La Islamofobia es Violencia de Género y un Problema Feminista

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Por Vanessa Rivera de la Fuente

Laricya Hawkins, una cristiana afroestadounidense, profesora asociada de ciencias políticas de la Universidad de Wheaton, en los Estados Unidos, publicó en Navidad una foto en Facebook usando un hiyab morado: «Esta es mi práctica de Adviento» explicó, instando a otras a seguir su ejemplo: Ponerse el hiyab en solidaridad con las mujeres musulmanas que enfrentan la violencia islamófoba por llevar velo, diciendo:

Me declaro en solidaridad religiosa con las y los musulmanes, ya que, como yo que soy cristiana, ellos son gente del libro» – escribió- «Como el Papa Francisco declaró la semana pasada, adoramos al mismo Dios.

La casa de estudios «disciplinó» a la profesora Hawkins, con una suspensión administrativa debido a «cuestiones significativas en relación a las implicaciones teológicas» de las declaraciones que hizo sobre la relación entre el cristianismo y el Islam.

La Islamofobia es un Problema de Género

Si el uso del Hiyab por parte de las no musulmanas contribuye o no a combatir la Islamofobia o es un mero acto de apropiación cultural, no es el tema aquí. Hawkins encarna un punto que no se oye con bastante frecuencia: La violencia islamófoba contra las mujeres musulmanas es un problema de género cuyo abordaje corresponde al Feminismo Islámico en particular, pero también a los feminismos decoloniales en su conjunto.

De acuerdo a Itzea Goycolea Amiano, en su trabajo «Feminismo y Piedad»:

La Islamofobia de género es un término que hace referencia a las actitudes xenófobas e islamófobas que también se mezclan con discursos sexistas y misóginos que oprimen, discriminan y se ceban doblemente con las musulmanas que con los musulmanes…

Pocas horas después de los ataques del 13 de noviembre de 2015 en París, la violencia islamófoba estalló en Europa y América del Norte. Pero en contraste con la persecución de los musulmanes después del 9/11, la violencia reciente parece apuntar de manera desproporcionada a las mujeres. En Nueva York, una niña de sexto grado fue atacada en la escuela por chicos que intentaron quitarle el hijab y vociferaban ISIS mientras la golpeaban. En Toronto, Canadá, una madre musulmana fue golpeada y robada después de dejar a sus hijos en la escuela, y más tarde esa semana dos mujeres fueron agredidas en el metro por hombres llamándolas terroristas.

En Londres, Yoshiyuki Shinohara arrojó a una mujer musulmana frente a un tren subterráneo. Según Tell Mama UK , los crímenes de odio contra los musulmanes casi se han duplicado en los últimos dos años. Hay una mayor sensación de miedo entre la comunidad islámica, dicen los activistas. Son las mujeres musulmanas las que están, especialmente, preocupadas por su seguridad y «muy conscientes de mantener la cabeza abajo». Las cifras de la Policía Metropolitana, mostraron que hubo 557 crímenes de odio islamófobos en 2013; 624 en 2014; y hasta el 24 de noviembre del 2015, 878. Los incidentes pueden implicar un ataque físico, daños a la propiedad, la intimidación, el acoso, el abuso verbal, insultos o mensajes de odio.

La violencia contra las mujeres musulmanas se disparó de nuevo en Estados Unidos, luego del tiroteo masivo en San Bernardino, California, seguido por la difusión generalizada de fotos en las que el tirador Tashfeen Malik llevaba un hiyab. Las mujeres en hiyab quedaron marcadas como la nueva cara del terrorismo, a través de los variados titulares de noticias preguntando: «¿Es Tashfeen Malik un nuevo tipo de mujer terrorista?»

La Islamofobia se ha convertido en un problema de género por, al menos, dos razones: Por un lado,  el discurso islamófobo explota la imagen de las mujeres musulmanas a través de representaciones que la ponen en el lugar de «eterna victima». Con esto, nos objetiviza, nos roba particularidad y agencia. Por otro, porque esta narrativa de animadversión contra el Islam y sus seguidores tiene su raíz en el colonialismo; por ende, una fuerte carga patriarcal. Ya sabemos que el Patriarcado siempre atacará, de preferencia, a las mujeres. La identidad religiosa expresada a través del Hiyab y la percepción que existe de este, como sinónimo de opresión y extremismo, hace de las mujeres un target reconocible y de fácil acceso para la violencia.

El Islam y las Mujeres «Otras»

El Islam es una Fe en crecimiento en occidente y el número de creyentes aumenta entre la población Latina en Estados Unidos. La tendencia de los conversos hispanos al Islam ha sido censada por la Sociedad Islámica de América del Norte (ISNA), que en 2006 estimó que había aproximadamente 40,000 musulmanes latinos en los EE.UU.

En el cono sur de América, la situación es similar: Si bien no existen cifras oficiales, es posible constatar el incremento de los adherentes al Islam, con una presencia importante de mujeres, a través de los diversos grupos de Facebook  como Islam en Mexico, Islam en Chile, Musulmanas Latinas, Sociedad Khadiya de Mujeres Mexicanas, etc. Incluso, existen conversas de pueblos originarios, como aquellas que forman parte de la comunidad islámica de Chiapas

Las mujeres negras son una parte importante del Islam y su presencia no es nueva. África es el primer continente, fuera de Arabia, en el que la fe se extendió a principios del siglo séptimo. Casi un tercio de la población musulmana del mundo reside allí. En los países de occidente con población afro-descendiente, las mujeres están entre los musulmanes afectados por la violencia islamófoba. Este fue el caso de la artista Kameelah Rashid, una musulmana afroamericana en hiyab que fue bajada de un vuelo a Estambul e interrogada durante horas por el FBI. Traumatizada por el evento, Rashid señaló:

No hay un resurgimiento de la Islamofobia tras los atentados de París. Creo que nunca se fue. Sólo se está volviendo más legitima

Más de 250.000 mujeres musulmanas negras viven en los Estados Unidos. En el mundo, la población musulmana femenina de origen negro llega a decenas de millones. Solo en Nigeria hay 60 millones de mujeres musulmanas. Guinea, Níger y la República Democrática del Congo se encuentran entre las naciones africanas con población de mayoría musulmana. Sin duda, muchas musulmanas negras no llevan hiyab. Pero como Rashid, cualquier mujer negra identificable como musulmana es vulnerable a la violencia estatal e interpersonal.

Ser musulmana es estar en la «Otredad» , gracias al orientalismo y sus representaciones estereotipadas del Mundo Islámico vinculadas al exotismo y la barbarie. Hasta hace poco, esto sólo había afectado a las mujeres árabes, medio orientales, a las «nacidas» en el Islam o musulmanas culturales. Con la visibilización del Islam Africano y el crecimiento de la Fe Islámica en occidente y habla hispana, la otredad se amplia para las mujeres que ya estaban en esa categoría por cuestiones de raza, construcción de género, geografía o corporalidad como las latinas, las negras y las indígenas.

Islamofobia y Feminismos Decoloniales

La Islamofobia es un tipo de violencia de género que a su enorme carga sexista, racista y misógina, suma una fuerte raíz colonial basada en paradigmas de subalteridad y deshumanización.

Los Feminismos Decoloniales y sus perspectivas desarrolladas en América Latina y el sur del mundo, centradas en los conflictos derivados de las intersecciones entre sexo/género, clase y raza, con las instituciones y colonialidad arraigadas en la cultura han mantenido, hasta ahora, al Feminismo Islámico al margen de su quehacer. A veces, haciendo eco del dogma heredado del feminismo tradicional de que «Las religiones son patriarcales» y que no es posible hacer feminismo en dichos espacios; otras veces, dejando de lado el factor religioso para privilegiar la raza, o fusionando ambos.

Se esté de acuerdo o no con el feminismo islámico o la posibilidad del feminismo en la religión, es evidente que la identidad religiosa se ha convertido en un factor que predispone a la violencia contra las mujeres, especialmente a mujeres en el «espectro decolonial». La mayoría de las mujeres víctimas de la islamofobia de género forman parte de grupos cuyas voces y acciones el feminismo descolonial busca visibilizar.

Oponerse a la Islamofobia no quiere decir estar de acuerdo con el Islam o con el Hiyab, sino en desacuerdo con la violencia contra las mujeres. Las mujeres tienen derecho a sus opciones, aunque no nos gusten. Y si nos llamamos feministas, tenemos que estar dispuestas a defender el derecho de TODAS las mujeres a vivir una vida libre de violencia, dejando de lado nuestros sesgos y prejuicios culturales, aún si eso implica lidiar con la propia Islamofobia internalizada. Cuando se trata de violencia, no se pueden defender sólo a las mujeres que aprobamos.

La causa de las mujeres musulmanas contra la Islamofobia es una causa común de todas las mujeres del sur: Es un tipo de violencia de género con raíces coloniales. La violencia religiosa feminizada debe incorporarse al debate, especialmente en el contexto de tensión política internacional que vivimos, debido al Estado Islámico, la alerta terrorista en Europa, la crisis migratoria y el incremento del miedo en la población civil, que han evidenciado que los cuerpos de las mujeres musulmanas son un territorio de batalla específico. Con Hiyab o no, los problemas de las mujeres musulmanas son problemas de todas.

Nigeria Aprueba Ley que Criminaliza la Mutilación Genital Femenina

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El presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, firmó un proyecto de ley que tipifica como delito la mutilación genital femenina, una práctica que se cree afecta alrededor de 19,9 millones de niñas y mujeres en el país. Los expertos esperan que la medida tenga un efecto dominó en otros estados africanos donde la práctica es frecuente.

La Ley prohíbe la circuncisión femenina o mutilación genital y la expulsión forzada del hogar. También prohíbe el abandono de cónyuge, hijos y otros familiares a cargo y sin sustento y otras prácticas tradicionales nocivas vinculadas a la violencia de género.

Esta legislación histórica está siendo aclamada como un paso importante para el país más poblado de África, pero también los expertos esperan que tenga un efecto multiplicador potencial sobre los otros 26 países africanos que tienen poblaciones significativas las mujeres sometidad a la práctica.

Un Ejemplo para Toda Africa

La decisión de Nigeria de prohibir la mutilación genital femenina (MGF) envía «una poderosa señal no sólo dentro de Nigeria, sino a  toda África«, según J. Peter Pham, director del Centro de África en el Consejo del Atlántico. «Nigeria, sólo por el gran tamaño de su población, tiene el mayor número absoluto de casos de MGF en el mundo«, dijo. Agregó que el proyecto de ley ahora penaliza efectivamente un porcentaje significativo de la MGF en el continente africano. «No se puede sobrestimar el impacto de cualquier decisión de Nigeria en el continente«

Se estima que más de 125 millones de niñas y mujeres en todo el mundo han sufrido algún tipo de MGF, y la mayoría se concentra en 29 países, la mayoría, excepto dos, en África, según un estudio de 2013 del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

La MGF, también conocida como o circuncisión femenina, es un procedimiento en el cual la totalidad o la mayor parte de los genitales externos femeninos son removidos o alterados quirúrgicamente por razones no médicas. El procedimiento no ha documentado beneficios para la salud y se considera una violación de los derechos humanos de las niñas y mujeres por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud.

A pesar de los esfuerzos internacionales para derrotar a la práctica, la MGF tiene altas tasas de prevalencia, con más del 95% en países como Somalia, Guinea, Djibouti y Egipto. En Nigeria, que tiene una población de 175 millones, la prevalencia nacional se estima en alrededor de 27%, 

La prevalencia continuada del procedimiento es el resultado de factores culturales y sociales profundamente arraigadas. Esto ha supuesto un reto tanto para lor organismos de salud y activistas de derechos humanos internacionales como para los agentes nacionales y locales que han tratado de poner fin a la MGF.

La Comunidad debe Involucrarse

Los activistas han advertido de que si bien la ley es un enorme paso en la eliminación de la MGF, no va a cambiar las altas tasas de prevalencia del procedimiento en Nigeria – o el resto del continente – de un día para otro. Por mucho que la legislación envía un mensaje claro y proporciona a activistas un marco legal para sus accione y para pedir cuentas al gobierno al respecto, la criminalización de la práctica todavía tiene sus limitaciones, de acuerdo con Stella Mukasa, directora de género, violencia y derechos en el Centro Internacional para la Investigación sobre la Mujer.

«A pesar de las garantías jurídicas son un paso importante para poner fin a la MGF, que no son suficientes para eliminarlo», escribió en un comentario para el diario británico The Guardian. «Poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas requiere una inversión, no sólo leyes escritas en los libros de estatutos. Es por esto que tenemos que destacar la participación de la comunidad, con miras al cambio de las normas sociales, como un componente crítico de la erradicación de la MGF «.

El reto de cambiar las normas sociales se ha subrayado en el caso de otros países africanos como Egipto, donde la prevalencia de la MGF se reveló aproximadamente en un 92% entre las mujeres casadas, a pesar de la práctica está prohibida desde 2008.

Más de la mitad de las mujeres encuestadas por el gobierno egipcio dijeron que seguían estando a favor de la MGF porque lo vieron como estar en conformidad con sus tradiciones culturales.

Fuente: para IBT

Musulmanas Recuerdan a Víctimas de Violencia con Pañuelos Violeta

Cada 16 de Febrero es el día del Pañuelo Violeta o Purple Hiyab Day en inglés. Esta fecha ha surgido como iniciativa de las mujeres musulmanas de los Estados Unidos para hacer conciencia sobre la Violencia Doméstica y renovar nuestro compromiso con la lucha por el fin de todo tipo de agresión, opresión y amenaza que ponga en peligro la integridad y los derechos de las mujeres musulmanas y no musulmanas del mundo.

La fecha recuerda el asesinato de Asiya Hassan, ( en la foto) de soltera Zubair, quien fuera junto con su esposo Muzzamil Hassan, fundadora del Primer canal de televisión islámico de habla inglesa en los Estados Unidos, la cadena Bridges TV.

Zubair era arquitecta de profesión y estudió un MBA en la Universidad del Estado de Nueva York College en Buffalo desde 2007 a 2009. Preocupada por las percepciones negativas hacia lo musulmanes, ella sentía que debía existir un medio de comunicación estadounidenses para los musulmanes donde sus hijos pudieran crecer sintiéndose muy fuertes acerca de su identidad como musulmán americano  y se le ocurrió la idea de Bridges TV. También

En febrero de 2009 el cuerpo de Asiya Zuhair fue encontrado decapitado en el Estado de Nueva York, luego que su propio marido informara a la policía donde encontrarlo. Muzzamil fue encontrado culpable y condenado a 25 años de prisión. El crimen fue calificado por Marcia Pappas, entonces presidenta de la Asociación Nacional de Mujeres como un «Crimen de Honor» un «asesinato enraizado en creencias culturales de subordinación de los hombres a las mujeres». En mi opinión,  fue un feminicidio, ya que la idea de que las mujeres están subordinadas a los hombres y que estos tienen poder sobre ellas no es un rasgo particular de los árabes o de los musulmanes, es una creencia universal y común a todas las culturas.

El día del Hiyab Violeta es un día para reflexionar sobre las muertes que han resultado de la violencia doméstica. Un velo morado o violeta  es un referente adecuado para este fenómeno. El Pañuelo Islámico es un símbolo de identidad de las mujeres musulmanas.  El color violeta es un color asociado a las luchas de reivindicación de las mujeres y sus derechos. Un pañuelo violeta es un mensaje de piedad y traerá a la mente lo que es importante para nosotr@s recordar. Tener conciencia de que ninguna está libre de ser víctima de violencia de género y que ésta no es patrimonio exclusivo de una cultura o religión.

También recordamos a Sandeela Kanwal cuyo cuerpo fue encontrado estrangulado en su cama en Jonesboro, Georgia,  después de que alguien en su familia llamó a la policía a principios de la mañana del 6 de julio de 2008. Estos son sólo dos de los 11 casos confirmados de mujeres musulmanas asesinadas por los miembros de su familia en Estados Unidos. Pero también en Canadá, Gran Bretaña y otros países occidentales el fenómeno se extiende entre la comunidad musulmana así como se extiende imparable en todo el mundo.

Por eso, este día no sólo pertenece a las mujeres musulmanas, sino a todas las mujeres. Este es un día nos reunimos para apoyar a las sobrevivientes de la violencia doméstica en todo el mundo, encontrar maneras de trabajar juntas y recordar a aquellas que han perdido a un ser querido debido a la violencia doméstica.

La conmemoración es coordinada por Baitul Salaam Network, Inc., es una organización musulmana estadounidense de concientización sobre la violencia doméstica que ha hecho un llamado para todos en la comunidad islámica en los EE.UU. y en el extranjero para reflexionar sobre los casos de muerte por violencia doméstica en la comunidad islámica en los EE.UU. y el mundo: «Tenemos un problema muy grave de violencia doméstica, tanto a nivel nacional como internacional, que nosotros, como comunidad necesitamos enfrentar de frente y trabajar juntas para erradicar», dice Hadayai Majeed, co-fundadora y administradora de la organización.

Un Billón de Pie

Un Billón de Pie

Un Billón de Pie

Hoy es 14 de Febrero. Much@s estarán celebrando el día de San Valentín; al mismo tiempo, un billón de mujeres se están poniendo de pie para decir Basta! a la Violencia de Género, al acoso sexual en el trabajo y en la calle, a la Trata de Personas y a la negación de nuestro derecho a decidir sobre nuestra vida y destino.

Hoy me pongo de pie por nuestro derecho a la Equidad y para romper la Cultura del Silencio en el que esta Civilización Misógina en que vivimos nos ha educado. Creo que tenemos PODER sobre nuestra voz, nuestro cuerpo, nuestra vida. Poder para ser quienes elegimos; poder para liderar un cambio que transforme nuestra sociedad hacia un mayor bienestar, no sólo del 50% de la humanidad que representamos, sino para cada persona que vive en el planeta.

Hoy me pongo de pie por todas las mujeres que he conocido en mi vida: Por mi mamá, porque no fue educada para ser fuerte y eso la hizo blanco de distintas violencias durante su vida, a pesar de su inteligencia y preparación.

Por mi amiga Patricia, quien fue expulsada del Colegio cuando tenía 15 años, porque quedó embarazada, sin oportunidad de terminar su educación secundaria;

Por mi hija, porque hubo adultos que la abandonaron y otros que la acosaron por ser la hija de una mujer soltera; sin embargo, ella siguió adelante a pesar de las etiquetas y malas experiencias; hoy estoy orgullosa de su coraje y sabiduría.

Hoy me pongo de pie por una chica que conocí una vez, quien entre lágrimas me dijo que su novio la había violado; cuando fue a denunciar, la policía no le creyó;

Por mi amiga Gina, que huyó aterrorizada de Colombia, después de que el sangriento conflicto con los paramilitares asolara su pueblo en el Norte de Santander, obligándola a sumarse a los millones de desplazados de su país.

Hoy me pongo de pie por mis hermanas musulmanas, por las que desde las mezquitas, las universidades, las organizaciones de mujeres y redes sociales, están dando una lucha, sin precedentes en la historia de nuestra comunidad, contra los estereotipos, los fundamentalismos y los discursos misóginos; peleando por recuperar el valor de la espiritualidad y nuestro lugar con total igualdad en la reconstrucción de la voz de las mujeres en el Islam.

Hoy me pongo de pie especialmente por aquellas que aún permanecen en silencio, esperando que puedan encontrar la fuerza que necesitan para hacer oír su voz; quiero que sepan que no están solas.

Me pongo de pie por todas ellas y por todas las mujeres que no conozco, como también por las que me depara el futuro, porque yo vivo en todas esas mujeres y cada una de ellas vive en mí.

En estos tiempos de violencia sobre los cuerpos y las mentes, el acto más valiente es hablar por una misma.

Hoy nos ponemos de pie para tomar una posición a favor de la paz y la integridad de nuestros cuerpos y nuestras vidas; por una educación equitativa y por nuestra plena participación en nuestras sociedades. Hoy nos ponemos de pie para hacer ruido con nuestras voces y bailes a favor de la oportunidad de ser las Líderes y no las víctimas de nuestra propia historia.

Hoy me pongo de pie, como lo haré mañana y siempre, porque nosotras las mujeres compartimos las mismas dificultades y el mismo dolor, pero también las mismas esperanzas. Estamos aquí para transformar nuestra experiencia en conciencia, nuestra conciencia en libertad y nuestra libertad en realización.

Violencia Sexual en Medio de la Guerra en Colombia, Una Práctica Común de todos los actores

Muchas mujeres han sufrido violencia y perdido a familiares en el Conflicto Colombiano

Muchas mujeres han sufrido violencia y perdido a familiares en el Conflicto Colombiano

Por Gina Escheback *

“Sentí que mi corazón se iba a salir del pecho…ver cómo quemaban el trabajo de muchos años de mi padre y hermanos, no saber que les hacían y escuchar sus gritos de dolor dolía más que la violación que me ocurria,  que les daba diversión a muchos de ellos, de los cuales ya no reconocería sus rostros…solo quería morir”  Carmen[1] * Una desplazada afro descendiente de Tumaco Nariño Colombia  me contaba su triste historia , hace algún tiempo en un encuentro de víctimas que coincidimos en el marco de la participación política de las mujeres desplazadas, que ordenaba la Corte Colombiana en el Auto 092.

Carmen es desplazada, afro descendiente, fue violada por un grupo armado cuando ingresaron en el año 2001 a la finca de su familia en zona rural de Tumaco Nariño, su padre se negó varias veces a pagar extorsiones , hoy él y sus dos hijos varones están desaparecidos, Carmen desplazada con un hijo de 10 años producto de la violación, recorre las calles de Bogotá buscando trabajo y tratando de aliviar el dolor de la vulneración que lleva en su cuerpo, aproximadamente 14 hombres pudieron violarla;  no está segura, se llevaron todo de sí…hasta sus ganas de volver a amar…dice.

La leyes están a nuestro favor, pero en conflicto no, ni sus actores, acá no se diferencian frentes, todos van con el machismo incrustado en su cuerpo, cómo el fusil con el que viven día y noche, ya sean soldados de la ultraderecha cómo los Paramilitares, narcos, o guerrilleros de la extrema izquierda, o peor aún aquellos que juraron sobre la bandera tricolor defender la patria, incluidas nosotras los Soldados y policías de servicio.

El cuerpo de las mujeres en medio del conflicto es parte del terreno a conquistar en la guerra, no basta decir que son desplazadas y les quitan sus maridos o hijos para llevarlos a enfilar grupos armados, o en otros casos los asesinan o desaparecen, la huella de la guerra pasa  sobre ellas y es con  la violencia sexual en medio del conflicto, acto aberrante que  ha sido un secreto a  voces que las mujeres desplazadas han denunciado, y pocos  escuchan.

Cómo Carmen son muchas las mujeres que han sido atropelladas sexualmente en la guerra interna que vive Colombia hace 60 años, con inoperancia por parte del Estado y la justicia, con legislación débil en el tema del aborto en caso de violación, con grandes violaciones al DIH por parte de los actores armados del conflicto, el panorama pinta oscuro para nosotras que clamamos justicia.

La ONG internacional la Casa de la Mujer y la ONG Oxfam-Intermón  en un excelente informe de casos de violencia sexual en medio del conflicto encontraron estos datos muy dolorosos:

Entre  2001 y 2009 un aproximado de  489.687 mujeres de 407 pueblos o ciudades  con presencia de Ejército o policía oficial , grupos guerrilleros  y paramilitares fueron víctimas de violencia sexual, de las cuales un 82,15 % no denunció por temor o desinformación.

De una muestra de 183 casos «los paramilitares fueron responsables del 45,8 %, las fuerzas de seguridad oficiales del Estado  del 19,4 % y los grupos guerrilleros de extrema izquierda (FARC-ELN)  del 8,5 %».

Según Human RightsWatch, los casos de violencia  sexual y doméstica  en las mujeres desplazadas se eleva a a unos dos millones de mujeres y niñas.

Los congresistas Colombianos  Ángela María Robledo e Iván Cepeda sensibles con esta tragedia de las mujeres en medio de la guerra han lanzado una iniciativa de ley que cursa en el congreso con el fin de conseguir que éstos delitos sean considerados de lesa humanidad y no prescriban, de esta forma las mujeres tengamos más posibilidad de acceder a la justicia y no quedarnos en la frustración de la impunidad.

El proyecto de Ley, es  inspirado en  legislación adoptaba en Rwanda y Yugoslavia tras los delitos reiterados contra las mujeres en sus conflictos, también busca perseguir a los responsables  y condenar a los que usan la violación cómo arma de guerra y sus superiores que les dan órdenes de hacerlo cómo ocurre  en Colombia.

La lucha contra este flagelo debe ser parte de la vida de toda la sociedad Colombiana y mundial los acuerdos de paz deben basarse en la búsqueda de la justicia para las mujeres, la reparación y las garantías de no repetición, necesitamos que un Billón de  mujeres y hombres a Pie también alcen su voz por nosotras las víctimas del conflicto Colombiano!!

*Comunicadora, Community Manager, Social Media, Digital Activist, Defensora de DDHH, Reportera ciudadana y bloggera, en temas de Racismo y Cultura Afro Prevención de Violencias, Derechos humanos, Unión Latinoamericana y construcción de paz; 12 Años de experiencia en derechos humanos en diferentes espacios – Colombia y Latinoamérica.

Para más información, Contactar a:

voxpopulilatinoamerica@gmail.com


[1] Nombre cambiado por petición de la víctima

Mutilación Genital Femenina: Un Violento Crimen Contra La Mujer

Según datos dela ONU, más de 100 mil mujeres han sido sometidas a Mutilación Genital Femenina

 Según datos dela ONU, más de 100 mil mujeres este año han sido sometidas a Mutilación Genital Femenina

Ella levantó su mano adornada con brazaletes dorados y le dijo a las mujeres que estaban alrededor: Ahora, sujétenla bien y ábranle las piernas lo más que puedan”. Así comienza la historia de Halima Mohamed Abdel Rahman, una joven mujer de Sudán, corresponsal de la comunidad de Periodistas de Género World Pulse y activista por la abolición de la Mutilación Genital Femenina.

Recuerdo que me obligaron a acostarme en tres colchones: uno de ellos estaba doblado debajo de mi torso. Mi partera Hajja se sentó en un banco de madera bajito. Nuestros ojos se encontraron mientras ella miraba mi cuerpo desnudo”. “Ahora eres una mujer de verdad – dijo- una mujer de verdad nunca llora. Removeré esta suciedad y te volverás una mujer limpia, una verdadera musulmana”.

Según datos dela ONU, más de 100 mil mujeres han sido sometidas a Mutilación Genital Femenina y más de tres millones de niñas están en riesgo de sufrir esta práctica cada año. Si bien se relaciona esta práctica con la religión musulmana, esta no figura en el Corán ni en la Biblia y es practicada por pueblos convertidos al Islam o al Cristianismo, lo mismo en Egipto que en Nigeria o en tribus indígenas de Colombia.

Fatma Eman, feminista musulmana egipcia, miembro del colectivo Nazra de estudios de género señala que en la mentalidad de la sociedad egipcia no se relaciona la Mutilación Genital Femenina con la religión: “Si preguntas a un cristiano copto, no te dirá que le corta el clítoris a sus hijas porque la Biblia lo ordena, te dirá que es la costumbre, la tradición y es ahí donde hay que buscar las causas de esta práctica”.

Halima sigue recordando “de pronto, ella comenzó a cortar. Lloré como loca. Su cabeza estaba entre mis muslos, pero yo sentía que estaba cortando en la mitad de mi cabeza. Llamaron a más mujeres para sujetarme. Algunas me llamaron cobarde… Yo tenía solo 6 años, muy chica para luchar”.

Sudán está en el quinto lugar de países que practicanla Mutilación Genital Femenina (MGF) en el mundo. De acuerdo a la Unicef, casi 9 de cada 10 mujeres sudanesas de 15 a 49 años de edad han sufrido la ablación. La mayoría han sido sometidas a un procedimiento conocido como infibulación o “circuncisión faraónica”, en el que se eliminan la totalidad o parte de los labios mayores y menores, y por lo general el clítoris. Muy a menudo, la operación la realiza una partera tradicional.

En Sudán, existen tres tipos de MGF hoy en día: La “Sunna” que es la remoción de la parte visible del clítoris; la Clitoridectomía, que remueve el clítoris y los labios adyacentes, y la Mutilación completa, que además de todo lo anterior implica coser los labios de la vagina y dejar sólo un pequeño espacio para permitir el flujo urinario y menstrual.

En Febrero de 2009 el gobierno de Sudán legalizó la MGF Sunna, un día antes de que el mundo celebrara el día Internacional dela Tolerancia Cero de la Mutilación Genital Femenina.

Otro de los países en los cuales esta práctica es moneda corriente es Nigeria. El Centro de las Mujeres para la Paz y el Desarrollo (WOPED) afirma que los nigerianos y los pueblos que recurren a esta forma de control de la sexualidad femenina- continúan con esta práctica, porque el dictamen cultural dice que la mujer no circuncisa es promiscua, sucia, no es digna de confianza y no puede casarse, físicamente indeseable y un riesgo para ella misma y los niños al momento del parto. Una creencia tradicional es que si la cabeza de un bebé varón toca al clítoris durante el nacimiento, el niño morirá, idea que ha detonado la amplitud de la práctica.

«El Clítoris es un regalo de Dios, ¿Por qué Cortarlo?» Dice un poster en la puerta de Safe Heaven International, una organización no gubernamental fundada por Margaret Onah, de 48 años, sobreviviente de este inhumano tratamiento, que trabaja en Nigeria para crear conciencia de los peligros dela MGF y detener esta tradición bárbara contra el cuerpo de las mujeres. Una de las formas en que combaten este flagelo es visitar a los legisladores para asegurar la erradicación de esta dañina tradición así como proponer a las familias un rito alternativo de paso de a la edad adulta para las niñas, que respete las tradiciones locales pero no incluya la mutilación.

Una mujer nigeriana, escribe su historia: “Mi relato es un poco diferente. Hace poco, fui al hospital y me llevé un shock cuando el doctor, luego de examinarme, me preguntó si yo había tenido la circuncisión del clítoris. Yo le dije “No, ¿Por qué lo pregunta? Él respondió: Tú clítoris no está”. Estaba shockeada porque, durante todo este tiempo, nunca pensé que había sido víctima de eso. El incidente me puso a pensar porque yo he tenido problemas relativos a mi salud reproductiva y me pregunto si esto no tendrá relación con eso. Aún trato de entender por qué una niña debería pasar por una experiencia tan devastadora. Este es el tipo de cosas que provocan en las mujeres trauma psicológico y emocional, Dios me ha ayudado a superar el shock”.

La Mutilación Genital Femenina causa daño irreparable. Puede llevar a la muerte por desangramiento, dolor y trauma e infecciones generalizadas. Es traumático. Tiene peligrosas implicaciones de salud, por las malas condiciones sanitarias en las que se practica generalmente; constituye una violación fundamental de los derechos humanos ya que es realizada a corta edad, faltando el consentimiento para ello. Las mujeres que han sido sometidas a este procedimiento enfrentan riesgos de salud irreversibles, entre los cuales se cuentan: Abscesos, quistes, queloides, infecciones del tracto urinario, relaciones sexuales dolorosas, hepatitis y otras enfermedades de la sangre, infecciones del sistema reproductor, inflamación pélvica, infertilidad, menstruación dolorosa, obstrucción del canal de parto, alta sensibilidad al contagio por HIV/SIDA.

Pero no es sólo en África. Si bien es el continente de mayor incidencia de la Mutilación Genital, no es el único lugar en el cual se producen. Se han registrado casos en pueblos originarios de Colombia y también en Europa. En Colombia, el proyecto ‘Embera Werá’ (mujer Embera) comenzó desde el año 2007 para erradicar la práctica de mutilación genital femenina, en la cultura Embera Chamí de Pueblo Rico y Mistrató (Risaralda). Cada 25 de abril se realizan los foros para darle continuidad a este convenio realizado por el Fondo de Naciones Unidas, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), la Gobernaciónde Risaralda y el Consejo Regional Indígena (CRI).

Hace unas semanas,la BBC de Londres emitía el aire un documental en el cual denunciaba a médicos en Reino Unido -con formación universitaria en medicina y de cultura occidental- que acceden a practicarla Mutilación Genital Femenina a las niñas pertenecientes a poblaciones inmigrantes africanas.

La Feminista musulmana británica de origen pakistaní y activista por los derechos de las mujeres, Shaista Gohir, denunció hace algunos meses a un clérigo musulmán de la ciudad de Bristol, Inglaterra, a quien grabó con la cámara de su propio teléfono celular, mientras daba instrucciones a un feligrés para sacar a su hija menor de edad del país y llevarla a África durante las vacaciones escolares, a fin de que fuese sometida a la Mutilación Genital. Gohir, apoyándose en el propio Corán, ha denunciado este hecho a las más altas autoridades de la importante comunidad islámica de ese país, así como trabaja en red con otras activistas para detectar casos similares.

El fin de la MGF no se encuentra solamente en su repudio y prohibición legal. La prohibición de la práctica tiene que ir acompañada de la promoción de la equidad de género y de los derechos humanos de las mujeres a todo nivel, a fin de terminar con las falsas ideas arraigadas en las distintas culturas que sostienen la ablación del clítoris como un procedimiento deseable. Leyes severas que castiguen a los que la favorecen, así como el desarrollo de fuentes de empleo alternativas para las personas que se dedican a esta práctica, también es un punto a considerar, tanto como la realización de fuertes campañas de educación a nivel local, nacional y mundial que comprometan a la sociedad civil, a los gobiernos, a los medios, al sistema educativo y religioso para cambiar las actitudes sociales a favor de la MGF.

Publicada originalmente en Revista Furias

Me Sumo a «Un Billón de Pie» Por la No Violencia Contra Las Mujeres

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He sido invitada a sumar mi voz a la noble causa de la campaña mundial «Un Billón de Pie»  (One Billion Rising) por el fin de la Violencia de Género. Me siento honrada de participar en esta iniciativa mundial en la cual las mujeres, más allá de nuestra realidad étnica, religiosa, económica y social, nos levantaremos en contra de la Violencia de Género, flagelo que mata mujeres cada día, abuso normalizado que carcome nuestra dignidad, autoestima e integridad.

La razón de los organizadores de «Un Billon de Pie» para convocarme es la necesidad de contar con las voces de mujeres latinoamericanas de identidades diversas, en la descripción de la violencia de género y el poder de las redes sociales en la generación de flujos de información, apoyo y soluciones.

Según Vanessa Oniboni, coordinadora de la Campaña para el público de habla española, mi participación se debe «No sólo porque representa una de las voces hispanas más importantes sino por su aporte sobre el uso de las redes sociales y sobre el feminismo islámico, y queremos poder aprovechar la plataforma internacional de la campaña para poder darle un espacio a esos asuntos tan importantes y fundamentales en nuestros tiempos.»

Es por lo tanto, un doble honor y responsabilidad para mi: Me alegra, por un lado, que One Billion Rising otorgue un espacio a las mujeres latinoamericanas para expresar las múltiples violencias que vivimos día a día, como miembros de un pueblo que fue parido por la subjugación y el genocidio, pero que también ha aprendido a liberarse y a construir esperanza. Por otro, es una oportunidad como musulmana de romper con los estereotipos que reducen mi presencia a las ciudades y desiertos de medio oriente, de desdibujar el prejuicio sobre un velo que se interpreta como sumisión al patriarcado, de decir que tengo una voz, que las identidades son riqueza y que es bueno que las mujeres podamos sumarlas todas y encender con ellas una hoguera a favor de nuestros derechos, alrededor de la cual todas tengamos un lugar.

Esto no es fácil siendo musulmana, debido a la discriminación y los estereotipos sociales- por un lado-  y por otro, a las corrientes fundamentalistas y dogmáticas dentro de nuestra comunidad, las cuales son promovidas por personas que dicen «Defender a Allah» – como si Allah necesitara de una creatura imperfecta para abogar por Él- y sin embargo, siendo Allah un dios de misericordia y considerando que el Profeta era un hombre pacífico, no escatiman en recurrir al a la injuria, la calumnia, la deshonra de terceros que no piensan como ellos, especialmente cuando estos «terceros» son de género femenino.

Por eso, mi razón para ponerme de pie es a favor del activismo por los derechos de la mujer en las comunidades musulmanas, por el derecho a la equidad y el deber de la Umma ( comunidad islámica) de reconocernos dicha equidad; sobre todo, por el derecho a expresar libremente nuestra manera de pensar y a actuar en base a la responsabilidad personal que Allah nos reconoce como viceregentes en la tierra. Me declaro en contra de la predicación misógina hacia las musulmanas activistas; de la violencia física, sicológica y símbólica, de los acosos online y a domicilio, de las llamadas telefónicas amenazantes, de la discriminación en las mezquitas y de la impunidad con la cual todo esto se realiza.

La campaña ha sido lanzada por V-Day: movimiento global de activistas para poner fin a la violencia contra mujeres y niñas, fundado por Eve Ensler, autora de Los Monólogos de la Vagina. En 14 años el movimiento ha recaudado más de 90 millones de dólares para organizaciones de base en más de 140 países.  Cada dos años V-Day lanza una campaña para llamar la atención sobre aquellas zonas en el mundo que son las más peligrosas para las mujeres. Las dos últimas fueron la República Democrática del Congo y Haití. Este año, V-Day ha decidido dar un paso más allá lanzando la campaña mundial Un Billón de Pie, a la cual se han sumado activistas, escritores, pensadores y figuras conocidas, como la cantante española Bebe

Según la ONU, 1 de cada 3 mujeres va a ser golpeada o violada en su vida, eso significa que mil millones de mujeres conviven con la violencia en el mundo hoy en día. Por eso, hemos lanzado esta acción global colectiva para frenar la violencia contra mujeres y niñas, articulando y visibilizando, desde lo local hacia lo global, los esfuerzos mundiales que existen para poner fin a esta forma de violencia. La campaña es un llamado de atención masivo sobre la importancia de que los derechos de las mujeres sean una prioridad.

¿Que haremos?

La acción es simple, el 14 de febrero de 2013 vamos a salir a las calles en todas partes del mundo a manifestarnos, bailar y ponernos de pie, para demostrar nuestra fuerza, nuestros números, nuestro hartazgo frente a la violencia y nuestra solidaridad que va más allá de las fronteras. ¿Por qué? Porque tenemos que impedir masivamente que los cuerpos de las mujeres sean campos de batalla, lograr que exista una equidad de género efectiva y garantizar que ninguna niña, ninguna mujer, ninguna persona sea vendida. Porque impidiéndolo masivamente es la única manera de cambiarlo.

Mi contribución a esta campaña será con textos sobre los distintos tipos de violencia de género que existen, con ejemplos de lo que ocurre en la comunidad musulmana, en base a experiencias personales o de mujeres cercanas a mí; un video en cual explicaré mis razones para «ponerme de pie» por esta campaña, así como realizaré talleres sobre identidad, discriminación y violencia de género en mi ciudad, todo lo cual será compartido en el sitio web con cobertura mundial. Desde hoy y cada lunes y el 14 de febrero de 2013, compartiré en este blog historias y testimonios propios y de otras mujeres en torno a la violencia de género.

En la web de la campaña tenemos una sección donde vamos a publicar contenido periódicamente hasta el día clave de la campaña (14.02.13). Algunas de las personas que están preparando textos son: Kate Clinton, Kimberle Crenshaw, Mona Eltahawy, Naomi Klein, Adam Hochschild, Terry Tempest Williams entre otras. Los textos van a ayudar a evidenciar las relaciones entre la pobreza, el racismo, la guerra, el medio ambiente y la epidemia de violencia contra mujeres y, al mismo tiempo, a contextualizar y proveer enfoques locales dentro del marco global la campaña.  El Periódico Británico The Guardian ha hecho una edición especial para la campaña. Aquí está el enlace al texto de Eve. También la autora de los «Monólogos de la Vagina» ha producido un video musical con un tema para la campaña «Break The Chain» :

Hay 7 billones de personas en el planeta. La mitad son mujeres. Un tercio de ellas son golpeadas o violadas. V-Day se niega a ver cómo más de un billón de mujeres sufren violencia. Ahora V-Day está yendo más allá al decir «ya no más». Estamos invitando a UN BILLÓN de mujeres y tod@s l@s que las aman, a que caminen, bailen, se levanten y exijan que esta violencia termine. El 14.02.13 vamos a mover la tierra, activando a hombres y mujeres para que bailen en cada país. La celebración de One Billion Rising (Un billón de pie) será un ACONTECIMIENTO MUNDIAL. Para preparar nuestro aniversario número 15, te invitamos a unirte a V-Day y a Un Billón de Pie para decirle NO A LA VIOLENCIA CONTRA MUJERES Y NIÑAS. Regístrate para informarte y unirte a este llamado global.