Libro “Aisha o el Islam en Femenino” de Asma Lamrabet

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Texto valiente y bien documentado que aborda en profundidad el papel de la mujer musulmana en diversos ámbitos: intelectual, espiritual, social y político.

Para quien sólo conoce el islam a través de sus expresiones históricas más recientes -países de mayoría musulmana que han sufrido la colonización durante la época moderna- la lectura de este volumen puede suponer todo un descubrimiento ya que, frente a la imagen distorsionada de un islam patriarcal y misógino, aparece con nitidez la naturaleza igualitaria del islam de los primeros tiempos.

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Aisha Asma Lamrabet

Mujeres Musulmanas: Pañuelos Púrpura Contra el Femicidio

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Aziya Zubair – en la foto con su esposo- era una arquitecta y mujer de negocios de origen pakistani, residente en Estados Unidos, motivada por contribuir al fin de los estereotipos culturales sobre las y los musulmanes para una mejor convivencia en la sociedad norteamericana post 9-11. Por ello, junto a su esposo Muzzamil Hassan, decidió fundar en 2004 Bridges TV, un medio de comunicación satelital para conectar la vida de las comunidades musulmanas con la sociedad estadounidense.

La pareja habia estado casada 9 años y tenian dos hijos. Pero la realidad entre Aziya y Muzzamil no era precisamente la de un matrimonio ideal, como de aquellos que hablan las novelas y las series de TV. Aziya Zubair vivía entre su carrera, el activismo comunitario, el canal de TV y la espiral de violencia doméstica. El 12 de febrero de 2009 su cuerpo fue encontrado decapitado en el Estado de Nueva York, luego que su propio marido informara a la policía donde encontrarlo.

Los fiscales argumentaron que Hassan abusaba de su esposa y planeó el ataque en un pasillo de Bridges TV. Fue arrestado en 2009 después de que ingresó a una estación de policía en la ciudad de Buffalo, en el estado de Nueva York, y le dijo a los oficiales que su esposa estaba muerta. Muzzamil fue encontrado culpable y condenado el 7 de Febrero de 2011 a 25 años de prisión.

En febrero de 2010 y mientras aún se esperaba sentencia condenatoria para Hassan, las mujeres musulmanas norteamericanas comenzaron con el Día del Hiyab Púrpura, fecha que a partir del 2011 pasa a ser internacional, ya que es también conmemorada en Canadá, Inglaterra y Libia. Es una jornada de remembranza y apoyo para las víctimas de violencia doméstica y femicidio, pero es más que eso. Es una lucha para erradicar la violencia contra la mujer en las comunidades musulmanes e impugnar las narrativas religiosas patriarcales que la respaldan.

La fecha se conmemora cada año entre el 12 y el 16 del mes inclusive con distintas actividades como charlas de prevención, vigilias, jornada de educación comunitaria y cyberactivismo a través de redes sociales como Facebook o Twitter. Es tradición el uso del Hiyab o pañuelo islámico que cubre la cabeza, en color púrpura, pero también es posible sumarse vistiendo una prenda morada.

Durante esos días el objetivo es mantener viva la memoria y legado de Asiya Zubair, hacer conciencia sobre los efectos nefastos de la violencia doméstica y promover una cultura de respeto y buen trato, en la convicción de que la violencia contra las mujeres es un problema social que si bien no es exclusivo de las religiones, está presente en todas las religiones y mientras más animemos a toda la comunidad a hablar de ello, más grande es la posibilidad de reducir su incidencia.

El Día Internacional del Hiyab Púrpura fue pensado por las mujeres musulmanas, pero no pertenece sólo a ellas. Es de todas las mujeres y de toda persona que desee sumarse a la prevención de la violencia doméstica, a la denuncia del femicidio, al apoyo solidario a las víctimas y sus familias. Es un día de activismo y memoria, una oportunidad para encontrar nuevas maneras de terminar con la violencia de género en un contexto de acelerado aumento de esta en todas partes del mundo, porque ninguna civilización tiene el privilegio de la misoginia.

Libro “La Caida del Imán” de Nawal el Saadawi

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La caída del Imán, obra maestra de la narrativa árabe actual, no sólo constituye un testimonio humano excepcional, sino una insólita y bellísima pieza literaria de gran envergadura. En palabras de Doris Lessing, «el relato trata de las mujeres que sufren la áspera dominación patriarcal islámica, pero podrían ser mujeres de cualquier lugar en el que haya crueldad y malos tratos.

Nawal El Saadawi, nacida el 27 de octubre de 1931 en la localidad egipcia de Kafr Tahla, estudió la carrera de medicina y fue directora general de Sanidad de Egipto. Empezó a escribir cuentos y novelas en 1956, y en 1972 publicó Mujeres y sexualidad, su primer estudio sobre los problemas de la mujer árabe y de su lucha por la liberación.

Debido al acoso de la censura, tuvo que publicar sus libros en Beirut y fue cesada de su cargo. Al igual que otros importantes intelectuales árabes, fue encarcelada por Sadat. Actualmente vive y trabaja en El Cairo. Ejerce la psiquiatria y preside la Asociación de Solidaridad de las Mujeres Árabes.

Descarga Gratuita: Nawal El Saadawi-La caída del Imán

100 Años de Feminismo en el Nilo: Las Mujeres Egipcias en el Marco de la Marcha Global de las Mujeres

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Frente a la reciente Women’s March (Marcha de las Mujeres) realizada en Washington el pasado 21 de enero, surgen reflexiones en torno a la influencia que este tipo de movilizaciones tienen en las luchas de las mujeres de otras regiones y respecto a de qué manera estas mujeres construyen sus propias dinámicas de emancipación como respuesta al entorno sociopolítico en el que viven. Tal es el caso de Egipto, el cual es considerado como uno de los primeros países de Medio Oriente donde las mujeres han participado activamente en la esfera pública, sobre todo en la política.

El Feminismo en Egipto

Las mujeres egipcias tuvieron una importante presencia en las luchas anticolonialistas desde finales del siglo XIX. A pesar de que su intervención fue más evidente en el levantamiento por la independencia egipcia de 1919, su participación no surgió de manera espontánea, sino que se venía gestando desde décadas atrás. Muestra de ello fue el apoyo que brindaron algunas mujeres al Movimiento Urabi de 1882.

El papel que las mujeres han desempeñado en la política se ha constituido a partir de los procesos de cambio sociopolítico de Egipto. Ante las dinámicas de expansión hegemónica de los distintos mandatos y la gran influencia de sociedades occidentales, las mujeres egipcias han adquirido estándares propios de emancipación, diversas ideologías de movilización; por ejemplo, de corte feminista, islamista, nacionalista, anticolonialista, de izquierda, liberal y sufragista, así como estrategias de contención. Algunas de éstas han sido marchas, levantamientos, asambleas, desobediencia civil, declaraciones formales, publicaciones, organizaciones independientes y expresiones culturales.

El discurso de emancipación de las mujeres egipcias comenzó con las publicaciones de algunas escritoras que criticaban la asignación exclusiva de actividades para las mujeres, como lo hizo Zainab al Fawwaz en 1892, en la revista Al Nil. Años más tarde, en 1910, surgieron otros escritos e incluso libros; por ejemplo, Al Nisa’iyyat de Malak Hifni Nasif.

En el contexto del levantamiento por la independencia de Egipto en 1919, Huda Sharawi, una de las figuras más importantes en la lucha de las mujeres egipcias, fundó en 1923 la Unión Femenina Egipcia. Esta organización pugnaba por los derechos políticos de las mujeres y cambios en la Ley del Estatuto Personal.

En 1922 Egipto obtuvo una independencia nominal por parte de Gran Bretaña y en 1936 fue reconocido como un Estado soberano, pero permanecía bajo el control militar británico en la zona del Canal de Suez [1]. En este marco, entre la década de los treinta y la primera mitad de los años cincuenta, se diversificaron las tendencias de las asociaciones femeninas. Las primera de estas orientaciones se caracterizó por la protesta política, con organizaciones como la Unión de la Hija del Nilo de Doria Shafik, fundada en 1948. Por otro lado, estaban las asociaciones de tendencia comunista; por ejemplo, las Mujeres Jóvenes, formada por Ceza Nabarawi e Inji Aflatoun y las islamistas que se identificaban con la Sociedad de Mujeres Musulmanas creada por Zainab al Ghazali en 1937.

Esta diversidad organizativa tuvo un período de relativa calma durante el régimen de Gamal Abdel Nasser, debido al control político que se estableció sobre el activismo y las movilizaciones. Además, el gobierno se apropió de la cuestión de las mujeres, lo que llevó a la instauración de un “feminismo de Estado”. Nasser combatió a los grupos islamistas y de izquierda. Incluso fueron silenciadas voces de mujeres, como ocurrió cuando fue encarcelada Zainab al Ghazali, acusada de haber participado en un presunto plan de la Hermandad Musulmana para asesinar a Nasser.

Con Anwar al Sadat, se dio un giro definitivo a la postura antiimperialista y antisionista que caracterizaba a Egipto al establecer una paz por separado con Israel e implementar una política económica de puertas abiertas (infitah). Respecto a las mujeres, bajo la influencia de Jehan Sadat, esposa del presidente, se hicieron reformas a la Ley del Estatuto Personal; por ejemplo, se garantizaron derechos legales para las mujeres en cuanto al matrimonio y divorcio. Sin embargo, al igual que ocurrió con Nasser, durante la presidencia de Sadat la cuestión de las mujeres fue definida, en gran medida, por la perspectiva del gobierno.

En 1981 llegó al poder Hosni Mubarak y en el marco de los primeros años de su mandato hubo un resurgimiento de los grupos feministas. Algunas figuras y asociaciones importantes en la década de 1980 fueron Nawal al Saadawi con la Asociación Solidaria de Mujeres Árabes y Fathia al Assal con la Unión de Mujeres Progresistas. Estas dos organizaciones lograron formar parte de una red de solidaridad con mujeres fuera de Egipto; por ejemplo, cuando la activista y profesora afroamericana Angela Davis visitó Egipto y se reunió con Fathia al Assal, Inji Aflatoun y otras mujeres reconocidas por su trayectoria política. Como resultado, en 1985 Davis publicó un ensayo sobre las mujeres egipcias en su libro Mujeres, Cultura y Política, con el que mostró su solidaridad con la lucha feminista egipcia.

Durante los últimos diez años del gobierno de Mubarak existió un descontento enorme por parte de la población respecto a la corrupción, las malas condiciones económicas, el desempleo, entre otros temas. Esta frustración llegó a un punto crítico durante los primeros meses del año 2011 cuando la población egipcia tomó las plazas principales del país y pidió la caída del régimen. Estas revueltas populares ocurridas en el contexto de la llamada Primavera Árabe llevaron a la renuncia del presidente el 11 de febrero del mismo año.

Aunque las insurrecciones no se basaron en cuestiones de género, la presencia femenina en las protestas llamó la atención de los medios de comunicación internacionales, ya que en muchos países había predominado una imagen de sumisión de las mujeres árabes. Asimismo, los movimientos y organizaciones de mujeres pusieron en duda las dinámicas tradicionales de participación femenina en el ámbito público y mediante el uso de la tecnología pudieron encontrar renovados medios de expresión.

Con el paso del tiempo, en Egipto se han observado avances y retrocesos en la trayectoria de la participación política de las mujeres. Tuvieron una presencia activa en la lucha anticolonialista, pero sus asuntos no lograron ocupar un lugar central; posteriormente, las organizaciones de mujeres tomaron forma durante las dos primeras décadas del siglo XX y adquirieron una diversidad ideológica sobre todo en los años cuarenta. A pesar ello, estuvieron en relativa calma debido al control político establecido durante el período de Nasser, el cual fue retomado por Sadat. Con Mubarak, surgió una nueva ola de organizaciones, las cuales se mantuvieron activas en las revueltas populares de 2011.

Influidas por una combinación entre ideas feministas provenientes del exterior, tácticas locales de movilización, así como por el ambiente sociopolítico del país, en la actualidad las mujeres egipcias siguen organizándose y buscando espacios en la política; sin embargo, no dejan de ser vulnerables a las agresiones derivadas del predominio del sistema patriarcal y la censura por parte del gobierno.

Alejandra Gutiérrez Luna
Rebelión

Fuentes de consulta

  • Al-Ali, Nadje. (2002). “Women’s Movement in the Middle East: Case Studies of Egypt and Turkey”. En United Nations Research Institute for Social Development Paper . Vol. 5 . p. 1-42.
  • Badran, Margot. (1993). “More Than A Century Of Feminism In Egypt”. En Tucker, Judith. (Ed.). (1993). Arab Women : Old Boundaries, New Frontiers . Estados Unidos: Indiana University Press.
  • Baron, Beth. (2005). Egypt as a woman. Nationalism, gender and politics . Estados Unidos: University of California Press.
  • Davis, Angela. (1985). Women, Culture & Politics. Estados Unidos: Vintage Books.
  • Saleh, Amani. (2010). Women’s movement in: Kuwait, Egypt, Iran and the UK . Reino Unido: Author House.

Marruecos a Través de sus Mujeres – Fatima Mernissi

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La condición social de la mujer marroquí desvelada por la conocida socióloga y feminista: ¿Cómo aparece Marruecos a través del discurso de las mujeres? ¿ Se trata de un Marruecos familiar, es decir, el del discurso masculino, o es un Marruecos desconocido? ¿Cuáles son los puntos y sistemas de referencia del discurso femenino?.

En el prólogo del libro la autora presenta su encuesta a mujeres de horizontes tan distintos como Batul Yeluna, nacida en un harén del que nunca salió sino para visitar a su hermana, que tenía la precaución de cerrar con llave la terraza -paraíso de las mujeres enclaustradas-, entregándosela a su padre mientras duraba la estancia de las jóvenes, o Aixa, la niña que a los doce años que regresa a la aldea para contraer matrimonio, después de haber servido desde los siete en familias de la ciudad o Habiba, analfabeta e inválida, quien pasados los cuarenta, se lanza a un viaje iniciático del que regresará confirmada en su vocación de vidente.

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Las Mourshidates: Mujeres Promotoras de Paz contra la Radicalización Islámica

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Cientos de Imams o guías religiosas mujeres han estado a la vanguardia en la batalla de Argelia contra la radicalización islámica, desde la guerra civil que asoló el país del norte de África en la década de 1990.

Su objetivo es dirigir a las mujeres lejos de falsos predicadores que promueven formas radicales del Islam. El crecimiento del grupo Estado Islámico o ISIS en Siria e Irak, e incluso en Libia , así como la creciente influencia de los militantes de Al-Qaeda y musulmanes salafistas, las tiene trabajando día y noche.

Conocidas como “Mourshidates” su objetivo es difundir el Islam con un mensaje de tolerancia, ayudando a aquellos que se han apartado de ella. Durante los últimos 17 años han estado escuchando a las mujeres, asesorándolas y enviándolas a especialistas cuando sus problemas no están directamente vinculados a la religión.

“Matar es un pecado capital, entonces ¿cómo es que la gente puede matar a inocentes en nombre del Islam?”, Pregunta Fatma Zohra, que tiene alrededor de 40 años. Como las otras 300 Mourshidates designadas por el ministerio de asuntos religiosos, Zohra tiene un título en Islam y aprendió el Corán de memoria.

Dice que estaba “motivada por conocer mejor el Islam a fin de enseñar la religión”, después de la guerra civil del país musulmán tradicionalmente moderado en la década de 1990, que mató al menos a 200,000 personas. La guerra estalló después de que las autoridades cancelaron las elecciones de 1991, el primer voto democrático de Argelia, que el Frente de Acción Islámica estaba preparado para ganar.

Zohra, que era estudiante en ese momento, recordó amargamente cuando conoció a un grupo de mujeres viudas en una mezquita: “Los argelinos mataron a los argelinos en nombre del Islam”.

Las Mourshidates usas sus conocimientos en religión y sus habilidades de psicología y sociología, para el trabajo en las mezquitas, prisiones, centros juveniles, hospitales y escuelas. A diferencia de los imanes hombres, no se les permite dirigir las oraciones.

Cuando la primera Mourshida fue autorizada en 1993 para enseñar y guiar a las mujeres, sólo amas de casa se presentaron, pero el público ha crecido a lo largo de los años para incluir a estudiantes universitarias y profesionales.

Fuente: Deccan Herald

Inventar a la Otra: El Caso de las Mujeres Musulmanas

La foto que acompaña a este artículo, u otras similares, han sido publicadas, compartidas y comentadas a través de las redes sociales durante mucho tiempo, como expresión de la misoginia inherente al Islam, bajo descripciones como “Mujeres capturadas por ISIS para venderlas en el mercado de concubinas” o “Mujeres sometidas a matrimonios forzados” o “Imagen de los Cristianos que mueren en el Islam”.

La imagen en cuestión corresponde a un acontecimiento religioso que celebran los musulmanes chiíes, llamado Ashura, para recordar el martirio y asesinato del Imam Hussein en Karbala, actual Irak, hace 1200 años, así como el posterior cautiverio de las mujeres de la casa del Profeta Muhammad, quienes aceptaron el humillante peregrinaje de ser llevadas encadenadas desde Kufa (en Irak) a Shaam (actual Siria) en vez de someterse sin resistencia a sus captores. Destaca especialmente Zaynab bint Ali, quien tuvo la osadía de desafiar al Califa de la época, acusándolo públicamente de ir contra los principios igualitarios del Islam y ser un opresor de las mujeres y los débiles.

El uso de esta foto para manipular a la audiencia no es nueva. En marzo de 2015 el político canadiense Jason Kenney, publicó estas fotos en su cuenta de Twitter en el Día Internacional de la Mujer, para apoyar su propia narrativa sobre la necesidad de intervenir en Siria.

Las mujeres en las fotos realizan una performance para recordar un evento que ocurrió hace 1300 años. Hay miles de fotos online que nos permiten apreciar este hecho. La polémica sobre qué representa la imagen confirma que las mujeres musulmanas son el hoax más grande de la era digital. Lo que se dice de ellas rara vez corresponde a lo que son y quieren expresar. Mucho de lo que circula se basa en la opinión de personas que no tienen interés en escuchar sus voces. Su pasividad e inferioridad presunta son sólo imaginarios culturales que alimentan la islamofobia de género. Son las “Víctimas”, las “Otras” y el problema de género más explotado de la era global, gracias a la permanente y acumulativa violencia epistémica de las que son objeto.

El Feminismo, el empoderamiento, la liberación de la mujer no son cuestiones de localización geográfica ni de enunciados rimbombantes, sino de lugares declarativos, justicia y acceso en la representación. Hay una pereza favorecida por el Internet que potencia el ejercicio de ciertos privilegios discursivos. El hoax de “La Mujer Musulmana” es explotado con gozo por las ONGs, los social media y todo aquél que busca atención rápida y viral. El colonialismo en el discurso es un activo que permite una forma de vida, estatus, poder y validación.

Una buena forma de buscar justicia para las mujeres oprimidas en el mundo, ya sea por ISIS, sus maridos o sus gobiernos, es practicar la justicia de género en los discursos y representaciones. El debate sobre la capacidad de las mujeres en el Islam para ser feministas es rancio y bizantino. Si cualquier persona puede ser feminista, entonces las musulmanas también, porque son personas, punto.

Es dolorosamente cierto que hay mujeres esclavizadas por el Estado Islámico. Pero también están las que resisten, denuncian y persisten, invisibles o censuradas por las políticas de información y las lineas editoriales de los medios de comunicación o de sus gobiernos y las jerarquías religiosas. Al invisibilizarlas con manipulación informativa, se las re-victimiza, se las convierte en objetos, se las violenta en lo simbólico. Yo quiero verlas a todas, saber sus nombres, sus historias, quiero verlas de verdad. Basta de “inventar a las otras”, es hora de hablar de Nos-otras.