Arabia Saudita: Que las Mujeres Puedan Conducir NO es el Fin de la Opresión Femenina

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El año pasado, Arabia Saudita anunció que finalmente iba a permitir que las mujeres sauditas manejaran. Esto fue aclamado como un momento decisivo, el resultado de las activistas saudíes haciendo campaña durante años por el derecho a conducir. Los medios lo retrataron como Arabia Saudita uniéndose a las filas de naciones ilustradas, y otorgando a las mujeres sauditas una medida de libertad.

Lo que los medios occidentales y los activistas saudíes no se dan cuenta es que esto no se trata solo de un momento transformador para los derechos de las mujeres en Arabia Saudita. La realpolitik detrás de levantar la prohibición es que es parte de un plan general para revisar la economía de Arabia Saudita. Fue uno de los primeros en una serie de movimientos políticos y económicos de ajedrez llevados a cabo por el Príncipe Heredero Mohamed Bin Salman (referido en los medios occidentales como ‘MBS’).

Es un movimiento calculado para lograr dos cambios sociales dentro del reino. El primero es deportar a tantos trabajadores migrantes no sauditas como sea posible. El segundo es aprovechar una nueva oferta de trabajadores saudíes para la economía. En 2017, The Guardian lo describió como un “momento histórico”, y el New York Times lo llamó “días vertiginosos en Arabia Saudita”. Reuters citó a una activista saudí diciendo: “Voy a comprar el auto de mis sueños, un Mustang convertible, ¡y va a ser negro y amarillo!”.

En el 2018, Arabia Saudita ha arrestado a varias activistas feministas solo unas semanas antes de que se estableciera la prohibición. Después de la protesta internacional, algunas han sido liberadas. No está claro por qué las activistas fueron detenidas, pero lo que está claro es que MBS no está llevando a cabo estas reformas en el espíritu del feminismo. No es una coincidencia que a las mujeres sauditas se les permita conducir al mismo tiempo, que el gobierno está llevando a cabo una campaña para deportar a millones de trabajadores migrantes. Arabia Saudita tiene una de las mayores poblaciones de trabajadores migrantes en el mundo, con aproximadamente 9 millones viviendo en el reino.

Los trabajadores provienen de India, Bangladesh, Pakistán, Sri Lanka, Filipinas, Indonesia, Sudán, Yemen, Egipto, Siria y muchos más países. Enjuagado con dinero del petróleo a principios de los años 80, Arabia Saudita reclutó trabajadores para construir la infraestructura del país, para trabajar en fábricas y puntos de venta, en hogares saudíes como empleadas domésticas y choferes, y en una gran cantidad de otros empleos de bajo salario y habilidades.

Durante décadas, los trabajadores migrantes formaron la columna vertebral de la economía saudita. El estado creó un intrincado sistema para controlarlos estrechamente. Deben ser patrocinados por ciudadanos saudíes; no pueden solicitar la ciudadanía saudí; sus fondos pueden ser incautados en cualquier momento; y los abusos de los derechos humanos son comunes. Los trabajadores migrantes eran útiles por una serie de razones: no había mano de obra local calificada, los trabajadores poco calificados podían recibir un salario mucho menor, y los sauditas en general no harían el tipo de trabajo que los migrantes realizarían. Además, el estado saudí excluyó activamente a las ciudadanas saudíes, la mitad de la población, de la fuerza de trabajo.

Medio siglo más tarde, Arabia Saudita decidió que los trabajadores migrantes deben irse. Esto se debe a que el estado está interesado en la transición de una economía que depende del petróleo y la mano de obra migrante a una economía orientada a los servicios y la tecnología. De hecho, MBS está compitiendo con Irán al rebajar los precios del petróleo, una decisión que ha dejado al Príncipe heredero luchando por encontrar fondos para llevar a cabo su visión de Arabia Saudita 2030 y mantener una economía fuerte. Arabia Saudita ya no puede permitirse el trabajo que una vez fue la base de su modernización, y ahora millones de trabajadores están siendo deportados bajo la política oficial del estado de “saudización”.

Esta no es la única forma en que Arabia Saudí posturea el feminismo. El derecho al voto se extendió a las mujeres blancas en los Estados Unidos en 1920, pero pasaron otros 45 años para que se aplicara a las mujeres negras. Mientras muchas sufragistas continuaron haciendo campaña por los derechos civiles de los negros, hubo muchas que estuvieron dispuestos a mirar para otro lado ya que la privación del derecho al voto de las mujeres negras continuó durante cuatro décadas.

De manera similar, las activistas feministas sauditas hicieron una campaña activa por el derecho a conducir con un riesgo significativo para ellas mismas, al tiempo que optaron por permanecer en silencio sobre los derechos de millones de trabajadoras migratorias o participar activamente en su explotación. La campaña por el derecho a conducir está diseñada para beneficiar específicamente a las mujeres de clase media a alta que tienen ciudadanía saudí, fuentes estables de ingresos y la libertad de comprar automóviles y moverse en el país. Las mujeres no sauditas, migrantes y trabajadoras no cuentan en este movimiento.

El hecho de que las mujeres sean capaces de conducir es un logro importante y significativo, pero una esperaría que tales derechos se otorguen por las razones correctas, y no a costa de restar poder a otros.

Aisha Jamal para Muslimah Media Watch

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Noura Vivirá: Sudán Anula Pena de Muerte para la Adolescente que se Defendió de Violación Marital #JusticeForNoura

 

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Una corte sudanesa revocó la sentencia de muerte para la adolescente Noura Hussein, quien mató a su esposo después de haberla violado, en un caso que ha puesto de relieve el matrimonio infantil forzado y la violación conyugal en la nación africana.

Su equipo legal le dijo a CNN el martes que a Hussein, que ahora tiene 19 años, se le ha otorgado una pena de prisión de cinco años por matar al hombre de 35 años. El tribunal ordenó a su familia pagar 337,000 libras sudanesas ($ 18,700) en “dinero de sangre” a la familia del hombre. Sus abogados dicen que planean apelar tanto el plazo de la cárcel como el pago. La semana pasada, CNN obtuvo una cuenta de primera mano de la adolescente mientras esperaba un nuevo juicio en una celda de la prisión de Omdurman después de apelar su sentencia de muerte.

En su relato, Hussein dijo que su familia la obligó a casarse a los 15, pero que le permitió terminar la escuela. Tres años más tarde, después de una boda pública, su esposo trató de consumar el matrimonio. Después de negarse a tener relaciones sexuales con él en su “luna de miel”, ella dice que la violó mientras miembros de su familia la detenían. Un día después, su esposo trató de violarla nuevamente, y ella lo apuñaló hasta la muerte. Cuando acudió a sus padres en busca de apoyo, la entregaron a la policía. En su relato, Hussein compartió su experiencia de verse obligada a vivir con el hombre, y cómo se negó a comer o salir de su habitación en sus primeros días con él.

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Al noveno día vinieron sus parientes, su tío me dijo que fuera al dormitorio. Dije que no, así que me arrastró de un brazo al dormitorio y su primo me dio una bofetada. Todos me desgarraron la ropa. Su tío me sostuvo por mis piernas y cada uno de los otros dos sostuvo mis brazos. Me desvistió y me tuvo mientras lloraba y gritaba. Finalmente, salieron de la habitación. Estaba sangrando, dormí desnuda. Al día siguiente me agarró, me tiró sobre la cama e intentó subirse encima. Estaba luchando y mi mano encontró un cuchillo debajo de la almohada. Empezamos a luchar con el cuchillo. Me cortó la mano y en mi hombro.

El tribunal tomó una decisión después de aceptar la versión de los hechos de Hussein. La clave de su decisión fue aceptar que había encontrado un cuchillo debajo de la almohada antes de apuñalar a su marido, y no lo sacó de la cocina, como originalmente alegaron los fiscales. El caso ha suscitado indignación internacional y varias peticiones en todo el mundo pidieron que se elimine su sentencia.

La edad legal para contraer matrimonio en Sudán es 10 años y la violación conyugal no es un delito. En una declaración, Amnistía Internacional dijo que el caso de Hussein debe ser un “catalizador para el cambio” en Sudán. Seif Magango, Director Regional Adjunto de Amnistía Internacional para África Oriental. el Cuerno Africano y los Grandes Lagos, dijo:

Si bien la anulación de esta sentencia de muerte es una noticia muy bienvenida, ahora debe conducir a una revisión legal para garantizar que Noura Hussein sea la última persona en pasar por esta prueba. Noura fue víctima de un brutal ataque de parte de su marido y obtuvo cinco años de prisión por actuar en defensa propia, lo cual es un castigo desproporcionado. Las autoridades sudanesas deben aprovechar esta oportunidad para comenzar a reformar las leyes en torno al matrimonio infantil, el matrimonio forzado y la violación en el matrimonio, para que las víctimas no sean las que son penalizadas.

 

Fuente: CNN

Violencia Espiritual y Abuso de Mujeres en el Nombre de Dios

 

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Vivimos en un mundo en el cual las mujeres son el target predilecto de distintos tipos de violencia: Física, sexual, sicológica, económica, simbólica y estructural, entre otras. Un tipo de violencia de la cual no se habla mucho es la violencia espiritual. Esta puede definirse como el uso de las creencias de una persona para dañar, manipularla, dominarla o controlarla.

La violencia espiritual incluye, pero no se limita a: Impedir que la persona siga su tradición espiritual o religiosa preferida; forzar un camino o práctica espiritual o religiosa en otra persona; menospreciar o burlarse de las tradiciones, creencias o prácticas espirituales o religiosas de una persona; y, usar la posición espiritual o religiosa de uno, rituales o prácticas para manipular o enajenar a una persona.

Las instituciones sociales, incluyendo las religiones – y el Islam mainstream entre ellas- tanto en su doctrina como en sus prácticas y marcos de referencia, están hoy en día dominadas por el androcentrismo y la idea de que son los varones y sus privilegios quienes tienen el derecho divino de liderar la religión y descrifrar la voluntad de Dios.

Este chauvinismo masculino basada en el desprecio de lo femenino causa mucho sufrimiento a las mujeres y ha probado ser muy dañiño y peligroso para nuestras vidas: Desde la obligatoriedad del velo islámico hasta los crímenes de honor y la mutilación genital, las mujeres vivimos en riesgo de experimentar algún tipo de violencia justificada por el machismo disfrazado de religión y alguna de entre nosotras, sufrirá alguno o varios tipos de abusos en nombre de Dios durante su vida.

Una de las formas pasivas/agresivas más comunes de violencia espiritual es la alienación. Los “justos creyentes” deciden cuál es la forma correcta de vivir y comprender el Islam y se dedican con virulencia a coercionar y maltratar a los que están “desviados”. Los “justos”, muchas veces son sólo una manga de hipócritas, deciden quién es y cómo debe ser una “buena mujer musulmana” como debe vestir, en qué debe trabajar y hasta qué raza y qué clase social debe tener para ser “digna y aceptable”.

La violencia espiritual es el origen o puede ser el complemento de distintos tipos de violencia: La expulsión de un grupo de mujeres de la mezquita Masjid Siraatul Jannah de Johannesburgo durante el mes sagrado de Ramadán es un buen ejemplo de esto: Hubo violencia física (empujones) y abuso emocional (trato humillante) en base a la idea de que “de acuerdo a la voluntad de Dios” (la opinión masculina) se prohibía a las mujeres estar ahí. La violencia espiritual se manifiesta aquí como el abuso de poder de un así-llamado creyente contra un grupo de mujeres a través de la manipulación de los “principios religiosos”, aunque no hay nada en el Corán que prohiba a las mujeres orar en las mezquitas.

La violencia espiritual no deja marcas visibles pero está muy normalizada en algunas perspectivas vinculados al género y las mujeres en el Islam, tanto a nivel personal como institucional. Aunque es injusto y vejatorio, se considera normal prohibir a las mujeres rezar en las mezquitas o bien, se permite su presencia sólo para segregarlas como borregos acopiados en cuartos pequeños o en “corrales” demarcados con una banda roja.

Hay violencia espiritual en la práctica secreta o no autorizada por la primera esposa de la poligamia (o en el adulterio disfrazado de poligamia, para hablar claro) “porque como hombre, Dios me autoriza”; en la coerción para las relaciones sexuales o si no “los ángeles te maldecirán hasta el Fajr”. Hay violencia espiritual en chantaje a una mujer para cortar lazos con su familia, su cultura, sus afectos y todo lo que es valioso para ella para abrazar el Islam o casarse con un hombre musulmán y en todo lo que se dice o hace para que ella se sienta menos merecedora de respeto y aceptación de parte de Dios.

Muchos creyentes legitiman la violencia espiritual al apoyar la idea de que es normal forzar a las mujeres a usar el velo o imponerlo a niñas pre-púberes, hipersexualizando sus cuerpos como tentadores para hombres adultos desde muy corta edad. Hay violencia espiritual en hablar de las mujeres como objetos, sean joyas, diamantes, perlas o caramelos, objetos que deben permanecer cubiertos para y a disposición de la voluntad de otro. Estas comparaciones, que parecen tan románticas, esconden un enorme odio a las mujeres: Los objetos, por más bellos, dulces y exclusivos que sean, no tienen poder de decisión y … no tienen alma ni derechos humanos.

Lo más cruel respecto a la violencia espiritual, es lo que significa al final del día: Ya sea que se ejerza contra las mujeres, los niños, las personas discapacitadas, musulmanas conversas o de otra raza, la violencia espiritual por parte de esos que dicen creer en un Dios Justo es una expresión de disconformidad y odio contra la creación de Dios. Al usar el nombre de Dios y manipular su mensaje para explotar, controlar, y alienar a otros en su nombre, es Dios mismx y su Rahma – su Infinita Misericordia y Cualidad Matricial – lo que resulta desacreditada y oprimida por el ego masculino.

Nosotras, las mujeres, no seremos oprimidas por la misoginia religiosas.

La Revolución de las Temporeras Marroquíes ante el Abuso Sexual y la Explotación Racista

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Un grupo de jornaleras marroquíes expone la vulnerabilidad ante posibles abusos de mujeres extranjeras, analfabetas, solas y pobres.

Fátima se aprieta los pechos y, a continuación, se frota la vagina con una mano. Simula varios empujones al aire. La temporera marroquí, madre de dos hijos, describe el supuesto abuso de su jefe, un empresario de la fresa de Huelva. Ella gritó y lloró mientras él intentaba besarla a la fuerza y bajarle el pantalón, recuerda. Estaba furiosa y lo empujó hasta zafarse. “Entró como un animal. No iba a dejar que me desnudase. Antes lo mato”, relata con la ayuda de una intérprete.

Fátima es una de las ocho mujeres que en los últimos días han denunciado acoso o abuso sexual en los campos de fresa de Huelva. Sus denuncias han sido recogidas en cuarteles de la Guardia Civil y enviadas a la fiscalía de la provincia. Su experiencia no representa un calvario generalizado —este año han llegado a Huelva para trabajar en el tajo 17.000 mujeres marroquíes—, pero sí la denuncia explícita de una realidad que se esconde bajo la alfombra desde hace una década: la vulnerabilidad ante posibles abusos, más allá de los laborales, de mujeres extranjeras, analfabetas, solas y pobres. Cuatro de ellas aceptaron contar sus casos, bajo la condición de no revelar sus identidades.

A finales de abril la revista alemana Corrective.org, en colaboración con Buzz Feed Noticias, publicó un reportaje sobre los abusos laborales y sexuales en los campos italianos, marroquíes y españoles, en concreto, de Huelva. Aunque los alemanes resucitaron un tema que siempre ha estado latente, los empresarios y los sindicatos mayoritarios se unieron para negar tener conocimiento de ningún caso. La patronal lo achacó a una campaña de desprestigio de los competidores europeos contra la fresa onubense, un negocio fundamental para la provincia y que, según fuentes del sector, facturó 395 millones de euros en la campaña de 2016-2017.

Pero las denuncias empezaron a gotear en los cuarteles y en la prensa. El testimonio de dos víctimas y dos testigos de abusos sexuales en un campo de Moguer llevó a la detención, el 25 de mayo, de un manijero español de 47 años, responsable de supervisar el desempeño de las jornaleras. Las mujeres denunciaron que las chantajeaba con dejarlas sin trabajo si no mantenían relaciones sexuales con él. Quedó en libertad con cargos.

Por entonces, la Consejería de Justicia andaluza ya había pedido a la fiscalía de Huelva una investigación. El ministerio público, además, comenzó a rastrear si había denuncias sobreseídas desde 2015. “Las primeras denuncias nos parecieron serias. Las mujeres no se atrevían a declarar y tuvo que ir la Policía y la Guardia Civil a localizarlas”, mantiene el fiscal jefe de Huelva, Luis Fernández Arévalo, en su despacho. En Marruecos, algunos medios ya exigían explicaciones a su ministro de Trabajo, responsable de la contratación en origen de las mujeres que todos los años envían a los campos españoles durante un mínimo de tres meses.

Fátima y otras nueve mujeres, que escaparon de la misma finca, llevan desde el martes escondidas en una casa de un pequeño pueblo andaluz de fachadas blancas, enclavado entre hectáreas de olivos. El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) las acogió y las alejó de Huelva para garantizar que, al menos, las cuatro que han denunciado hasta ahora, ratifiquen su testimonio ante un juez. Dos abogados de AUSAJ están con ellas desde el principio y cuidan de la causa pro bono.

El SAT está siendo acusado de forzar a las mujeres a contar los abusos. Dos compañeras de estas mujeres se presentaron esta semana en un cuartel de la Guardia Civil para denunciar, en representación de otras 130 jornaleras, que sus compañeras mentían. Las acusaban de denunciar a sus jefes a cambio de poder quedarse en España y criticaban que la repercusión estaba preocupando a sus familias en Marruecos y que podrían prohibirles volver la temporada que viene. La ley de extranjería contempla una autorización de residencia para circunstancias excepcionales, como colaboración con las autoridades policiales o judiciales, pero no es una garantía y su concesión no depende de un sindicato. “Nosotros no ganamos nada con esto. De hecho solo nos están atacando. Pero no podemos permitir que siga sucediendo”, se defiende José Blanco, uno de los miembros del SAT.

Los pasaportes de estas diez mujeres están recién estrenados y muchos de ellos firmados con una equis porque no saben ni escribir su nombre. Han salido por primera vez de Marruecos para recoger fresas por 40 euros al día y servir de sustento a sus familias. Su perfil es el que buscan los Gobiernos marroquí y español para evitar que tras la temporada de recogida se queden en España: viudas, casadas o separadas, de 18 a 45 años, procedentes de zonas rurales y con hijos de hasta 14 años. Relatan que, en el campo, vivían en contenedores de chapa, amueblados con seis literas y sin agua potable. Los vídeos ­–grabados con sus teléfonos móviles– de los días lluviosos muestran cómo el agua se cuela a chorros por el techo. Aseguran que no cobraron nada por su trabajo y que tenían dificultades para comprar comida.

Aicha, madre de dos hijos, está embarazada de siete meses. Eso no le importó al empresario que entró en su dormitorio sin autorización, la cogió del brazo, intentó tocarle los genitales y, según la denuncia, le propuso mantener relaciones sexuales. En otra ocasión, cuando iba camino de la ducha, el mismo hombre se acercó de nuevo. Por gestos ella le dijo que estaba embarazada y casada, a lo que él le respondió –también gesticulando– que podría hacerle una felación o practicar sexo anal. “Esto no se lo conté a la policía por vergüenza y me arrepiento”, confiesa. Tras uno de esos episodios, Aicha sufrió un ataque de ansiedad. Nadie la llevó al médico. Tuvo que hacer autoestop para llegar a un centro de salud. Cuando cuenta que vino a España para conseguir pagar una operación que uno de sus hijos necesita, se desmorona. La intérprete, que hasta entonces se había mostrado distante, también rompe a llorar.

Otras dos mujeres de la casa corroboran el relato de sus compañeras y también denunciaron a su jefe. Con él aprendieron el significado de la expresión “friqui friqui” que solía ir acompañada de un billete de 50 euros. Estas mujeres afirman que las temporeras más veteranas a las que llaman “alcahuetas” las animaban a aceptarlo. Este periódico ha contactado con uno de los responsables de la empresa que ha declinado hacer declaraciones.

La jornalera embarazada no quiere volver a Marruecos, pero no por anhelar quedarse en España: “Ahora no puedo volver porque mi familia y la de mi marido me matarán. Tengo mucho miedo”. La repercusión mediática de los supuestos abusos y de una revuelta que protagonizaron en la finca llegó a los muros de Facebook de los suyos. Su marido la reconoció en las imágenes y le preguntó sobre los abusos. Ella le negó ser una de las víctimas. “Lo único que quiero es que se demuestre la verdad de nuestra historia”, mantiene. “Tengo que recuperar mi dignidad”.

María Marti y Sara Rosati para El País

Declaración Articulación Feminista de Nicaragua ante Represión de Ortega y Murillo

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Difundimos comunicado recién llegado de la Articulación Feminista de Nicaragua contra la represión que desde hace 4 días ejerce allí el gobierno encabezado por Ortega y Murillo

¡BASTA YA DE VIOLENCIA Y REPRESIÓN!
COMUNICADO DE LA ARTICULACIÓN FEMINISTA NICARAGÜENSE

Diversas redes y colectivos feministas locales, regionales y nacionales, expresamos nuestra más enérgica condena al gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo frente a la cruenta represión desatada en contra de estudiantes universitarios que durante los últimos días han protagonizado protestas pacíficas por las recientes reforma a la seguridad social, aprobada por el Instituto de Seguridad Social(INSS) y ratificada por decreto ejecutivo de Ortega, en un claro acto de violación a la Constitución Política de Nicaragua.

El gobierno Ortega-Murillo ha organizado la represión contra jóvenes universitarios y la población que les apoya activamente, conjugando las fuerzas antimotines de la Policía Nacional con las fuerzas paramilitares integrados por jóvenes supuestamente organizados en lo que ellos denominan “Juventud Sandinista”.

Hasta la tarde del 21 de abril se han contabilizado 25 jóvenes asesinados en Managua, Masaya, León, Estelí, Tipitapa y Ciudad Sandino. La mayoría murieron a consecuencia de balas disparadas por antimotines y paramilitares. Además, se registran 43 jóvenes desaparecidos, decenas de encarcelados y heridos.

La violación de los derechos humanos llega al punto de perseguir a las personas que solidariamente recolectan víveres y medicinas para llevarles a las y los universitarios que permanecen en las universidades resistiendo a los ataques de los antimotines y paramilitares.

En un despliegue de cinismo e irresponsabilidad el gobierno Ortega-Murillo ha pretendido responsabilizar a las y los jóvenes universitarios de los daños provocados a establecimiento s públicos y privados, sin embargo existen evidencias contundentes de que dicha destrucción es responsabilidad de las fuerzas paramilitares, protegidos por los antimotines, quienes no solo han quemado una radio privada, sino, han robado equipos de filmación y celulares a periodistas y estudiantes.

El gobierno Ortega-Murillo en el afán de impedir que los pocos medios de información independientes que todavía subsisten en el país informen a la ciudadanía, cerró de facto varios canales de televisión incluyendo 100% Noticias, Canal 12 y Canal 23.

En un intento de desmovilizar a la población que en todo el país está protestando por las reformas inconstitucionales a la seguridad social, el gobierno ha ofrecido al Consejo Superior de la Empresa Privada retomar las negociaciones que han sostenido durante más de una década en torno a temas económico-empresariales, sin asumir ningún compromiso con el cese de la represión y el castigo a los responsables de los asesinatos y otros atropellos cometidos durante los últimos días.

En este escenario de violencia institucionalizada, el movimiento de mujeres y feminista de Nicaragua, quienes hemos vivido la represión y violación sistemática de nuestros derechos humanos con un gobierno patriarcal, excluyente y misógino durante los últimos 11 años, expresa nuestras demandas:

1. Cese inmediato de la represión en contra de las y los estudiantes universitarios, sus familias y las comunidades que se han movilizado para respaldar sus luchas.
2. Asegurar atención médica de calidad a los jóvenes heridos que han sido llevados a los hospitales públicos y velar por su integridad.
3. Liberar a todos los jóvenes que han sido encarcelados por la policía nacional y respetar su integridad.
4. Dejar de perseguir y golpear a las y los jóvenes que han participado en las protestas.
5. Castigar a los paramilitares y antimotines que cometieron actos de brutalidad en contra de las y los jóvenes.
6. No tomar ningún tipo de represalias en contra de las y los estudiantes universitarios que participaron en las protestas.
7. Respetar de manera irrestricta la libertad de prensa y evitar cualquier tipo de censura a las y los periodistas.
8. Abstenerse de su intento de control de las redes sociales y de los pocos medios de información independientes que han logrado sobrevivir.
9. Derogar a lo inmediato las reformas a la seguridad social y tomar con responsabilidad las propuestas formuladas por voces especialistas en seguridad social, incluyendo la rendición de cuentas y el pago que le corresponde hacer al gobierno a esta institución.
10. Respetar el derecho de la ciudadanía nicaragüense, de organizarse libremente y expresarse sin ningún tipo de coerción estatal, tal y como ha ocurrido de manera sistemática durante más de una década.
11. Abstenerse de utilizar a las y los trabajadores del Estado para participar en acciones políticas que violentan la libertad de conciencia y de movilización.
12. Respetar la autonomía universitaria consignada en la Constitución Política, rompiendo con las actuales lógicas de partidización.

El movimiento de mujeres y feministas nicaragüense en sus diversas expresiones, reitera su compromiso con la defensa de derechos, incluyendo el derecho a vivir una vida digna y libre de todas las formas de violencia.

Animamos a la sociedad nicaragüense, a no dejarse intimidar y continuar solidarizándose con la causas justas que defienden las mujeres, las y los jóvenes, el campesinado, los pueblos indígenas y afrodescendientes, los colectivos LGTB y todos aquellos grupos que quieren vivir en una sociedad verdaderamente democrática.

Managua, Nicaragua 21 de Abril, 2018.

¿A Quién Culpar por el Patriarcado?

Por Vanessa Rivera de la Fuente

Una niña de 16 años fue drogada y luego violada por 33 hombres en Brasil. La policía detuvo al novio como sospechoso. Un video de 30 segundos mostrando el sufrimiento de la niña fue subido a las redes sociales, como una exhibición del poder “omnipotente” del patriarcado en el cuerpo de las mujeres, un poder que no sólo destruye úteros o vejigas sino que también deja insoportables heridas en el alma.

Una mujer fue atacada en Chile por su ex-pareja. Se llama Nabila. El la violó y luego le arrancó los ojos, en un ataque de celos, porque ella asistió a una fiesta y, después de meses de la ruptura, se atrevió a divertirse sin él.

Cada día el cuerpo de una mujer asesinada aparece en algún lugar de América Latina. Aparecen en el medio de la carretera, en los vertederos de basura, envueltos en bolsas de plástico, en el bosque o en la orilla de la playa, cortados en trozos, empalados con escobas, quemados con ácido. Y a medida que crece la indignación, la violencia se ensaña con sus estragos con las mujeres.

¿A quién culpar por el patriarcado?

¿A los violadores? el sistema de justicia tiende a liberarlos ¿Al golpeador de mujeres? La policía nunca toma en serio todas esas acusaciones de violencia doméstica ¿Al asesino? que siempre actúa para restaurar su honor mancillado ¿Al acosador? que puede él hacer, de todos modos, con todas esas chicas dando vueltas por ahí en minifalda…

¿A quién culpar por el patriarcado?

La novia soñando con un marido que la mantenga
El chico cantando un Reggaeton donde “Yo te clavo en la pared”.
La madre que educa a “Machos” y “Princesas”
El jefe diciendo “Ella está en sus días”

Tu compañero de trabajo susurrando: “Así nunca vas a agarrar novio”
La esposa diciendo: “No soy feminista, soy femenina”

La mamá que la viste solo de rosa, porque es una chica
El papá que compra muñecas y lavadoras para ella y juegos de química para él
El novio que revisa tu teléfono y tu Facebook.
La mujer que dice que otra mujer se ve como una puta con esa ropa.
La madre soñando con un príncipe azul como yerno
El papá que paga por sexo con chicas de la edad de su hija

Tu padre diciendo que ningún hombre te amará porque estás gorda
Ese novio que “te respeta mucho” y se caga de risa de lo que hace contigo en la cama con su ex novia
Los profesionales de tu equipo que te piden servir café, en lugar de escuchar lo que tienes que decir

La marca de jabón de lavar hablando sólo contigo, la mujer
El médico que te niega el control de la natalidad, ya que en SU opinión “Tal vez EL podría querer un bebé”
La matrona gritando “Aguanta el dolor, perra, ya que te gustó andar de suelta antes de casarte”
Tu padre impidiendo a tu madre a trabajar: El Sheikh en la Mezquita dijo que él tiene autoridad sobre ella.. y Ella lo cree
La portada de todos los periódicos, todos los días, en el mundo

Esa cuñada murmurando “Pero ella no es virgen”
La iglesia protegiendo la vida, mientras nuestras vidas escapan, desangrándose, en abortos ilegales
El sexismo en la broma, la publicidad, las telenovelas, los concursos de belleza.
Los medios de comunicación excusando a los asesinos, ya que las mujeres “Aparecen muertas”

La doctora en Estudios de Género diciendole a tu novio:”Ella exagera, controla a tu mujer”.
Quien en estos momentos te está obligando a hacer/decir algo que no querías.
El amante usándote solo para obtener su propio orgasmo
El novio que se ríe de lo que sus amigos dicen acerca de tu cuerpo
El que dice: “¿Me estás dejando después de todo lo que hice por ti?”
Quien te humilla, te desprecia, te pone sobrenombres.

El que te presenta a su familia diciendo: “Ella no tiene un cuerpo de modelo, pero al menos…”.

La mujer que dice “Tal vez ella hizo algo, las mujeres son mentirosas”.
El que rompe tu autoestima todas las noches a puñetazos
Quien te aísla, te controla, te sigue.
La madre forzando a la chica a lavar los platos y limpiar la habitación de su hermano
El hombre diciendo “Centrarse demasiado en la violencia contra las mujeres es discriminatorio contra los varones”.

Mi abuelo frotándose contra mí cuando tenía 8 años diciendo “no le digas a mamá”
El camarada que te manda a limpiar después de la reunión política
Ese compañero “Feminista y Libertario” que no cuestiona sus privilegios.
Un clérigo que me dijo que debo tomar el acoso emocional como una prueba de mi fe en Dios
Mi “aliado” gay burlándose de mi violación con sus amigos gays, mientras otros gays escuchan en silencio

Musulmanes diciendo “No acuse a su marido a la policía, le harás mala imagen al Islam, mejor ora por él”
El macho progre que va al evento del 8 de Marzo, pero recibe calladito un cheque más grande que el mío, porque tiene un pene
Las mujeres que aceptan irse a la parte trasera de la Mezquita
El taxista que mira mis tetas

La prima que te culpa por el divorcio porque “No sabes cómo mantener a tu hombre feliz”

Quien se burla de que no uso maquillaje
Quien se burla de que no este casada a los 4o
Quien se burla de que soy madre soltera

Todos ellos, en frente de la televisión preguntándose
¿Qué está mal con la gente que hoy otra mujer fue atacada?

 

Miles de gracias a Itatí Schvartzman por la inspiración

Derechos de las Mujeres y Fundamentalismos Religiosos

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En agosto de 2015, las Naciones Unidas adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la agenda que guiará las prioridades mundiales de desarrollo hasta el año 2030. El programa no está exento de defectos, pero la inclusión del objetivo autónomo de “lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas” así como el reconocimiento de la igualdad de género como “una contribución crucial para el progreso de todos los objetivos y metas” constituye un paso significativo desde los mínimos compromisos de género de su predecesor, los objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Sin embargo, el crecimiento generalizado de los fundamentalismos religiosos en todo el mundo es un gran obstáculo para alcanzar la transformación prevista por los ODS.

Fareeda Afridi, una feminista de origen pastún y activista por los derechos de la mujer en Pakistán, que criticaba el patriarcado y a los talibanes, fue muerta a tiros cuando se dirigía a trabajar en julio de 2012, a la edad de 25. Talata Mallam fue una de nueve mujeres vacunadoras contra la polio muerta a tiros en ataques en Kano, Nigeria en febrero de 2013. En noviembre de 2015, Jennifer Markovsky, Garrett Swasey y Ke’Arre Stewart fueron asesinados por un extremista cristiano en la Clinica de la Federación de Planificación Familiar  en Colorado Springs, EE.UU.

Los ataques de los fundamentalistas en Bangladesh contra ONGs como BRAC y el Grameen Bank, que proporcionan salud, información, servicios de educación y oportunidades económicas en particular a mujeres rurales, han incluido golpear y matar a trabajadores de ONG y quemar hospitales. Estos son sólo algunos ejemplos de los miles de ataques de los fundamentalistas religiosos de todas las creencias sobre los derechos de la mujer y el trabajo de desarrollo.

Los fundamentalismos religiosos degradan las normas de los derechos humanos, hacen retroceder los derechos de las mujeres, afianzan la discriminación y aumentan la violencia y la inseguridad. Sin embargo, los fundamentalistas no sólo utilizan la fuerza física, también usan de forma selectiva el lenguaje de derechos humanos, con argumentos de relativismo cultural, para atacar las normas internacionales existentes y bloquear el progreso. Sin embargo, hasta ahora, poco se ha hecho para abordar el reto específico que significan los fundamentalismos religiosos para el desarrollo o para formular respuestas eficaces.

Un problema mundial para los derechos de la mujer

El control de la autonomía corporal de las mujeres y la vigilancia de las estrictas normas de género es una característica de la ideología fundamentalista que trasciende todas las fronteras religiosas y geográficas.

Y las cosas están empeorando. En 2014, Brunei introdujo un nuevo código penal basado en una interpretación extremadamente conservadora de las leyes musulmanas, que incluyó la muerte por lapidación como castigo por adulterio. En los Estados Unidos, el fortalecimiento de la derecha cristiana llevó a la promulgación, entre 2010 y 2016, de más de 288 medidas que impiden el acceso al aborto. De Polonia a Brasil, los últimos meses han visto a la derecha religiosa de muchos países empujando más cerca a favor de todas las prohibiciones del aborto.

En Birmania y la India, los fundamentalistas utilizan el género como herramienta de movilización central en las campañas de odio contra los musulmanes; estereotipos sobre hombres musulmanes obligando a la mujer a convertirse al Islam y rumores sobre hombres musulmanes violando a las mujeres hindúes o budistas se utilizan como base para restringir la elección de las mujeres sobre pareja romántica y que provocan violencia contra los musulmanes.

Desde el aumento aterrador de Da’esh (ISIS) en Oriente Medio, al  “ejército” formado por la iglesia evangélica Universal del Reino de Dios en Brasil y los ataques a 2.500 proveedores de aborto en los EE.UU entre 2005 y 2013,  actores no estatales plantean amenazas violentas a las libertades y la vida de las mujeres. La violencia fundamentalista puede manifestarse de diferentes maneras en diferentes contextos, pero está claro que estamos asistiendo actualmente a una escalada en todo el mundo.

La capacidad del sector de desarrollo para responder

Ante esta situación, las promesas de “No dejar a nadie atrás” en la agenda de desarrollo se sienten bastante lejos. Algunas organizaciones sólo ahora están incorporando las implicaciones de los fundamentalismos para el desarrollo sostenible. Otros tienen políticas y programas de desarrollo de capacidades internas para garantizar que el personal es conscientes de los problemas “de género y diversidad”. Estos pueden ofrecer un poco de espacio para las discusiones que tocan los fundamentalismos religiosos.

Sin embargo, las discusiones sobre la diversidad tienden a permanecer superficiales y con frecuencia no examinan la politización de las identidades y están desprovistos de un análisis fuerte sobre el poder. En su lugar, simplemente refuerzan la noción de que “somos diversos, y todos debemos respetar unos a otros”. Mientras tanto, los fundamentalistas suelen manipular las ideas de diversidad para su propio beneficio, para censurar las críticas a su marca de opresión contra las mujeres con quejas de falta de sensibilidad cultural.

La renuencia de los agentes de desarrollo y políticos responsables a participar en los debates sobre religión, está siendo utilizado para justificar la discriminación y la violencia, debido a que la religión en general es vista por muchos como un tópico demasiado sensible. Hay una cultura de “aversión al riesgo” dentro de algunas organizaciones, lo que limita la voluntad de asumir tales desafíos. Por otra parte, también pueden sentir que es mejor dejar esta área a los demás y puede haber un miedo de ofender a los agentes locales y los beneficiarios.