Kholoud al-Faqih, Primera Mujer a Cargo de un Tribunal de la Sharia en Palestina

Khoulod

Durante siglos, los hombres en el mundo árabe han dominado posiciones estatales importantes, como el sistema judicial de la Shari’a, que resuelve cuestiones de estatus personal, como la atención de huérfanos, el divorcio, la custodia y la herencia, entre otros, con base en la legislación islámica.

Pero la abogada palestina Kholoud al-Faqih desafió las “normas” y decidió abrir esa puerta cerrada, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el puesto de juez de la Shari’a y transitar por ese difícil camino.

Faqih notó durante su trabajo la ausencia de mujeres en el sistema judicial de la Shari’a. Esto la llevó a buscar el motivo subyacente y preparar un estudio legal sobre los obstáculos, de acuerdo con la ley de estado personal de Jordania de 1976 aplicable en Palestina dado que Cisjordania estaba administrativamente afiliada a dicho país. No pudo encontrar ningún texto legal o de Shari’a que prohibiera a las mujeres trabajar en la judicatura. Entonces, ella avanzó en sus esfuerzos.

Siendo una joven abogada, Kholoud Al-Faqih entró en la oficina del Presidente del Tribunal Supremo de Palestina y anunció que quería unirse al tribunal. Él se rió de ella. Pero solo unos pocos años después, Kholoud se convirtió en la primera mujer juez nombrada para los tribunales de Sharia (Ley Islámica) de Medio Oriente.

Cuando le dije que quería convertirme en jueza de la Sharia, al principio pareció sorprendido, pero inmediatamente le mostré pruebas de que no hay nada en la Ley del país o la Shari’a que me prohíba practicar este trabajo, según las cuatro escuelas de pensamiento en la jurisprudencia islámica o Fiqh o según la ley de Jordania aplicable en Palestina

Kholoud estudió derecho en la Universidad Hebrea de Jerusalén y se graduó en 1999. Fue autorizada para ejercer en 2001. Trabajó en el Centro de Mujeres para ayuda y asesoría legal. De 2003 a 2008 trabajó para la Defensa de mujeres maltratadas. En 2005 terminó un Máster en Ley Privada por la Universidad de Jerusalén. Después de pasar dos exámenes judiciales competitivos en Ramala, en 2009 fue nombrada cadí, Jueza del Tribunal de la Shari’a, de Ramala.

En 2012 la revista CEO Middle East la situó en el puesto 10.º entre las 100 mujeres árabes más poderosas del mundo.

El documental THE JUDGE – La Jueza, de Erika Cohn ofrece un retrato único de Kholoud: Su valiente trayectoria como abogada, su incansable lucha por la justicia para las mujeres y sus visitas sin cita con clientes, amigos y familiares.

Una mujer puede hablar conmigo sobre violencia sexual. Ella no le dirá a un juez varón sobre abuso domestico. Una mujer juez es esencial. Si no consigo justicia para mi misma, no la conseguiré para otrxs.

Con un acceso inigualable a los tribunales, THE JUDGE presenta un drama legal en desarrollo que se desarrolla, con una rara comprensión tanto de la ley islámica como de la justicia de género. En el proceso, la película ilumina algunos de los conflictos universales en la vida doméstica de Palestina: la custodia de los hijos, el divorcio y el abuso, a la vez que ofrece una visión sin adornos de la vida de las mujeres y la Shari’a.

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Mujeres de Liberia: “Reza para que el Diablo Vuelva al Infierno”

Documental acerca de la participación de las mujeres en el proceso de resolución del conflicto en la segunda guerra civil de Liberia (1999-2003)

La película documenta las acciones del movimiento de paz llamado Mujeres de Liberia Acción de Masas por la Paz. Organizado por la trabajadora social Leymah Gbowee, el movimiento comenzó con la oración y el canto en un mercado de pescado.

Leymah Gbowee organizó a las mujeres cristianas y musulmanas de Monrovia, Liberia para orar por la paz y para organizar protestas no violentas. Vestidas de blanco para simbolizar la paz y numeradas por miles, las mujeres se convirtieron en una fuerza política contra la violencia y contra su gobierno. Su movimiento llevó a la elección de Ellen Johnson Sirleaf en Liberia, la primera nación africana con una presidenta.

Dirigida por Gini Reticker y producida por Abigail Disney. La película se estrenó en el Festival de Cine de Tribeca 2008, donde ganó el premio al mejor documental. La película tuvo su estreno en la ciudad de Nueva York el 7 de noviembre de 2008.La película se ha utilizado como una herramienta de promoción en las zonas de post-conflicto como Sudán, movilizando a las mujeres africanas para pedir paz y seguridad

Zainab Bint Ali: La Victoria de la Dignidad en Tiempos de Guerra

Zainab bint Ali era hija del Imam Alí y de Fátima y por ende, nieta del Profeta Muhammad. Desde muy temprano desarrolló un vínculo inquebrantable de apego a su hermano Hussein. En momentos en que, como un bebé en los brazos de su madre, no podía ser pacificada y obligada a dejar de llorar, se tranquilizaba al ser retenida por su hermano, y allí se sentaba en silencio contemplando su rostro. Un día, su madre Fátima mencionó la intensidad del amor de su hija por el futuro Imam Hussein al Profeta (saw); este dio un profundo suspiro y le dijo con los ojos humedecidos:

Mi querida hija: Esta niña  Zainab se enfrentaría a mil y una calamidades y enfrentará serias dificultades en Karbala.

Zainab se convirtió en una mujer ejemplar de gran capacidad, inteligencia, conocimiento, perspicacia, coraje y perseverancia. la valentía de su espíritu quedó en evidencia en los sucesos de la batalla de Karbala.

La batalla de Karbala fue un combate librado en el año 680, entre un ejército enviado por Yazid I, Califa de los Omeyas y un pequeño grupo de familiares y seguidores que acompañaban a Hussein ibn Alí, nieto del profeta Muhammad. La batalla de Karbala fue una derrota sangrienta para el Imam Hussein y sus compañeros, quienes fueron masacrados por las fuerzas del Califa. Zainab se mantuvo estoica y firme mientras veía como su hermano, sus hijos, parientes y partidarios eran asesinados en el campo de batalla.

La verdadera misión de Zainab comenzó luego de la tragedia de Karbala. El Califa ordenó que las mujeres y niños de la familia del Profeta sobrevivientes fueran apresados y llevados en cadenas a Kufa. Cuando entraron a la ciudad engrillados, los habitantes de Kufa expresaron su alegria por la victoria. Pero Zainab no recibió la humillación en silencio y comenzó a denunciar la opresión de los Omeyas y la masacre ocurrida en Karbala, defendiendo heroicamente los derechos de su familia. Ella no permitió que los enemigos se aprovecharan de la tragedia para “hacer leña del árbol caído”.

El sermón de Zainab fue tan poderoso que convirtió un momento de revancha en una victoria de la dignidad personal por sobre la devastación y el duelo. Ella reveló los abusos de los Omeyas y causó que los que celebraban su cautiverio se entristecieran. De hecho, su discurso elocuente incluso impulsó la ira de la gente hacia el gobernador:

Oh pueblo de Kufa! sois hipócritas y engañosos. No encuentro nada en ti sino la adulación, los actos y pensamientos malos, el orgullo, el rencor y la mala voluntad. Por Alá!  La vergüenza caiga sobre ti, tus manos están manchadas con la sangre del hijo del Profeta Muhammad, el que era tu único refugio en caso de adversidad. Por tu mal acto y deslealtad, has desatado la ira de Alá (swt) contra ti. ¡Ay de ti! Nadie intercederá ante Alá por ti.

Si bien la posición de Zainab como mujer y prisionera era muy vulnerable, ella no dejó por ello de decir lo que pensaba y desafiar al poder político y religioso del Califato, representado por varones despóticos y arrogantes. En la misma corte del Califa, le acusó de ser un opresor, con un furioso discurso que hizo que su autoridad y regla despótica se sintieran socavadas. Ella dijo:

No te tengo miedo! No temo a nadie más que a Alá. Haz cualquier maldad que puedas. Una hoguera te está esperando en el más allá. Usted será responsable ante Dios por sus atrocidades. La furia de Alá caerá sobre el opresor.

Luego, los prisioneros fueron trasladados a Damasco. A su paso por los pueblos que encontraban durante la jornada, la gente se burlaba de ellos y se regocijaba de su martirio. Manteniendo la dignidad y el respeto propio, los prisioneros fueron desfilando por Damasco hasta la tarde cuando llegaron al palacio de Yazid. Cuando entraron a la sala del trono, Zainab vio que el Califa Yazid tenía la cabeza del Imam Hussein en una bandeja. Cuando Zainab vio esta muestra de arrogancia de Yazid, se levantó y se dirigió valientemente a todos en el palacio diciendo:

Lo que hoy consideras como despojos de guerra se convertirán en ruinas para ti mañana y ese día cosecharás lo que has sembrado. Alá no oprime a sus siervos. Expreso mi queja y pongo mi confianza solamente en Alá. Haz lo que quieras, Yazid, nunca podrás borrar lo que has hecho y no lograrás que la gente nos olvide. Aquí te digo, que tus decisiones serán fallidas, tu período de gobierno será corto, y su población se dispersará. En ese día, una voz gritará: ¡Que la maldición de Alá caiga sobre los opresores! …

Temiendo una revuelta, Yazid liberó a Zainab y a los miembros de la familia del Profeta Mohammed. Después de ser liberada de la prisión, ella hizo duelo durante siete días junto con el resto de las mujeres encarceladas y las mujeres de Damasco. Después viajó a Karbala y lloró en la tumba del Imam Hussein y sus compañeros masacrados.

Zainab bint Ali, es la responsable de la tradición que los musulmanes shiitas celebran en el día de Ashura . A ella le debemos la primera transmisión de estos hechos históricos que han llegado hasta nosotros. Zainab nos ha dejado una lección de dignidad y lealtad hacia sí misma en momentos de dificultades, proveyendo dinamismo e inspiración a todas y todos los que luchan por eliminar las injusticias en la tierra.

Para saber más sobre esta historia, la película “La Caravana del Orgullo” está disponible en Youtube con subtítulos en español en una lista de reproducción de 12 videos.

Imagen: pintura del artista iraqui Abdul-Rahman Al-Sadi.

La Violencia Sexual como Arma de Guerra contra las Mujeres

Violencia Sexual

La violencia sexual es un arma específica de guerra contra las mujeres

Yifat Susskind, directora de MADRE, organización de derechos humanos, resumió la situación actual de las mujeres en Irak en el diario británico The Guardian, en Julio de 2014:  “A medida que Irak se hunde en la guerra, las mujeres no sólo están en la primera línea: Son el campo de batalla”.

Esta violencia no es al azar. La violación es un arma terriblemente común que se utiliza para aterrorizar y controlar a las comunidades durante la guerra. Sin embargo, sólo recientemente ha sido tratado el tema con la seriedad que merece. El día en que Isis conquistó Mosul, los líderes mundiales estaban en Londres para una cumbre para abordar el flagelo de la violación en tiempo de guerra. Ahora, el compromiso de los gobiernos para proteger a las mujeres en zonas de guerra de violencia sexual está nuevamente siendo probado.

La violencia contra la mujer, especialmente la de naturaleza sexual, ha añadido su propio índice de vergüenza a las guerras recientes. De los conflictos en Bosnia y Herzegovina, pasando a Perú y hasta Ruanda, niñas y mujeres han sido víctimas de violación, encarcelamiento, tortura y ejecución.

La violación, identificada por los especialistas como la más intrusiva de los eventos traumáticos, se ha documentado en muchos conflictos armados, incluyendo los de Bangladesh, Camboya, Chipre, Haití, Liberia, Somalia y Uganda. La violación oportunista, el rapto de las cautivas y el saqueo de siglos anteriores, han sido sustituidos en los conflictos modernos por la violación como una herramienta de combate planificada.

La Violencia Sexual se define en el Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud de la Organización Panamericana de la Salud como

“Todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo”.

De acuerdo a datos de las Naciones Unidas, un 70% de las mujeres sufre algún tipo de violencia sexual a lo largo de su vida.

La violencia sexual contra las mujeres en escenarios de conflicto, ha tratado de justificarse en base a la percepción de que es inevitable en situaciones de máxima tensión y caos social, como es un estado de guerra, en las cuales los hombres están sometidos a la privación de compañía femenina por largo tiempo.

No obstante, este argumento es dudoso: Durante la dictadura militar en Chile, 3.399 mujeres fueron víctimas de violencia y tortura sexual. Este tipo de violencia fue organizada por el Estado, como una manera de aterrorizar a la población y a los “enemigos internos” fue llevada a cabo por miembros de las Fuerzas Armadas y de Orden, muchos de ellos esposos y padres de familia, quienes conducían sus autos, tranquilamente, a sus hogares luego de “prestar servicio” en los campos de concentración de prisioneras políticas.

Lo mismo puede decirse en el caso de las mujeres indigenas de Guatemala, quienes narraron ante tribunales, la violencia sexual a la que fueron sometidas durante la dictadura de Rios Montt. Una de ellas relató:

“Me agarraron las manos y los pies y me abrieron, no sólo a mi sino a mi mamá también.Eramos bastantes mujeres, esto me lo hicieron en el destacamento, vi cómo le mordían los pechos a mi mamá, luego me violaron a mí”.

Otro ejemplo de que no es la tensión de la guerra lo que hace inevitable la violación, es el reporte de Physicians for Human Rights presentado en agosto de 2014, sobre violaciones en masa y violencia sexual agravada, en el período post-electoral en Kenia del 2007. El informe presentó las conclusiones derivadas de la revisión de 1600 expedientes médicos de tres hospitales en la zona del Valle del Rift entre 2007 y 2011.

Según Amnistía Internacional, los cuerpos de las mujeres se han convertido en parte del terreno del conflicto y es ahí donde se desarrolla la guerra en la actualidad; el triunfo o la derrota están marcados por la devastación en las vidas de las mujeres, producto de la violación y el abuso sexual, los cuales ya no son sólo un subproducto de la guerra, sino una estrategia militar deliberada.

La violación sistemática se utiliza a menudo como arma de guerra en “Limpieza Étnica”. Más de 20.000 niñas y mujeres musulmanas fueron violadas en Bosnia desde el inicio del conflicto, en abril de 1992, según un equipo de investigación de la Comunidad Europea. El informe también dice que las víctimas se vieron enfrentadas a la violencia que implica “llevar en sus vientres a los hijos de sus enemigos”.

También sirve para humillar a los enemigos, como hicieron las milicias pro-gobierno de Janjaweed en la región de Darfur, en Sudán, usando las violaciones en masa para controlar y castigar a las poblaciones no árabes de la zona. En Colombia, los grupos rivales violan, mutilan y matan a mujeres y niñas con el fin de imponer códigos punitivos de conducta en las ciudades y pueblos enteros y así fortalecer su control.

Es en el marco del conflicto armado en Siria, donde la violencia sexual como arma de guerra ha mostrado su cara más atroz. El informe: “Violence against Women: Bleeding Wound in the Syrian Conflict” de noviembre de 2013, sostiene que los grupos de derechos humanos sirios expresaron profundas preocupaciones sobre presuntos abusos sexuales, ya en una etapa temprana de la represión de las protestas pacíficas en 2011.

Basándose en diversas fuentes y en diferentes regiones de Siria, la Organización Siria para los Derechos Humanos “Sawasia” estima en 300 el número de casos de agresiones y violaciones sexuales cometidos en 2011. En 2013, se estima que el número de violaciones de mujeres alcanzó aproximadamente 6000, dando lugar a numerosos casos de embarazo forzado.

Los casos de violación se han documentado en Homs, Damasco, Hama, Latakia, Daraa, Idlib y Tartous. La información recibida indica que hay tres situaciones principales en las que se han producido incidentes de violación: Durante redadas gubernamentales, en los puestos de control, durante secuestros, en incursiones “puerta a puerta” y en los centros de detención. La información recopilada también indica que los miembros del aparato de seguridad del Estado han estado involucrados en la violencia sexual en varias ocasiones.

No podemos olvidar a las “Mujeres de comfort” que eran mujeres y niñas que fueron forzadas a la esclavitud sexual por el Ejército Imperial Japonés en los territorios ocupados antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Se estima que entre 20.000 a 410. 000 sufrieron esclavitud sexual en tiempos de conflicto.Muchas de las mujeres eran de países ocupados, incluida Corea, China y Filipinas, aunque también habia mujeres de Birmania, Tailandia, Vietnam, Malasia, Taiwán, Indonesia, Timor Oriental y otros territorios ocupadas por los japoneses fueron utilizadas para “Estaciones Militares de Comfort”. Existieron este tipo de instalaciones  en Japón, China, Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia, Birmania, Nueva Guinea, Hong Kong, Macao y la Indochina francesa.

Hoy, las mujeres son campos de batalla en Irak y el Kurdistán, en la brutal arremetida del ISIS por imponer un Califato Islámico mundial. La Organización por la Libertad de las Mujeres de Irak denunció el secuestro y tráfico de mujeres para ser vendidas individualmente o en grupos, para convertirse en esposas temporales de los guerreros ISIS donde se convierten en esclavas sexuales en nombre de la “Jihad Sexual.” Según la entidad, estas atrocidades se han intensificado a lo largo del mes de agosto, en línea con la comisión de genocidio contra las comunidades minoritarias. Las masacres cometidas contra los Yazidi, chiítas y las comunidades cristianas fueron seguidas por la toma de cientos de mujeres para llevarlas al recién fundado “Mercado de concubinas” en Mosul, con el propósito de vender a las mujeres como esclavas sexuales.

El daño infligido a una mujer en estos contextos, es un ataque a su cuerpo, a su familia y su cultura; en muchas sociedades, las mujeres son vistas como depositarios de los valores culturales y espirituales de la comunidad. Destruirlas física y moralmente es una forma de quebrar la moral, capacidad de resistencia y unidad del colectivo.

La violencia sexual contra las mujeres en escenarios bélicos es una expresión del Patriarcado, como lo son las guerras en las cuales se llevan a cabo estas atrocidades. Un patriarcado en el cual la categoría “Hombres” domina a la categoría “Mujeres” a través del control de la sexualidad femenina usando la violencia y la coerción, dónde las mujeres son objetos cuya dignidad, libertad y derechos dependen de las decisiones masculinas.

Las mujeres, carne de cañón de la política del patriarcado, cosificadas y devaluadas genéricamente, son abusadas, agredidas, violadas, traficadas y asesinadas por hombres, como una forma de propinar una derrota a otro grupo de hombres.

Y mientras los líderes políticos, las organizaciones internacionales y la opinión pública discute sobre la guerra y la paz, la violencia sexual aumenta y se recrudece en el planeta. Sin importar el lugar del mundo, con o sin declaraciones, en ausencia de resoluciones de la ONU o en aparentes estados de derecho, las mujeres enfrentan una guerra diaria por la integridad de sus cuerpos: En Irak, Siria y El Congo. Pero también en Nigeria, Egipto, Honduras y El Salvador; en la frontera norte de México y en los campos de refugiados de Palestina. Donde hay ocasión para la violencia de género, habrá espacio para la violencia sexual.

¿Quieres Hablar de Esclavitud?

 

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Así que ¿Dices que el hiyab, los velos, los tocados de plumas, gele y turbantes son signos de esclavitud y retraso cultural, mi querida feminista blanca de tierras desarrolladas?

Vamos a hablar de esclavitud.

Hablemos por ejemplo:

Acerca de las mujeres en las “maquilas” en México que tienen que trabajar en turnos de nunca acabar para producir mercancías para tu consumo.

Acerca de las mujeres y las niñas en Bangladesh que destruyen sus manos y ojos cosiendo la ropa que vas a comprar en el próximo Viernes Negro (Oh, realmente compras en Viernes Negro, ¿no?)

Acerca de las mujeres en el sur de la India, explotadas como incubadoras, para dar a luz a los bebés que no puedes tener ni pagar en tu propio país del primer mundo.

Acerca de las mujeres de las zonas rurales de Colombia, violadas, aterrorizadas y expulsadas de sus tierras todos los días por fuerzas paramilitares pagadas con el dinero de tus impuestos para financiar “La Guerra contra la Droga”.

Acerca de las mujeres indígenas en América del Sur, las mujeres Bereberes en el Sahara y las agricultoras en África y el Tercer Mundo (que producen la mayor parte de los alimentos que consumes) que ven cómo cada día, les falta la tierra, el agua y las semillas para satisfacer sus necesidades básicas, debido a los negocios de “innovación” de Monsanto, gigante voraz obsesionado por garantizar tu seguridad alimentaria a expensas de la escasez de millones de mujeres y sus familias.

Acerca de las mujeres musulmanas, cristianas y yazidis en Oriente Medio, vendidas por ISIS en el “Mercado de las concubinas” para convertirse en las esclavas sexuales de yihadistas occidentales que tienen suficientes euros, dólares y libras para pagar por ellas.

Por no hablar de:

Las mujeres en prisión en Arabia Saudí, país al que nunca se denuncia y nunca tendrá una primavera árabe por el miedo que tienes a quedarte sin aceite para tu coche.

Las mujeres víctimas de la violencia política financiada con dólares frescos procedentes de “La tierra de la libertad”.

En mi país, la preocupación por nuestra esclavitud dejó a más de 3.000 víctimas de abusos sexuales y torturas, muchas mujeres asesinadas y muchas de nosotras extrañando a nuestros padres, hermanos, esposos e hijos.

Todas las mujeres del sur del mundo que tenemos que lidiar con la paliza sin fin sobre nuestra identidad, nuestra cultura y tradiciones para justificar las guerras y el neocolonialismo bajo conceptos retorcidos y desiguales de democracia.

¿Quieres hablar de la esclavitud del atuendo?

Comienza por analizar los privilegios que tienes gracias a la esclavitud diaria y no solicitada que millones de mujeres tienen que sufrir para sostener la libertad brutal de tu capitalismo imperialista.

Ciclo de Documentales “Mujeres, Guerra y Paz” Visibiliza la Lucha de las Mujeres en Zonas de Conflicto

“Mujeres, Guerra y Paz” es una nueva serie documental de cinco partes que desafía la sabiduría convencional de que la guerra y la paz son del dominio de los hombres. La gran mayoría de los conflictos actuales no los libran los estados nacionales y sus ejércitos, sino más bien, las entidades informales: las pandillas y caudillos de la violencia con armas pequeñas e improvisadas.

La serie revela cómo la proliferación, posterior a la Guerra Fría, de armas pequeñas ha cambiado el panorama de la guerra, llevando a  las mujeres a convertirse en objetivos primarios y sufrir bajas sin precedentes. Sin embargo, ellas están surgiendo, al mismo tiempo, como colaboradoras necesarias de la paz duradera y la intermediación como líderes en la creación de nuevas leyes internacionales que rigen los conflictos.

Con profundidad y complejidad, “Mujeres, Guerra y Paz” se enfoca  en las historias de las mujeres en zonas de conflicto de Bosnia a Afganistán y Colombia a Liberia, colocando a las mujeres en el centro de un diálogo urgente sobre el conflicto y la seguridad, y la reformulación nuestra comprensión de la guerra moderna.

Con narradores como Matt Damon, Tilda Swinton, Geena Davis y Alfre Woodard, “Mujeres, Guerra y Paz” es la iniciativa global de medios más completa jamás organizada sobre el papel de las mujeres en la guerra y la paz.

La serie presenta un mensaje revolucionario que pretende llegar a  todo el mundo, sobre todo a las comunidades y organizaciones de la sociedad, mediante la proyección de cada capítulo complementado con iniciativa educativa y de divulgación destinada a favorecer la rendición de cuentas internacional en lo que respecta a las mujeres y la seguridad.

“Mujeres, Guerra y Paz” es una co-producción de THIRTEEN  y Tenedor Films.

2011 Summer TCA Tour - Day 4

Las Historias

 “Yo Vengo a Testificar” es la conmovedora historia de cómo un grupo de 16 mujeres que han sido encarceladas y violadas por las fuerzas serbias en la ciudad bosnia de Foca. Estas mujeres han roto el  gran silencio sobre su historia y dado un paso hacia adelante para tomar el estrado de los testigos en un tribunal internacional de ley. Su notable valor resultó en un veredicto triunfante que condujo a nuevas leyes internacionales sobre la violencia sexual en la guerra.

“Ora para que el diablo regrese al infierno” es la asombrosa historia de las mujeres liberianas que enfrentaron a  los señores de la guerra y el régimen del dictador Charles Taylor, en medio de una brutal guerra civil, y ganaron una paz inimaginable por su país, destrozado en 2003.

“La Paz Desvelada” nos lleva a Afganistán. Cuando el aumento de tropas EE.UU. se anunció a finales de 2009, las mujeres en Afganistán sabían de las conversaciones de paz con los talibanes. Este capítulo sigue a tres mujeres en Afganistán que están arriesgando sus vidas para asegurarse de que los derechos de las mujeres no sean canjeados en los tratos políticos.

“La Guerra que Estamos Viviendo” nos transporta a un viaje al Cauca, una región montañosa en el suroeste del Pacífico de Colombia, donde dos mujeres afrocolombianas extraordinarias están desafiando una lucha violenta de sus tierras ricas en oro. Ellas están de pie por una generación de colombianos que han sido aterrorizados y desplazados a la fuerza como una estrategia de guerra deliberada.

“Redefiniendo la Guerra” desafía la creencia convencional de que la guerra y la paz son del dominio de los hombres a través de entrevistas incisivas con los principales pensadores, Secretarios de Estado y los sobrevivientes veteranos de la guerra y la paz. Los entrevistados incluyen la secretaria de Estado Hillary Clinton; la liberiana Leymah Gbowee, activista por la paz; Fadila Memisevic, investigadora de crímenes de guerra en Bosnia y el experto en globalización de Moisés Naím.

Curadora de la exhibición

Vanessa Rivera de la Fuente. Comunicadora Institucional y Periodista de Género. Especialista en Gerencia de Proyectos Sociales. Investigadora en Estudios de la Mujer en el Islam.

Esta Iniciativa es posible gracias a Peace is Loud y  AWID

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