, y el rol de cuidado adjunto a ella, es necesario como punto de partida de una política de igualdad de género que pueda generar cambios reales y sustentables para las mujeres de hoy y la sociedad del mañana.

Una versión editada de fue publicado en Diario El Mostrador con el título  “Maternidad y desigualdad social”

El Aborto en la Prensa: Los Derechos Reproductivos como Tragedias Personales.

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La cobertura que los medios de comunicación hacen de los temas relacionados con los derechos reproductivos se ha limitado a lo que se conoce como nota roja, en la que secriminaliza y exhibe a las mujeres que han abortado: los periódicos suelen publicar fotografías de mujeres, incluso de menores de edad, violando el derecho a la intimidad y a la propia imagen. Se les califica con adjetivos que las etiquetan y ofenden, creando con esto una percepción negativa en los lectores.

Este material es parte del Ciclo de mesas y conferencias en el marco de la exposición temporal “Nuestros cuerpos, nuestras vidas. Cuatro décadas por el derecho a decidir en México” organizado por Católicas por el Derecho a Decidir.

Carta a Sebastián Piñera: El Bono de Maternidad Asegura la Disponibilidad de Esclavos

Bono de maternidad para seguir haciendo esto pero con más dificultad

Bono de maternidad para seguir haciendo esto pero con más dificultad

Para Su Excelencia el Presidente de la República de Chile, Señor Sebastián Piñena Echeñique:

Usted ha hecho un anuncio apocalíptico: Hay que aumentar la tasa de natalidad en Chile, si no queremos enfrentarnos al desastre económico de un “Crecimiento Negativo” a futuro. Por lo tanto, a su equipo de creativos publicitarios se les ocurrió diseñar la siguiente política pública para evitar la debacle del Establishment : Van a pagar un bono de $100 mil pesos al nacimiento del tercer hijo, que llegará a $ 200 mil con el nacimiento del quinto hijo.

Me pongo a reflexionar a partir de su anuncio. Lo primero que se me viene a la mente es la época de la dictadura, usted debe recordarse muy bien, cuando existía el CEMA Chile, que eran grupos de señoras que, patrocinadas por la Primera Dama de la Nación Señora Lucía Hiriart de Pinochet, se dedicaban a tejer ajuares de bebé y a bordar manteles y baberos, que regalaban a familias de escasos recursos, cuyos retoños tenían la suerte de ser apadrinados por el Dictador con uniforme color rata, AKA Pinochet.

En ese tiempo, me preguntaba que ganaban esos recién nacidos colorados y llorones, que reventaban en chillidos frente a las cámaras del noticiero, cuando Pinochet los tomaba en sus brazos, anunciando a los cuatro vientos su regocijo por la llegada de un nuevo ciudadano.

Se lo menciono, porque su anuncio sigue la linea de toda tendencia conservadora y fascistoide, que concibe a los niñ@s como una inversión a futuro para el Estado: Ya sea para engrosar las filas de la legión romana, debatir en la Polis griega, militantes nuevos para el Partido nazi, soldaditos para Pinochet o trabajadores de bajo costo para los Mall de Horst Paulmann, las políticas de natalidad de todo gobierno facha se diseñan en base al concepto de la persona como un instrumento útil a fines superiores.

Parece que, después de todo, las mujeres no hemos hecho lo suficiente por Chile, ya que nuestro único deber es parir hasta la muerte; si no lo hacemos, el futuro del país se pone en riesgo. No quiero suponer que piensa de mi, ya que yo tengo una sola hija. Si a mi flojera reproductiva, le suma que soy de izquierda y totalmente anti-imperialista, anti-fascista, anti-capitalista, anti-patriarcal, tal vez califique para uno de los delirios paranoicos de Hinzpeter sobre seguridad nacional.

De nuevo, somos las mujeres las culpables de que este país enfrente un potencial desastre de proporciones, en el mediano y largo plazo. Las mujeres, siempre las mujeres, que retardamos la maternidad por estudiar y trabajar; las mujeres, que trabajamos más por menos dinero; las mujeres, que tenemos doble jornada… en fin.

Usted, señor presidente, sugiere que las mujeres y nuestra resistencia a tener hijos impactarán el “Crecimiento negativo” del país a futuro ¿ESTÁ SEGURO?

Seamos serios, usted dice que hay que aumentar la tasa de natalidad en Chile, si no queremos enfrentarnos al desastre económico… que afectaría a los que siempre se han beneficiado de las ventajas del capitalismo, entre ellos usted mismo: Se están quedando sin trabajadores para explotar, por eso les interesa fomentar la natalidad. Para asegurar las ganancias de sus empresas. A usted no le interesa el desarrollo de las mujeres como madres, sino asegurarse que los grandes capitales tengan suficiente mano de obra barata, que alimente el sistema que los enriquece y mantenga en el punto justo la brecha de desigualdad, en la cual todo abuso se vuelve relativo.

Nos está pidiendo que pongamos nuestros úteros al servicio de su cuenta bancaria, para evitar el “Crecimiento Negativo”.

“Crecimiento negativo” dice usted. Usted hasta la maternidad la piensa en términos económicos. Lo único negativo, señor Piñera, es la dificultad que encontramos las mujeres para crecer en este país, por ejemplo:

Crecimiento negativo, es carecer de derechos reproductivos y pagar con la cárcel o la muerte un aborto mal hecho.

Crecimiento negativo, es que miles de mujeres en Chile, tengan que peregrinar entre abogados de la Corporación de Asistencia Judicial y los tribunales, porque los padres de sus hijos nunca han pagado una pensión de alimentos. Sin embargo, para los bancos y las Multitiendas, todos esos padres son personas dignas de confianza y responsables.

Crecimiento negativo es lo que sienten las miles de mujeres inteligentes y capacitadas, que no pueden encontrar un trabajo en condiciones dignas en su propio país, porque son mayores de 35 años.

Crecimiento negativo es que se anuncie un bono, como el de $40.000 pesos y yo tenga que pelearme con la funcionaria del INP, porque ella considera que no debe dármelo, a pesar de que la ley lo ordena.

Crecimiento negativo es que a iguales capacidades – e incluso a mayor capacidad- la paga de las mujeres sea menor, a lo que se suma la doble jornada y los contratos tercerizados, que nos convierten en herramientas desechables sin derechos.

Crecimiento negativo es la dificultad que tenemos las mujeres solas, de conseguir un crédito para comenzar un negocio.

Crecimiento negativo es que el apellido, el barrio donde se vive, la apariencia y la clase social sean más importantes en la evaluación de una profesional que su experiencia y preparación.

Crecimiento negativo es la suma entre mujer, madre, contratos basura y horario de Mall.

Crecimiento negativo es que las mujeres en edad fértil somos rechazadas de los planes de cobertura de la medicina privada, por que generamos gastos.

Crecimiento negativo es que podamos enviar a nuestros hijos e hijas gratis al Jardín Infantil y luego no poderles pagar la universidad.

¿Y usted quiere que, así y todo, tengamos más hijos? ¿Sin solucionar nada de lo anterior quiere que aportemos con una maternidad más productiva? ¿Me puede decir como hacemos eso? ¿ No será un poco caradura?

Para usted y su gente, me refiero a Lavín, Golborne, Longueira y demás privilegiados, es fácil decir que la sustentabilidad de la economía depende del útero de las mujeres. Ni ustedes, ni sus mujeres crían a sus hijos e hijas. Para eso tienen nanas.

Es fácil para una mujer como las suyas, “prestar el cuerpo” para tener tres hij@s o más, cuando se tiene un esposo millonario que puede ahorrarles las molestias de tener que trabajar y hacerse cargo de varios hijos al mismo tiempo, de los desvelos y el sarampión, sin tener que pensar en pagar dividendos ni hipotecas, ni vivir con el miedo a enfermarse o a quedar embarazada y que, a la larga, perdamos el trabajo y el sustento por ello.

Es fácil planificar familia, cuando no se es parte de ese grupo de ciudadanas y ciudadanos sobre cuyas espaldas y a costa de sus pulmones ustedes y sus esposas construyen la seguridad económica y familiar que les permite tener familias numerosas.

Por más bonito que parezca este anuncio, lo que esconde es el horror de la ideología fascista barnizada con brillos de progreso, que usted representa :

El BonOpusDei que usted ha anunciado, es para mujeres casadas como “Dios manda”. Concubinas y madres solteras, quedan fuera de este beneficio. A pesar de que somos, al menos, un tercio de las madres chilenas. Tampoco beneficia a las mujeres trabajadoras que ya tienen uno o dos hijos, sino a las que tengan más de tres.

¿Por qué esperar a que se llenen de hijos y no apoyar la maternidad sin importar el número de hijos? ¿Por qué no apoyar a las mujeres, tengan hijos o no?

Por que no les interesa que las mujeres trabajen ni hagan carrera, no les interesa que las mujeres puedan decidir sobre la maternidad de manera libre y voluntaria, no les interesa apoyar a las madres trabajadoras, a las jefas de hogar ni a las profesionales.

Y, déjeme decirle, el bono en la práctica no sirve para nada: ¿Va a pagar 200 mil pesos, una vez en la vida, para la crianza de un niño o niña que cuesta, en promedio, 10 millones de pesos? ¿Cuál es el beneficio?

Yo creo saber cual es el beneficio. El bono de maternidad que usted ha anunciado, asegura la disponibilidad de esclavos por generaciones.

A usted le interesa que las mujeres volvamos al espacio privado y les dejemos a los hombres el dominio del espacio público, para que sigan decidiendo por nosotras como hasta ahora, pero sin marchas para el día de la mujer. Una mujer con 5 hijos no tiene tiempo de ir a protestar.

El bono de maternidad propuesto en su discurso, atenta contra las posibilidades de desarrollo de las mujeres: Usted nos quiere como madres y esposas, encerradas en casa y sin tiempo para pensar en otra cosa más que en criar y “prestar el cuerpo” a los maridos, para producir vida en el nombre de la Patria.

Siguiendo su lógica, el impacto económico de esta medida en las cuentas corrientes del quintil más rico de Chile, serían importantes, en términos de ahorro:

Si las mujeres vuelven a sus casas, hay que pagar menos leyes sociales y menos subsidios a trabajadoras por maternidad o licencias por enfermedad de los hij@s; no hay necesidad de tener salas cunas ni jardines infantiles en las empresas y los sindicatos se pueden desentender de incluir los temas relativos a la maternidad en la negociación colectiva.

Si las mujeres se llenan de hijos, no tienen tiempo para ir a la universidad, ni para trabajar. Si tienen que hacerlo, aceptarán cualquier cosa, porque no estarán debidamente calificadas, con tal de tener dinero a fin de mes para alimentar a su prole. No preguntarán por contratos ni pagos de horas extras; tampoco se arriesgarán a pedir licencia; trabajarán hasta un día antes de parir y volverán el día después. Se aguantarán el dolor de los pechos que les anuncia que es hora de amamantar, por miedo a que les descuenten del tiempo usado en ello, el equivalente del pago diario.

Una mujer con muchos hijos y poca educación formal, es más vulnerable a todo tipo de opresión y está más disponible para convertirse en una herramienta desechable del sistema que enriquece a sus amigos, señor Piñera.

Si las familias tienen muchos hijos, no podrán pagarle la universidad a todos ellos: La matrícula universitaria más barata es igual o superior al sueldo que gana un trabajador promedio. Con lo cual se enfrentarán a los siguientes escenarios: No enviar a ninguno a la universidad, endeudarse para enviarlos a todos o enviar a algunos.

En todos los casos, serán esclavos del capitalismo que usted y muchos que gobiernan con usted, contribuyeron a levantar en este país desde sus bases. Serán esclavos mal pagados o profesionales endeudados o familias cargando con la frustración de haber tenido que elegir a quien de sus hijos e hijas dar oportunidades.

Las mujeres que usted menciona en sus discursos, no somos nosotras. No soy yo, ni mi hermana, ni mi madre, ni mi hija….no son mis amigas, ni mis colegas de trabajo… usted habla de mujeres y no conoce a las mujeres que gobierna.

Como dice un amigo, “esta medida es populista y contradictoria. Bono a maternidad, mientras las Isapres expulsan a las mujeres fértiles porque son caras. Los mismos que proponen bonos para que las mujeres tengan más hijos, son dueños o socios de las empresas que contratan mujeres en condiciones de precariedad laboral o no las contratan si tienen hijos. ¿Cómo explican eso los Opus Dei? Es fácil decir que tener hijos es lo más maravilloso del mundo, pero los obstáculos que enfrentan las mujeres reales en la vida diaria, están lejos del mundo de algodones que viven algunas señoras privilegiadas.” (sic)

Ustedes, desde el gobierno, hacen Gatopardismo: Cambian todo, para que todo siga igual.

Señor Presidente, si quiere que tengamos más hij@s, cambie las condiciones en que las mujeres vivimos, somos madres y trabajamos en nuestro país. Actualmente, los hij@s son una bendición para quien puede pagarlos.

Si quiere fomentar la maternidad, dígale a sus amigos dueños de los Mega Mall que respeten los horarios de trabajo y paguen las horas extras. Bloquee el acceso al crédito a los padres que no pagan a tiempo las pensiones de alimentos; exija que se respete el prenatal, independiente de las condiciones del contrato de trabajo. Apoye a las mujeres y nuestras capacidades, sin importar el estado civil ni el número de hijos.

Porque, como en los tiempos de Pinochet, la canasta con el ajuar envuelta en papel celofán, no significaba ninguna diferencia en la vida de esos niñ@s; tampoco el bono hará ninguna diferencia en las condiciones en que miles de mujeres chilenas vivimos nuestra maternidad.

El desarrollo del país no se logra regalando plata. Se alcanza creando capacidades y dignidad. Ya no nos dé bonos. Reconozca nuestros derechos. Porque en Chile las mujeres no somos mendigas. Somos ciudadanas.

Atentamente,

Vanessa Rivera de la Fuente

Comunicadora Social y Feminista. Ciudadana Insumisa