La Emoción Violenta y los Femicidios de Honor en los Países Arabo-Islámicos

Niña Somalí. Foto: Sahro Ahmed

Como parte del debate en torno a la modificación del código penal argentino respecto a la figura del Femicidio, cuyo tratamiento comenzó en la Comisión de Justicia y Asuntos penales del Senado de la República en mayo de este año, se me solicitó contribuir al trabajo que realiza CONSAVIG, en conjunto con activistas por los derechos de las mujeres y contra la violencia de género, con un documento sobre la legislación de femicidios en los países arabo- islámicos, en adelante región o países MENA* (Medio Oriente y Norte de Africa) específicamente en lo relativo a crímenes de honor y a la emoción violenta como atenuante el cual ahora comparto con ustedes.

El femicidio no es un asunto aislado, inherente a una cultura o a una región, es una expresión brutal de la discriminación por razones de género a nivel global. A pesar de los esfuerzos realizados para erradicarla, sigue aumentando, por lo cual el enfoque del problema como un asunto a comprender universalmente, pero solucionar localmente es fundamental para cambiar los sesgos discriminatorios contra la mujer, instaurados por el Patriarcado y legitimados por el ordenamiento jurídico y la práctica social.

La Emoción violenta es una figura jurídica que permite la rebaja de las penas a los agresores imputados por femicidio en Argentina y según las juristas del CONSAVIG no tendría base para ello y sólo minimizaría la gravedad de los delitos que involucran como víctimas a mujeres por el sólo hecho de ser tales.

Este artículo es sólo una muestra de mi trabajo más amplio en torno a las legislaciones comparadas sobre femicidio y violencia de género entre naciones islámicas y occidentales.

“La misoginia que da forma a todos los aspectos de nuestra civilización es el miedo institucionalizado de los hombres y el odio de lo que han negado y por lo tanto no pueden saber ni  compartir: esa tierra salvaje que constituye el ser de las mujeres” (Guin, Ursula K.)

1.- La Violencia de Género como parte de una Cultura Misógina Universal

 Cosas terribles ocurren a las mujeres en todo el mundo: El Femicidio es una de ellas. No hay nación, etnia, religión o clase que tenga el monopolio de la misoginia. Vivimos en una civilización que ha aceptado, legitimado y ha aprendido a convivir con la violencia de género como algo normal y propio de la convivencia entre seres humanos.

Con gran preocupación se han identificado en diversas partes de América Latina y el mundo asesinatos de mujeres que, con características distintas relativas a la edad, la etnia, las relaciones de parentesco o las condiciones particulares de cada país, tienen en común su origen en relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres que genera una situación de mayor vulnerabilidad y de limitación para las mujeres en el disfrute de sus derechos humanos, en especial el derecho a la vida, a la integridad personal, a la libertad y al debido proceso.

La violencia contra las mujeres es una situación que ha incrementado a nivel universal de manera alarmante y muchas veces culmina con muertes violentas e incluso llega a presentar signos de tortura, mutilaciones, saña y/o violencia sexual por razones asociadas al género.

La Declaración de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (CEDAW) define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia de género que resulta en, o es probable que resulte en daño físico, sexual o psicológico a la mujer, incluyendo amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada.

A los países de la región MENA se los identifica en general como naturalmente misóginos, violentos y brutales contra las mujeres. Se asumen vínculos entre violencia, cultura y religión. La verdad es que la violencia de género está extendida a nivel mundial, siendo el hogar, el lugar más probable de sufrir violencia y las personas cercanas, los más potenciales agresores.

Aunque es ampliamente reconocido que la violencia doméstica está muy extendida a nivel mundial, es muy difícil estimar su prevalencia exacta. La violencia doméstica es un tema delicado en la mayoría de los lugares, y en muchos lugares – incluyendo la región MENA – existen muy pocas estadísticas oficiales u organizaciones dedicadas a recopilarlas. Las encuestas realizadas en todo el mundo indican que entre el 16 y el 50 por ciento de todas las mujeres son víctimas de la violencia doméstica.

2.- La CEDAW en los países MENA

Prevalencia de la CEDAW en el mundo

No todos los países MENA tienen reservas con respecto a la CEDAW ni son los únicos en introducirlas. Como se aprecia en el mapa, los tonos más oscuros de verde señalan las áreas geográficas en las cuales los países han incorporado la CEDAW a su legislación pero los esfuerzos concretos para implementar medidas prácticas destinadas a hacer operativa la legislación a favor de las mujeres, es mínima o virtualmente nula.

En el caso de Argentina, el color señala que la CEDAW está incorporada a la legislación y que el país que suscribe hace esfuerzos visibles y concretos para implementar el acuerdo en términos prácticos.

Sin embargo, el aumento del Femicidio en los últimos años en la República Argentina es un síntoma de que estos esfuerzos no son suficientes y se requiere un mayor respaldo de la ley para reforzar el trabajo institucional y social a favor de la eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer y su expresión más brutal, la violencia de género con resultado de muerte.

Un femicidio cada 30 horas. Ese es el promedio de comisión de este delito en Argentina, según los datos proporcionados por la Asociación Civil “La Casa del Encuentro”. Un informe de la Investigación de Femicidios elaborado por el Observatorio “Adriana Marisel Zambrano”  señala que durante el 2011, un total de 282 mujeres y niñas fueron asesinadas. El informe fue realizado basándose como todos los años en información extraída de las Agencias de Noticias Télam y DyN, además del seguimiento de casos en 120 diarios de circulación nacional y local; 231 femicidios en el año 2009, 260 en el 2010 y 282 el 2011.

Lo anterior, sin contar las víctimas colaterales: Los 346 hijos que quedaron huérfanos de madre en el 2011.La carnicería y el derramamiento de sangre vinculado a razones de género suma y sigue y el estado es incapaz  de llevar un registro oficial de las víctimas a fin de tener bases para la elaboración de leyes y políticas públicas.

3.- El Femicidio es un Crimen de Honor

En esta parte del mundo nos horrorizamos con la barbarie que significan los crímenes de honor en los países MENA: Acusamos a la cultura que los permite de bárbara y a quienes los cometen de salvajes, injustos y misóginos.

Es verdad. Los crímenes de honor constituyen un asesinato cruel e injusto, basado en el 90% de los casos en rumores o sospechas sin fundamentos. Sin embargo, al analizar este fenómeno se encuentran similitudes con el femicidio que más allá de las diferencias culturales, ponen a los países que no legislan al respecto ni en la tipificación del hecho como delito ni en la asignación de una pena apropiada,  al mismo nivel de negligencia jurídica.

¿Qué diferencia un Femicidio de un Crimen de honor? Veamos:

Se habla de crimen de honor cuando un varón árabe o musulmán o residente en algún país de Asia o África asesina a una mujer o niña de su familia o con la cual está relacionado de algún modo por considerar que su honra masculina o la honra de su familia ha sido mancillada y que sólo el crimen restaurará su dignidad o la del grupo familiar.

Razones comunes para el crimen de honor son: Las relaciones prematrimoniales, el uso de ropa sugerente, la violación, rechazo a un matrimonio concertado, embarazo adolescente, ser homosexual, el adulterio, etc., o la sospecha de alguna de estas situaciones.

Se habla de Femicidio en el caso del homicidio evitable de mujeres por razones de género. Es- según sostiene el observatorio argentino de la violencia de género Casa del Encuentro-  el asesinato de  una mujer por parte de un hombre que la considera de su propiedad.

¿Hay alguna diferencia entre estrangular a una joven pakistaní por no usar el velo islámico y la muerte de una mujer en Argentina a manos de su marido por sospecha de adulterio? La única diferencia es, que en el primer caso juzgamos el crimen desde lo religioso-cultural y decimos que fue un Crimen de Honor y en la segunda, lo nombramos Femicidio.

No hay diferencia real. Tanto en el uno como en el otro, lo que estimula la “legitimidad” de la acción por parte del varón es que asume que la víctima le pertenece; en los dos, la mayoría de las mujeres son asesinadas por su pareja o alguien cercano; en el Crimen de Honor y en el Femicidio existe la creencia que la muerte de la mujer solucionará el problema. En ambos, prevalece la errónea concepción de que, en cierto modo, las víctimas “se lo buscaron”; todas,  son muertes innecesarias y evitables.

¿No es acaso a través del Femicidio que el Patriarcado se reivindica, de manera cruenta, de supuestos “desafíos” a su hegemonía? ¿No es esto mismo lo que subyace en el Crimen de Honor? Ambos constituyen una expresión de “La Maté porque era Mía”.

Lo que une y equipara el Femicidio con el Crimen de Honor es que el género es un rasgo distintivo en la identificación del delito como tal. Son delitos cometidos contra mujeres por el hecho de ser tales, más allá de las diferencias en las construcciones sociales y los atributos simbólicos de lo femenino en cada cultura. El único honor a proteger a través del Femicidio o del crimen de honor es la supremacía patriarcal de una cultura misógina.

4.- Legislación sobre Crimen de honor en países MENA y Emoción Violenta Justificante

Una revisión breve de la legislación penal de algunos países MENA, evidencia la misoginia institucionalizada que reproduce la discriminación de género en varios aspectos de la vida social, legitimada por el ordenamiento jurídico.

El artículo 548 del Código Penal de Siria establece que: “1.-  El que encuentra a su esposa, o alguna de sus ascendientes, descendientes o hermana cometiendo adulterio (flagrante delito) o  en actos sexuales ilegítimos con otro y mata o hiere a uno de los dos, se beneficia de una exención de la pena” así como “ 2.- El que encuentra a su esposa, o alguna de sus ascendientes, descendientes o hermanos en un estado sospechoso con otro y él mata o hiere a uno de los dos se beneficia de una exención de la pena.”

Jordania y Marruecos son a menudo descritos como “países moderados”, en comparación a otras naciones de la región, ya que han eliminado la lapidación del código penal. Pero, ¿qué dicen  sus leyes sobre los que matan a su esposa, hermana o mujer “ascendente”, por la noción “de honor”? Veamos:

El artículo 340 del Código Penal de Jordania afirma que ” el que descubre que su esposa o uno de sus parientes de sexo femenino comete adulterio con otro, y mata, hiere o lesiona uno o los dos, está exento de toda pena… el que descubre que su esposa, o alguno de sus ascendientes o descendientes femeninos o hermanas con otro realizando sexo ilegal y mata, hiere o lesione a uno de ellos o ambos, se beneficia de una reducción de la pena.

Además de esto, el artículo 98 del Código Penal de Jordania permite una reducción de la pena si el agresor mata en un “arrebato de furia “(…).

El Artículo 418 del Código Penal de Marruecos dice: “El asesinato, lesiones y los golpes son excusables si son cometidos por un marido hacia su esposa, así como el cómplice en el momento en el que les sorprende en el acto de adulterio.” “

En estos casos – y en el de muchas legislaciones del hemisferio occidental también- el sistema de justicia patriarcal justifica las muertes de esas mujeres bajo el supuesto que aquello que hicieron o se sospecha que hicieron deshonró de tal modo a la familia, al marido o a alguien, causando tal “sentimiento” y “emoción” de humillación que la única solución para reparar esta “sensación” es la violencia sobre la mujer con resultado de muerte.

¿Por qué? El criterio que subyace en el espíritu de la ley es que la rabia, los celos, la desconfianza son razones suficientes para ejecutar a una mujer y que la superioridad del hombre por sobre la mujer y la concepción de esta última como objeto, es un “valor” que debe mantenerse por todos los medios posibles.

Lo anterior no es una expresión particular de las apreciaciones de un grupo étnico, cultural o religioso específico sobre el valor de la vida de una mujer: Es el patriarcado que hace de la Emoción Violenta justificante” un concepto objetivo, dejando de lado que dicho concepto posee una importante carga valorativa o de “reconocimiento social” funcional a una estructura social de discriminación.

“Emoción violenta” es lo que sintió por ejemplo, el hermano de Kifaya Husayn, una joven de 16 años de edad, de Jordania, que fue atada a una silla por su hermano de 32 años de edad. Le dio un trago de agua y le pidió rezar una oración. Luego se cortó la garganta. Inmediatamente después, salió corriendo a la calle, agitando el cuchillo ensangrentado y llorando: “He matado a mi hermana para limpiar mi honor”. ¿Cuál fue El crimen de Kifaya? Ella fue violada por otro hermano, un hombre de 21 años de edad. ¿Sus jueces y partes? Sus propios tíos, quienes convencieron a su hermano mayor que Kifaya era una desgracia para el honor de la familia para dejarla vivir. El asesino fue condenado a quince años, pero la sentencia se redujo posteriormente a siete años y medio.

Durante el año 2011 mil mujeres fueron asesinadas por razones de honor en Pakistán; El Fondo de Población de las Naciones Unidas estimaba en el año 2009 que alrededor de 5.000 mujeres morían por año como consecuencia de femicidios por honor.

 En la región MENA, las leyes que permiten el “honor” de matar no se derivan de los preceptos islámicos, sino de los códigos penales del imperio napoleónico que, por ley,  los considera delitos de “pasión”. Estas leyes de origen occidental, han sido objeto de una oposición sostenida de los activistas de derechos de las mujeres dando lugar a algunas reformas: la región del Kurdistán de Irak eliminó la disposición de reducción de la sentencia para los asesinos con motivos “Honorables” en el año 2002 – a pesar de que sigue vigente en el resto de Irak;  Palestina, recientemente, ha eliminado la disposición heredada de la ley jordana y ha tipificado el Femicidio por honor como un crimen de alto perfil.

Sin embargo, estos cambios tienen una aplicabilidad limitada cuando no se siguen a través del sistema de justicia penal, que todavía puede tender a pasar por alto asesinatos y excusar a sus autores. La disponibilidad de la sentencia reducida hace que los asesinatos que tuvieron motivos financieros o de otra índole y se hagan representar en relación con el ‘honor’, se pueden beneficiar de la sentencia reducida que se aplica al “honor”.

5.- El Verdadero Enemigo de las Mujeres

 El enemigo de las mujeres en el ejercicio de sus derechos no es la religión, ni los seres humanos de género masculino: Es el patriarcado validado por un ordenamiento jurídico con fuerte sesgo de género.

Como se ha dicho en este documento, los países de la región MENA, especialmente los movimientos de mujeres, están haciendo esfuerzos para reformar las leyes y obtener una mayor igualdad en el acceso a la justicia con respecto a los femicidios y la violencia de género. Por lo tanto, evidencia que estamos hablando de un flagelo universal respecto al cual tenemos la opción de contribuir en su erradicación y justa justicia en el marco de la CEDAW.

Legitimar la emoción violenta como una causal atenuante en un caso de femicidio, implica reproducir la desigualdad en la valoración de la vida de un hombre y de una mujer; supone establecer jurídicamente y como “cosa juzgada” que los celos, la desconfianza, la duda, son razones plausibles para golpear, quemar, estrangular, apuñalar a una mujer por el hecho de ser tal; supone admitir sesgos de “barbarie” en nuestra legislación. Aceptar la emoción violenta como una razón jurídica de defensa de un femicida, es validar la discriminación y dificultar el acceso de las mujeres a la garantía constitucional de Igualdad ante la Ley.

Sin Igualdad ante la Ley no hay igualdad ante el Estado, sus instituciones y los miembros de la sociedad y ello significa, entonces, que no hay democracia para una parte de la población.

La importancia del proyecto de ley S-1212/12 no radica sólo en su valor como documento sobre el fenómeno del femicidio, sino que genera conciencia entre los agentes de control social formal e informal con respecto a la difícil situación de las mujeres que viven en peligro de muerte constante debido a las desigualdades del sistema jurídico y reivindica para la víctima la atención y la credibilidad que se merece, favoreciendo además la instalación de organismos e instrumentos específicos para la prevención, investigación y sanción del Femicidio.

Rosa Elvira Cely y La Barbarie del Género Moderno

Vigilia por Rosa Elvira Cely

A los 35 años, Rosa Elvira Cely tenía dos grandes motivos para vivir: su hija de 12 años y la terminación de sus estudios de bachillerato.

El miércoles 23 de mayo, la mujer salió de una casa en el barrio Galerías con el ánimo de pasar por su hija, quien vivía con María, su abuela materna.

Al frente de un colegio en Teusaquillo, madre e hija se despidieron de beso en la mejilla. Rosa miró su reloj y se percató de que llegaría tarde al puesto de dulces y minutos a celular que administraba en la carrera 3a. con calle 49, en el oriente de Bogotá.

A principios de año, Rosa había ingresado al Colegio Técnico Manuela Beltrán, en la avenida Caracas con 57, para cursar décimo grado. Allí, conoció a Giovanny Serrano, de 18 años y uno de sus mejores amigos. “Yo le conseguí el trabajo en el carro de dulces. Es que el dueño es conocido mío”, explica Serrano, para referirse a Guillermo Aguilar, quien en marzo pasado contrató a Rosa para que le administrara el negocio por 25.000 pesos colombianos diarios.

El miércoles no terminaba. Rosa llegó al plantel sobre las 6:30 de la tarde. Desconocía que sería la última vez que pisaría ese lugar, su segunda casa, donde era una de las alumnas más queridas. “Una vez, evitó que me agarrara a puños con una vieja que me la tenía montada”, relata Yurany, otra estudiante.

La joven aseguró que hacía dos meses había ido con Rosa y con otros estudiantes a rumbear a un karaoke de la calle 64 con 16. “Estaba acompañada por un señor que estudia aquí, que tiene moto y arete. Cuando le decíamos que si era el novio, simplemente contestaba que era un amigo”, asevera Yurany, quien confirma la versión de la Policía según la cual uno de los asesinos de la vendedora ambulante estudiaba con ella, tenía una moto y usaba un vistoso arete.

A las 10 de la noche, según las autoridades, Rosa salió del centro educativo con dos hombres, que se movilizaban en motocicleta.Su destino: un bar en Chapinero. De acuerdo con información entregada por la Policía, los individuos conducen a Rosa, sobre las 2 o 3 de la mañana, a un paraje cercano al río Arzobispo, en el parque Nacional.

Allí, los motociclistas la violan y le propinan varias puñaladas. Incluso, uno de los sujetos usa su casco para pegarle en la cabeza. Según versiones entregadas por el Hospital Santa Clara, fue sometida a una tortura llamada empalamiento, que consiste en atravesar a la víctima con un palo. Después de cometer el acto, el hombre del arete y su compañero prenden las motos y dejan a Rosa semidesnuda y herida de gravedad. Murió luego de 4 días de agonía.

Rosa Elvira Cely, una entre tantas para aumentar la circulación de los periódicos. Una entre tantas, que logró sus 15 minutos de fama post-morten, gracias al ensañamiento del patriarcado en su cuerpo. Rosa Elvira fue una víctima más de la Barbarie del Género Moderno.

América Latina: Continente Violento para las Mujeres

Según el informe sobre Carga Global de la Violencia Armada, de los 25 países con mayor número de feminicidios, más del 50% están en América: cuatro en el Caribe, cuatro en América Central y seis en Sudamérica. Otros siete se encuentran en Europa, tres en el norte y tres en el este de Europa. Y de los restantes, tres están en Asia y uno en África.

En el informe también se afirma que en los países con altas tasas suele haber tolerancia hacia la violencia contra las mujeres y sistemas de Justicia poco eficientes, que no investigan, persiguen y sancionan a los victimarios.

Las tendencias en materia de femicidios son particularmente difíciles de supervisar e interpretar  debido a la escasez de datos. Sobre la base de los escasos datos disponibles, el informe estima,  en forma conservadora, que 66.000 mujeres y  niñas son víctimas de asesinatos violentos en el  mundo cada año. Si bien los hombres representan  un porcentaje más alto de víctimas de muertes  violentas, los femicidios representan aproximadamente 17% del total de 396.000 homicidios intencionales. Los países con tasas comparativamente altas de  homicidios también registran tasas más altas de  femicidios. En países como El Salvador y Guatemala, no sólo un gran número de hombres jóvenes son  víctimas de asesinatos, sino también una cantidad  considerable de mujeres y niñas.

Países con mayores tasas de Feminicidios en el mundo

Algunos investigadores consideran que deberían contabilizarse como feminicidio los suicidios de las mujeres cuando se producen como consecuencia de la violencia sufrida. Existen estudios que demuestran que son muchos los casos en los que las mujeres se suicidan. Por ejemplo, en uno realizado en la UE se concluye que del conjunto de mujeres que, habiendo sufrido violencia de género por su pareja, fueron parte de la muestra, un 30% acabaron suicidándose.

La humanidad hoy testimonia un momento de tenebrosas innovaciones en las formas de ensañarse con los cuerpos femeninos y feminizados,un ensañamiento que se difunde y se expande sin contención. En El Salvador, entre 200o y 2006, en plena época de “pacificación”, los homicidios contra varones aumentaron en un 40% y los de mujeres en 111%, casi triplicándose; en Guatemala, también de forma concomitante con el establecimiento de la democracia, entre 1995 y 2004 , si los homicidios de hombres aumentaron en un 68%, los de mujeres crecieron en 144%, duplicándose; en el caso de Honduras, la distancia es todavía mayor, pues entre el 2003 y el 2007, el aumento de victimización de los hombres  fue de 40% y de las mujeres de 166%.

La rapiña que se desata sobre lo femenino se manifiesta tanto en formas de destrucción corporal sin precedentes como en el caso de Rosa Elvira, así como en las formas de tráfico y comercialización que estos cuerpos puedan ofrecer, hasta el último límite. La ocupación depredadora de los cuerpos femeninos o feminizados se practica como nunca antes y,en esta etapa apocalíptica de la humanidad, es expoliadora hasta dejar sólo los restos. Podemos sin duda hablar de un “genocidio de Género”.

Muchos países  afectados o no por los altos niveles de violencia de todo tipo, han puesto en marcha sistemas integrales de supervisión. Estos  ‘observatorios’, sobre todo cuando cuentan con  la participación de la sociedad civil e institutos de  investigación fiables, pueden suministrar información esencial sobre la magnitud y la distribución  de la violencia. Estos datos resultan indispensables para desenmarañar la complicada red de vínculos entre la violencia y factores tales como el desempleo, la desigualdad, la presencia de mercados ilícitos, la corrupción, el frágil Estado  de Derecho, y la impunidad.

La capacidad de la  comunidad internacional y los gobiernos nacionales  y locales para diseñar las políticas y programas  adecuados para la reducción y prevención de la  violencia armada depende esencialmente de una  comprensión integrada e integral de la distribución y la dinámica de la violencia letal (y no letal) en el mundo. Ni una Más!

Ve el Video In Memorian de Rosa Elvira Cely

Una Lapidación por Amor: Justicia para Du’a

El 7 de abril del 2007 un video circulaba por Internet. Un terrible video a través del cual la humanidad- gracias al poder de la tecnología que todo lo globaliza- pudo asistir al horrendo espectáculo del asesinato por lapidación pública de Du’a Khalil Aswad, una chica iraquí de origen kurdo de 17 años. Duele recordar las circunstancias injustas y salvajes en las que Du’a perdió la vida, pero recordar es también revivir, es visibilizar, es un llamado al Nunca Más.

Es curioso que la conmemoración del asesinato de Du’a coincida con el fin de semana santa cristiano en el cual se recuerda la Pasión, Muerte y Resurección de Jesús, hijo de  María.  Esta chica de 17 años tuvo su  propio calvario de 30 minutos. Fue victima de las sospechas y habladurías de la gente respecto a su vida. Fue asesinada en base a los juicios patriarcales de los hombres respecto a la conducta de las mujeres. Ya antes de ser lapidada, Du’a había sido socialmente crucificada y condenada a morir.

Du’a fue asesinada porque se enamoró. Quería convertirse al Islam y casarse con su novio musulmán de la rama sunita. Otras fuentes indican que murió en castigo por estar ausente de su casa una noche. Al parecer, Du’a escapó de la casa de su familia, lo cual incrementó las sospechas y los rumores respecto a su comportamiento sexual y se presumió que ya no era virgen por lo tanto, se convirtió en un objetivo del mal llamado, vergonzoso y cruel crimen de honor, que no es otra cosa que un feminicidio con un barniz cultural diferente. (En este link puedes leer mi artículo en Revista Furias de marzo, sobre el tema).

Ese día, Du’a volvía a casa de un refugio, después de que su familia le rogó que regresara. Le dijeron que la habían perdonado. En lugar de eso, Du’a fue recibida en su ciudad de Bashika por más de un millar de hombres. Algunos de la multitud se grabaron matando a Dua  en sus teléfonos. Las imágenes recorrieron el mundo: Una niña de pelo oscuro, vestida con una sudadera roja y ropa interior de color negro, con sangre chorreando desde su rostro. El video muestra como ella trata de liberarse pateando a la multitud, pero es golpeada en la cabeza con bloques de hormigón.

El nombre de Du’a suena parecido a la palabra árabe para “súplica”. Du’a suplicó, pero nadie la escuchó. Policías armados y uniformados estaban presentes observando como ella era asesinada. La  lapidación duró aproximadamente 30 minutos. Es posible ver a Du’a en el video tratando de sentarse y pedir ayuda, mientras la multitud se burla de ella y reiteradamente le lanza grandes trozos de rocas y hormigón en la cabeza. Nadie trató de ayudarla, nadie trató de evitar que fuese torturada de ese modo hasta la muerte. Algunos clips muestran su cuerpo tendido en la calle, desnudo, mientras que su rostro está cubierto con sangre . Se puede ver que aún respira.  Tras la muerte de Du’a en la plaza del pueblo, su cuerpo fue atado a un coche y arrastrado por las calles. Algunos informes afirman que fue enterrada con los restos de un perro, pero esta información se demostró más tarde que no es cierta.

La Lapidación no es Islámica

La lapidación es un medio de ejecución muy antiguo. Consiste en que los asistentes lancen piedras contra la persona hasta matarla. Como una persona puede soportar golpes fuertes sin perder el conocimiento, la lapidación puede producir una muerte muy lenta. Esto provoca un mayor sufrimiento en el condenado, y por ese motivo es una forma de ejecución que se abandonó progresivamente —junto con otras medidas como la tortura— en tanto que se ha avanzado en el reconocimiento de los derechos humanos.

Actualmente, el procedimiento de lapidación se lleva a cabo en países de África, Asia u Oriente Medio donde se castiga a las personas que mantienen relaciones sexuales ilegales. La ejecución por lapidación suele llevarse a cabo estando el reo tapado por completo con una tela (para no ver los efectos), enterrado hasta el cuello o atado de algún modo, mientras una multitud de personas le tira piedras.

Aunque se identifica con el Islam, no hay una relación directa entre la religión y la pena de lapidación, si bien hay países de corte islámico fundamentalista que aún la practican.  Veamos algunos casos de la historia antigua y reciente:

  • Hipatia (355 – marzo de 415), filósofa, astrónoma y escritora egipcio-romana, lapidada por una turba de fanáticos cristianos posiblemente instigada por san Cirilo de Alejandría (370-444).
  • Palamedes (mitología griega), apedreado hasta la muerte por traidor.
  • San Esteban (mártir), sentenciado por blasfemia (Hechos 6:8-14; Hechos 7:58-60).
  • Princesa Misha’al Fahd al Saud (1977).
  • Amina Lawal fue absuelta, tras ser sentenciada a morir apedreada en 2003 en Nigeria; posteriormente salvada mediante firmas, liberada y exiliada. Perseguida aún por la justicia de su país. La sharia se aplica en 12 estados (de 36) del norte de Nigeria desde 1999. Este código canónico islámico prescribe la lapidación, sin embargo el Islam pone por sobre todo la misericordia y el enfoque de DDHH debería primar en estos casos.
  • Jibrin Babaji, nigeriano de 23 años. El 23 de septiembre de 2003 (el día que se dio a conocer que la corte islámica de apelaciones absolvió a Amina Lawal), fue sentenciado a la pena de muerte por lapidación como culpable de «sodomía».
  • Jaffar Kiani apedreado hasta la muerte por cometer adulterio en Irán en julio de 2007.

En la Torá  se ordena la lapidación en numerosos casos:

  • Por tocar el monte Sinaí mientras Dios hacía entrega de los Diez Mandamientos a Moisés, (Éxodo 19:9-13)
  • Un buey que cornea a un hombre debe ser lapidado, (Éxodo 21:28)
  • Por violar el día de reposo (Sabbath) (Números 15:32-36)
  • Por entregar a un hijo al dios Moloch  (Levítico 20:2-5)
  • Por evocar espíritus o practicar la adivinación (Lev. 20:27)
  • Por blasfemar contra Dios (Lev. 24:10-16)
  • Idolatrar a otros dioses (Deuteronomio 17:2-7) o incitar a otras/os a hacerlo. (Deut. 13:7-12)
  • No obedecer a los propios padres (Deut. 21,18-21)
  • Casarse sin ser virgen y pretendiendo serlo (Deut. 22:13-21)
  • Tener relaciones sexuales un hombre y una mujer casada con otro hombre (ambas/os deben ser lapidados), (Deut. 22:23-24)

En el Evangelio según Juan se cuenta que Jesús estaba en contra de esta injusta ley.

“…Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres.(A) Tú, pues, ¿qué dices? …Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.

E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.

Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”

Los musulmanes reconocemos a Jesús, hijo de María, como uno de nuestros Profetas y uno de los más importantes mensajeros enviado por Dios a la humanidad. Si Jesús reprobaba la lapidación, quienes han adoptado el Islam como su forma de vida no sólo deben rechazarla desde sus conciencias, sino condenar pública y enérgicamente a todo gobernante de todo país que, llamándose a sí mismo musulmán, afirme regir un país de corte islámico donde aún se valide, practique y promueva esta carniceria dolorosa, lenta y salvaje contra los seres humanos. Aquellos que no está sujeto a la Misericordia y al Sentido de Justicia, no está sujeto a Dios.

 No Hay Honor en Asesinar

El Crimen de Honor es un asesinato motivado por las opiniones personales de un grupo, sobre la manera en que otros y otras deben vivir su vida: Relaciones sexuales, homosexualidad, adulterio, enamorarse de una persona de otra religión, expresar opiniones, son todas elecciones que corresponden a la vida privada, a la intimidad de cada uno en su sentido más amplio. El verdadero Honor es proteger y garantizar el derecho a la intimidad, a la dignidad personal, a no ser expuesto ni condenado públicamente por acciones que no  constituyen un crimen y que  no le importan a nadie. El verdadero “Honor” está en proveer un juicio justo, un defensor y un tribunal que establezca una pena -si es que corresponde- de acuerdo al Estado de Derecho.

Opiniones, juicios, prejuicios personales: Eso fue lo que mató a Du’a. Si es posible pensar en una metáfora en relación a la Lapidación, creo que cada uno de nosotros se ha sentido más de alguna vez lapidado; más de alguno ha sentido que su vida ha sido expuesta, juzgada y condenada en base a lo que otros piensan. Y las piedras vienen en forma de chismes, opiniones, crueldades verbales, etiquetas: Negro, Puta, Maricón, Madre soltera, Lesbiana, Sudaka, Terrorista, Inmigrante ladrón, Traficante, etc, etc… ¿Cuántas veces al día lapidamos al prójimo como rutina diaria ?

El cuerpo de Dua fue exhumado y enviado al Instituto Médico-Legal en Mosul para constatar si había muerto virgen. Los resultados de estas pruebas confirman que Dua era y -aún después de muerta- sigue siendo virgen. Las semanas siguientes muchos kurdos marcharon en las calles, llamando a poner fin a los asesinatos por honor. La rama británica de Amnistía Internacional exigió que los asesinos de Du’a Khalil Aswad fuesen llevados ante la justicia. Los manifestantes pidieron al Gobierno Regional de Kurdistán (GRK)  tomar medidas decisivas en relación con el incidente y trabajar para detener los crímenes de honor.

La policía de Bashika realizó dos detenciones por el asesinato, pero tuvo que anunciar que otras cuatro personas que han sido implicados, entre ellos dos de los tíos de la víctima, escaparon. Autoridades kurdas han introducido reformas que prohíben los crímenes de honor, pero no  han investigado  ni procesado a los sospechosos.

Se estima que, cada año, 8.000 o más personas – en su mayoría mujeres y niñas – pierden la vida a manos de los “crímenes de honor ‘. Sólo en Pakistán en el año 2011, 1.000 mujeres y niñas fueron asesinadas bajo este concepto. Mientras que estas muertes se producen principalmente en países de mayoría musulmana, ciertamente no son exclusivos del Islam . Lo que la gente de todo el mundo ha visto, es la exposición a nivel mundial de una barbarie ilegítima de origen tribal y no religioso.

Irónicamente, esas personas, tan orgullosas de su propia crueldad, han ayudado a impulsar el movimiento en contra de la lapidación y los crímenes de honor. Al  filmar y publicar  el asesinato de Du’a Khalil Aswad y hacernos testigos de su falta de misericordia han permitido, por ejemplo,  el nacimiento de organizaciones como MEMINI, cuyo objetivo es mantener viva la memoria de las víctimas de los crímenes de honor y clamar porque se les haga justicia.

La violencia, aún si presenta rasgos culturales específicos, no es problema sólo de la comunidad que la practica. El crimen de honor no es problema de los musulmanes o de los africanos , ni la lapidación sólo atañe a los países que la autorizan. Como seres humanos, viviendo en el mismo mundo que esos salvajes, no lo podemos permitir. Cuando se trata de violencia, de asesinato, de atropello evidente e impune a los derechos humanos, no valen las categorías de “nosotros” y “los otros”. Hay un momento en que cada persona tiene que hacer una opción de conciencia con respecto a la violencia y asumir una posición firme y no negociable a favor de la eliminación total y definitiva de estas prácticas, así como de cualquier abuso contra la dignidad humana.

En esta jornada de reflexión,  mis súplicas están con el alma de Du’a  y con las almas de todas las víctimas que aún esperan justicia.

 Sitio on Line en memoria de Du’a Khalil Aswad (en inglés)

El Feminicidio como Crimen de Honor

Aqsa, una víctima más del Patriarcado

Aqsa Parvez, una joven de 16 años de Mississauga, Canadá, se convirtió hace un tiempo en la victima número 12 en dicho país en morir para proteger el honor de su familia: El 10 de diciembre de 2007, su hermano la estranguló hasta la muerte por no usar correctamente el velo islámico. Aqsa era parte de una familia musulmana de origen Pakistaní. Si bien los tribunales canadienses calificaron el caso como “Crimen de Honor” varios líderes islámicos calificaron este – y otros casos similares ocurridos en Canadá- como “violencia doméstica”. El 15 de junio de 201o su hermano Waqas y su Padre Muhammad- quien ordenó a la familia no denunciar a la policia el hecho- fueron sentenciados a cadena perpetua sin derecho a libertad bajo palabra hasta el 2028.

No me gusta el término violencia doméstica porque enmarca un problema social en un ámbito privado de injerencia limitada y hace aparecer la violencia de género como una cuestión que “no es de nuestra incumbencia”. En mi opinión, Aqsa Parvez fue víctima Feminicidio.

¿Qué diferencia un Feminicidio de un Crimen de honor? Veamos:

Se habla de crimen de honor cuando un varón árabe o musulmán o residente en algún país de Asia o África asesina a una mujer de su familia o con la cual está relacionado de algún modo por considerar que su honra masculina o la honra de su familia ha sido mancillada y que sólo el crimen restaurará su dignidad o la del grupo familiar. Razones comunes para el crimen de honor son: Las relaciones prematrimoniales, el uso de ropa sugerente, la violación, rechazo a un matrimonio concertado, embarazo adolescente, ser homosexual, adulterio, etc.

Se habla de Feminicidio en el caso del homicidio evitable de mujeres por razones de género. Es, según sostiene la Casa de Encuentro, el asesinato de  una mujer por parte de un hombre que la considera de su propiedad.

¿Hay alguna diferencia entre estrangular a una joven pakistaní por no usar el velo islámico y la violación con resultado de muerte de una mujer en Rio de Janeiro, porque usaba la minifalda muy corta? La única diferencia es: Que en el primer caso juzgamos el crimen desde lo religioso-cultural y decimos que fue un Crimen de Honor y en la segunda, lo nombramos Feminicidio.

Si un padre asesina a su hijo por ser homosexual en Camberra, Australia, no se dirá que es un Crimen de Honor sino un Filicidio; si en Londres, Inglaterra, un hijo encuentra a su madre cometiendo adulterio y la corta en pedazos con el cuchillo de cocina, será procesado por Parricidio y no por Crimen de Honor.

No hay diferencia real, sólo en nuestra cabeza. Tanto en el uno como en el otro, lo que estimula la “legitimidad” de la acción por parte del varón es que asume que la víctima le pertenece; en los dos, la mayoría de las mujeres son asesinadas por su pareja o alguien cercano; en el Crimen de Honor y en el Feminicidio existe la creencia que la muerte de la mujer solucionará el problema. En ambos, prevalece la errónea concepción de que, en cierto modo, las víctimas “se lo buscaron”; todas son muertes innecesarias y evitables.

¿No es acaso a través del Feminicidio que el Patriarcado se reivindica, de manera cruenta, de supuestos “desafíos” a su hegemonía? ¿No es esto mismo lo que subyace en el Crimen de Honor? Ambos constituyen una expresión de “La Maté porque era Mía”. No obstante, por alguna razón, el término asesinatos de honor cometidos por miembros masculinos de una familia en contra de hijas, madres, hermanas o novias, se reserva para crímenes cometidos contra mujeres de Asia o Países Árabes.

Lo único que diferencia al Crimen de honor del Feminicidio es que, desde una espuria idea de superioridad cultural, nos hemos acostumbrado a pensar que son crímenes de género menos importantes, por cometerlos personas que no pertenecen a la mayoría religiosa que conocemos, que no son de nuestra cultura o de nuestra raza: La dicotomia de civilización-barbarie es básica, antigua y opera efectivamente a la hora de disparar conceptos erróneos sobre los cuales juzgar la violencia contra las mujeres en escenarios diferentes al propio.

Prueba de ello es que la gran mayoría de las personas relaciona los crímenes de honor con la religión. La verdad es que no están asociados a ninguna religión en particular, porque ocurren tanto entre musulmanes como hindúes o comunidades de áfrica subsahariana: Si la religión no es una variable directa y excluyente de estas atrocidades, hay que identificar el factor común en todas ellas, cual es, el Patriarcado.

Si es el Patriarcado el poderoso denominador común, el Feminicidio bien podría ser considerado como Crimen de Honor y no hay razón de facto comprobable para no llamarlo así. Creo que debido a la concepción de tales como un producto cultural específico de ciertos grupos, perdemos de vista que constituyen Feminicidios. Esto pone a un grupo de mujeres en desventaja en cuanto a las reivindicaciones de sus derechos y la protección de su integridad.

Esta diferencia de apreciación es evidente en el caso de los registros canadienses de agresiones a las mujeres, en los cuales se establece que entre el 2002 al 2007, los crímenes de honor son 12 y los feminicidios 212: Para la estadística, los asesinatos tipificados como crímenes de honor son problemas de “aquellos otros”, nada que se tenga que incluir en un reclamo global de erradicación del asesinato de mujeres por las sinrazones del patriarcado.

Cosas terribles ocurren a las mujeres en todo el mundo: El Feminicidio es una de ellas. No hay nación, etnia, religión o clase que tenga el monopolio de la misoginia.

Las Mujeres Musulmanas y la Violencia Política

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Fue un caso de violencia política lo que dio origen a la conmemoración del 25 de noviembre como día internacional de la no violencia contra la mujer. En efecto, el asesinato a golpes de bate de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal en República Dominicana un día como hoy, por encargo y bajo la dictadura de Trujillo despertó la conciencia de la opinión pública y se convirtió en el punto de partida de la caída del dictador. El crimen de las hermanas Mirabal, activistas políticas, fue un crimen de Estado.

Lo personal es político. Esta afirmación se ratifica en el caso de muchas mujeres que se han vuelto activistas y han descubierto su poder como agentes de cambio, cuando el poder público ha quebrado la paz de la esfera privada motivándolas a hacer de su voz la voz del pueblo. Es un hecho de violencia – en sentido amplio- lo que empuja a las mujeres a la calle.

Si bien la violencia contra la mujer es estructural, quiero referirme en esta ocasión a la violencia que se ejerce contra las mujeres de parte del aparato estatal- legitimado o no- por razones de conciencia, activismo político o ejercicio de la libertad de expresión.

La violencia política es una forma de relacionarse presente en toda sociedad. Tiene que ver con el uso de la fuerza para quebrantar la voluntad del que se considera adversario o promotor de una forma dada de orden social, de tal manera de suprimir sus deseos e intenciones. Asume diferentes formas, puede venir desde distinto actores sociales. Sus acciones más recurridas son la tortura, el secuestro con resultado de desaparición o muerte, la prisión por razones políticas, el magnicidio, el apartheid y el terrorismo de Estado.

Los países que se llaman a sí mismos islámicos, queriendo convencer con ello que siguen la reglas reveladas por el Corán no escapan a la realidad de la violencia política contra las mujeres y son tristemente famosos por aplicarla con particular misoginia.

Las Mujeres Saben de Que se Trata

Son muchos los casos en que el poder gubernamental ha descargado su furia con mayor o menos sofisticación contra las mujeres musulmanas, amparando su brutalidad en las leyes divinas. Al hablar de violencia política en los países islámicos, las mujeres saben bien de que se trata.

En Irán, lo saben, por ejemplo, Shirin Ebadi, premio Nóbel de la Paz en el año 2003, quien fue destituida como jueza y a quien se le prohibió ejercer como abogada en Irán, debido a su manifiesta defensa de los Derechos Humanos y oposición a los abusos de la República Islámica.

La activista pro-derechos humanos iraní Nasreen Afzali fue condenada por un Tribunal iraní a seis meses de cárcel y diez latigazos en ocasión de una marcha a favor de periodistas feministas que estaban siendo procesadas. Afzali fue encontrada culpable de “alterar el orden público por haber participado en una concentración ante el tribunal revolucionario de Teherán”.

También Narges Mohammadi, presidenta ejecutiva del Centro para la Defensa de los Derechos Humanos de Irán, quien fue condenada a 11 años de prisión tras ser declarada culpable de “propaganda contra el sistema” y de pertenecer a un grupo “cuyo objetivo es perturbar la seguridad del país”.

La iraní Somayeh Tohidloo narró en su propio blog el dolor y humillación que sintió al recibir 50 latigazos en la Prisión de Evin. La razón de esta crueldad fue haber insultado en su blog al presidente Mahmud Ahmadineyad. Somayeh fue encarcelada cuando participaba en la campaña del opositor Mir Hussein Mousavi que denunció el fraude masivo en las elecciones presidenciales de 2009 .Fue liberada después de pagar una fianza de 200.000 dólares pero se le condenó a 50 latigazos.

Lo supo muy bien Haleh Sahabi, la hija del destacado disidente iraní Ezatolá Sahabi, quien falleció de un infarto este año tras un altercado con las fuerzas de seguridad durante el funeral de su padre, al cual asistió gracias a un permiso especial de la prisión en la cual cumplía pena por razones políticas.

En Siria, lo supo Zainab Hosni, de 18 años, natural de Homs. Fue decapitada, mutilada e incluso le arrancaron la piel del cuerpo. Fue secuestrada en julio de este año por hombres sospechosos de pertenecer a las fuerzas de seguridad sirias, en un intento de presionar a su hermano Mohammad Deeb Hosni, un activista que también fue detenido y torturado.

Yaman Qadiri, estudiante de medicina de 18 años fue secuestrada de su clase, tras serle propinada una terrible paliza frente a toda la facultad en Damasco. Ya son en Siria (3500 asesinados según datos oficiales) más de 7000 personas asesinadas (según fuentes fidedignas de la oposición en el interior del país)… y más de 60.000 personas arrestadas ilegalmente que están siendo torturadas en las cárceles. Más de 250 de los asesinados son niños. Más de 300 son mujeres.

En Marruecos, lo saben Zahra Boudkour e Ilham Hasnouni, dos de las presas políticas más jóvenes del Reino Alauita. Zahra  fue liberada el 2010 y su caso saltó a la palestra no sólo porque era la única mujer del grupo sino porque fue sometida a tremendas vejaciones y también fue torturada. Antes de ingresar en prisión permaneció cinco días en un sótano de la comisaría de la célebre plaza Jemaa el-Fnaa de Marrakech. Estuvo atada a un radiador y desnuda, según narró en noviembre de 2008 desde la cárcel de Boulmharez, en Marraquech.

Zahra tenía entonces la regla y el suelo de aquel calabozo estaba salpicado de sangre. Así la contemplaron los policías que la interrogaron y sus 17 compañeros de cautiverio de la comisaría. En las dependencias policiales “me golpearon también con una vara de hierro”, recordaba desde la prisión. “Aquella comisaría fue un pequeño Guantánamo en versión árabe”.

Hasnouni fue detenida por su participación en una protesta para pedir mejores servicios de alimentación en la Universidad. Una intoxicación provocada por alimentos en mal estado servidos a decenas de estudiantes e incluso obligó a ingresar en hospitales a algunos de ellos. Los jóvenes se echaron a la calle, para exigir que la universidad se hiciese cargo de las facturas hospitalarias, y se enfrentaron a las fuerzas del orden. La golpearon dándole patadas hasta que perdió el conocimiento.

En Egipto, lo saben Samira Ibrahim Mohamed y Salwa Hosseini,víctimas del abuso sexual llamado “test de virginidad” por parte de militares egipcios, con la intención de infligir un castigo aleccionador vinculado a una moral represora de la sexualidad femenina. También es posible –esperemos que no-  que lo sepa Aliaa El Ahmady, quien por publicar su foto desnuda arriesga un castigo de 80 latigazos.

En Arabia Saudita, el mal del apartheid de género es despiadado y las mujeres lo sufren de manera cotidiana. La mujer saudita no puede votar ni conducir vehículos. No puede recibir asistencia médica en un hospital ni viajar sin la autorización por escrito de un tutor masculino. No puede cursar los mismos estudios que le están permitidos al varón y está excluida de ciertas profesiones.

Recientemente, Shaima Jastaniya fue detenida por conducir su automóvil al hospital. Fue condenada a un ser salvajemente azotada. Si bien el Rey anuló la pena debido a las protestas globales, un tribunal local confirmó su sentencia. Mientras ella apela a la corte, los clérigos sauditas ultraconservadores pretenden hacer de ella un ejemplo para las otras mujeres.

Que se les haya reconocido a las mujeres el derecho a votar es un avance, sin embargo, aún subsisten serias inequidades en el acceso a la justicia. No hay que olvidar a las víctimas de las atrocidades sauditas. En 2002, se incendió una escuela y murieron 15 alumnas. Los guardianes de la moral – un cuerpo policial- no las dejaron salir ni permitieron que los bomberos las rescataran porque las niñas no llevaban el manto negro ni el chal que toda mujer debe usar en público.

Sin embargo, la comunidad internacional observa en silencio, impasible. El mundo seguirá agasajando a los petroleros representantes saudis sin pronunciar una sola palabra recriminatoria y esto tiene una explicación fácil: Ese reino está sentado sobre la mayor reserva petrolera del planeta. En palabras de Mona El Tahawy : “La explicación más difícil de aceptar, la que muchos, demasiados, evitan, es que los sauditas han conseguido poner en un brete al mundo cuando atribuyen el maltrato de la mujer amparándose en motivos religiosos”.

Pero ¿Es la religión la que permite y legitima estas atrocidades contra la integridad y los derechos humanos de las mujeres?

El Islam es una religión de paz. No hay nada en el Corán en la doctrina o en la ética islámica que permita, estimule o justifique, de modo incuestionable, la violencia contra las mujeres. Aunque la idea que se tiene en occidente es que la violencia de género en todas sus manifestaciones, en estos países es producto directo de la religión, el reconocimiento a los Derechos Humanos para hombres y mujeres en un plano de igualdad, encuentra en el Corán su fuente original.

La Postura del Feminismo Islámico

En el análisis de las fuentes originales del islam, ha encontrado el Feminismo Islámico su sentido y razón para abogar por la justa reivindicación de las mujeres dentro de la comunidad musulmana a todo nivel, exigiendo el reconocimiento de la igualdad de género, al decir de Laure Rodríguez “como un eje trasversal del Islam..” y elevar el estatus de las mujeres “..a ciudadanas de pleno derecho, en equilibrio con el género masculino”.

Para el Feminismo Islámico, la conciencia de que la igualdad de género es un valor irrenunciable impone la obligación de oponerse a los abusos que atenten contra ella. Como sostiene esta autora “Existen interpretaciones que privilegian actitudes patriarcales que no tienen su fundamento en el mensaje igualitario del Corán sino en la tergiversación de las lecturas desde una perspectiva patriarcal”.

El problema no es Dios ni su mensaje, sino el Patriarcado y sus interpretaciones violentas, misóginas, aberrantes e injustas acerca del mensaje divino; el Patriarcado y su falta total de respeto y misericordia;  el Patriarcado y su miedo a la justicia social, a la libertad de la humanidad y al potencial transformador que posee el género femenino.

De acuerdo a esto, un país que se declara islámico, ya sea porque su religión oficial es la musulmana o porque se rige jurídicamente por la Sharia que se desprende del Corán no puede utilizar la violencia política ni su autoridad de coerción de manera irrestricta .No es aceptable entonces que un gobierno islámico ejerza algún tipo de violencia política o presión ilegítima sobre sus ciudadanas. Si lo hace es entonces, un gobierno mentiroso, tirano y misógino al usar el nombre de la religión para apoyar sus crímenes contra el género femenino.

Para terminar, cuando recordamos a quienes lucharon y han visto su vida perdida o vulnerada en nombre de la justicia social y renovamos nuestro compromiso por la igualdad, la equidad y el término definitivo de la Violencia contra las mujeres en el mundo, son pertinentes las palabras de Yaratullah Monturiol, investigadora del Corán:

“…tiene que establecerse el estatus igualitario y fraternal que nos enseñó el Islam hace más de catorce siglos. Para ello, las mujeres deben recuperar los espacios usurpados y el patriarcado debe perder su hegemonía por el bien común. Así que, quien esté gobernando necesita que el pueblo le recuerde diariamente, que ha de ser su humilde servidor y no al revés”.