Sophie Scholl: Los Últimos Días

Película alemana del año 2005 del director Marc Rothermund y el escritor Fred Breinersdorfer. La película trata de los últimos días de Sophie Scholl, una chica de 21 años que era miembro del grupo de resistencia no violenta antinazi “la Rosa Blanca“, parte del movimiento de resistencia alemana. Fue encontrada culpable por alta traición por el Tribunal del Pueblo y ejecutada el mismo día, 22 de febrero de 1943.

La Rosa Blanca (en alemán, Weiße Rose) fue un grupo organizado en la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, que abogaba por la resistencia no violenta contra el régimen. Se fundó en junio de 1942 y existió hasta febrero de 1943. Los miembros de la Rosa Blanca, todos ellos cristianos, redactaron, imprimieron y distribuyeron seis hojas en las que se animaba a la resistencia contra el nacionalsocialismo

 

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Arabia Saudi Persigue a Samia el- Molismany en Suelo Estadounidense

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Ser activista por los Derechos de la Mujer y la libertad de expresión no es nada fácil. Pero se vuelve aún más difícil cuando el Poder al que diriges tu lucha es el tristemente célebre Reino de Arabia Saudita. Esto lo sabe muy bien Samia el- Molismany

Samia el-Molismany es fotógrafa, feminista, musulmana, ciudadana saudi-estadounidense y una reconocida activista por los derechos de la mujer en Arabia Saudita. Ella ha pasado dos décadas defendiendo la dignidad de las personas en un país donde la mera expresión a favor de los derechos humanos puede provocar una detención y el castigo de flagelación.

Samia ha sido retenida e interrogada por la policía por sus actividades en esta campaña que ha captado la atención mundial.  El gobierno de Arabia Saudita pretende censurarla para que se le impida hablar sobre esto en Estados Unidos. A ella, que es una ciudadana estadounidense, mañana 11 de julio de 2016, tendrá que presentarte ante un tribunal norteamericano para enfrentar una audiencia y ser sometida a juicio en un nuevo intento de hacerla callar.

La difícil situación de Samia es un asunto político que tiene sus orígenes en un tema personal. La amante del marido de Samia, Hayat Sindi, es una jueza miembro del Consejo de la Shura, el equivalente a la Corte Suprema de nuestros países y una de las primeras mujeres en alcanzar ese puesto.

Debido a que Samia se opuso a la aventura de su marido con otra mujer y a un acuerdo polígamo, Hindi aprovechó su poder e influencia para ir en contra de el-Molismany.

Hace algunos años, Hayat Sindi demandó a Samia por difamación moral en Arabia Saudita y la denunció a la justicia de su país por proteger a disidentes del gobierno. A principios del año 2015 este sitio informaba de la posibilidad de que Samia fuese sometida a juicio por este tema en el artículo: Feminista Musulmana Arriesga Cárcel por Negarse a Delatar a Disidentes Saudis.

 

Este nuevo juicio es la segunda vez que Hayat Sindi, ex profesora visitante de Harvard y prominente política de Arabia Saudita, está usando a un tribunal estadounidense para negar la libertad de expresión de dos activistas estadounidenses: Samia y  Ann El-Moslimany.

Sindi está exigiendo $ 10.000.000 en daños y perjuicios por difamación y una orden judicial para silenciar la esposa americana y a la suegra de su prometido saudí (esposo de Samia). Sindi, con la asistencia del marido de Samia, inició acciones judiciales en Estados Unidos después de que ambos intentaran forzar Samia a compartir pareja en un matrimonio polígamo.

La libertad de expresión es la herramienta de las y los ciudadanos contra los poderosos y un derecho humano básico. No se le puede permitir a ninguna autoridad censurar este derecho en base a animosidades personales ni menos, a ningún ciudadanx de Arabia Saudita se le debe permitir llevar su cultura de censura y opresión a los Estados Unidos para privar a los estadounidenses del derecho constitucional a hablar libremente.

Que la Muerte de Farkhunda no Sea en Vano: El Movimiento Continúa

En marzo del 2015, una turba violenta e histérica incendió y mató a una mujer, pasaron por encima de ella con un coche, hicieron su rostro irreconocible, y arrojaron su cadáver en el río Kabul. Miles de espectadores vieron esto como si fuera un espectáculo para ser disfrutado, sin intervenir, con adición a la brutalidad.

¿El crimen de la mujer? “Quemar el Corán”, lo cual, como la evidencia demostró, sustancialmente, más tarde, era una acusación completamente falsa.

Para recapitular: Farkhunda Malikzada era un estudiante de 27 años de edad, de estudios islámicos, una musulmana creyente, en su camino de convertirse en un maestra. El 19 de marzo de 2015, desafió a un vendedor ambulante de amuletos que engañaba a las mujeres desesperadas por tener hijos, diciéndole que sus mercancías las ayudarían. Él respondió acusándola de quemar el Corán. Lo que siguió sacudió Afganistán y ha recibido una respuesta internacional de todo el mundo.

Sólo fueron condenados 12 de los 49 hombres acusados. 19 policías fueron llevados a prisión también, por no dar protección suficiente a Farkhunda; en última instancia, 8 de ellos no fueron penalizados. El vendedor del amuleto, que fue responsable de incitar a la multitud, no recibió una pena de muerte. Fue una indicación clara y contundente de que las mujeres no están seguras en Afganistán y que muchas ya habían tenido suficiente.

En una medida sin precedentes, fueron las mujeres en lugar de los hombres quienes llevaron su ataúd a la tumba, negándose a dejar que ni un solo hombre tocase la misma. Un mes más tarde, se llevó a cabo una manifestación para protestar por su asesinato y exigir justicia. Algunas mujeres se pusieron máscaras de color rojo sangre elaboradas a partir de una imagen de la cara ensangrentada de Farkhunda durante su ataque. El Partido Solidaridad Afganistán plantó un árbol donde estaba enterrado su cuerpo. Un grupo de activistas de los derechos humanos realizaron una puesta en escena del asesinato, que fue observaba por una multitud llorosa, profundamente afligida.

Incluso después de todo esto, el 7 de marzo de 2016, el tribunal redujo las penas de los condenados, y anuló cuatro sentencias de muerte. Protestas inmensas siguieron, y el 10 de marzo, el presidente afgano Ashraf Ghani ordenó a su gobierno reabrir el caso, insistiendo en que la justicia para Farkhunda debe ser un asunto de máxima prioridad.

El estatus legal de las mujeres afganas es complicado para sus derechos. Las leyes relativas a la custodia, el divorcio y el matrimonio infantil (16 es la edad legal para el matrimonio de las niñas, 18 para los hombres) son algunas de las que necesitan cambiar. Pero el problema va más allá de las leyes.

El Acta de Eliminación de la Violencia contra la Mujer, firmada a través de un decreto presidencial en 2009 es técnicamente ley muerta, porque casi nunca se implementó. La ley debería proteger a las mujeres contra la violación, el matrimonio forzado, el acoso y una docena de otros tipos de violencia, pero muchos jueces se niegan a utilizarlo para la sentencia y el enjuiciamiento. En muchas partes del país, los tribunales de justicia formales no se usan en absoluto para los casos que afectan a las mujeres. La gente recurre a los talibanes o los ancianos locales, que siempre son grupos exclusivamente de hombres y casi siempre tienen puntos de vista patriarcales.

Noorjahan Akbar es una activista afgana que ha sido una de las muchas mujeres afganas que luchan sin descanso por la justicia. Un año después de la muerte de Farkhanda, destaca la situación de las mujeres e insta a todos a continuar con su esfuerzo:

¿Cómo podemos esperar que las mujeres afganas protesten, trabajen y existen en los espacios públicos, si no podemos garantizar su seguridad o la justicia básica cuando se violan sus derechos? Lo que tenemos que hacer es no esperar a la siguiente Farkhunda para continuar este movimiento. Tenemos que colaborar más y abogar de forma continua por los derechos de la mujer en Afganistán y en todo el mundo y tenemos que asegurarnos de decir a nuestros gobiernos y a los hombres poderosos de nuestras comunidades que los estamos observando y los estamos haciendo responsables. Farkhunda está muerta. Hagamos que el movimiento para acabar con la violencia de género sigua vivo y de lugar a un cambio cultural real en todo el mundo, para que su muerte no sea en vano.

Shamima Shaikh: Activista Musulmana Anti-Aparteid en Sudáfrica

El nombre de Shamima es desconocido en este lado del mundo, acostumbrado a relacionar el feminismo islámico con mujeres árabes. Shamima Shaikh fue la más famosa defensora de los derechos de la mujer musulmana de Sudáfrica, notable feminista islámica de origen indio, periodista, productora de radio, creadora de movimientos, abre caminos, activista sin miedo y sobre todo, loca, muy loca. Suficientemente loca para enfrentarse a las patriarquías de su tiempo y batallar hasta el final por la yihad de género en la que creía.

Shamima Shaikh fue una de las más feroces, incansables, compasivas y valientes guerreras musulmanas de nuestro tiempo.

El noveno del mes de Ramadán de 1998 (que este año corresponde al 15 de junio) Shamima perdía la batalla contra el cáncer de mama; una batalla que, como todas las que encontró en su vida, peleó con todas sus fuerzas hasta el final. Había nacido el 14 de septiembre de 1960 en la actual Provincia de Limpopo, Sudáfrica. fue la segunda de seis hermanos.

Shaikh estudió en la Universidad de Durban-Westville, que en ese tiempo estaba reservada, en virtud de las leyes del apartheid de Sudáfrica, para los estudiantes de ascendencia india. Se licenció en Artes con especialización en Árabe y Psicología. Ella fue una activista que hizo su camino desde y por la base social. Durante esos politizados años, se involucró en la Organización Popular Azanian (AZAPO) que denunciaba el racismo y la opresión en los ambientes universitarios.

El 4 de septiembre de 1985, fue detenida por distribuir panfletos que llamaban al boicot de las empresas que eran propiedad de los blancos en la ciudad de Durban. El boicot había sido organizado por la Federación de Sindicatos de Sudáfrica (FSS) con el apoyo de la Asociación de Estudiantes Musulmanes de Sudáfrica (MSA). Shaikh pasó las siguientes horas encerrada en la comisaría con el presidente de la MSA, Na’eem Jeenah. Esta fue la primera vez que se vieron. Se casarían 2 años más tarde.

Durante la década de lo 90, Shamima Shaikh se involucra apasionadamente en distintas acciones contra el apartheid político y fue elegida en cargos de representación del Movimiento de Jóvenes Musulmanes (MYM). En 1993 Shaikh fue elegida Presidenta Regional para el Transvaal del Movimiento de Jóvenes Musulmanes y miembro de su nivel ejecutivo nacional, siendo la segunda mujer en ocupar esa posición.

“Esa Loca Mujer Shaikh”

Shamima fue una pionera de su época en la promoción de Mezquitas Inclusivas, al introducir la Campaña “Mujeres en la Mezquita”. Ella creía firmemente que nuestra presencia en dichos espacios era necesaria e indispensable:

Es importante que las mujeres estén en las mezquitas porque son los centros más importantes del Islam. Ahí se toman las decisiones y se definen directrices. Es el lugar donde la gente se reúne para orar juntos y se promueve la consulta.

El indómito espíritu de Shamima no pasó desapercibido para el patriarcado de su tiempo. Cómo toda mujer rebelde y desafiante, Shamima fue objeto del escarnio y la patologización de su resistencia feminista por parte de una hegemonía para la cual, el silencio y la aceptación son aún la norma deseable para las “Buenas y Maravillosas Mujeres”.

En efecto, el 27 de Ramadán de 1994  se produjo el evento a partir de cual sería estigmatizada como “Esa Loca Mujer Shaikh”.

Al llegar a la mezquita de Johannesburgo con el objetivo de participar en las oraciones rituales de esa noche, Shamima se encuentra con que el espacio designado tradicionalmente para las mujeres había sido ocupado por los hombres y a ellas, se las había “lanzado” a rezar a unas carpas ubicadas en la calle.

Esta práctica, común incluso hoy en día en muchas mezquitas, movió a Shamima a reclamar los derechos que le correspondían en igualdad con todos los y las creyentes de acuerdo al Corán: Acompañada por un pequeño grupo de mujeres de las carpas instaladas fuera, Shamima hizo intentos por reclamar su legítimo espacio, lo cual la hizo acreedora del rencor de algunos miembros de la comunidad, que consideraban la presencia de las mujeres innecesaria.

Motivada por este evento, Shaikh forma, eventualmente, una congregación alternativa, de corte progresista y con perspectiva de igualdad de género.

Como una memoria del futuro, el compromiso de Shamima sirve de eco a los esfuerzos realizados hoy en día para instalar mezquitas inclusivas, como las que existen en Canadá, Estados Unidos, Francia, Alemania, Holanda y Reino Unido, que ofrecen espacio a todos los y las musulmanes para orar lado a lado y participar en igualdad de condiciones.

En 1994, ya diagnosticada con la enfermedad, es nombrada editora del periódico Al-Qalam, que se convierte en el canal de comunicación de los musulmanes progresistas de Sudáfrica. En 1997 realiza junto a su esposo, familia y amigos, el Hajj o Peregrinación a la Meca. A su regreso, la pareja escribiría un libro “Journey of Discovery: A South African Hajj”, publicado en el año 2000. El 22 de diciembre de 1997, Shaikh completó su compromiso público final con la presentación del ensayo: “La mujer y el Islam – La lucha de género en Sudáfrica: Una batalla ideológica”.

En el contexto actual, en que la islamofobia se ha vuelto un problema de género que tiene su contraparte en las narrativas misóginas de quienes se dicen representantes y voceros “oficiales” del Islam, las palabras de Shamima están vivas, actuales y vigentes:

Después de 1400 años, parece que todavía hay confusión y conflicto en cuanto a la situación de la mujer en el Islam y el papel que juega el género en el valor de un individuo en términos de estatus, posición, potencial y constitución. A pesar de la posición dominante absoluta y fuerte de los musulmanes de que el Islam liberó a las mujeres hace 1400 años, todavía hay un problema. Algunos pensamientos y prácticas dentro de la sociedad musulmana no reflejan esta convicción, dando lugar a la acusación de que el Islam oprime a las mujeres, a lo cual la comunidad musulmana reacciona emocionalmente con negación y animosidad, sin reflexionar introspectivamente y hacer frente a los problemas existentes.

17 días después, volvía a su Creador. Una de las cuatro oraciones fúnebres realizadas en su nombre, fue dirigida por su amiga Farhana Ismail, con mujeres y hombres – según la petición de Shaikh. Además, a sus servicios funerarios en una Mezquita de Johannesburgo y en la Mezquita Claremont en Ciudad del Cabo, así como a su entierro, asistieron muchas mujeres.

Su Legado para Nosotras

Shamima nos enseñó que las mujeres musulmanas no estamos limitadas por el marco de nuestra fe y nos ponemos de pie juntos a todos los oprimidos y en contra de todos los opresores. Ella rompió los estereotipos que aún persisten sobre las mujeres musulmanas en general y las mujeres indias en particular.

En palabras de Zakiyya Ismail, de Sudáfrica

Si hubo alguien que fue modelo de como ser fuerte y compasiva al mismo tiempo fue Shamima. Sobre todo fuerte, algo que entre las mujeres indias no es tan común, ya sabes, esa crianza para ser “siempre dulce”… Hace ya 18 años que nos dejó pero su influencia sigue vigente..

La lucha incansable de Shamina fue hecha de ferocidad y compasión, que deja muy claro que las activistas podemos y debemos asumir una opción radical e inquebrantable por la justicia. Para las feministas musulmanas, vivir según los valores del Islam, es una vida entregada a la búsqueda, construcción y defensa de la justicia, en cada acción y en cada palabra, con misericordia para todos los seres de la creación. Una lucha dada sin vergüenza, sin miedo y sin descanso, incluso si esto trae consecuencias negativas para nosotras mismas, como ser tachadas de locas.

Shamina Shakih fue la clase de feminista que no acomoda el tono de su voz al oído de los opresores, no se detiene ante los obstáculos y no negocia sus convicciones.

Su alma descansa con la paz de la labor cumplida. Que su nombre permanezca en nuestra memoria y su vida se haga luz en la historia. Que su espíritu indomable nos inspire a ser mujeres a quienes ninguna estructura podrá someter, porque somos terremoto; mujeres a quienes una hoguera no puede quemar, porque somos el fuego; mujeres a quienes el opresor no puede callar, porque somos el trueno, suficientemente locas, alegre y orgullosamente locas para reclamar la parte del cielo que nos pertenece, aquí y ahora.

 Visita el Sitio conmemorativo de Shamima Shaikh

“Al Fondo Hay Sitio” para los Hombres y Otras Lecciones de las Feministas Africanas

 

Nomboniso

Estas son algunas de la conclusiones que las feministas, Mona Eltahawy, Nomboniso Gasa (en la foto) y Panashe Chigumadzi tienen luego de debatir, el pasado Martes 24 de Mayo sobre Justicia de Género en Johanesburgo, Sudáfrica, en el contexto posterior a los levantamientos ciudadanos conocidos como “Primavera Árabe” en África del Norte.

1. No Confíes en Nadie para Contar tu Historia

“No confíes en nosotras para hablar en tu nombre. No le des tu voz a nadie”, dijo Gasa. Las panelistas compartieron sentimientos similares respecto a que las mujeres no necesitan voces de otras personas para hablar por ellas mismas y que hay voces feministas que defienden el patriarcado.

“Yo no hablo por las sin voz. Cada una tiene su voz, pero cuando no se escucha esa voz, pregúntese por qué es así: Ha sido marginada o se le ha negado un espacio para hablar? ” dijo Eltahawy. Los que se encuentran en espacios protegidos y privilegiados cuando cuentan sus historias, deben luchar 10 veces más, para que otras voces, las que no están presentes ahí, logren estar y sean escuchadas.

2. El Silencio NO nos Protegerá

Eltahawy animó a todas a hablar en contra de cualquier forma de opresión y fascismo, incluyendo las que se encuentran en grupos religiosos. Ella animó a las mujeres a gritar y luchar contra la misoginia y el patriarcado en los espacios en que se encuentran. Chigumadzi hizo eco del sentimiento y dio un recuento de su lucha personal para hablar sobre y contra la opresión.

“Hay contradicciones dentro del feminismo y las revoluciones. La contradicción para mí en este momento es entre hablar acerca de ser sexualmente reprimida como mujer negra y las formas en que estoy oprimida de parte de las mujeres blancas”, dijo Chigumadzi. La “Interseccionalidad ha sido algo que ha salido de las feministas negras y las mujeres homosexuales negras porque reconocieron que los movimientos feministas tradicionales no les sirven. Remover el binarismo entre el trabajo y el pensamiento es una labor en progreso”, añadió.

3. Las Mujeres Negras Marchan por todos, pero Nunca Nadie Marchó por Ellas.

Chigumadzi compartió que ella lloró después de escuchar el álbum de Beyoncé “Lemonade” porque ella reconoció su dolor como una mujer negra, a pesar de que las mujeres negras no se animan a conectarse a su dolor debido a que se les dice que deben ser fuertes.

“Las mujeres negras marchan por las demás, pero nunca marchan por nosotras. Estamos con nuestros hermanos durante las protestas contra el racismo y la opresión en las instituciones, pero ellos no se mostrarán para apoyarnos cuando marchmosa en contra de la violación. Ellos miran a otro lado”, dijo Chigumadzi.

Hay que hablar de la discriminación de género dentro de los movimientos. Es agotador estar llorando por el racismo y el sexismo, pero nadie apoya cuando las mujeres negras lloran. Es importante respaldar a los hombres y mujeres que defienden a las mujeres, especialmente cuando estas no pueden hacerlo.

4. Las Mujeres no Necesitamos que los Hombres nos Salven.

Durante una breve sesión de Preguntas y Respuestas, un joven de la audiencia preguntó dónde está el lugar de un hombre en el feminismo y cómo los hombres pueden contribuir a desmantelar los sistemas, a lo que Mona Eltahawy respondió: “El lugar de un hombre en el feminismo está al fondo de la marcha, detrás de mí. No voy a ser liberada por las mismas personas que forman parte de los sistemas que me oprimen “.

No es el rol de los hombres decirles las mujeres como enfrentar la lucha, ni deben dictar cómo las mujeres deben tratar o expresar su dolor u opresión. Los hombres tienen una voz en el desmantelamiento del patriarcado, que comienza con el reconocimiento de los dolores de las demás para que ocurra la solidaridad. “Nos ocupamos de la opresión de otra manera. Nos encantan los hombres negros, pero eso no quiere decir que no reconocemos la forma en que nos oprimen”, dijo Chigumadzi.

5. El Feminismo no es Nuevo. Viene en Diferentes Formas

Desde el acto de Ruth Mompati de pie contra un hombre avergonzándola por su cuerpo, hasta los actos de todos los días por las mujeres en generaciones anteriores, el feminismo siempre ha estado aquí.

“No somos especiales. El feminismo no es una cosa nueva,  siempre ha estado allí y toma diferentes formas”, dijo Gasa, que también reconoció a las mujeres de todo el mundo que están haciendo pequeños actos de resistencia y lucha contra el patriarcado.

Los autoras, sin embargo, advierten sobre la perpetuación o reproducción del patriarcado, mientras se produce su desmantelamiento. “Yo era una feminista antes de saber lo que significaba. He encontrado la palabra en los estantes de la biblioteca, lo que me llevó a conocer otras mujeres como yo, que eran feministas”, dijo Mona.

Derechos de las Mujeres y Fundamentalismos Religiosos

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En agosto de 2015, las Naciones Unidas adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la agenda que guiará las prioridades mundiales de desarrollo hasta el año 2030. El programa no está exento de defectos, pero la inclusión del objetivo autónomo de “lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas” así como el reconocimiento de la igualdad de género como “una contribución crucial para el progreso de todos los objetivos y metas” constituye un paso significativo desde los mínimos compromisos de género de su predecesor, los objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Sin embargo, el crecimiento generalizado de los fundamentalismos religiosos en todo el mundo es un gran obstáculo para alcanzar la transformación prevista por los ODS.

Fareeda Afridi, una feminista de origen pastún y activista por los derechos de la mujer en Pakistán, que criticaba el patriarcado y a los talibanes, fue muerta a tiros cuando se dirigía a trabajar en julio de 2012, a la edad de 25. Talata Mallam fue una de nueve mujeres vacunadoras contra la polio muerta a tiros en ataques en Kano, Nigeria en febrero de 2013. En noviembre de 2015, Jennifer Markovsky, Garrett Swasey y Ke’Arre Stewart fueron asesinados por un extremista cristiano en la Clinica de la Federación de Planificación Familiar  en Colorado Springs, EE.UU.

Los ataques de los fundamentalistas en Bangladesh contra ONGs como BRAC y el Grameen Bank, que proporcionan salud, información, servicios de educación y oportunidades económicas en particular a mujeres rurales, han incluido golpear y matar a trabajadores de ONG y quemar hospitales. Estos son sólo algunos ejemplos de los miles de ataques de los fundamentalistas religiosos de todas las creencias sobre los derechos de la mujer y el trabajo de desarrollo.

Los fundamentalismos religiosos degradan las normas de los derechos humanos, hacen retroceder los derechos de las mujeres, afianzan la discriminación y aumentan la violencia y la inseguridad. Sin embargo, los fundamentalistas no sólo utilizan la fuerza física, también usan de forma selectiva el lenguaje de derechos humanos, con argumentos de relativismo cultural, para atacar las normas internacionales existentes y bloquear el progreso. Sin embargo, hasta ahora, poco se ha hecho para abordar el reto específico que significan los fundamentalismos religiosos para el desarrollo o para formular respuestas eficaces.

Un problema mundial para los derechos de la mujer

El control de la autonomía corporal de las mujeres y la vigilancia de las estrictas normas de género es una característica de la ideología fundamentalista que trasciende todas las fronteras religiosas y geográficas.

Y las cosas están empeorando. En 2014, Brunei introdujo un nuevo código penal basado en una interpretación extremadamente conservadora de las leyes musulmanas, que incluyó la muerte por lapidación como castigo por adulterio. En los Estados Unidos, el fortalecimiento de la derecha cristiana llevó a la promulgación, entre 2010 y 2016, de más de 288 medidas que impiden el acceso al aborto. De Polonia a Brasil, los últimos meses han visto a la derecha religiosa de muchos países empujando más cerca a favor de todas las prohibiciones del aborto.

En Birmania y la India, los fundamentalistas utilizan el género como herramienta de movilización central en las campañas de odio contra los musulmanes; estereotipos sobre hombres musulmanes obligando a la mujer a convertirse al Islam y rumores sobre hombres musulmanes violando a las mujeres hindúes o budistas se utilizan como base para restringir la elección de las mujeres sobre pareja romántica y que provocan violencia contra los musulmanes.

Desde el aumento aterrador de Da’esh (ISIS) en Oriente Medio, al  “ejército” formado por la iglesia evangélica Universal del Reino de Dios en Brasil y los ataques a 2.500 proveedores de aborto en los EE.UU entre 2005 y 2013,  actores no estatales plantean amenazas violentas a las libertades y la vida de las mujeres. La violencia fundamentalista puede manifestarse de diferentes maneras en diferentes contextos, pero está claro que estamos asistiendo actualmente a una escalada en todo el mundo.

La capacidad del sector de desarrollo para responder

Ante esta situación, las promesas de “No dejar a nadie atrás” en la agenda de desarrollo se sienten bastante lejos. Algunas organizaciones sólo ahora están incorporando las implicaciones de los fundamentalismos para el desarrollo sostenible. Otros tienen políticas y programas de desarrollo de capacidades internas para garantizar que el personal es conscientes de los problemas “de género y diversidad”. Estos pueden ofrecer un poco de espacio para las discusiones que tocan los fundamentalismos religiosos.

Sin embargo, las discusiones sobre la diversidad tienden a permanecer superficiales y con frecuencia no examinan la politización de las identidades y están desprovistos de un análisis fuerte sobre el poder. En su lugar, simplemente refuerzan la noción de que “somos diversos, y todos debemos respetar unos a otros”. Mientras tanto, los fundamentalistas suelen manipular las ideas de diversidad para su propio beneficio, para censurar las críticas a su marca de opresión contra las mujeres con quejas de falta de sensibilidad cultural.

La renuencia de los agentes de desarrollo y políticos responsables a participar en los debates sobre religión, está siendo utilizado para justificar la discriminación y la violencia, debido a que la religión en general es vista por muchos como un tópico demasiado sensible. Hay una cultura de “aversión al riesgo” dentro de algunas organizaciones, lo que limita la voluntad de asumir tales desafíos. Por otra parte, también pueden sentir que es mejor dejar esta área a los demás y puede haber un miedo de ofender a los agentes locales y los beneficiarios.

Mariah Al- Abdeh: “Ningún País Será Capaz de Dar la Bienvenida a 20 Millones de Sirios”

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Segunda parte de la entrevista con Mariah Al-Abdeh, activista siria. Puedes leer la primera parte Aquí.

Critica ante los estereotipos en los medios y plantando cara al extremismo, Mariah Al- Abdeh, activista del social media y educadora comunitaria de género, ha lanzado la campaña “El Planeta de Siria” con el fin de invitar a la gente a unirse y apoyar a su pueblo a ser escuchado. Conócela más en la entrevista que le hizo Stacy Lanyon para el blog ¨Element Of Opression¨ y que traduje en español para ustedes.

En 2012, ya teníamos más de siete millones de desplazados internos y alrededor de dos o tres millones entre el Líbano y Turquía. Después de todos estos años, no se hace nada para traer la paz y la justicia en Siria.

¿Por qué el régimen Sirio bombardea específicamente a los civiles?

Desde el principio de todo, cuando todos nos manifestamos de manera no violenta, Bashar Al-Assad se dirige a personas que no son violentas. Hoy, él está apuntando a los civiles como castigo para los civiles que se rebelaron contra él. No tiene nada que perder. Las bombas no le cuestan nada y puede hacer mucho daño. Él puede destruir una calle completa sin costo alguno. El régimen sirio, hace dos años, utilizó armas químicas sin rendición de cuentas.

Ahora, los medios de comunicación están diciendo: “Bueno, Bashar Al-Assad va apermanecer como presidente. Sólo queremos que se detengan las bombas y que todo esté bien”. Eso es lo que yo recibo de los medios de comunicación cada día: ¿Crees que Bashar Al-Assad podría permanecer?” “¿Qué te parece que un criminal permanezca? ¿Cómo cree que se puede dar paz a la gente en Siria?

Todo esto traerá más extremismo, porque todos los que perdieron a sus familias con las bombas y las armas químicas pedirán venganza algún día. Y si no es la justicia por un tribunal internacional, entonces la justicia se hará mediante el uso de sus manos.

¿Cómo te sientes acerca de la participación de los Estados Unidos?

Para ser honesta, me siento mal. ¿Por qué? Debido a que Obama siempre decía que había una línea roja, que si Bashar Al-Assad utilizaba armas químicas harían algo, y no se hizo nada. No había posiciones claras. La Coalición Internacional contra Daesh (ISIS) se inició hace un año. Más de seis mil bombas fueron utilizadas contra Daesh y Daesh sigue ahí.

Los EE.UU. no entiende que esta estrategia no hará nada con el extremismo. Todo es a la inversa. Hoy Siria tiene más de cinco millones de niños sin escuela. Esta es la forma de hacer el extremismo: No apoyar a los niños que van a la escuela. Pero los EE.UU. sigue utilizando los mismos métodos que ellos utilizan en Afganistán a pesar de que no funciona, a pesar de que Afganistán está peor hoy de lo que era ayer.

¿Puedes hablar de los refugiados que salen de Siria?

Es muy gracioso escuchar hoy sobre la crisis de los refugiados. Durante más de tres años ha habido más de tres millones de personas refugiadas de toda Siria y el Líbano, Irak, Turquía y Jordania. Tenemos más de diez millones de personas desplazadas internamente. Somos veintitrés millones.

Es por eso que la gente ahora están tratando de salir del país, porque quieren un futuro para sus hijos. Ellos quieren que estén seguros. Tengo amigos que viven en el área de régimen controlado. Están dejandola porque no quieren ser parte del ejército oficial y matar a la gente.

Tenemos gente que quiere salir no pueden ver ningún futuro hoy. En el país, la situación es muy, muy mala. En nuestra organización, estamos trabajando con las mujeres refugiadas en el Líbano. Ellas no tienen el derecho de inscribir a sus hijos en el Líbanos. Hoy he oído que hay veinte mil niños nacidos en Siria de origen Libanés sin papeles. El Líbano no les reconoce la condición de refugiado, por lo que no tienen ningún derecho.

Si ellos están en contra del régimen, pueden ser arrestados. Ellos pueden ser enviados al ejército sirio. Muchas cosas les pueden suceder, por lo que la gente está tratando hoy de abandonar la zona, ya que no tienen ninguna esperanza, y no se hace nada para apoyarlos.

Es completamente normal que la gente se vaya. Incluso tengo familia que se fue a los barcos, y yo soy de una familia de nivel medio. Como se ha dicho: “Nadie pone a sus hijos en un barco a menos que sea más seguro que el suelo.”

Ningún país será capaz de dar la bienvenida a veinte millones de sirios, por lo que algo se tiene que hacer aquí en Siria. Es bueno recibir a las personas, pero lo principal es que hay que hacer algo aquí. Cuando veo que algunos países no quieren recibir a los refugiados, puedo ver lo mal que la humanidad está.

Lo que me da más rabia es oir a personas diciendo: “Está bien, debemos recibir las minorías.” Ellos no están viendo a los sirios como humanos. Ellos están viendo su identidad religiosa.

Ellos no piden más de lo que necesitan. Conozco a una mujer que fue blanco de un francotirador y ahora ella está parapléjica. Esta mujer vive hoy con sus cuatro hijos en un campamento en el Líbano. Es muy raro que alguien pregunte por aquellas personas que están en necesidad real cuando estamos hablando de los refugiados en la actualidad.

Nadie está hablando de todas las mujeres que están todavía en el interior de Siria. La mayoría de las personas que están tomando los barcos son hombres, son jóvenes. Nadie está hablando de las personas que no pueden salir. Las mujeres que son el hijo de alguien que no quieren salir de esas personas, por lo que muchas mujeres deciden quedarse allí.

¿Se puede hablar de los refugiados Palestinos en Siria y la forma en que ha sido afectado?

Muchos de los refugiados palestinos en Siria están viviendo en lo que llamamos Yarmouk Camp. Ha sido sitiado desde hace dos años por el régimen sirio. No tienen agua, ni electricidad, ni comida, ni medicinas.

Cuando dicen que el pueblo sirio son las personas más abandonadas en el mundo de hoy, pienso que tal vez los palestinos sirios están aún más abandonados, porque incluso en el Líbano tuvimos casos de palestinos a quienes no se les permitió cruzar la frontera de Siria a Líbano, porque el Líbano no quiere aceptarlos, porque son palestinos.

Nadie está hablando de ellos, incluso en Palestina. Conocí a gente de cierto partido político en Palestina, y les hablé de aquellos palestinos en Siria; creo que ellos prefieren no pensar en ellos. Tal vez tienen bastantes problemas, pero estaban como, “No queremos problemas con el régimen sirio.” Hoy en día, los palestinos están sufriendo el asedio. Hoy en Yarmouk usted también tiene a Daesh (ISIS) que ha entrado en los campamentos.

¿Se puede hablar de cómo se siente acerca de lo que está pasando y cómo es afectado su vida?

Está destruyendo por completo nuestra vida, pero tengo algo de esperanza. Sigo con esta esperanza al trabajar con estas mujeres dentro de Siria, porque son tan increíbles. Ellas están siempre llenas de esperanza y voluntad de cambiar las cosas.

Cuando salimos y vemos a las mujeres y hombres que trabajan en el interior y sabemos y vemos cómo la gente no quiere hacer nada para apoyar a esas personas y los vemos morir uno tras otro, decimos: ” Bueno, voy a hacer mi trabajo. Yo era parte de esta revolución. Voy a seguir”.

Hoy, tengo que apoyar a aquellas personas que siguen. Es un deber más que otra cosa. Es muy difícil tener una vida normal hoy y decir: “Yo quiero hacer esto. En cinco años, quiero hacer eso”. Ahora, no se siente eso. No tienes vida propia. Tu vida está relacionada con su pelea y ni siquiera es realmente mi lucha de hoy, porque hoy yo estoy segura. Tal vez algún día voy a estar cansada y diré: “Está bien, voy a parar”. Y otras personas deben ser capaces de continuar. Pero hasta ese día, hago lo que tengo que hacer.

¿Puede hablar de la opresión que has enfrentado en Francia y en el trabajo que has hecho allí?

Era algo que estaba haciendo antes, ahora estoy completamente absorbida por la situación de Siria. Yo realmente no veo lo que está pasando en Francia. El problema fue con la discriminación y la aplicación racista de la laicidad.

Es tan estúpido, porque si una mujer lleva un velo o burka en Francia hoy en día, no se le permite trabajar. No se le permite ir a la universidad. No se le permite hacer nada. ¿Cómo se puede lograr un cambio? Para mí eso sólo refuerza el aislamiento de estas mujeres y no respeta su voluntad.

Si no es la voluntad de estas mujeres y ella son obligadas, entonces todas estas leyes no las están ayudando. No quiero hablar sólo sobre el lado malo porque en Europa también trabajo con una gran cantidad de organizaciones de izquierda y grupos que están haciendo un trabajo increíble de apoyo a los derechos civiles y la igualdad. Creo que Europa tiene una cultura muy importante sociedad civil que están haciendo un trabajo muy importante. Es este trabajo que me hace pensar que podemos cambiar las cosas en Europa, en Siria, en todo el mundo.

¿Crees que somos capaces de superar estos ciclos de opresión?

No lo sé. Voy a ser honesta. No sé, pero estoy segura de que si no hacemos nada, las cosas irán de mal en peor. Será una estrategia a largo plazo y tenemos que hacer algo porque la opción por parte del Estado con las bombas y responder a la violencia con más violencia, no está dando ninguna solución.

Tenemos que hacer algo. Conozco a un montón de mujeres y hombres que trabajan en terreno en Siria. Conozco a personas que trabajan en Francia con las personas que lo necesitan. No se trata sólo de las personas necesitadas. Se trata de acciones. Se trata de conocer al otro. Se trata de hablar. Se trata de respeto. Se trata de la dignidad. Son todas esas cuestiones. Tenemos que hacerlo. De lo contrario, vamos a morir del todo como idiotas.

¿Qué te gustaría ver hecho en torno al tema de Siria en el futuro inmediato?

Quiero ver a la gente de pie por la libertad y la dignidad de todo el mundo para todas las personas. Esto es lo que realmente me puede hacer feliz. Para mí, esto cambiaría la situación en Siria si la gente lo hace. Incluso si no lo cambia, me haría sentir que la gente no abandona, que las personas no son juzgadas por su origen étnico o su religión.

No quiero que nadie diga que la gente en África o en el Medio Oriente no merecen la democracia o la dignidad, por lo que Bashar Al-Assad podría quedarse. Él es un dictador. No es sólo un dictador. Él es un criminal. La descripción del dictador es demasiado amable después de todas las atrocidades que ha cometido.

No quiero que la gente piense que es el adecuado para Oriente Medio, África o en cualquier lugar. Lo que quiero ver es gente de pie por la libertad y la dignidad para todos los seres humanos.

Digamos que lleguemos a un punto en que las personas estén informadas y luchan por la gente de todo el mundo. Una vez que llegamos a un lugar donde todos estamos haciendo algo, cuando vemos la importancia de esto no sólo para nuestro propio círculo sino para cada círculo para tener las libertades que se merecen; una vez que el mundo se despierta a eso, ¿qué crees que somos capaces de hacer?

Creo que vamos a ser capaces de muchas cosas. El primer paso será el más difícil de hacer. Cuando esto suceda, usted acabará con la cuestión del racismo. Va a terminar con el problema del extremismo. Usted puede construir algo. Usted puede construir un montón de cosas.